Un fantasma recorre el mundo, el fantasma del nacional proteccionismo. Se ha instalado ya en las dos potencias que históricamente han detentado el poder mundial, Inglaterra y Estados Unidos, y amenaza con hacerlo en buena parte de Europa. Su aceptación electoral radica en haber sido la única alternativa a los efectos desastrosos que la globalización está provocando sobre las clases trabajadoras de los países industriales. Su éxito se debe a que la izquierda, convertida en neoliberal en cuestiones de mercado mundial, ni está ni se le espera.

Este es el gran drama de la socialdemocracia hoy, que en aras a mantener un crecimiento económico con el que redistribuir, ha vendido su alma al diablo con fecha de entrega. Y ese día, ha llegado.  La amenaza ha dejado de ser fantasma y se ha hecho carne, reclamando volver al siglo XIX, con sus fronteras y aranceles, sus privilegios y prerrogativas de elite dominante, con sus discursos xenófobos y su desprecio por la ciencia. Antes de que sea tarde, urge una respuesta que, de igual forma, o recorre el mundo,  o no será.

The following two tabs change content below.

Antonio Laguna

Leave a Response