La Real Federación Española de Gimnasia engloba las especialidades de gimnasia artística masculina y femenina, gimnasia trampolín, gimnasia aeróbica, gimnasia acrobática, gimnasia para todos y gimnasia rítmica. Es esta última la que ocupará las líneas de este reportaje de la mano de Ana Cristina Ojalvo, una gimnasta conquense de 21 años.

Ana Cristina tenía apenas cinco años cuando una amiga le propone apuntarse a gimnasia rítmica en la Escuela Municipal de Cuenca. Al año de entrar en la Escuela Ana Cristina ya pasa al Club Huécar, el equipo deportivo local de esta disciplina. Comienzan los entrenamientos, las competiciones y los resultados auguraban que lo que empezaba como un hobby pasaría pronto a convertirse en el día a día de la gimnasta conquense. Unas compañeras que pasaron pronto a ser amigas y un viento a favor en el desarrollo y el progreso de la, por entonces, pequeña gimnasta, hicieron el resto.
13 han sido los años en los que Ana Cristina no ha abandonado la competición al más alto nivel. Cuando se le pregunta por sus mayores éxitos en la vitrina, la gimnasta destaca la participación en el Campeonato de la Copa de la Reina, una competición en la que seleccionan a las mejores gimnastas de cada Comunidad Autónoma y que concluyó con una undécima posición en la modalidad de pelota. Otro de sus mayores logros fue con conjuntos, en un Campeonato de España en el que pasaron cuartas a las finales. En ese Campeonato iban cinco chicas y competían con cintas.
Le falla la memoria si tiene que recordar cuándo fue la primera vez que se proclamó campeona de Castilla- La Mancha o el par de años en los que quedó 2ª y 3ª, aunque difícilmente se vayan de su retina los 4 años consecutivos en los que la joven fue campeona de la región.
Es realmente cuando comienza a controlar su cuerpo y su flexibilidad, a coger fuerza, coordinar movimientos y a tener práctica con los aparatos cuando llega su etapa de mayores éxitos. Tenía entonces unos 15 años.
Ana Cristina ha participado dos o tres veces en algunos torneos internacionales que antes tenían su sede y organización en Albacete. En uno de ellos quedó segunda, compitiendo contra búlgaras, neoyorquinas y polacas. Son torneos organizados por Clubes que acuden a otros países y que a la vuelta invitan a España a algunas de las chicas a las que conocen en sus visitas al extranjero.
Las lesiones, la cara amarga de toda carrera deportiva
No todo han sido éxitos y momentos de gloria en la trayectoria deportiva de Ana Cristina. Ha tenido que superar muchas lesiones y luchar contra obstáculos físicos que amenazaban la continuación de su sueño. Las que más guerra le han dado han sido las lesiones de espalda. Cada poco tiempo esguinces y lesiones de rodilla llegaban para quedarse en el cuerpo de la joven gimnasta. Las ganas de hacer gimnasia hacían que Ana Cristina desobedeciese las órdenes de los médicos de guardar el debido reposo.
Su retirada más grave fue debido a su espalda, una lesión que le obligaba a estar seis meses sin practicar la gimnasia rítmica, aunque fue apenas medio mes el tiempo que estuvo retirada.

Ana Cristina en una de sus competiciones. Fuente: www.fotosporteventos.com
Ana Cristina en una de sus competiciones. Fuente: www.fotosporteventos.com

 

 

 

 

 

 

 

 

Los distintos tipos de Campeonatos de España de gimnasia rítmica
En la actualidad, existe el Campeonato de España Base, un campeonato orientado a las más pequeñas que se inician en este deporte. Existe un control y pasan 20 chicas de cada Comunidad y de cada categoría. Ana Cristina no participó nunca en este tipo de campeonato, debido a su reciente creación.
Ella siempre ha participado en los campeonatos de España en los que la selección se hace por Clubes. Seleccionan a 3 clubes y tienen que hacer equipos (ya sea con una o dos chicas del mismo Club o cogiendo a una chica de otro Club y metiéndola en su equipo).
Ana Cristina recuerda haber participado en Campeonatos de España durante unos 10 años, entre conjuntos, equipos y absolutos. Al principio, cuando su cuerpo y sus posibilidades todavía estaban por descubrir, era frecuente que algún año se quedara fuera de la máxima competición; algo que fue cambiando con los años y que hizo que su presencia ya fuese común entre las gimnastas de mayor rendimiento a nivel nacional.
Su representación, más que por Comunidades y equipos fue en el absoluto; presentándose de manera individual al Campeonato de España. Ana Cristina se presentaba al absoluto con los tres aparatos.
La joven gimnasta podía llegar a participar en 3 o 4 Campeonatos de España en un año, entre el Campeonato de España de Comunidades Autónomas, el absoluto, el de la Copa de la Reina y el Campeonato de España de la Juventud.
El Campeonato de España de la Juventud y el de la Copa de la Reina son financiados por la Federación de Castilla-La Mancha. Es el Club en el caso de tener superávit o recursos económicos suficientes y los propios padres de las deportistas quienes financian los gastos relativos a la práctica de la gimnasia rítmica.
Los éxitos de Ana Cristina han sido más individuales que en conjunto, ya que en los últimos años ya no había apenas chicas de su edad para crear un grupo, lo que hizo que Ana Cristina tuviese que competir de manera individual.
Un cambio de vida que no alteró su mayor ilusión: seguir practicando la gimnasia
En 2011 Ana Cristina se marcha a Toledo a empezar su carrera de Bioquímica. Dos han sido los clubes toledanos que han contado con la presencia de la gimnasta conquense en sus filas: el Club Odelot y el Club Venus. Entrenaba en Toledo cuatro días en semana y los fines de semana lo hacía en Cuenca.
En la actualidad no entrena, ya que los estudios ocupan prácticamente la totalidad de su tiempo.

La gimnasia rítmica es un deporte que te exige prácticamente un entrenamiento diario


Como explica Ana Cristina, debido a la falta de entrenamiento se pierde flexibilidad y práctica y no es algo a lo que se le pueda dedicar una o dos horas semanales.
Ana Cristina al principio podía compaginar estudios y deporte. Entrenaba cuatro días a la semana, tiempo que tuvo que ver reducido cuando comenzaron las prácticas, exámenes y demás tareas propias de la enseñanza universitaria. La lucha por no tener que abandonar la gimnasia rítmica llegó hasta el extremo de visitar Cuenca los fines de semana y de pasárselos enteros entrenando en su ciudad; lo que le llevó a tener un número mayor de lesiones y a acumular un cansancio que iba haciendo mella.
Fue en 2º de carrera cuando las clases por la tarde hicieron imposible el hecho de que Ana Cristina pudiera entrenar. Ya no iba a Cuenca todos los fines de semana y al final tuvo que decidir retirarse de la competición; ya que no podía afrontar la exigencia y el nivel físico de los distintos campeonatos sin una preparación previa.

Ana Cristina compitiendo con aro. Fuente: www.fotosporteventos.com
Ana Cristina compitiendo con aro. Fuente: www.fotosporteventos.com

 

 

 

 

 

 

 

 

“Si te gusta mucho la gimnasia te gusta estar en este mundo”
Pero el sueño de Ana Cristina no acaba con su retirada de los entrenamientos y las competiciones. Comenzó el pasado año una nueva etapa que la acerca a otro de sus sueños: ser monitora. Dice haberlo tenido siempre en mente una vez que la competición ya no fuese factible.
Los requisitos para poder ser monitor de gimnasia rítmica no son otros que tener una licencia federativa, la E.S.O y 16 años. El curso para ser monitor se compone de dos partes: una común a todos los deportes y otra más específica. La parte común se componía de cuatro exámenes que Ana Cristina fue compaginando durante el curso. La parte específica la hizo en verano en Albacete, en una estancia de 15 días. El precio del curso oscila alrededor de los 1000 euros, además del gasto de alojamiento. Ana Cristina tiene a día de hoy el primer nivel de monitora, pero en su mente ya está el tener cuanto antes el segundo y el tercero, requisitos indispensables para llegar a su meta: llegar a ser entrenadora nacional. El inconveniente no es otro que el dinero. Es un curso en el que la estancia es de un mes y el precio de unos 2000 euros.
Ana Cristina tiene claro que la gimnasia rítmica es un deporte que corre de la cuenta del que lo practica y que el deportista tiene que sufragar casi en su totalidad. Aún así, ella ha recibido durante varios años una Beca de la Diputación que se otorga a deportistas destacados con una edad comprendida entre los 16 y los 21 años.
En la disciplina de gimnasia rítmica el requisito para recibir esa beca es ser campeona de Castilla- La Mancha. La cuantía es de 400 euros, dinero que sirve como apoyo pero que no llega a cubrir ni siquiera el gasto que supone la inversión en la compra de una malla, cuyo precio es superior. Ana Cristina dice que es una pequeña ayuda que, aunque no te llega para mucho, sirve de apoyo económico. Aparatos, viajes y campeonatos suponen el extra de dinero que un gimnasta ha de pagar a la hora de practicar su deporte.
La gimnasta cuenta que un aparato lo puedes tener toda la vida, mientras que las mallas se suelen comprar acorde a la música que bailes, lo que a ella le llegaba a suponer la compra de una o dos mallas anuales.
Desde que Ana Cristina tiene el título ha entrenado a niñas que, el día de mañana, querrán llegar a ser alguien como ella. Debido a sus estudios y a la falta de tiempo, es sobre todo en verano cuando puede dedicarse más a impartir clases a las más pequeñas. Una vez que acabe la carrera espera poder acompañarlas a campeonatos y dedicarse al máximo posible al mundo de la gimnasia rítmica.
En 3º de carrera Ana Cristina se marcha de Erasmus a Aveiro, una ciudad de Portugal. Allí entrenó un par de veces a las niñas de Scola Gimnastic Aveiro, Club que descubrió buscando en Internet.
Otro de los proyectos futuros de Ana Cristina es el curso de juez de Gimnasia, que quería haber hecho ya pero, una vez más, los exámenes y su carrera le jugaron una mala pasada.
Ana Cristina solo tiene una cosa clara y es que nunca piensa acabar con la gimnasia de forma definitiva. Su vida ahora no está en el tapiz, sino en ver a las niñas competir, elegir las mallas, las canciones o montar los bailes. En definitiva, en no dejar de vivir por y para la gimnasia.

Con esto se ha de seguir hasta que el cuerpo aguante


Cree que a día de hoy seguiría entrenando si el tiempo no se hubiese puesto tan en su contra, aunque piensa que, debido a las circunstancias y a estar alejada de los entrenamientos y competiciones desde hace ya dos años, no volverá al tapiz.
Una disciplina olímpica olvidada por los medios de comunicación
La revista Sobre el tapiz es la única editada en España, cuenta con ocho números publicados y sale a la venta únicamente en los meses de junio y diciembre. Ana Cristina ve por Internet los mundiales y competiciones de máxima importancia para una gimnasta. La calidad de la imagen es un inconveniente a la hora de poder disfrutar de la retransmisión de estos acontecimientos. La gimnasta habla de que la escasa rentabilidad que supone emitir mundiales de Gimnasia Rítmica impide el poder verlos en televisión o medios convencionales, y que antiguos acuerdos con Teledeporte hoy ya han pasado a la historia.
Sin ir más lejos, del reciente oro en mazas del equipo español de gimnasia rítmica en los mundiales de Esmirna (Turquía), Ana Cristina y sus compañeras se enteraron por Facebook y Twitter, al igual que muchos de los españoles, fruto de la polémica que suscitó que una noticia de tal envergadura no fuese ni siquiera mencionada en la gran mayoría de medios de comunicación en España.

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Se va diciendo adiós al tópico de que la Gimnasia Rítmica es un mundo exclusivamente de mujeres
La gimnasta conquense cuenta cómo cada vez hay más hombres en este mundo que, en el imaginario colectivo, parece ser mayoritariamente de mujeres.
Existe desde 2009 el Campeonato de España masculino. Ana Cristina ha competido incluso con algunos chicos. Para la gimnasta puede que no tengan la misma flexibilidad que pueda tener una chica, aunque señala que esto se contrarrestra con muchas otras cosas, como el hacer saltos o el uso de los aparatos.
Cada vez se ven más hombres siendo monitores de Gimnasia Rítmica, aunque Ana Cristina asegura no haber visto nunca a un juez hombre. Muchos de estos hombres vinculados con el mundo de la Gimnasia Rítmica proceden del ballet, que es la base de esta disciplina.
Pasos al frente que abren esta disciplina a todos los géneros y que contribuyen en el incremento de adeptos y al fomento de esta modalidad deportiva. Una disciplina en la que prima la presencia femenina frente a lo que viene siendo habitual en el mundo del deporte.

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