El triatlón es conocido por ser uno de los deportes individuales más exigentes, juntando tres disciplinas como la natación, la bicicleta y el atletismo en una misma prueba. Los atletas se mentalizan y preparan para realizar su propia carrera, y los resultados obtenidos son individuales. Sin embargo, existe una competición en la que la individualidad está penalizada y el trabajo en equipo es la clave para la victoria: la Copa del Rey de Triatlón.

Este año se celebró en Oropesa del Mar la Copa del Rey, junto con el Campeonato de España de Relevos, donde se concentraron 300 equipos de toda España y un total de 2.000 triatletas divididos en tres categorías: élite, open y escolar.

La particularidad de esta competición es el equipo. Formado por un mínimo de cuatro personas y un máximo de seis, los atletas, según la categoría a la que pertenezcan, van saliendo por equipos con un minuto o dos de diferencia. Desde el momento en que comienza la competición, los miembros del equipo no pueden llevar una distancia mayor de 30 segundos entre ellos en todas las transiciones. En caso de que un integrante del equipo se retrase, queda eliminado. Y es aquí donde el número de participantes en el equipo es importante. La marca final será la que consigan los cuatro últimos atletas en cruzar la meta, que es el número mínimo para poder competir, por lo que si el equipo es de cuatro y eliminan a uno, el equipo entero queda fuera de la competición, mientras que si el equipo es de cinco o seis personas, el máximo de participantes,  puede “permitirse perder” a un miembro por pinchazo, lesión o cualquier incidente durante la carrera.

Equipo élite Trischool Cuenca // Foto: José Luis Álvaro Espí
Equipo élite Trischool Cuenca // Foto: José Luis Álvaro Espí

Hasta allí se desplazó el club conquense Trischool Cuenca con tres equipos. Dos de ellos en categoría escolar, uno de chicos con seis miembros, y uno de chicas con cuatro. El tercer equipo participó en categoría élite, debido a que era obligatorio que todos los clubs tuvieran un equipo como mínimo en esta categoría, contando este con seis miembros.

Para esta competición tan especial, su entrenador, Carlos Jiménez, explicó que la disciplina que más han practicado para ir preparados ha sido la bicicleta. “Hemos trabajado relevos en bici para que sepan ir en grupo, aprendan a llevar la velocidad máxima, evitar que se produzca un latigazo atrás en las rotondas y el grupo se divida y se quede alguno descolgado. Para la natación y la carrera a pie hemos seguido el plan de la temporada”. Los triatletas tienen que hacer un esfuerzo y adaptarse al ritmo de sus compañeros sacando el máximo partido de las cualidades de cada uno en los diferentes segmentos. “Por ejemplo, en la natación, el más rápido es el que va abriendo camino, y el resto se sitúa detrás en posición de V” explicaba Carlos.

Las atletas saliendo del box todas juntas // Foto: José Luis Álvaro Espí
Las atletas saliendo del box todas juntas // Foto: José Luis Álvaro Espí

Respecto a las posibilidades de pódium, el entrenador se mostraba optimista respeto a los equipos escolares: “los chicos terminarán en el puesto séptimo u octavo. Las chicas tienen más posibilidades. El año pasado salieron del agua terceras y se pusieron primeras en bicicleta. Desgraciadamente una pinchó y quedaron cuartas”. Pero en la categoría reina, lo tiene claro: “no tenemos ninguna. Vamos a pasárnoslo bien y a disfrutar de esta experiencia con los compañeros”.

El equipo al completo se desplazó el mismo día de la competición a Oropesa.  La competición dio comienzo a las 13:41, y no pararía hasta las 19:10, hora en la que el último equipo tomaría la salida. “Lo malo es que competimos en las horas que más calor hace”, explicó Carlos. La primera categoría fue la escolar. Los chicos de Trischool comenzaron a las 14:18, y las chicas lo hacían a las 14:25. Ambos equipos recorrieron una distancia de 300 metros nadando,  5,78 km en bicicleta y 1,6km de carrera a pie. Los dos mantuvieron a sus componentes hasta el final, terminando en  novena posición ambos equipos en sus respectivas categorías (masculina y femenina).  Por su parte, el equipo en categoría élite empezó a las 17:28, completando un circuito de 750 metros nadando, 20km en bicicleta y 5km corriendo.

Los atletas escolares saliendo del box // Foto: José Luis Álvaro Espí
Los atletas escolares saliendo del box // Foto: José Luis Álvaro Espí

Tras esta prueba peculiar, los jóvenes atletas declararon que “nos lo hemos pasado muy bien, ha sido una prueba diferente en la que corres con tus amigos”, explicaban Gonzalo Pelayo y Daniel Sáez. El balance del entrenador es muy positivo. Ambos equipos escolares recortaron en el segmento de natación alcanzando al equipo de delante, pero no hay que olvidar que la competición no termina aquí. «El objetivo era que se lo pasaran bien y disfrutaran compitiendo juntos. El que flojeaba en algún segmento era ayudado por los demás». Por su parte, del equipo élite destaca que «no teníamos suficiente nivel, pero lo hicimos bastante bien, sobre todo en la bicicleta, donde tuvimos unos relevos muy buenos, y en la carrera a pie corrimos a un nivel superior al de los entrenamientos».

La única pega que ponen es a la organización. Las clasificaciones aún no han salido, no se saben los tiempos que se hicieron y el box era muy pequeño para la gran concentración de atletas que se produjo. “Durante la competición había jueces por el box recogiendo cosas o poniendo y molestaban, pero por lo demás muy divertida”, añadía Cristina Torralba.

La jornada demostró que en el trialtón hay cantera. La practica de este deporte está cada vez más extendida y el nivel es más alto. Carlos cree que «esto repercutirá a la larga en que los chicos irán creciendo y tendremos deportistas en élite a muy buen nivel».

El equipo élite saliendo del box // Foto: José Luis Álvaro Espí.
El equipo élite saliendo del box // Foto: José Luis Álvaro Espí.

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