El polideportivo San Fernando de Cuenca alberga en sus pistas, distintas actividades deportivas a lo largo de todo el año. Decenas de jóvenes, y no tan jóvenes, pertenecientes a diferentes clubs, practican y entrenan en este emplazamiento cada día. De esta forma, instalados en las gradas del pabellón, se encuentran los integrantes del Club de Esgrima Espadas Colgadas. Hace ahora 7 años nacía un club que a día de hoy se encuentra compitiendo a nivel nacional en diferentes categorías.

Gabriel Martínez es el encargado de instruir a los alumnos que integran esta institución. Campeón de España junior en la modalidad de sable, Gabriel cuenta con una dilatada experiencia en el mundo de la esgrima. “Este club comenzó en 2011 con carácter universitario y empezaron 5 personas haciendo esgrima y la temporada pasada estábamos cerca de los 80” explicaba. Y es que, a pesar de ser una disciplina poco conocida, su crecimiento en la comunidad castellano manchega es a su parecer, “creciente”. Sin embargo, el camino que les ha llevado hasta dónde se encuentran actualmente no ha sido un camino de rosas.

Sin ayudas de la Federación

A pesar de ser uno de los clubs de esgrima que más ha crecido en los últimos años teniendo al menos un tirador en todas las categorías que conforman esta disciplina, su situación no es todo lo idóneo que quisieran Gabriel y los suyos. Desde que se trasladaran desde el  pabellón polideportivo Luis Yúfera Recuenco al de San Fernando, el Espadas Colgadas ha tenido que conformarse con tener que entrenar en las gradas de este último. “Todos los años pedimos que nos trasladen de lugar, pero hasta ahora no nos han hecho caso” afirmaba Gabriel Martínez. El instructor recordaba como ya desde los inicios, desde la Federación de Esgrima les proporcionaron un material “antiguo” y que no estaba en condiciones de usarse.

“Sinceramente yo creo que es por la situación actual que no creo que les llegue a ellos tampoco mucha ayuda como federación (…) de todas formas no creo que un club como el nuestro tenga que partir con desventaja respecto otros simplemente por el hecho de no tener un lugar adecuado en el que entrenar” sentenciaba el propio Martínez. “Me acuerdo de los primeros años, cuando vinieron instructores desde Albacete incluso para poder impulsar este deporte (…) la Federación preguntaba como estaba la situación pero nada más, al principio tuvieron que ayudarse de libros para empezar a entrenar” apostillaba.

Dos integrantes del Espadas colgadas durante el entrenamiento

Cabe recordar que el Espadas Colgadas compite en las disciplinas de sable y espada. De esta última a nivel nacional, y de la primera tan solo a nivel regional. En ese sentido ha habido algún torneo en el que participaron tiradores de diversas ciudades, pero organizado por el propio club conquense y no desde la Federación. “Vino gente desde Huesca o Valencia, pero es torneo lo organizamos nosotros” decía el instructor conquense. “Existe un ranking nacional en el que solo se clasifican los 26 mejores de cada disciplina, por eso estamos muy satisfechos del nivel que estamos demostrando en cada una de las competiciones” indicaba el propio «Gabi», como es comúnmente conocido entre sus compañeros.

Un deporte que requiere concentración y habilidad

En esgrima el combate que tiene lugar entre los dos contendientes, llamados tiradores, se denomina “asalto”. Un árbitro se encarga de supervisar este asalto en el que los tiradores están conectados a un marcador electrónico que va indicando quien va siendo tocado por el rival. Dependiendo de la modalidad (florete, sable o espada) serán válidos los toques que un adversario consiga darle al otro. En el caso del florete está permitido dar en el tronco, en el del sable, tronco y cabeza mientras que para la espada se permite todo el cuerpo. Cada disciplina obedece a una serie de normas aunque la esencia sea la misma.

Sara y Alberto son dos de los alumnos a cargo de Gabriel, los cuales acuden cada semana para practicar un deporte que les encanta. Ambos llevan 5 años practicando este deporte y afirmaban estar “enganchados”. Pese a lo que pudiera parecer, Sara destacaba los grandes beneficios que ha encontrado en la esgrima: “Me sirve para desconectar de la tensión del día a día, aunque es un deporte que implica un gran esfuerzo físico». Algo que reafirmaba su compañero Alberto, el cual añadía que el equipaje compuesto por mallas, casco y demás ropa específica, les provoca «mucha calor» y ello hace que suden mucho.

Sara y Alberto: “Es cierto que al final te acabas acostumbrando a entrenar en unos pasillos tan reducidos como estos pero desde luego este no es el mejor lugar para que podamos entrenar, nos vemos algo limitados”

Almacén de sables en el Polideportivo San Fernando

Por su parte, Pedro Rodríguez lleva en este mundo cerca de diez años. Al igual que Sara y Alberto muestra su disconformidad por el trato recibido desde la Federación. Por el momento se encuentra preparando otro de los campeonatos que se celebran a lo largo del territorio nacional. “La esgrima es un deporte de inteligencia” dice y añade, “Aquí lo importante es ir entrenando tu capacidad de reacción e ir adquiriendo también otras habilidades, pero eso solo se consigue con trabajo y mucho esfuerzo por parte de cada uno». Al ver un combate contra su adversario, parece claro que Pedro ha echado muchas horas fuera de las competiciones.

En las gradas del pabellón, los entrenamientos de esgrima son intensos y durante los asaltos los participantes se van turnando para ejercer ellos mismos de árbitros. Eso sí, en cada uno de estos se cuenta con un marcador electrónico idéntico al que luego se utiliza en los torneos. “Lo hacemos así porque luego llegamos mejor preparados a las competiciones” explican. Un cuarto pequeño les hace las veces de vestidor y almacén del material que utilizan. “Algunos de estos sables pertenecen a los propios alumnos mientras que otros son los cedidos desde la Federación que ya ves como están” afirmaban.

Siguiendo atentamente sus movimientos, su instructor Gabriel destacaba el gran mérito que tienen sus pupilos al seguir acudiendo hasta el San Fernando para practicar un deporte que les une. “Me preocupa que alguno pueda tener alguna lesión porque  la superficie de estos pasillos no sea el adecuado” afirmaba. Respecto a la esgrima, coincide en los argumentos de sus alumnos y añade «hay gente que le atribuye a la esgrima, la elegancia del ballet, la estrategia del ajedrez y la agresividad de las artes marciales”. Bajo su punto de vista cualquier deporte aporta siempre muchas cosas positivas a quienes lo practican, pero este, particularmente, es muy completo y ayuda a mejorar la concentración a la par que se desarrollan otras capacidades como la rapidez mental y la toma de decisiones.

Gabi: “Aquí es muy importante conocer a tu rival, estudiarlo y estar muy acertado en tus movimientos puesto que, de lo contrario, estás vendido”

Con un futuro bastante próspero, el club Espadas Colgadas continuará entrenando en las gradas del pabellón de San Fernando. Esperemos que pronto vean atendidas sus demandas ya que, si entrenando en teórica desigualdad los resultados están siendo tan buenos ¿Cuál es el techo de este grupo de entusiastas de la esgrima? Solo ellos conocen la respuesta.

 

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