Con el medio ambiente como una de sus principales preocupaciones, al igual que el desarrollo del ecosistema mediático y todo lo que tiene que ver con la innovación dentro del periodismo, Edson Capoano cuenta con una dilatada experiencia a sus espaldas. De origen brasileño, donde vive, ha trabajado y estudiado, y cuya cultura y funcionamiento de los medios tan bien conoce, este profesor e investigador que ahora trabaja en el estudio y análisis de la financiación en el periodismo ha realizado una estancia temporal en nuestra Facultad, donde ha seguido con su etapa investigadora. Hablamos con él acerca de sus preocupaciones, sus trabajos y sus deseos, así como de lo que ha analizado en los últimos meses y sus planteamientos de futuro.

Pregunta: Uno de tus intereses es el medio ambiente y has ejercido el periodismo ambiental, ¿por qué elegiste esto?

Respuesta: He venido a Cuenca para realizar una investigación sobre los cibermedios y los modos de financiación de éstos, y algunos de ellos son ambientales; pero mi trayectoria siempre ha tenido que ver con la cobertura del medio ambiente. Cuando era joven, mientras estudiaba en la Universidad, tuve la idea de empezar a hacer periodismo sobre la naturaleza y esto para mí fue una gran idea porque me imaginaba que podía conocer el país y otros sitios a través de esto. Después me dí cuenta de que debería hacerlo de manera más profunda y salí a buscar cursos que me dieran una base sobre medio ambiente y entré en una televisión pública de São Paulo, TV Cultura, en el que hacen un programa de esta temática. Tiene 25 años y es el programa de este ámbito más antiguo en Brasil: ‘Repórter Eco’. Allá me formé como periodista ambiental, junto a profesionales que son lo mejor de la cobertura de este tipo. Fui profundizando, comprendiendo y desarrollando teorías y prácticas y hoy una de las asignaturas que imparto es Periodismo Ambiental.

P: ¿Por qué es importante que los medios y periodistas se especialicen en medio ambiente?

R: Por varias razones. La primera es que la cuestión ambiental es una de las más globales que puede haber. Un problema ambiental no es solo de una ciudad o un país, sino de todo el planeta. Si un país tiene problemas de contaminación o desforestación, esto va a afectar a su población y a las generaciones futuras incluso. Es de verdad una cuestión pública. Por otra parte, el periodismo ambiental no es fácil de hacer, ya que tiene involucrados muchos conocimientos y no es solamente hablar de naturaleza, fauna y flora. Esa es una de las cosas que yo aprendí cuando estaba empezando: muchas veces confundimos el amor por la naturaleza y la belleza del medio ambiente con cómo informar sobre ello. Hay que profundizar para entender los conceptos y dejarlos claro al público, que tampoco comprende muy fácil eso.

P: A veces una historia de medio ambiente necesita mucha formación técnica y en temas científicos que nos cuestan más. Sin embargo, ¿cuál es la clave para contar una historia y que resulte atractiva?

R: Primero, comprender el concepto científico. A veces no queremos admitir que no comprendemos bien lo que pasa porque no hacemos buenas preguntas, no entendemos claramente a las fuentes… Hay que estudiar lo suficiente para ser capaces de comprender mejor y así poder explicarlo a los demás. Lo segundo, que en Brasil funciona y no sé si eso pasa aquí, es que de alguna manera hay que conectar las cuestiones ambientales a las cuestiones cotidianas de las personas. Por ejemplo, si tengo que hablar de cambio climático, tengo que descubrir de alguna manera cómo este fenómeno afecta a las personas que leen mi diario, y a partir de esa experiencia estas personas pueden adentrarse más. Si se habla de una forma demasiado técnica, quizá se comprenda, pero no se va a utilizar lo aprendido en sus propias vidas.

“Brasil debería liderar la preocupación por el medio ambiente pero por problemas políticos y económicos no siempre tenemos dinero, energía o moral para hacerlo”

P: Siempre es difícil contar historias en el ámbito periodístico… pero en el ámbito medioambiental, cuando todos tenemos parte de la responsabilidad ¿cómo lo hacemos ver?

R: Hay personajes, no simplemente buenos y malos. Tal vez enseñando que hemos elegido patrones de vida y de calidad que no se van a sostener en las próximas décadas. No es culpa de una persona que tiene un coche, porque lo necesite, o de alguien que compra una cosa y desecha parte del paquete… pero tenemos que entender que esos hábitos hay que cambiarlos. No hay ‘buenos’ ni ‘malos’ en eso, sino algunos grupos que de alguna forma (porque tienen poder o más ‘plata’) utilizan el medio ambiente más que otros grupos. Eso en Brasil es muy común. La gente que no tiene dinero necesita agua igual que la puede necesitar una persona que sí tiene dinero. También hay empresas que utilizan los recursos de forma ética y otras que no… Pero no es cuestión de ser buenos o malos sino que se tratan de responsabilidades distintas. Lo seguro es que todos tenemos responsabilidades ambientales.

P: Y qué pasa cuando un periodista va a cubrir un tema ambiental en el que está involucrado una gran empresa cuya actividad afecta a una población. ¿Qué pasa cuando esa empresa tiene participaciones en la empresa periodística? ¿Cómo debe lidiar el periodista contra esa red de intereses?

R: Es muy complicado, pero algunas cosas podemos hacer. A veces la experiencia nos enseña que si no podemos contar algo desde nuestro medio, le damos la historia a otro compañero periodista que pueda contarla. Si una empresa anuncia en mi medio, quizá no anuncie en el otro. Entonces viene bien hacer una red. Los periodistas ambientales trabajamos mucho en red. Es muy común. Por otro lado, no hay que hacer acusaciones directas si no hay documentos con los que comprobarlo. Si no, se puede preguntar a empresas y representantes cuáles son sus retos y misiones hacia la sociedad y si tienen planes ambientales para ello. En Brasil no siempre las empresas tienen planes ambientales, entonces no se trata de acusar a una empresa, sino de dejar claro que o no se preocupa o no tiene intención de hacer algo por el medio ambiente. No es una acusación, pero sí una aclaración.

P: Si unimos tanto el periodismo ambiental como el internacional, quizá una de las grandes citas que tuvo Brasil fue la Cumbre del Clima de Río…

R: Sí. Eso fue en la ECO92. En ese momento se firmó el principal documento ambiental, la AGENDA 21, en la que se hacen compromisos ambientales entre todos los países. El medio ambiente se convirtió en un tema global. Brasil debería liderar ese tema, pero por problemas políticos y económicos no siempre tenemos dinero, energía o moral para hacerlo. Internamente intentamos hacer lo posible, pero el tema de amazonía, desforestación o el tratamiento del agua en nuestro territorio pueden servir mejor.

P: En este sentido, ¿qué opinas de la evolución que han tenido las Cumbres del Clima hasta el último episodio que ha sido, después de Marrakech, la victoria de Donald Trump?

R: Bueno, Trump es una incógnita porque no parece que vaya a cumplir los contratos que los anteriores representantes de EE.UU. Firmaron, pero la evolución de tratados y conferencias estaba bien. Siempre hay un choque con la cuestión económica de los países; es decir, la cuestión ambiental se puede tratar hasta que no atrape el desarrollo económico de las naciones. EE.UU. Nunca ha dejado de privilegiar su propia cuestión económica y energética. Si ellos desarrollan energías limpias que puedan mantenerlos en un primer lugar, van a apoyar los tratados ambientales. Si no, no lo van a hacer. Ahora la política de Trump claramente no mira hacia esas cosas que ya fueron acordadas porque se harán oleoductos y plomos de gas natural o extracciones de petróleo. Es una política de desarrollo económico, y el mundo es cómplice de esa política. Estados Unidos promueve la mitad de la contaminación del planeta. China, por otro lado, también crece en economía y no va a dejar de producir energía o infraestructuras con carbón u otros contaminantes, aunque ellos tienen grandes proyectos de desarrollo de energía limpia y probablemente superen a los EE.UU. En ese aspecto en los próximos veinte años. Veremos qué es lo que pasa.

“Me parece un buen modelo el sistema de medios de España y creo que representa el futuro de las empresas periodísticas”

P: Dejamos a un lado la cuestión medioambiental para centrarnos en la actividad que te ocupa aquí en España. Llevas varias semanas en Cuenca pero por tu nivel de castellano supongo que ya habrías estado antes en el país…

R: Sí. Si no me falla la memoria esta es la séptima vez que estoy aquí. La primera fue en 2005 y dos años después participé en una beca de prácticas en la Agencia EFE. Siempre que tengo oportunidad suelo venir, y esta vez obtuve una beca para mi investigación sobre la financiación de los medios, es decir, cómo el periodismo está buscando sostener su actividad que no sea simplemente con la venta. Modelos de crowdfounding, premium, clubes… Aquí las cosas van desarrollándose bien, y está la situación más avanzada que en Brasil.

P: ¿Cuál es la impresión que te llevas aquí en España en una situación en la que los medios necesitan también financiación estatal o autonómica para seguir adelante?

R: Yo creo que ustedes están varios años por delante que Brasil porque desde la crisis de 2008 los medios han tenido que enfrentarse a ello y tuvieron que reciclarse y renovarse, así como sus formas de financiación. A mí me parece que los medios más pequeños son los más adaptados, y uno de los diarios que me parece ejemplar es eldiario.es. Me parece un buen modelo el suyo y creo que representa el futuro de las empresas periodísticas. Los demás tienen que acompañarle. Por otro lado, Brasil tiene que ver como España superó su crisis en el sector periodístico y las cosas van a mejorar aquí. Allá, no sabemos. Esperemos que sí.

P: ¿Cuál es la situación de la financiación institucional en los medios de allá?

R: En los últimos 12 años, un gobierno de izquierdas ha estado en el Ejecutivo Federal y ponía dinero para anuncios en muchos medios, entre los que también cabía el periodismo alternativo y ciudadano. Eso ha sido bueno pero, con el cambio político que se ha dado recientemente, con el Impeachment de Dilma Rousseff y el gobierno ahora de centro-derecha, los fondos gubernamentales cambiaron de manos y retiraron la financiación a los medios pequeños para dárselo a los más grandes otra vez. Con ello existe un desequilibrio. De un modo general (me imagino que como en España) a la gente no le gusta pagar por las noticias y piensan que la información disponible en Internet es gratis. Allí intentamos generar modelos para que las personas se sientan convencidas de que pagar mantiene al medio que les gusta, porque de lo contrario, van a dejar de existir. Esa es la cuestión.

“Lo que importa es que la gente piense que está pagando por un producto diferente, por calidad informativa y variedad”

P: Y ¿qué le faltaría a las audiencias para saber el valor que tiene el periodismo y para realizar sus aportaciones?

R: Es muy importante eso. El valor que tenemos por la información. Ha habido una banalización de ésta en Internet por cantidad y empezamos a copiar y pegar todo en todos los sitios. La información en muchos medios es la misma. Y como piensa el público también pensamos nosotros: ¿por qué voy a pagar cosas que puedo encontrar gratis? Esa parece ser la tendencia, pero lo que importa es que la gente piense que está pagando por un producto diferente, por calidad informativa y variedad.

P: Quizá desde el punto de vista del público el apoyar a un medio es casi como apoyar a Greenpeace…

R: Sí. Esa es una tendencia, que parte de la audiencia va a ser colaborativa y “ciudadana”: osea algo parecido a que ‘yo no voy a pagar a un diario para que me dé información, sino por que apoyo la causa’. Quizá haya una revolución en nuestro papel porque tendremos que dejar de ser imparciales. Si la gente va a apoyar causas, tal vez tenga que apoyar a periodistas con causas… Y eso puede hacer que mute todo: el modelo de medios, de las Escuelas de Periodismo… Esa es una de las tendencias y ya está pasando en algunos sitios.

P: En ese sentido, muchos nos dicen que la ‘trinchera’ de los periodistas son los derechos humanos… Puede que desde ese marco deba trabajar el periodista, pero existe el riesgo de que no haya un periodismo independiente y que todo sea relativo...

R: Mezclamos mucho los términos de independencia e imparcialidad, pero no es la misma cosa. Por un lado está la independencia: de los grandes medios, de empresas, Gobierno… pero dependo de algún grupo que me apoye, que sea mi público, mi audiencia. Ser imparcial es otra cosa, y creo que puede haber nuevas combinaciones: medios independientes, pero parciales porque crean, por ejemplo, que el medio ambiente es el tema más importante, o la democracia… Por otro lado, podría haber medios independientes e imparciales… habrá espacio para todo, pero quizá tengan que cobrar menos, porque tal vez tengamos que pagar suscripción para varios medios.

P: No dejan de ser cuestiones que precisan de estudio y análisis, para ver cuáles son los modelos de mayor éxito, pero ¿tiene que aprender más Brasil de España que nuestro país de Latinoamérica?

R: Creo que hay cosas que aprender de los dos lados. En Brasil, la cuestión del info techni-ments, con mucho estudio, también en la práctica lo sabemos hacer mejor que en España. Nos damos cuenta que se puede informar con mayor ‘suavidad’. Aquí la cosa parece ser más dura y, por así decir, no sé si quiero pagar ‘para sufrir’. Por otro lado, creo que España tiene un mejor planteamiento de los negocios periodísticos mientras que Brasil se guía más por el ensayo-error. Debemos ser más profesionales, y ahí estaría el equilibrio.

“La brecha no comprende simplemente el acceso a las tecnologías, sino también a la pedagogía que comprende su utilización”

P: Mientras que los grandes medios brasileños se guían más por una lógica ‘occidental’, ¿existen medios que representen a las minorías, con unas realidades diferentes?

R: Creo que se puede dividir la conducta de los medios de dos maneras: los grandes medios de las capitales, con retransmisiones en el campo, que tienen un mismo discurso; y por otro lado estarían las entidades sociales que informan a través del periodismo, como las ONG, que son más organizados y con mayor participación de la sociedad. No siempre están formados por periosistas, pero intentan hacer una información más regional y siguen creciendo ya que también tienen el apoyo de la comunidad.

P: ¿Qué peso tienen los medios comunitarios?

R: Tenemos una ley de medios que permiten las radios comunitarias, desarrolladas por pequeñas comunidades y sin ánimo de lucro; pero los grandes medios utilizan abogados y acusan a estos -por brechas en la Ley- de piratas. La lucha consiste en abrir espacios en el mercado para que existan más medios comunitarios y se les permita su desarrollo. Existen, pero están en una línea más comparada con la ‘ilegalidad’.

P: Y me imagino que allí también existirá una brecha digital que tiene gran protagonismo también en la innovación…

R: Es colosal. El año pasado Brasil empieza a tener a más de la mitad de los hogares con Internet, después de tanto tiempo. Ahora sabemos que esa mitad puede acceder a una información pública, pero por otro lado, no siempre la gente tiene idea de dónde buscar la información. Aunque tengan conexión, muchas veces el consumo está perjudicado por una información pobre o no verificada… La brecha no comprende simplemente el acceso a las tecnologías, sino también a la pedagogía que comprende su utilización. Por eso digo que allí hay ONG que están educando para producir y consumir información de calidad.

P: Hay quien acusa a Internet de muchos males, sobre todo de la posible muerte de los periódicos en papel… ¿En Brasil en las zonas con mayor brecha digital el periodismo tiene mayor salud y calidad o no tiene nada que ver?

R: No existe una relación directa. Ese fenómeno tiene que ver con la falta de escuela, de alfabetización. La gente empezó a usar internet porque es más interesante que leer. La gente no lee, nunca lo ha hecho, por lo que no se trataba de una simple opción, sino de un salto. Eso tiene consecuencias graves porque gran parte de la población no tiene una formación para comprender la información que consume. En muchos sitios con conexión, los usuarios pasan a veces más de 9 horas, según algunas investigaciones, pero en los sitios donde no existe esa posibilidad, tampoco están leyendo libros. Tenemos que enfrentarnos a la exclusión proporcionada por la falta de formación que existe allí. Me gustaría subrayar una cosa curiosa: los primeros años que vine a España ví más gente leyendo que ahora, en el metro, transporte púbico… Siempre había un libro, y ahora no vi nada de eso. Solo ví un e-reader. Eso me pareció extraño. No sé si leerían en sus smartphones pero me parece más que estarían jugando al ‘Candy Crush’.

P: Bueno, ahora en el Metro de Madrid, en algunos vagones incluso hay poesía…

R: Sí, pero esto que digo es una pérdida de hábito que tenemos, y es un fenómeno muy raro. Quizá haya gente que lea muchos libros de Harry Potter…pero cuando la historia es más seria no quieren saber nada y la gente está cambiando las noticias por WhatsApp… La información cada vez tiene menos palabras y esto es un fenómeno muy contradictorio y no sabemos por donde va a salir.

“Hay también una cantidad absurda de información que necesita de ‘curadores'”

P: A pesar de todos estos impedimentos, ¿por qué merece la pena hacer periodismo?

R: Es una gran carrera, ¿no les parece? Yo lo elegí porque quería aprender cosas de diferentes temas. Así como el actor tiene gran capacidad para vivir varias vidas, el periodista de alguna manera, cuando hace preguntas o sale a la calle también tiene posibilidad de vivirlas. El tiempo cambió, yo no nací con Internet, pero tuve que aprender… y ahora esto ha cambiado y es importante tener periodistas. Nunca antes se había consumido tanta información y ¿quién la va a producir? ¿Los ‘youtubers’? Son algo bueno… pero son necesarios ciertos criterios que los periodistas tienen el deber de tenerlos. Hay también una cantidad absurda de información que necesita de ‘curadores’. Tal vez nuestro trabajo no sea simplemente producir, sino también decir a la gente dónde encontrar esa información, cómo organizarla… o leer los archivos de WikiLeaks filtrados a los periodistas…Pero nosotros tenemos espacio en esa sociedad.

P: Eso quiere decir que muchos investigadores de diferentes disciplinas tienen y van a tener mucho que estudiar y que experimentar… porque el periodismo sigue evolucionando año tras año…

R: Creo que el periodismo de nuestros hijos, tal vez será diferente al nuestro. Nosotros tenemos quizá cierto temor a un nuevo escenario, pero es divertido. Cada cierto tiempo hay novedades, los hábitos culturales cambian y de eso trata… Tenemos nuevas historias para contar y muchas cosas no siguen igual que antes. Tenemos que saber utilizar diferentes medios y métodos, pero seguimos con el espíritu de contar esas historias.

Entrevista realizada por:
David Sánchez Romero de Ávila
José Verdugo Yébenes
The following two tabs change content below.
Pseudoperiodista y músico. Me gusta escribir, y aquí podéis comprobar qué es lo que hago. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”. Albert Camus.
Jose Verdugo

Jose Verdugo

Pseudoperiodista y músico. Me gusta escribir, y aquí podéis comprobar qué es lo que hago. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”. Albert Camus.

Leave a Response