Un nuevo proyecto de jardines verticales, implantado por el Ayuntamiento de São Paulo (Brasil) en las principales vías de la ciudad, presentan riesgos debido a la deforestación previa para su aplicación.

La polémica de los jardines verticales instalados en la Avenida 23 de Mayo y en el Alto Presidente João Goulart, popularmente conocido como Minhocão, parece haber alcanzado un nuevo capítulo. Después de que el alcalde João Doria aprobara la retirada de los grafitis del hasta entonces mayor mural de este tipo de arte a cielo abierto de América Latina, el 23 de mayo, para implementar el proyecto “Corredor Verde” y crear una guerra con los pichadores y grafiteros, un estudio sobre la compensación ambiental del programa afirma que esta medida del Ayuntamiento de São Paulo puede no ser tan eficiente.

La instalación de los jardines forma parte de un acuerdo de compensación ambiental que la constructora Tishman Speyer acordó con el Ayuntamiento. La empresa deforestó un área de 10.000 m² en el barrio de Morumbi para la construcción de un espacio residencial de tres torres en el terreno. El acuerdo, cerrado en el año 2009, durante la gestión de Gilberto Kassab (PSD), preveía la compensación con la implantación de cuatro parques en la capital, pero en 2015, durante la gestión Haddad (PT), la empresa se dispuso a instalar nueve Jardines verticales en edificios privados de la ciudad. Parte de esa instalación ya se realizó en cuatro edificios en Minhocão, en 2016, y el resto debe ser instalado en la Avenida 23 de Mayo.

Desde el punto de vista estético, el muro es motivo de elogios de los paulistanos que pasan por la avenida o por la vía expresa elevada. Carla Freire, de 37 años, residente de la región del Ibirapuera y que toma el 23 de mayo todos los días para volver del trabajo, elogia el proyecto del nuevo alcalde. “Me gustó bastante, a mi me gustaba mucho los grafitis en los muros, creía que daban color a la ciudad, pero me gustó más aún los jardines, cuanto más verde esté esta ciudad, mejor”. Pero se engaña quien cree que las paredes verdes de la avenida va a traer algún beneficio real, además de lo estético.

Según el investigador del Departamento de Botánica de la Universidad de São Paulo, Marcos Buckeridge, para que el muro verde sea construido en la ciudad es necesario un elevado gasto de capital y éste no desempeña el principal papel que, teóricamente, proporcionaría a la ciudad. “La principal función del verde a la ciudad es captar carbono y liberar oxígeno. Con la deforestación para la construcción del corredor verde, se pierde cuantitativamente la absorción de este CO², ya que lo más importante para este factor es el tallo del árbol, que se pierde cuando el corredor está formado sólo por hojas en medio de la avenida”, según palabras del investigador.

Tishman Speyer no ofreció declaraciones acerca de los beneficios de este emprendimiento para la ciudad. Pero los ciudadanos más críticos al tema creen que esta no es la mejor solución para São Paulo. Es el caso de Miranda Rinaldi, de 33 años, que afirma haber votado al actual alcalde João Dória Jr, pero que no está de acuerdo con la medida: “Es un gasto inecesario. El dinero gastado en el corredor con mano de obra podría revertirse a algo más efectivo en la ciudad. Además, es una medida que sólo camufla y estimula un problema que ya tenemos, la deforestación”, afirma Rinaldi. “Todo el verde que fue retirado de un lugar de la ciudad fue reubicado a otro de manera innecesaria y creo que mucho de esta vegetación se ha perdido en el camino”, señala.

La periodista y ambientalista Claudia Visoni relata que “los beneficios de los jardines verticales son infinitamente menores que los de la plantación de árboles. La construcción y la estructura de los jardines no son simples, exigen mucho dinero y mantenimiento”. Desde el punto de vista medioambiental, los jardines acaban no generando refugio para ningún tipo de fauna, como hacen los árboles, además de no absorber agua de la lluvia. La periodista además afirma que, un tipo de acuerdo de compensación como el que fue firmado no debería ser permitido: “La constructora deforestó un área de 10.000 m² de bosque nativo, con una variedad enorme de plantas y se comprometió a construir cuatro parques. Incluso si estos parques se construyen, la variedad de árboles no sería recompensada”, concluye Visoni. La periodista cree fielmente que el acuerdo puede acabar convirtiéndose en algo de “pose”, en la ciudad. Haciéndola más desierta, con árboles en el suelo a cambio de jardines verticales (como en el caso presentado), que desequilibran el medio ambiente de manera significante.

De acuerdo con el Ayuntamiento de São Paulo, el proyecto tiene puntos positivos que compensan de manera especial la deforestación. Además de controlar la temperatura ambiente de la Avenida 23 de Mayo, que sobrepasaba anteriormente los 40ºC en horario de pico, yendo a una media de 31ºC. el Corredor Verde reduce el ruido ambiental para la población que reside alrededor, el cual estaba cerca de 80 decibelios, límite de sonido máximo permitido en toda la ciudad, además de ser algo agradable estéticamente.

La estructura del corredor verde se monta de material reciclable. Autor: Divulgación

De acuerdo con el Secretario Municipal del Verde y Medio Ambiente, Gilberto Natalini, en una nota oficial, se plantaron el equivalente a 32.000 árboles en unos cien días. Siempre previendo alianzas, la Alcaldía de São Paulo busca obtener apoyo a través de Términos de Compensación Ambiental y de socios privados, que funcionaría como patrocinadores del proyecto. Estos, serían esenciales para costear los futuros mantenimientos de la acción, que debe mantenerse, al menos, hasta el final del mandato del actual Alcalde, João Dória Jr.

Además de la Avenida 23 de Mayo, el proyecto “Corredor Verde” tiene previsión ser implantado en los viaductos Pedroso, Tutóia, Jaceguai y São Joaquim, siendo presupuestado en cerca de 10 millones. Guil Blanche, paisajista del M.90º, principal movimiento pro corredor verde, que apunta a la instalación de jardines que impactan el paisaje urbano, afirma que “la intención no es acabar con áreas verdes eficientes de buena absorción de CO² para formar jardines ineficaces, sino absorber el gas carbón usando áreas verdes en lugares totalmente sin vegetación, en la ciudad, y hacer el replantamiento de lo que fuera deforestado, para que no exista la pérdida de flora y fauna, en el proceso”. Además, explica que toda la estructura de sustentación de estos jardines está formada con 165 toneladas de material reciclable de vertederos, y que podrán captar grandes cantidades de CO2 en el interior de la ciudad.

Sin embargo, con el dinero gastado en la instalación del primer jardín, sería posible plantar aproximadamente 12.500 árboles en el borde de represas o márgenes de ríos, como el Pinheiros. Con el dinero que el Ayuntamiento ganó con la compensación (aproximados 12 millones) sería viable, también, la plantación de 600.ooo árboles. Número importante si se compara al jardín vertical y al que éste puede contribuir a la ciudad.

En el caso de que no se desarrolle con cautela, puede traer consecuencias graves a la capital paulista. “Toda acción genera una reacción. Esto es un hecho. A partir del momento en que se desmata un área significativa para producir un jardín vertical, es necesario saber cuándo exactamente y en cuánto tiempo toda esta escasez de área verde productiva será compensada”, explica Bittencourt. “Poner en práctica un proyecto antiguo como éste en una megalópolis como San Pablo es válido. Pero creo que el gasto podría haber sido redirigido a asuntos más urgentes como la cuestión de inundaciones por la ciudad, eslabones jugados en vías públicas y falta de saneamiento básico en diferentes puntos de la capital. Estos sí son factores más perjudiciales para el funcionamiento de las vías públicas que el verde por el camino”, concluye.

Con ello, queda por saber cuál será el resultado final de los Corredores Verdes del Ayuntamiento de São Paulo. Esto es porque, aunque se gasta una gran cantidad de tiempo y capital para implantarlos, los expertos afirman que éstos pueden, sí, ser algo más allá de un simple complemento paisajístico en la metrópoli. Sin embargo, sus críticos aún concluyen que el proyecto se trata de apenas algo superficial propuesto por el Ayuntamiento para que los principales problemas de las vías públicas sean maquillados. El mandato del alcalde João Dória Jr. dirá si existe un lado de la historia correcta, o si los argumentos sólo se completan, con el propósito y la preocupación de hacer de la ciudad de São Paulo una ciudad mejor y más funcional para sus habitantes.

Reportaje realizado por: Danilo Lacalle y Ricardo Carvalho

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Edson Capoano

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