Tras su ponencia en el IX Seminario de Medios de Comunicación y Cooperación Internacional en Cuenca, hablamos con Roser Gil, Técnica de Colombia de Cáritas Española, la cual habló de como esta repartida Colombia entre los diferentes grupos y bandas que existen el país

Pregunta: ¿Cómo actúa Cáritas en el conflicto colombiano?

Respuesta: “Cáritas trabaja siempre apoyando el trabajo de la Cáritas en Colombia, tanto a nivel nacional como en las diferentes diócesis. En Colombia existe Cáritas y allí trabaja fundamentalmente con las personas más vulnerables, la gente que ha sido más afectada por el conflicto. Nuestro trabajo aquí es apoyarles económicamente en los proyectos que Cáritas colombiana desarrolla, pero también darles la visibilidad en España y Europa para que se conozca lo que está pasando allí, la gente se sensibilice y, además, intentar llegar a los poderes políticos que puedan tener un vínculo y un impacto positivo en el conflicto colombiano”.

P: ¿Qué aceptación tiene el pueblo colombiano con Cáritas?

R: “La iglesia tiene un valor incalculable porque llega a todos los rincones de Colombia, igual que ocurre en el resto del mundo. La gente confía en la Iglesia, confía en el trabajo de Cáritas y eso hace que tengamos acceso a comunidades y a zonas donde ninguna otra organización puede acceder”.

P: ¿Cuál es el origen del conflicto y en qué situación se encuentra ahora?

R: “Creo que el conflicto tiene su principal raíz en la desigualdad. Los niveles de pobreza que hay en las zonas rurales y en otras zonas donde el Estado Colombiano no está presente son un caldo de cultivo para que la revolución y la gente se levante. El narcotráfico es un dinero fácil y al final muchos campesinos que vivían de la tierra, que era su sustento, desgraciadamente cambiaron. El cultivo paso a la economía del narcotráfico y gente vio salida en esto y la posibilidad de crecer. Al final esto pasa, las zonas abandonadas donde no tienen cómo vivir y, además, el estado no está cumpliendo con los derechos sociales básicos, provoca que se produzca un cóctel que estalla en un conflicto con tanta duración como es el colombiano”.

P: ¿Qué importancia tuvo Pablo Escobar en este conflicto?

R: Pablo escobar ilustra lo que ha pasado y sigue pasando en Colombia, pero no es el único capaz de llegar al control a través del narcotráfico. Él es una figura visible por lo que supuso y que ilustra lo que es el conflicto, pero había y hay otros no tan visibles que también están. Con las series películas y todo se ve como caló en Colombia. Sus actitudes, comportamientos y el control sobre la sociedad colombiana y que supuso que el narcotráfico se mantuviera y continuara.

P: ¿Cómo afecta este conflicto a la sociedad colombiana?

R: “Afecta en que la manera de relacionarse entre los vecinos, la familia y las comunidades está atravesada por la violencia. La Iglesia trabaja mucho con las comunidades en proceso de mediación de soluciones alternativas de los conflictos que no pasen por la violencia. Dentro de las familias la violencia es algo habitual, la gente no sabe relacionarse, los problemas se solucionan de una forma violenta.

Al final, tantos años de conflicto supone que quien educa (profesores, padres..) lo ha hecho anteriormente en un entorno violento y entonces ellos lo hacen de la misma manera, por lo que es difícil de parar esto”.

P: ¿Qué solución crees que tiene el conflicto?

R: “Se puede afrontar de diferentes maneras, pero la principal es quintándole gasolina. Es decir, los conflictos se financian y al final si se te va la financiación lo pierdes todo. Yo creo que hay intereses económicos en el conflicto que hacen que perviva. Entonces una manera de que termine es que se corten estos interés y financiación.

Otra manera es que la gente entienda que la lucha política se realiza en las Cámaras y en los Parlamentos. La lucha política no se disputa con armas, se disputa hablando. Y luego a nivel familiar y comunitario, que se entienda que los conflictos normales que se dan en la convivencia se pueden arreglar de manera pacífica”.

En la fotografía; De izquierda a derecha, Roser Gil junto a Santiago Barnuevo.

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