Que las zonas rurales se deshojan contínuamente y pierden, año tras año, un buen número de su población, no deja de ser algo a lo que verdaderamente estamos acostumbrados desde hace bastante tiempo. No son nada nuevos los datos que dejan dibujado un panorama que quizá debería definirse como desolador ante la contínua pérdida demográfica que sufren muchos municipios de España, especialmente en Cuenca, Soria, Teruel o Guadalajara. Ésta última provincia, a pesar de haber crecido en número según las últimas estadísticas, también posee un amplio espacio rural en cuyos consistorios también surge la misma pregunta que se repiten regidores, políticos, empresarios o académicos de estos lugares: ¿cómo parar este fenómeno?

Los pueblos mueren lentamente; pierden población, no ofrecen demasiadas oportunidades y, además, la edad media de los habitantes no desciende en grandes números. “No se trata de un problema coyuntural, sino estructural”, explica Juan Miguel Ortega, profesor de Derecho Internacional de la UCLM que ha trabaja en este ámbito y realizó hace varios años un estudio junto a otros compañeros para las patronales de Cuenca, Soria y Teruel. Y éste problema debería afrontarse desde diferentes niveles, de lo general a lo particular. Se trata de un reto “multidimensional y transversal”, como lo define el propio Ortega.

Infografía sobre la despoblación en España

Ante esta “demotanasia”, término que acuña Francisco Burillo, catedrático de Prehistoria y alma mater de la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica, las diferentes instituciones de nuestro país trabajan, desde hace varios meses (y con diferentes perspectivas) para paliar los efectos de tal fenómeno que define la “desaparición lenta y silenciosa de la población de un territorio”. En diferentes caminos, en los que también participan numerosos colectivos sociales y empresariales (como CEOE-CEPYME de Cuenca o la propia Asociación ‘Serranía Celtibérica’), se han establecido diferentes hojas de ruta para configurar planes de desarrollo y cumplir una serie de objetivos en los próximos años.

Sin ir más lejos, la propia Diputación Provincial de Cuenca firmó hace unos meses la llamada ‘Declaración de Montánchez’ junto a otras instituciones provinciales y regionales de nuestro país. Allí, se comprometía, entre otras cosas a la financiación en materia de desarrollo rural, “contemplar la realidad de la mujer en los escenarios rurales y la importancia de su implicación en las dinámicas de despoblamiento” o introducir medidas fiscales u otras ayudas económicas en este aspecto, conforme lo firmado en la Declaración. Ya en la aprobación de los presupuestos para 2017, el presidente de la Diputación, Benjamín Prieto afirmó que una parte de las inversiones previstas irían enfocadas a “propiciar el desarrollo económico de la provincia, luchando, a su vez, contra la despoblación”. A pesar de las medidas anunciadas, lo cierto es que el presidente provincial aún no ha explicado si habrá durante este 2017 acciones conjuntas con el ejecutivo regional. Prieto se ha reunido durante los últimos meses con actores sociales como la patronal conquense y grupos de acción local de estas zonas con desafíos demográficos para establecer nuevos objetivos.

Por otro lado, el lobby creado por las organizaciones empresariales de las tres provincias con peores perspectivas de nuesto país en el ámbito demográfico (ello lo demuestra la densidad de población que en algunas comarcas está por debajo de los 2 hab/km2) se ha conformado para trabajar en diferentes medidas que, en palabras de Juan Carlos Escuder, presidente de la Asociación de Empresarios de Gúdar-Javalambre (Teruel), van “desde aprovechar los recursos endógenos, pasando por el aprovechamiento de energía y el sector agroalimentario”. Él es uno de los empresarios que comenzó a mover la ahora conocida como ‘Red SESPA’, el grupo de presión conformado por las federaciones empresariales de las tres provincias y que sigue constante en el trabajo por buscar acuerdos con las instituciones para crear nuevas medidas y hojas de ruta para frenar el despoblamiento de estas provincias.

La realidad es que en la ‘Laponia del Sur de Europa’, caracterizada así por la similitud de las densidades demográficas tanto del Área Sapni como de la zona que comprende los Montes Universales, los cientos de municipios que existen hoy, probablemente dentro de pocos años estarán aún más en riesgo de extinción si esta corriente no se frena. Las causas son muchas y diferentes entre ellas, pero las consecuencias todos podemos imaginarlas. Quizá el mundo rural hoy no resulte tan atractivo a las generaciones más jóvenes, bien por la falta de servicios y/o oportunidades, o porque el estilo de vida se ha centrado en las grandes ciudades. Hoy, muchos de estos municipios pueden contar a sus habitantes por decenas, y aunque a veces los datos demuestran una situación desoladora, la realidad no deja de ser aún peor.

 

Éxodo en el olvido es un reportaje multimedia sobre la despoblación, desarrollado en esta Facultad. Pueden leerlo aquí

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Pseudoperiodista y músico. Me gusta escribir, y aquí podéis comprobar qué es lo que hago. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”. Albert Camus.
Jose Verdugo

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“Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”. Albert Camus.

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