El pasado 27 de abril se celebró en el aula 1. 11 de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca una jornada más de formación del proyecto Moving towards Multiprofessional Work (MOMU). Este taller estuvo vinculado a las consecuencias de la migración y el desempleo en la vida de los jóvenes.

La jornada, encaminada a alumnos de Bellas Artes de primero, comenzó, con la presentación sobre qué es MOMU por parte de Oscar Martínez, profesor de la misma Facultad de Bellas Artes de la UCLM.

MOMU es un proyecto de investigación del programa Erasmus+ en la que trabajan artistas, trabajadores sociales, periodistas y psicólogos de varios países entre los que se encuentran Finlandia (Turku University of Applied Sciences), Reino Unido (Manchester Metropolitan University), Estonia (la Viljandi Culture Academy of Tartu University) y España (Universidad de Castilla-La Mancha), donde quieren colaborar en conjunto para obtener mejores resultados. Todo ello englobado dentro de una estrategia europea con un periodo acotado de 36 meses (2016 a 2018).

Según se puede leer en el blog del mismo proyecto, Gómez Ciriano, director del proyecto de MOMU en España afirma que se quiere “responder a dos objetivos de la Estrategia 2020 de la Comisión Europea, por un lado, la adquisición de nuevas competencias en un nuevo mercado laboral cambiante; y, por otro lado, luchar contra la pobreza y la exclusión social de los jóvenes”. El principal objetivo de MOMU es definir y desarrollar el trabajo multiprofesional entre profesionales del trabajo social y las artes, decía Oscar Martínez para cerrar su turno de palabra.

Cristina Serna en su intervención.

Tras la presentación de Oscar, tomaron la palabra la psicóloga y profesora de la UCLM, Cristina Serna, y a Mari Paz Ramírez, trabajadora social de Cáritas. Ellas fueron quienes utilizaron su intervención para hablar sobre las repercusiones psicológicas que tienen la inmigración y el desempleo. Las consecuencias son la dependencia familiar, baja autoestima, estilo de vida poco saludable, ansiedad, depresión, riesgo de suicidio, etc…

Cristina presentó datos sobre una de las salidas más habituales por la que optan los jóvenes de hoy en día, que es la migración, y las consecuencias que puede llegar a tener como es situaciones de estrés. Dicho estrés ocurre en las personas que emigran al no tener recursos psicológicos, sociales e institucionales, el llamado estrés del emigrante. Los componentes de este son la nostalgia, problemas con el idioma, trabas legales, economía… afirmaba la psicóloga.

Por otro lado, Cristina mencionó un tipo de síndrome que suele aparecer en inmigrantes, el Síndrome de Ulises, duelo migratorio producido por las condiciones tan difíciles y extremas a las que se enfrena y que pueden llevar a la persona a una crisis extrema o crónica. La profesora recalcó que no es un trastorno o enfermedad, sino una circunstancia normal, es una respuesta natural del ser humano que tiene una prevención y un tratamiento.

Grupos trabajando el en taller de MOMU.

Mari Paz Ramírez terminó con los turnos de intervención hablando de que hay más de 300 millones de personas en el mundo que viven fuera de sus casa o lugar de origen, con el único fin de intentar mejorar su situación. “Para acoger al inmigrante hay organizaciones como Cáritas que intentan integrar, culturizar al país acogedor y el último proceso es el de adaptación” declaraba. Además, lanzó una pregunta que hizo pensar a todos los asistentes: ¿Es necesario que el inmigrante siempre se tenga que acondicionar a las normas, reglas o tradiciones del país que le acoge, y nunca sea el estado quien sufra una transformación?

Para cerrar la jornada, los alumnos realizaron un taller en grupo en el que tuvieron que completar mapas conceptuales con palabras y dibujos con el fin de ponerse en la situación de una persona que vive alejada de su hogar para luego, poner todos en común sus mapas y extraer conclusiones de lo aprendido a lo largo de las tres horas de jornadas.

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