Ismael es un joven de 23 años que decidió emprender el pasado verano una nueva aventura en el extranjero con el propósito de aprender inglés. Esta frase puede resultar familiar puesto que en los últimos años, la cifra de españoles que se marchan fuera a trabajar mientras aprenden y/o perfeccionan un idioma, se multiplica. En nuestro país, son cada vez más lo que deciden irse a trabajar fuera para emprender nuevas aventuras y experiencias tanto a nivel cultural, económico, social y lingüístico. Para ello, viajar como au pair se ha convertido en una de las principales alternativas para la mayoría de jóvenes españoles entre 18 y 30 años.

Ahora bien, ¿qué significa realmente ser un au pair? Según la plataforma AuPairWorld, es una persona que decide vivir por un tiempo determinado fuera de su país con una familia de acogida. La finalidad de la instancia suele ser mejorar el idioma y aprender nuevas formas de vida. El objetivo, como bien indica la web, es el cambio cultural mutuo entre la familia y la persona.

Uno entre la multitud…

Originario de Alcobendas -municipio perteneciente a Madrid-, Ismael Villaescusa Fernández nos cuenta de primera mano su vivencia como au pair, frente a las declaraciones de los protagonistas que aparecieron la semana pasada en el programa televisivo de Cuatro “Fuera de cobertura”, ya que en él mostraron solamente la cara negativa de esta experiencia, empañando de sensacionalismo todo lo que concierne a este trabajo.

Es el hijo menor de una familia con raíces conquenses, ya que ha pasado la mayor parte de su vida en la localidad de Mota del Cuervo. Como muchos jóvenes,  antes de viajar había trabajado en empleos temporales como comercial, tele-operador, asesor inmobiliario y árbitro de baloncesto los fines de semana, por lo que afirma entre risas que es un chico activo e inquieto. Además en su currículum profesional, aparece el título de Formación Profesional de Grado Superior en Administración y Finanzas y ahora mismo está estudiando el tercer curso de Grado en Economía. Hasta ahora había estudiado en la Universidad Complutense de Madrid, pero debido a que está trabajando en Inglaterra, se ha matriculado en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (U.N.E.D) y realiza sus exámenes en Londres.

Ismael Villaescusa con uno de los niños que cuida
Ismael Villaescusa con uno de los niños que cuida

Experiencia en Reino Unido

El futuro economista trabaja en un pequeño pueblo inglés llamado Swallowcliffe, de unos 100-150 habitantes. A media hora en coche, la ciudad más cercana es Salisbury, donde se encuentra la catedral con la torre más alta del sur de Inglaterra. Ésta se encuentra en medio de dos ciudades más conocidas como Oxford y Southampton, y la distancia con Londres es de apenas dos horas, por lo que asiente que está bien situado geográficamente hablando. Su idea principal era irse durante dos meses a aprender inglés mientras estudiaba la carrera y así lo intentó el verano pasado. “Busqué trabajo de au pair porque era una de las mejores formas de aprender inglés y de modo barato”. Volvió a España para continuar sus estudios en la universidad y, según cuenta, la experiencia fue tan positiva y agradable que repitió este verano con la misma familia. En consecuencia, realizó los trámites para cambiarse de universidad y estudiar a distancia y, desde junio, está viviendo allí.

Niños jugando fuera de casa

Cuando le preguntamos por idiomas, comenta que está preparándose para marzo el First Certificate en English (FCE), lo que en el Marco Común Europeo equivaldría a un nivel B2 de inglés y, si todo va bien, obtener el Certificate in Advanced English (CAE) con nivel C2 de Cambridge para finales de agosto del año que viene. Ismael asiste dos días en semana (lunes y miércoles) al “College” (el equivalente a la Escuela Oficial de Idiomas en España). En total cursa 6 horas semanales y allí no sólo aprende y practica inglés, sino que conoce a gente de distintos países y fomenta nuevas amistades.

Un trabajador multitarea

Entre sus funciones diarias están: preparar el desayuno, llevar a los niños al colegio, recogerles, preparar y darles la cena. En ocasiones leerles un cuento, acostarles y estar pendiente de ellos hasta que lleguen los padres. También tiene que ayudar en las tareas del hogar y mantener la casa limpia, hacer recados y realizar alguna tarea en la que se le pueda necesitar. “Cuando los niños tienen vacaciones el trabajo se intensifica porque tengo que estar con ellos todo el día haciendo diferentes actividades.”

Asimismo cuando le preguntamos sobre las horas que trabaja diariamente, no sabe exactamente qué decir. “El mínimo está en 4 horas pero no sabría especificarte un número en concreto; según el día no tengo un horario fijo, depende del trabajo que tengan los padres”.

Con respecto a la relación que mantiene con los anfitriones de la casa, confiesa que está muy contento con ellos y su experiencia hasta el momento está siendo muy positiva.   “Cada familia es un mundo y las versiones de los au pair pueden variar de un extremo a otro. Siempre se dice que hay que tener suerte con la familia que te toque. Mi familia me trata muy bien, me ayuda y me dan bastantes facilidades. Con los padres me llevo genial, aunque con algún típico roce de convivencia entre jefe-trabajador”.

Ismael cuida a tres niños que tienen 8, 10 y 13 años y admite que se lleva muy bien con ellos. “Soy un amigo más cuando toca jugar y el malo de la película cuando toca obedecer. Nuestra relación es muy buena pero no dejan de ser niños y todo lo que eso significa”. El contrato que posee es verbal y cobra 100 libras (unos 119 € aproximadamente), aunque se incluye el alojamiento y la manutención. “He de reconocer que solemos estar un poco explotados y nuestro trabajo no está todo lo remunerado que debería”.

El joven tiene pensado venir a España a pasar tres semanas de vacaciones por Navidad pero asegura que hasta el próximo verano se quedará allí. “Yo estoy contentísimo aquí. Es una fantástica oportunidad y valoras más las pequeñas cosas. Recomiendo la experiencia a todo el mundo”. Con amplias expectativas de futuro, reconoce que su deseo sería quedarse en Inglaterra y terminar sus estudios en el país para posteriormente, comenzar a trabajar y coger experiencia en el sector económico, que es su verdadera vocación.

Por último, admite que ante cualquier imprevisto, las actuaciones de la Embajada y el Consulado de España en la zona son cuestionables, ya que conoce a varios amigos que han tenido incidencias en los hogares donde trabajan y la escasa intervención de las instituciones es, cuanto menos, desesperante.

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Carolina Cicuéndez Muñoz

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