La caza es una de las actividades más arraigadas en el medio rural y, según el Gobierno de CLM, esta genera en la región 6.500 empleos y una facturación anual de 600 millones de euros. Sin embargo, colectivos animalistas, algunos partidos políticos y parte de la sociedad civil afirman que esta tradición es poco sostenible y que, cuando en febrero finalizan ciertas temporadas de caza , se abandonan muchos de los perros utilizados para esta actividad. Por ello, el pasado 5 de febrero la Plataforma NAC (No a la Caza) convocó una manifestación en 25 ciudades españolas, entre ellas Cuenca y Toledo.

La principal reivindicación de la Plataforma NAC es el abandono de perros al finalizar la temporada de caza

Los perros se consideran como meras herramientas y se abandonan de las maneras más salvajes: se les cuelga de olivos, se tiran a pozos, se les pega un tiro y se les arrancha el chip con una navaja… algunos mueren y otros quedan moribundos”, relata Vanesa Valiente, una de las coordinadoras de la manifestación contra la caza en Cuenca. La plataforma NAC calcula que cada año se abandonan unos 50.000 perros de caza en nuestro país, pero lo cierto es que no hay datos oficiales fiables por la dificultad que implica recopilar el número de casos que trata cada institución y averiguar los motivos concretos que llevaron al abandono del animal.

El último estudio de Abandono & Adopción de la Fundación Affinity, registra que en 2015 el 10% de los perros fueron abandonados debido al fin de la temporada de caza, porcentaje que, según el diario Albacete Capital , se eleva al 21% en la región castellanomanchega. En Cuenca, la protectora de animales sin ánimo de lucro Cuencanimal, asegura que en 2016 atendió a más de 200 perros y que, un 80% de ellos eran perros de razas o cruces denominados “de caza”: entre enero y marzo nos llaman cazadores que quieren abandonar a sus perros porque ya no les valen por viejos, por enfermedades, porque se jubilan o porque termina la temporada de caza, y muchos amenazan con hacerles algo si no los cogemos”. Cuencanimal apunta también que hay cazadores que atienden correctamente a sus perros pero que esta es la minoría ya que “ ellos mismos nos cuentan las atrocidades que hacen sus “compañeros” y cómo se sienten impotentes al respecto”.

Los cazadores niegan esa tendencia y afirman que la mayor cantidad de perros abandonados provienen del ámbito doméstico.

Por su parte Antonio Martínez, cazador habitual en la región, afirma que para él su perro de caza es también su animal de compañía y quesi un cazador siente la caza no abandona su perro ni lo maltrata”. Además, destaca que la mayoría de los perros abandonados provienen del ámbito doméstico. Lo cierto es que los abandonos por este motivo son un problema acuciante en CLM, según un informe realizado en 2015 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio ambiente la región se sitúa como la tercera de España con más abandonos de animales de compañía registrados aunque hay que señalar que los abandonos por este motivo son frecuentes en todo el país.

Para mejorar la situación de los animales las coordinadoras de la manifestación contra la caza piden cambios legislativos, empezando por la ley de caza de CLM 2015. Aseguran que es injusto que en ella se hable de perros “asilvestrados” y que es insuficiente porque no define parámetros en cuanto a la protección animal. “La cosa va muy despacio, las autoridades ponen poco empeño en estos asuntos, pero ahora se ha abierto el plazo de alegaciones al borrador de la nueva ley de caza regional y esperamos que este gobierno se lo tome en serio y cambie”, afirma Carpio.

La caza, a debate
El abandono de podencos, galgos y otras razas de perros de caza se encuadra en el amplio debate de considerar o no la caza como actividad digna y sostenible. Así, desde el sector animalista señalan que España es el único país de la UE dónde está permitida la modalidad de caza con perros y que, como apunta Carpio, esta actividad no es ética y los cazadores desequilibran el medio con la cría y captura intensiva de animales.

Por el contrario, Martínez afirma que la caza está controlada por los precintos que se conceden a los cazadores cada temporada y que además es necesaria para proteger la agricultura y la ganadería de la sobrepoblación de algunas especies, al tiempo que hace duras críticas a la labor de los animalistas. Valiente, por su parte, considera que la caza debería desaparecer porque “en la sociedad que vivimos no tiene sentido la actitud devastadora y de ensañamiento total de los cazadores ni que dicha actividad sea considerada un deporte”. Respecto a esto Martínez opina que “la caza es sentimiento, no un trofeo ni una competición”.

También hay división de opiniones en cuanto a la convivencia entre cazadores y otros ciudadanos que quieren disfrutar del monte. Laura Carpio denuncia la contaminación que producen los cartuchos de plomo y el hecho de que “no puedes salir tranquilamente a correr, buscar setas o a pasear con tu perro porque, según la ley de caza de 2015, te pueden acusar de que has espantado la caza”. Mientras, Antonio Martínez asegura que hay cazadores que sí respetan y condena el asesinato de los agentes medioambientales y los cazadores furtivos. “Igual que no es lo mismo un aficionado a un equipo de fútbol que un ultra, hay una diferencia grande entre los que somos cazadores y los furtivos que son personas que se quieren aprovechar del campo para ganar dinero y no respetan nada”, apunta.

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Cristina Dolz

Estudiante de 3º de Periodismo. Entiendo el periodismo como una herramienta imprescindible para resolver preguntas o, al menos, plantearlas. Me gusta decir que soy feminista.
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