Ricardo Barceló, es responsable de comunicación de plena inclusión de Castilla La Mancha. Su vida profesional se ha basado en los gabinetes de comunicación no gubernamentales. Lleva más de quince años en FEAPS, que después pasó a recibir el nombre de Plena inclusión. El otro protagonista con el que se ha contado en la mesa redonda ha sido Manuel Pimentel Martín, miembro del equipo de liderazgo y representación de plena inclusión Castilla La Mancha.

Pregunta. En vuestro caso, ¿Cuál sería la diferencia entre comunicación externa e interna?

Respuesta. La comunicación interna es la que fluye dentro de un movimiento asociativo que sería desde familia o la persona, a las federaciones. Nosotros tenemos personas, familias, federaciones y confederaciones. Todo lo que vertebra esa comunicación, sería comunicación interna en nuestro caso. La comunicación externa sería todos los mensajes que queremos sacar fuera, ósea todo lo que tenga contacto con la prensa, todo lo que tenemos aquí, sensibilización.

P. En vuestro proyecto, ¿Cuál sería más importante?

R. Para el mantenimiento del movimiento asociativo, lo fundamental es la interna, porque es lo que se crea el sentido de pertenencia y para la visibilización y derechos de las personas con discapacidad, nuestro caso sería la comunicación externa. Pero son fundamentales las dos.

P. ¿Cuáles son los retos de este proyecto?

R. Lo fundamental es visibilizar a la persona con discapacidad intelectual, reclamar sus derechos.

P. En la actualidad, ¿Hay mucha diferencia con las personas con discapacidad en el mundo laboral comparado con antes?

R. En general, todo está un poco mejor. También se tiene que tener en cuenta que ha habido una crisis. En mi caso, estoy en una asociación que está federada dentro de la inclusión. Entonces, nosotros funcionamos como centro especial de empleo, parecido a una empresa.  Y centro ocupacional, que no se parece a una empresa. Sería como una especie de centro, donde la persona puede estar.

Son personas que van a requerir a más apoyos para poder trabajar en una empresa normalizada y por lo tanto las administraciones no suelen dar muchos pasos en el sentido porque consideran que es un gasto. Aunque luego revierte en positivo pero eso cuesta.

P. ¿Cuántos años crees que pueden pasar hasta que las empresas den ese cambio?

R. Mucho.  El problema es que el empresario ve a la persona con discapacidad intelectual como una persona ‘subnormal’. Y hay grados, no todos somos iguales, ni todos tenemos la misma discapacidad intelectual. Cómo vas a meter a una persona que va a necesitar más apoyos que cualquier otra, por lo que se creen que van a tener pérdidas. Esa es la dificultad al menos que la administración de una prima al empresario. Le tienen que dar un dinero, un incentivo.

P. ¿Creen que cumplen sus objetivos?

R. Poco a poco. Antes se llamaba FEAPS, que viene de subnormal. La persona con discapacidad antes estaba en su casa, y FEAPS, cumplió una función que es sacar a la gente con discapacidad fuera de casa, a un centro. Otra etapa.

P. ¿Qué os parece el trato que dan los medios a este problema? ¿Cómo consideráis que los medios deberían tratar esto?

R. Directamente no habla de ello. Lo primero no es hablar de esto como un problema, ni como una enfermedad. Si tú lo ves siempre desde el punto de vista de lo negativo, la dificultad que hay, al final y socialmente se va a ver como un problema.  Hay que entender que hay personas que necesitan más apoyo y otras que menos pero que en todo lo que hacen es un beneficio social. Lo primero que tienen que hacer los medios es acercarse a la persona.

P. ¿Qué métodos se utilizan para que este proyecto llegue a más gente?

R. Desde hace unos años para acá hemos profesionalizado la comunicación, cosa que ante no se hacía. A través de financiación de la fundación ONCE, que en cada federación hubiese un licenciado en periodismo para que llevase la comunicación. Porque todas las asociaciones tienen herramientas, las mismas páginas webs.

Lo que a nosotros nos resulta útil es el cariz social del valor de la personas. Es lo que consideramos que debe hacer diferente a la comunicación en nuestro caso.

 P. ¿Cómo podrían colaborar el resto de personas en este proyecto?

R. Pues como vosotras que estáis aquí, intentando acercarse a la realidad. Simplemente intentando juzgar no prejuzgando, que es lo que solemos hacer siempre, entonces intentar conocer más cosas de primera mano. Ahora es más difícil en el mundo del periodismo porque se vive de youtube, de twitter, de facebook… Y entonces el periodista cada vez se acerca menos, porque los periodistas modernos cada vez se acercan menos a la calle.

P. Cuando salió al mundo laboral, ¿Se sentía integrado por sus compañeros?

R. Lo bueno de mi situación es que he estado siempre en los negocios familiares, en la hostelería concretamente, entonces no he tenido ningún problema. Como he dicho anteriormente, si la familia es la que tiene la empresa o negocio lo tiene más fácil, porque son gente de confianza, pero hay otras personas que no tiene esa suerte. Porque los empresarios, a no ser que le presentes un curriculum extenso, son reacios a primera vista a contratar a gente con discapacidad intelectual, tienes que demostrar que sirves para desempeñar esa tarea.

 P. Hemos comentado que hay un cambio en la sociedad pero ¿Usted lo nota realmente?

R. La integración total va para largo, depende de qué sector o grupo.  La cercana sí pero la gente que no viva con personas con discapacidad va a tardar.

En mi opinión, (Ricardo Barceló) si creo que hay un cambio en la sociedad, hay un clima de cultivo más favorable, esa labor por lo menos se ha ido consiguiendo porque si no la fundación llevaría 50 años haciendo un desastre, pero no está conseguida del todo y se va a tardar.

P. ¿Qué supone para usted que exista un proyecto como el de plena inclusión?

R. Todo, porque conoces mejor las leyes. Antes no tenía ni idea de leyes de discapacidad, aprendes hablar en público, con políticos, a manejar las tecnologías… Y eso antes era imposible, porque si no llego a formar parte de este proyecto, utilizar tecnologías, el ordenador, hablar en público, me hubiera costado mucho. Por ejemplo hoy, si no estuviese en los cursos de plena inclusión de representación que me dan una formación, me hubiera costado hablar.

En el grupo somos ocho más.  También me ha dado vivencias, me aporta ilusión, me motiva, me ayuda a sentirme valorado.

P. Como pregunta más personal, ya que antes la gente era más dura con este asunto ¿Cómo ha sido su infancia?

R. Yo nací con una enfermedad de tiroides, de herencia y me acuerdo poco, en un principio el diagnóstico no era muy favorable y me llegaron incluso a decir que me iba a morir, pero fui a mejor.  Nací en Francia y allí estaban las cosas más avanzadas que en España y la verdad que tuve una infancia buena. También tuve la suerte de que tenía mucha gente pendiente de mí, mis padres, mi médico, los maestros, por lo que tuve unos cuidados muy buenos.

P. ¿Y cómo ve la de los niños de hoy en día?

R. A los niños de hoy en día con discapacidades los veo bien, porque la sociedad ha ido evolucionando gracias a los movimientos asociativos, sino estaríamos peor. Antes estaba FEAPS, que ahora ha cambiado de nombre porque trata más de integrarnos en la sociedad.

(Ricardo Barceló) El trabajo que se hace en la asociación con los niños de 0 a 6 años es fundamental, porque al trabajar  con un niño pequeño que es más moldeables, se puede avanzar mucho más que a partir de una determinada edad. Y ahí está la clave, porque si tú avanzas mucho en esos años la posibilidad de inclusión social aumentan considerablemente. La esencia de este trabajo es que se haga todo en atención temprana.

En la fotografía: Ricardo Barceló a la derecha. Manuel Pimentel Martín a la izquierda.
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Ana Isabel Viller

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