El pasado 24 de marzo tuvo lugar la presentación del nuevo libro de Enrique Galindo, ‘Barrer la carretera’, en la Biblioteca Regional de Castilla- La Mancha en Toledo. Estuvo acompañado de su editor, Joan Gomper, el escritor y compañero David Luna y al piano, Laura Rivera.

La presentación comenzó con el agradecimiento del editor a todos los que habían hecho posible que se realizara el acto y a todos los allí presentes. Expuso que Barrer la carretera es la tercera publicación de Enrique Galindo con la Editorial Celya, una recopilación de relatos, muchos de ellos premiados, y que a partir de esa presentación, el libro comenzaría a recorrer mediante giras literarias las bibliotecas, librerías y mundos virtuales.

Tras su intervención, dejó paso a David Luna, escritor que hace 4 años ganó con su primer relato un concurso literario organizado por esta Biblioteca, donde compartió premio con Enrique Galindo y su obra Una soga bajo el reloj, lo que supuso ser amigos desde entonces. Habló sobre el libro que presentaba afirmando: “Me lo he pasado en grande leyendo el libro, con una literatura exquisita que no es fácil de encontrar. Un libro que te engancha y que quieres continuar”. Añadió que no sólo lo pensaba él, sino que había logrado el Gabriel Miró, uno de los premios más importantes dedicados al relato, que ya ganaron en su día escritores tan conocidos como Francisco Umbral o Matilde Asensi.

En una intervención que fue de pregunta-respuesta entre David Luna y Enrique Galindo comenzó la presentación del libro hablando del relato El fondo del tiempo, cuya musa fue la pianista que se encontraba participando en el acto, ya que un concierto suyo fue el que inspiró al autor a escribir ese primer relato pensando “¿Qué pasaría si en un concierto de piano en esta sala empezaran a filtrarse fantasmas de la Guerra Civil?” Mezclando presente y pasado en una historia de reconciliación de las dos Españas, que compartió con los presentes leyendo el inicio de este relato.

A la pregunta de David Luna de por qué escribía contestó: “Escribo porque me salieron las letras en vez de los dientes. Sólo hay que leer el relato Dientes de tigre donde lo explico. Escribo porque es el sentido de la vida”. Habló que su faceta de psicólogo se cruza con la de literato, de su mezcla de confusión y atontamiento de cuando ganó el Premio Gabriel Miró y de lo que supuso: no poder bajar el listón. En sus obras declaró que no podía separar prosa y poesía, ya que siempre van unidas. Dejó claro que Barrer la carretera es una unión de varios relatos, que es el género que más permite experimentar. El libro comienza con una dedicatoria y recuerdo de otro de sus relatos: Cuento del niño que no tuvo cuentos, con algo de autobiografía puesto que: “Cuando se hace literatura, si se hace algo realista, hay que fabular. Cuando se hace ficción, hay que hacerla muy creíble” y pasó a leer parte de ese relato, con un juego de palabras que es característico del autor.

Psicólogo y literato

Enrique Galindo no se encasilla en ningún género pero sí se considera literato del “extrañamiento”, escribe sobre lo extraño, lo contrario a lo tópico y sus creaciones tienen tintes de crítica social. Al ser psicólogo, dejó claro que: “Utilizo la psicología pero porque la psicología lo es  todo. Es comunicación, felicidad, sentimientos, emociones, pero trato de no cargar la jerga”, lo que se puede observar en otros dos relatos: Chocolate y Síndrome Quijano, como él dijo, sobre el Trastorno de Personalidad Lectora. Pero siempre ha tratado que el psicólogo no dominase, sino que el escritor estuviese por delante como es el caso de Barrer la carretera, una obsesión de una mujer que no sólo barre su trozo de acera, sino que incluso barre la carretera. U otro de sus relatos Inmenso Mar, un abuelo que vive en un geriátrico de La Mancha y está obsesionado con el mar. Y acabó con el relato que cierra la antología: Congreso de duendes y libros sobre la Biblioteca y la defensa de la lectura, como se puede leer en el siguiente extracto que su autor compartió con los presentes:

“¿Alguno de vosotros se cree que Lorca escribiera ‘Poeta en Jamón York’?, dijo al mostrar un pequeño libro de poesía con la cubierta negra. Pues yo he encontrado ‘La Caverna’, pero el autor que figura es Sara Mago, respondió. (…) La mención a títulos transformados se fue repartiendo por la sala, cantados como si de números de la lotería se tratase: ‘Cien años de sol y edad’ (…), ‘Los hermanos Kalashnikov’ de Dostoyevski, ‘Perras y pan’, de Tolstoi, ‘La náusea’ de Sastre, ‘La guerra de las Dalias’, de Julio César’, ‘Blancanito y los siete enanieves’. ¿Alguien sabe si éste va de erotismo? ‘El tiempo entre posturas’, María Dueñas”.

Durante toda la conferencia hasta su final presidiendo la sala de conferencias se encontraba la protagonista, la dueña del libro: la escoba. Y amenizando el acto, hubo varias intervenciones de la pianista Laura Rivera con temas de Mompou o Beethoven. Tras finalizar la presentación, el autor pasó a realizar una firma de ejemplares para aquellos que lo quisieran.

ENTREVISTA A ENRIQUE GALINDO

Enrique Galindo nació en Villarobledo (Albacete) en 1964 y es Licenciado en Psicología. Actualmente reside en Cobisa (Toledo) donde trabaja en la Conserjería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha. Entre sus muchas facetas, además de la pintura, destaca ser escritor de libros como ‘Barrer la carretera’, una recopilación de relatos que ha presentado en la Biblioteca Regional de Castilla- La Mancha el pasado 24 de marzo y cuya presencia no quisimos pasar por alto:

– ¿Cuándo sintió la vocación por ser escritor?

Cuando me salieron los dientes. En vez de los dientes, me salieron primero las letras. Conforme empezaba a aprender a leer, ya leía, porque leía a Mortadelo y Filemón, y como yo no sabía leer, llamaba a Mortadelo el “convierte cosas”. Empecé a leer y leer, y de tanto leer, he terminado intentando emular a la gente que leía. Por lo que desde pequeño, desde que empecé a leer.

– Hemos visto que ha publicado libros de diferentes géneros -poesía, novela, micro cuentos, etc.-, ¿cuál es el género que más le atrae o se siente más a gusto a la hora de escribir?

El relato y la novela. El relato sobre todo es una recuperación, porque permite condensar en muy poco espacio toda una historia y crear experimentos de tipo literario. Pero cada vez me siento más atraído por la novela como un género.

– Tiene una larga lista de premios, ¿cuándo se decide a escribir un libro; es por necesidad de expresar algo al mundo o pensando en un certamen concreto?

No, pensando en un certamen no. Excepto uno de los que vienen aquí, lo pensé porque transcurre aquí en la biblioteca: “Un Congreso de Duendes”. Pero no, normalmente lo hago partiendo de una idea que me gusta y no pienso en un certamen ni nada, sino en escribir lo que a mí me gusta y luego, pues claro, que le guste a la gente.

– Sí, de hecho hemos visto que ganó otro certamen: Rosa de Cen Follas de Galicia, que era con motivo del año del Xacobeo y requería esa temática.

No, el libro ya lo tenía. Entonces miré y dije: ¡uy! voy a ver que tengo y entonces decidí presentar algo. Otro fue para los de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, en donde tenía una idea, y a partir de ahí la terminé de desarrollar. Pero no porque vaya a entrar en un certamen, voy a hacerlo a medida de cómo lo quieren para ganarlo.

– También tenía Síndrome Quijano escrito y lo volvió a retomar para poder volver a escribirlo.

Síndrome Quijano lo hice pensando un poco en un trastorno de personalidad y pensando en la crisis. Pues según los políticos, la culpa de la crisis va a ser que la tenemos los lectores. A mí me gusta mucho Ray Bradbury, si conocéis su novela o película Fahrenheit 451, en la cual queman los libros, que están prohibidos. Es muy parecida. Es como esta sociedad, entonces lo hice y lo presenté a tres certámenes y quedó finalista en dos. Pensé: éste voy a seguir presentándolo porque va a ganar, porque es bueno. Porque representaba un poco una crítica a la sociedad, una distopía; y así presenté el libro. Siempre buscando certámenes buenos en los que presentarlo. No fue hecho a propósito, aunque en la zona del País Vasco valoraron mucho la rebeldía de los personajes.

– A parte de la gratificación dineraria, a nivel personal y como escritor,  ¿qué le supuso ganar el premio Gabriel Miró?

Mucho. El dinero es lo de menos, fueron 6.000 euros, pero es lo de menos. Si me hubieran dicho cero euros y el Gabriel Miró, sin pensarlo me quedo con el Gabriel Miró. Este premio es equiparable al decano de los relatos. Se puede comparar con el Nadal de la novela. Es un premio que da prestigio y es el que va a hacer triunfar al libro, y el que me da a mí nombre como escritor. Y más porque antes lo habían ganado Francisco Umbral, Félix Grande o Matilde Asensi, que su última novela es El último Catón. El dinero es secundario. Hombre, gratifica porque te das un capricho, invitas a los amigos, haces un viajecito, pero no es el dinero, es el nombre que da el premio.

– ¿Qué tipo de aportaciones realiza en la revista Anaquel? ¿Y en la revista Hermes?

La revista Anaquel es una revista de la Consejería de Cultura que unifica las bibliotecas de toda Castilla-La Mancha. En ella hacía reseñas de otros libros y principalmente me dedicaba a eso. En Hermes, aportaba poesía o relatos míos ya publicados.

– Usted es psicólogo, ¿en todas sus obras hay algún personaje, sentimiento o situación relacionado con la locura?

Sí, varios. El relato Chocolate ganó el premio de ‘Enfermedad Mental’. En general, son personajes obsesionados con algo. Este personaje se levanta por la mañana y todo le sabe a chocolate, hasta la novia. Es una forma de locura. Síndrome Quijano es un trastorno de personalidad lectora. El personaje considera que los culpables de la crisis somos los lectores y por ello tenemos un trastorno de personalidad y se soluciona mediante una terapia de grupo. En Comunicando habla de la idea de que en vez de “el aislamiento” hay que hablar con siete personas al día para ser felices. Es un poco una crítica a los libros de autoayuda. Entonces de alguna forma sí que aparece, no como jerga, no como especialidad, pero sí, sí aparece el tema de la locura, no directamente pero sí indirectamente en  muchas de mis obras.

– ¿Trabajar como Jefe de Sección en la Promoción del Libro le ayudó a conocer más el mundo del escritor?

En parte sí, pero yo ya llegaba a ese mundo porque escribía. De hecho, siendo psicólogo fue cuando me ofrecieron este puesto. Ya veo que os habéis documentado.

– Conocemos la faceta de pintor que tiene, ¿escribir o pintar?

Ahora mismo escribir. Pintar me gusta pero ahora disfruto más viendo. Hubo un momento en que no había galería donde exponer, y además yo siempre he llevado más en la sangre el escribir. De todas formas, son dos formas de comunicación. Es arte al fin y al cabo. He hecho exposiciones en Atlanta, Miami, Berlín, París, en muchos sitios. Además, mi primer libro de poesía llevaba de portada un cuadro mío.

– ¿Hay alguna de sus obras que tenga algo de autobiográfico?

Sí, una de ellas. El Cuento de un niño que no tenía cuentos es un poco autobiográfico, aunque lo que ocurre en la realidad es que cuando algo no es realista hay que fabularlo para ser literario. Cuando haces algo totalmente ficticio hay que tratar de hacerlo realista. Entonces Cuento de un niño que no tenía cuentos es autobiográfico, basado en mi propia infancia. Aunque luego el personaje de este relato genera en otras cosas que no soy yo.

– ¿Qué le llevó a escribir “Barrer la carretera”?

Un paciente mío en el gabinete que tenía, me contó una anécdota de que conocía a una mujer. Antes las carreteras, sobre todo en ciertas zonas, pasaban por el medio de las autopistas. Entonces la gente tenía la costumbre de barrer las aceras en las casas y los pueblos de antiguamente. Pues esta mujer barría la carretera, no su acera, sino su trozo de carretera. Lo cual es algo un poco gracioso, y dije ¡ay! yo tengo que sacar una historia de ahí. Y luego, al tiempo se me ocurrió una historia de maltrato, en dónde el maltratado no es el marido sino el padre, y que como anécdota de la mujer, siempre barría su trozo de carretera.

– ¿Qué parte de este último libro destacaría?

Es muy difícil. Son 16 relatos, 9 premiados y hay algunos muy buenos. Inmenso Mar, por ejemplo, es la historia de la vejez en un geriátrico de la mancha de un hombre que sueña con el mar.

– ¡Qué casualidad! Esta semana sacaron un vídeo en El Hormiguero de dos señoras que veían el mar por primera vez.

Pues es que al verlo le dije a mi mujer: “¡Isaura, fíjate esa historia!” Lo que pasa es que este hombre supuestamente ha estado en el mar y entonces añora el mar, como pescadero que es. Pero claro, hay algo de mentira en todo eso, que en realidad al final se descubre si ha visto o no el mar, y si es un hombre de mar como él dice, un lobo del mar.

Para más información aquí tenéis el blog personal: Enrique Galindo Literario.

GALERÍA DE FOTOS:

AUTORAS: Beatriz Guerrero Mosquera y Silvia Torejón Gutiérrez

 

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Silvia Torrejon

Silvia Torrejon

Estudiante de Periodismo en UCLM (Cuenca). Seriéfila y amante de la lectura. Estuve de prácticas en OndaViva Radio (Sonseca).

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