El fotoperiodista Tino Soriano muestra la realidad de las personas ciegas del municipio boliviano de Tarija en su último proyecto

Imagine que, paulatinamente, la luz del mundo que le rodea se va apagando ante sus ojos. Día a día, las formas y colores a su alrededor van desvaneciéndose lentamente. Su familia, y amigos le miran, pero usted no puede verlos. Tampoco es capaz de desenvolverse con naturalidad y le es imposible acostumbrarse al cambio, a vivir sin ver; a vivir sin luz.

Uno de los cuatro nietos que comparten la habitación con Rosandel Tucupa / Fotografía: Tino Soriano
Uno de los cuatro nietos que comparten la habitación con Rosandel Tucupa / Fotografía: Tino Soriano

Tino Soriano, fotoperiodista español numerosas veces premiado en grandes certámenes nacionales e internacionales, nos pone en contacto en su último trabajo -un ensayo visual formado por sesenta imágenes- con una de las enfermedades más comunes del planeta. Causada principalmente por la aparición de cataratas que no llegan a tratarse, la ceguera es una enfermedad que asola al tercer mundo -que ya de por sí no cuenta con recursos- y hace aún más complicada la vida de sus habitantes. Las cataratas, que van cubriendo a medida que se desarrollan en el cristalino, crean una película opaca que, en mayor o menor medida, dificulta al ojo la posibilidad de enfocar y ver con normalidad, causando una ceguera permanente si no son tratadas a tiempo, pero con un gran porcentaje de éxito en su cirugía. El proyecto fotográfico, que ha contado con la colaboración de la Fundación Ojos del Mundo, nos muestra muy de cerca la vida de ochenta personas con problemas de visión en la ciudad boliviana de Tarija, a su vez que la atención oftalmológica que la organización sin ánimo de lucro les brinda. “Hay 285 millones de personas en el mundo con graves deficiencias visuales”, explica Soriano, “y devolver la visión a las personas es el primer paso para que puedan verle futuro a sus vidas”.

Manuel Canuto, etnia guaraní / Fotografía: Tino Soriano
Manuel Canuto, etnia guaraní / Fotografía: Tino Soriano

A través de los rostros que ilustran el ensayo del fotoperiodista, nos acercamos a conocer de cerca la realidad social de los habitantes del municipio, séptima ciudad más poblada del país. Y cuando nos referimos a “de cerca”, cabría decir “muy de cerca”: las imágenes que nos ofrece Soriano en la colección nos ponen en contacto con los individuos y sus familias mediante primerísimos planos y retratos psicológicos, tomados con las focales fijas clásicas que siempre le acompañan. Su especial y característico uso del color -que guarda similitudes con las tonalidades cálidas y frías intensas, a la par que desaturadas, de la película Kodachrome de 35mm- brinda al espectador una situación comunicativa increíblemente familiar e íntima con cada una de las personas que participan en el reportaje, aportando en la mayoría de éstas una leve trepidación que nos lleva a imaginar la percepción visual de los retratados.

Rompiendo esquemas

Pese a las normas que grandes maestros del fotoperiodismo como Freeman o Landgford han postulado en sus libros acerca la convergencia del blanco y negro y el color en la misma serie, Soriano las omite. Y es que las normas están para saltárselas, aunque siempre con su debida justificación: ¿qué mejor manera de reflejar la deficiencia oftalmológica que mostrando con imágenes una aproximación a lo que las patologías oculares provocan? Para ello, el fotógrafo intercala, con ritmo y cadencia similares, fotografías en blanco y negro parcial o totalmente desenfocadas y borrosas, imitando la realidad que viven los protagonistas.

Paisaje en El Chaco / Fotografía: Tino Soriano
Paisaje en El Chaco / Fotografía: Tino Soriano

Con música del compositor catalán Paco Viciana, que le acompaña de forma sonora en múltiples trabajos, el fotoperiodista nos regala además un audiovisual de seis minutos de duración muy conmovedor, con mayor número de fotografías. Las notas que interpreta el músico junto a las imágenes fijas de Soriano crean un ambiente enternecedor, comprensivo y solidario, que sin duda alguna conciencia al espectador de la cruda desigualdad que asola a los países más pobres del planeta y de la importante labor que realizan las asociaciones y colectivos de voluntarios.

En definitiva, podría definirse el proyecto de Tino Soriano como una obra potente a la par que delicada, capaz de arrojar luz y esperanza a una situación tan trágica como la pérdida de uno de los sentidos básicos que definen al ser humano. Citando una de las frases del autor de la obra, ¿qué mejor forma de combatir a la pobreza que mirándola a los ojos?

Francisca Zenteno en su casa con su nieta Pamela Rocío tras la operación quirúrgica de cataratas / Fotografía: Tino Soriano
Francisca Zenteno en su casa con su nieta Pamela Rocío tras la operación quirúrgica de cataratas / Fotografía: Tino Soriano
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Fotógrafo y estudiante de Periodismo en la UCLM. Actualmente trabajo como freelance realizando diferentes encargos de fotografía, vídeo y edición. No obstante, también llevo a cabo diversos proyectos personales relacionados con la fotografía social, de viajes y documental. Puedes echarle un vistazo a mis trabajos en mi página web: www.alexbasha.com
Alex Basha

Alex Basha

Fotógrafo y estudiante de Periodismo en la UCLM. Actualmente trabajo como freelance realizando diferentes encargos de fotografía, vídeo y edición. No obstante, también llevo a cabo diversos proyectos personales relacionados con la fotografía social, de viajes y documental. Puedes echarle un vistazo a mis trabajos en mi página web: www.alexbasha.com

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