La discapacidad en Castilla –La Mancha está en alrededor de 183.000 personas (en 2008). Un número importante de personas que les ha tocado vivir una vida diferente, o cómo calificaría el norteamericano Neil Marcus: la discapacidad es una forma ingeniosa de vivir la vida”.

La sociedad ha avanzado para bien y el tema de la desigualdad, día a día,  va desapareciendo  dentro de la vida de las personas discapacitadas.

Para derribar las barreras que quedan, es vital el papel de las asociaciones sobre discapacitados que luchan por derribar ciertas barreras sociales. Durante la semana pasada, la ciudad de Cuenca fue ejemplo de la insaciable voluntad de las personas discapacitadas para aprovechar cualquier evento como oportunidad de entretenimiento, ocio e integración.

Dos asociaciones llevaron un entretenido tiempo de ocio a los discapacitados conquenses. Por una parte, la Asociación Roosevelt de Cuenca celebró, durante cuatro días el V Festival de Artes Escénicas e inclusión social, en lo que fue un ejemplo de que ninguna discapacidad es una barrera para subirte a un escenario.

Por otra parte, otro colectivo importante en España son las personas con síndrome de Down. En 2016, de cada 10.000 nacimientos, 5,51 eran nacimientos con síndrome de Down.  Una cifra importante para conocer la necesidad de multitud de personas que necesitan sentirse iguales ante la sociedad. Para ello,  la Asociación de Síndrome de Down de Cuenca (ADOCU) ayudó a las personas con síndrome de Down de Cuenca  a que pasaran una “noche de fiesta” en la Delegación de Educación en la que los participantes pudieron interpretar a los artistas más conocidos del momento.

Los discapacitados también pueden dominar un escenario

Desde el 12 al 15 de Diciembre, la Asociación Roosevelt decidió demostrar que ninguna discapacidad física prohíbe subirse a un escenario para entretener y hacer pasar un buen rato a los asistentes.

En la quinta edición del festival de artes escénicas e inclusión social, el teatro, la música, el humor y la magia hicieron que el tema de la discapacidad pasara a un segundo o tercer plano, en beneficio del entretenimiento y la integración. La escuela municipal de teatro Ricardo Iniesta de Úbeda (Jaén), el Lunes,  y la actuación musical del martes demostraron que una silla de ruedas no es problema para manejar con soltura ambas artes escénicas.

Pilar, de la Asociación Roosevelt ve “necesaria la realización de más festivales y eventos como éste”, puesto que favorecen a “integración e inclusión” de las personas que actúan o, también, que están en el público.

La celebración de este festival tenía el objetivo de lograr, según Pilar, “poner las capacidades del colectivo discapacitado dentro de la visibilidad social”. Algo complicado si tenemos en cuenta que el mundo del arte escénico “ya es complicado para personas sin discapacidad, se le añade un plus de dificultad cuando se tiene una discapacidad”.

En el tercer día, el humor llegó al escenario de la mano de David Andrés García, cómico de Comedy Central. Para David Andrés el mundo del humor y el monólogo fue un rayo de luz y img_7195sirvió para demostrar quepara las personas con discapacidad hay salidas más allá de estar tan sólo en un centro o trabajo normal, salidas como las artes escénicas y el mundo del artístico”.

David Andrés llenó el salón de actos de risas y humor con un monólogo que trataba todos los aspectos posibles, desde las características de los castellano manchegos hasta las modas de hoy en día en los jóvenes. Para David Andrés eventos como éste, realizado por la Asociación Roosevelt son importantes para que las personas discapacitadassalgan y vean cosas nuevas”. Además, abre el abanico de posibilidades y añade que “muchos de estos espectáculos deberían estar interpretados para personas sordas para que tengan más visualización ante la sociedad”. Sin duda, el humor es una de las mejores terapias para olvidar los problemas y David Andrés dio buena muestra de ello.

Esta quinta edición del festival de artes escénicas e inclusión social concluyó el cuarto día con una actuación de magia de la mano de Domingo Pisón. Su discapacidad auditiva no fue impedimento alguno para llevar el ilusionismo y la magia entre el público, con numerosos trucos. Sus juegos de magia, acompañados de una importante colaboración con el público, y un toque de humor, pusieron un excelente punto y final a este festival de la Asociación Roosevelt.

“Noche de fiesta” para las personas con síndrome de Down

En estas semanas prenavideñas, la Asociación de Síndrome de Down de Cuenca (ADOCU) no quiso perder la oportunidad de dedicar un importante tiempo a las personas que padecen este síndrome.

img_7229Lo que otros años solía ser un teatro con las personas con síndrome de Down como protagonistas, este año ha pasado a ser una “noche de fiesta” en el que los protagonistas imitaban artistas y se atrevían, incluso, a hacer monólogos. Todo esto, delante de un salón de actos lleno de familias y algunos políticos de Cuenca.

Isabel Navarro, de la Asociación de Síndrome de Down de Cuenca, remarcó la importancia de este evento. Para Isabel la importancia reside en la integración social de las personas con síndrome de Down,  ya que “mucha gente considera a estas personas un poco limitadas o que no saben hacer nada, pero cuando los ven encima del escenario la gente se queda sorprendida de ver que pueden hacer muchas cosas”.

Este evento se basa en “un taller para intentar que los chicos ejerciten la memoria a la vez que perder el miedo escénico”. Isabel Navarro detalló que este tipo de “teatrillo” se realiza dos veces al año, en verano e invierno y que en ambos “se dedica mucho tiempo a la elaboración de textos y  a ensayar durante algunas semanas antes al día del evento”.

Desde ADOCU se admitió que este colectivo de personas con síndrome de Down reciben mucha ayuda e interés por parte de las personas, y que este tipo de teatro y espectáculos suelen ser bien respondidos por familias, políticos y gente en general.

Sin duda, la celebración de este evento fue un ejemplo de integración social de personas con síndrome de Down que se esforzaron por pasar un buen momento y hacérselo pasar al buen número de personas que asistieron al espectáculo.

Estos dos ejemplos que se dieron en la ciudad de Cuenca fueron un ejemplo de que no existe discapacidad ninguna que evite que una persona pueda actuar delante del público en las mismas condiciones que una persona sin problemas físicos.

Los actores de ambos eventos demostraron suficiente  valentía para superar las barreras sociales y físicas y decidieron dejar atrás el miedo por saber qué pensará la sociedad, puesto que “el miedo es la más grande discapacidad de todas”.

 

 

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