El deporte senior, la categoría deportiva que comprende a los deportistas entre las categorías júnior y de veteranos, se ha convertido en una de las disciplinas más habituales en jóvenes deportistas que compaginan trabajo y deporte, es el caso de Leda María Calero Bueno de 30 años de edad y su gran pasión: el bádminton.

Leda comenzó en el mundo del deporte a los 8 años a nivel escolar en la ciudad de Albacete, donde empezó a probarse como deportista y a obtener sus primeros resultados: “Empecé a competir primeramente en campeonatos provinciales de los cuales salían los elegidos para campeonatos regionales y de ahí a campeonatos de nivel nacional. Los buenos resultados tanto en la provincia como en la región, en los que siempre quedaba campeona o subcampeona me dieron la oportunidad de comenzar pronto a competir a nivel nacional, pero aquí los resultados no eran tan buenos, había mucha diferencia de nivel deportivo”. A la edad de 16 años alternó durante tres años bádminton y fútbol femenino, pero las obligaciones académicas la obligaron a decidir entre sus dos pasiones: “Los dos deportes me aportaban mucho, pero al comenzar la carrera laboral tuve que decantarme por uno por el poco tiempo libre que tenía y no dude ni un segundo en elegir bádminton”.

                                 Leda María Calero Bueno (d) disputando un torneo en pareja.

En su trayectoria como deportista, Leda ha conseguido grandes triunfos que recuerda con especial cariño: “La victoria conseguida siendo cadete (12-14 años) que nos dio la clasificación para poder competir en el campeonato de España por comunidades. Nadie esperaba mi victoria y ante todo pronóstico desarrollé uno de mis mejores partidos hasta entonces, alzándome con ella y consiguiendo el punto definitivo para la clasificación”. Sin embargo, su etapa sénior no se queda atrás: “Otro triunfo imposible de olvidar ha sido más recientemente (temporada 2015/2017), mis primeros títulos a nivel nacional disputando el campeonato de España en categoría Senior quedando subcampeona de España en la categoría de individual, con una semifinal de infarto, con un primer set inmejorable y una remontada espectacular en el tercer set perdiendo 4/11 en el descanso hasta conseguir la victoria por 21/19 con una rival directa en esta categoría y el título de campeones de España en dobles mixto conseguido junto a Javier Abian (uno de los más destacados deportistas del bádminton español). Pero Leda es albaceteña de corazón y no olvida su gran momento con el club que la vio crecer y formó como deportista: “El ascenso conseguido en 2009 con el Club Badminton Albacete, para jugar en primera división la Liga Nacional de Clubes que disputan los 16 mejores clubes de España es uno de los momentos que siempre llevaré conmigo”.

Leda María Calero Bueno, exhibiendo las medallas ganadas en el Campeonato de España.

 

Mejor prevenir que curar

Como todo deportista, Leda María tiene pesadillas con lesiones que a todo deportista acechan, pero por suerte, no ha sufrido ninguna lesión grave que le haya impedido desarrollar tanto su función profesional, como su actividad física. Sim embargo, reconoce que con el paso del tiempo y debido a la intensidad de las temporadas, “las rodillas están dando algún aviso” y afirma: “No me impiden jugar al nivel exigido, pero sí que después de un campeonato intenso necesito reposo para paliar molestias”.

Para prevenir futuras lesiones, Leda recomienda: “No hay mejor medio que un buen calentamiento y unos buenos estiramientos antes y después de cada entrenamiento, o de cada partido, pero a veces no es suficiente y aunque me resigno mucho a usar medios externos, esta temporada ha sido imposible no usar unas tiras compresivas en la rodilla que amortiguan el impacto de la misma. He de confesar que noto mucho alivio y ya no puedo jugar sin ellas.”

Leda María Calero, exhibiendo las medallas tras una victoria.

Asimismo, la carrera deportiva de la albaceteña se vio truncada temporalmente por sus estudios universitarios, los cuales tuvieron prioridad en su vida: “Cuando comencé a estudiar la carrera tuve que dejar el bádminton por motivos de prioridades, ya que tuve que irme fuera de Albacete a estudiar y no tenía medios para poder ir a entrenar. Estuve cinco años sin jugar, y aún recuerdo cuando decidí retomar los entrenamientos y pasé al pabellón de Albacete, donde entrenamos. La sensación que mi cuerpo tuvo al escuchar los golpes de la raqueta y el volante… se me pusieron los pelos de punta, se me encogió el alma. Casi lloro de la emoción. Desde entonces, decidí que nunca más dejaría de jugar mientras la salud me lo permitiera. Es una parte fundamental en mi vida”.

Cuando Leda Calero retomó el bádminton, no lo hizo como única ocupación, sino que se adentró en un nuevo mundo de dedicación y sacrificio por partida doble en el que debía compaginar la enfermería y su incorporación al mundo laboral, con el deporte que tanto le había dado. El camino no es fácil: “Por desgracia me ha tocado vivir una etapa muy mala del mundo laboral, por lo que no tengo un contrato estable. He tenido que irme fuera de Albacete a trabajar, donde me ha sido muy difícil compaginar horarios de trabajo con entrenamientos, pero las ganas me han podido y he hecho auténticas salvajadas para poder entrenar y competir. Hace un año regresé a Albacete a trabajar, no por ello es más fácil compaginarlo, ya que cambio de contrato, servicio y horario laboral constantemente, pero por suerte en mi profesión estamos acostumbrados a millones de cambio de turnos, por lo que casi siempre hay algún compañero al que cambiar turno para poder entrenar y competir”. Y aunque su trabajo en el Hospital de Albacete actualmente le ocupa gran parte de su tiempo, Leda entrena alrededor de ocho horas y media semanales aunque no siempre puede cumplirlo: “Dependo mucho del turno de trabajo y hay semanas en las que puedo entrenar más y semanas en las que ando justa, pero siempre intento ir al máximo”.

Leda María (i) celebrando el ascenso de la Escuela de Bádminton de Albacete al Cto.

 Leda María no se plantea dejar su trabajo ya que ella misma afirma: “Disfruto mucho con mi trabajo, nunca he pensado en dejarlo y aunque el bádminton me aporta grandes satisfacciones personales no he pensado dedicarme a ello de forma profesional, quizá porque me moriría de hambre. El bádminton actualmente en nuestro país es un deporte minoritario que no te permite vivir de ello, por lo que tengo que designarlo como hobby”.

Si la sintonía entre trabajo y competición ya era difícil para la albaceteña, la Escuela de Bádminton de Albacete contaba con ella como entrenadora de categorías inferiores, ocupando cualquier descanso que le quedaba entre aguja y volante: “Aunque no es mi faceta más señalada la de la enseñanza, por motivos de falta de entrenadores de bádminton me he visto en la tesitura de apoyar al club y desempeñar el papel de entrenadora en las escuelas deportivas en la pasada temporada y aunque no sé si repetiré este año, he de decir que fue una experiencia gratificante”.

La ayuda prestada al Club Bádminton de Albacete confiesa la deportista es debida a: “Es mi equipo de corazón y al que le debo todos mis logros y represento en cada título conseguido y aunque esta temporada estoy cedida para jugar la liga nacional de clubes al Club Bádminton San Fernando de Valencia y del que estoy fascinada, la Escuela de Albacete siempre me tendrá para lo que necesite”.

La compatibilidad entre el deporte y las obligaciones laborales no es fácil y requiere tiempo, paciencia, dedicación y mucho esfuerzo tanto físico, como mental, pero Leda María Calero recomienda y anima a todos los deportistas sénior a practicas el deporte que más les guste e incide en “qué mejor manera de escapar de la dura vida de adulto que practicando algún deporte, viajando y conociendo gente”.

Maria Galdon

Maria Galdon

Estudiante de Periodismo en la UCLM.

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