El pasado 7 de mayo tuvo lugar en el Campus Universitario de Cuenca el Día Grande de los Estudiantes. Como cada año, cientos de jóvenes de las diferentes carreras que se pueden cursas en la ciudad conquense se reunieron en un ambiente lúdico y festivo para relajarse antes de la fase final del curso y poder compartir momentos con estudiantes de otras carreras.

Con un sol de justicia se cerraron las clases pasado el mediodía, lo que daba inicio a un mar de color debido a las coloridas camisetas con las que compañeros y amigos de clase se habían ataviado. Tenían por delante una tarde que cerraría bien entrada la noche y amenizada por diferentes grupos musicales de la zona. Desde hace años, la Delegación de Estudiantes de Cuenca organiza esta fiesta a modo de protesta por la dificultad para relacionarse con estudiantes de otras carreras debido a las cargas lectivas y al modo de seminarios y prácticas que se realizan dentro de la Universidad de Castilla-La Mancha.

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Estos problemas son olvidados durante un día al año, donde estudiantes de cualquier facultad se relacionan sin distinción alguna con compañeros, amigos y amigas o desconocidos con los que ponerse a charlar. Así, en medio de este ambiente festivo daba comienzo la comida para coger fuerzas, donde la Delegación de Estudiantes ofrecía bocadillos a cambio de comida no perecedera. Esta idea surgió ya el año pasado en colaboración con el Banco de Alimentos de Cuenca para que los estudiantes pudiesen aportar una ayuda tan necesaria en estos momentos. Este año se ha conseguido cerca de 100kg de comida, lo que demuestra el afán solidario de los estudiantes del Campus conquense.

Pero la verdadera fiesta comenzó, no sin algo de retraso debido a problemas en las pruebas de sonido, cuando las chicas de Zumba subieron al escenario con una energía impropia de esas horas. Energía que fue recogida con entusiasmo por los asistentes que no lo dudaron a la hora de lanzarse a la pista a seguir, con mayor o menor acierto, los países de baile que les proponía Rosario, la monitora encargada del equipo de Zumba. A lo largo de cuarenta y cinco minutos, compañeras y compañeros se movieron al ritmo frenético de la música mientras disfrutaban entre risas de aquellos alocados bailes y, por un largo rato, consiguieron olvidar el tórrido calor que amenazaba con quemar la blanquecina piel de universitarios que llevan todo un año encerrados en las aulas sin probar el sol.

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Muchos de los asistentes optaron por resguardarse de este calor abrasador en la segunda zona habilitada para la fiesta, situada en el parking de la Facultad de Enfermería. Este año, esa zona contó con su propio espectáculo, desde las seis de la tarde y hasta las diez de la noche los jóvenes que se habían refugiado allí pudieron disfrutar de los dj’s que no dejaron de animar a los estudiantes.

Pero la verdadera fiesta tuvo lugar a los pies de la Casa del Estudiantes y la Facultad de Periodismo, donde los grupos se encargaron de animar y hacer saltar a los participantes. Tras la alocada y enérgica sesión de zumba, nos pudimos relajar con los ritmos tranquilos de Fourier Group, un grupo compuesto por estudiantes de la Escuela Politécnica de Cuenca, de ahí su singular nombre. Una caja musical, una flauta, unos toques de rap…una mezcla variada que fue aumentando las ganas de fiesta de los más de tres mil jóvenes que acudieron a la fiesta.

Los futuros ingenieros dejaron lugar en el escenario a White Mojo, un joven grupo de artistas conquense y que a pesar de su reciente nacimiento ya ha realizado diferentes conciertos en diferentes salas de Cuenca. Con un inconfundible estilo blues y su perfecto inglés engañaron a más de un asistente que reclamaba a la organización más grupos de Cuenca y menos internacionales. Anécdotas de quejas aparte, White Mojo no defraudó y es una excelente muestra del gran nivel musical que tiene la ciudad de Cuenca, a pesar de las difíciles condiciones que tienen para darse a conocer.

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A pesar de que podemos considerarlo los abueletes del Día del Campus, pues es la cuarta vez consecutiva que podemos disfrutar de sus versiones y de sus propias composiciones, los chicos de O’Killeds apenas tienen edad para entrar a la universidad y sin embargo hicieron bailar y saltar a todos los asistentes que ocupaban todo el recinto. Un grupo con una dilatada experiencia desde que se formaron, y ejemplos como su actuación en el Intercampus celebrado en Albacete representando a nuestro Campus el año pasado o la publicación de su primer videoclip dan cuenta de ello.

La parte ‘internacional’ fue agregada por el grupo de rap de Valdepeñas, Compuesto 10.80. A pesar de recoger dentro de su nombre al famoso fluoroacetato de sodio, no fue precisamente veneno mortal lo que nos dejaron tras su actuación. Sus letras, con una ironía y crítica apabullante fueron el colofón final de las actuaciones de grupos en el Día del Campus. Una fiesta universitaria que terminó con la sesión de Filet Du Panga, nombre artístico con el que hace llamar un estudiante de Bellas Artes y al que sus aventuras le llevaron a actuar incluso en Polonia.

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Cruzruiz

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Periodismo de la UCLM
Cruzruiz

Cruzruiz

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Periodismo de la UCLM

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