Con solo 14 años, un accidente de coche cambió la vida de Fran Lara: su día a día estaría ligado desde ese momento a su silla de ruedas. Con mucho esfuerzo y sacrificio consiguió llegar a lo que es hoy, un referente nacional e internacional en “el deporte de su vida” y un ejemplo de superación para muchas personas.

El pasado 17 de septiembre de 2016, la Selección Española de baloncesto en silla de ruedas hizo historia al colgarse en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro una medalla de plata para el recuerdo, la primera paralímpica de este deporte y la primera en una competición mundial. Detrás de cada uno de esos 12 héroes hay una historia de superación, de lucha y de sacrificio. Esta es la de Fran Lara.

Francisco Javier Sánchez Lara nació el 11 de agosto de 1989 en Bolaños de Calatrava, Ciudad Real. Su infancia fue muy normal, como la de un niño cualquiera: “La recuerdo como la mejor época de todas, principalmente porque estaban todos mis seres queridos”.

Un accidente de tráfico cuando sólo tenía 14 años le privó de volver a caminar. Desde entonces, la silla de ruedas se convirtió en su mejor aliada. “No suelo pensar mucho en ese momento porque fue un poco traumático; el tiempo es muy buen analgésico para olvidar”. Pero lo que Fran no sabía es que la vida le estaba dando una nueva oportunidad, la de convertirse en una estrella del deporte y en un ejemplo de lucha y superación para muchas personas.

Tras su accidente, comenzó a ver la vida de otra manera: “Estar en una silla de ruedas de por vida te hace madurar, tienes que ser muy fuerte para empezar otra nueva vida porque todo es muy diferente a lo que estabas acostumbrado. Lo que me ayudo mucho fue mi familia y amigos que nunca me han dejado”.

Y fue en ese difícil momento cuando el baloncesto entró en su vida para quedarse. En el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo conoció este deporte: “Por las tardes en el gimnasio ponían actividades deportivas para los pacientes y el coordinador me habló del baloncesto y empecé a probarlo”. Sus inicios, como él recuerda, fueron duros. “Tenía que compaginar el deporte con los estudios y me exigían aprobar para poder jugar”.

De hobby a profesión

Se podría decir que para Fran el baloncesto empezó como un hobby y se convirtió en su profesión. Actualmente dedica cuatro horas diarias a entrenar, lo que hace complicado compaginar su vida personal y profesional: “Es muy difícil, pero al final te adaptas porque tiene recompensa”.

Fran Lara en un partido con la selección. Fuente: Fran Lara

Sus inicios fueron en Toledo, en el ya desaparecido FUNHPAIIN Peraleda, con el que en cuatro años logró hacerse un hueco en el panorama nacional del deporte con trofeos como la Copa de Castilla-La Mancha en 2011. Después se trasladó a Getafe por una temporada, con el que consiguió un meritorio tercer puesto en la Copa de Europa y un subcampeonato de Liga y de Copa del Rey.

Fue en ese momento cuando le llegó la oportunidad de jugar fuera de España, concretamente en Italia, en el Padova Millenium Basket. “Fue una decisión muy complicada, más bien una estrategia para subir de caché en España. A día de hoy es lo mejor que he hecho, porque te reconocen como jugador, vives una experiencia que no todos los jugadores tienen la suerte de vivir, haces nuevas amistades, conoces otra cultura y otro idioma”.

Esta experiencia solo duró un año, y en 2012 Fran volvió a Getafe para proclamarse por primera vez Campeón de la Copa de Europa en 2016.

Fue entonces cuando su actual club, el CD Ilunion, llamó a su puerta. Ilunion es un proyecto de la ONCE y su fundación para la inserción social de personas con discapacidad, que lleva a cabo un programa de educación, concienciación y sensibilización, difundiendo a través del baloncesto en silla de ruedas los valores asociados al deporte y la discapacidad, tales como superación, diversión e igualdad.

Esta será la segunda temporada para Fran en el equipo de la capital. Con el club, ya ha ganado un triplete en su primer año y aspira a volver a conseguirlo esta temporada: “Jugamos en la máxima categoría del baloncesto tanto a nivel nacional como internacional”.

El CD Ilunion se ha proclamado este año campeón de la Copa del Rey. Fuente: Lanza

La selección, un sueño cumplido

Con tan solo 18 años, cuando Fran empezaba su andadura en el baloncesto en silla de ruedas a nivel profesional, recibió una llamada para jugar con la selección española junior: “Fue una sorpresa total, no me lo esperaba. Estaba empezando a jugar al baloncesto y esto me sirvió de impulso para luchar aún más”.

Y tan solo un año después, con 19, la Selección Nacional en categoría absoluta contó con Fran para la disputa de campeonatos internacionales: “Fue un sueño cumplido. Representar a mi país a un nivel tan alto y en tan poco tiempo no estaba en mis planes”.

Pero el momento más especial llegó cuando tan solo tenía 23 años. El equipo español se clasificó por primera vez en 16 años para unos Juegos Paralímpicos. “Al principio no era consciente de ello, pero formar parte de la historia del baloncesto en silla de ruedas es algo muy grande y que no se puede expresar con palabras. Había trabajado mucho para poder hacer mi sueño realidad”. En esos juegos, la selección española consiguió un meritorio 5º puesto que supo “como una medalla”.

En el año 2016, la selección se volvió a clasificar para los Juegos de Río. Por primera vez en la historia, el equipo español se colgaba una medalla de plata en una competición mundial; una plata que sabía a oro. Para Fran “es el mejor momento de mi carrera profesional, una experiencia imborrable que recuerdo con mucho cariño”. “Jugar dos veces unos Juegos Paralímpicos es lo máximo, es el escalón más alto al que un deportista puede aspirar”.

El equipo español con la plata conseguida en Río. Fran a la izquierda. Fuente: RTVE

En el horizonte está Tokio 2020, los que serían sus terceros Juegos. “Tengo ganas de Tokio. Tengo mucha hambre de ganar. Para mí significaría que aún sigo luchando por cumplir mis sueños y por seguir creciendo”.

Los éxitos de la selección están logrando que cada vez más gente practique este deporte y que sea más reconocido: “Los junior vienen pegando fuerte porque saben que España es una potencia mundial”.

Sin embargo, hoy por hoy resulta casi imposible vivir del baloncesto en silla de ruedas, ya que no cuenta en absoluto con las mismas facilidades de otros equipos, por ejemplo, de la Liga ACB: “Nosotros pertenecemos a otra Federación en la que, lamentablemente, salimos adelante gracias a los patrocinadores”.

Además, los medios de comunicación hacen “caso omiso” a los éxitos de este deporte, tanto a nivel de clubes como de selecciones: “Nuestro deporte apenas sale en la prensa. Hace falta un hito muy grande como el conseguido en Río para que se le dé una mínima repercusión”.

Causas solidarias

La vida de Fran gira en torno al baloncesto y, por el momento, no cuenta con ningún otro trabajo. Sin embargo, sí colabora con algunas causas solidarias para concienciar a la población: “Suelo dar charlas a los colegios de Ciudad Real para intentar ayudar y ser un ejemplo para aquellas personas que tienen una discapacidad”.

Su próximo evento solidario, un partido benéfico en su Bolaños natal contra el AMIAB Albacete, el otro gran favorito de la competición liguera, el 8 de octubre. En su pueblo siempre están al pie del cañón con él: “Para mí es un gran orgullo. Me hace sentir muy especial y de alguna manera me hace seguir creciendo como deportista”.

Un futuro ligado al deporte

Con tan solo 28 años, a Fran le queda mucha gasolina en el mundo del baloncesto. Una vez se retire, le gustaría seguir ligado a este deporte, aunque afirma que “será difícil”. “El baloncesto para mí supone lo mejor. Me ha transformado en lo que soy. Me sacó del pueblo y me abrió nuevos retos. Me ha ayudado a ser mejor persona, a madurar, a crecer. Para mí el baloncesto es mi vida”.

Además, le quedan algunos sueños por cumplir, “deportivamente ganar un oro con la selección y si puede ser en Tokio mejor que mejor, y a nivel personal poder formar una familia”.

Se define como “amigo de mis amigos, muy familiar, sincero, humilde, cabezón, ambicioso y un luchador que no se rinde fácilmente”. Lo que es seguro es que la gente que lo rodea lo ve como un ejemplo en el que mirarse, como persona y como deportista.

Fran Lara en los Juegos Paralímpicos de Río 2016. Fuente: Fran Lara

Deporte y discapacidad

En la actualidad, no existen datos concretos sobre la práctica deportiva de personas con discapacidad. Los datos más recientes publicados por el INE en el año 2008 en la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia indicaban que más de 3’8 millones de residentes en España tienen alguna discapacidad, lo que supone un 8’5% de la población. Asimismo, la población con alguna discapacidad que realiza actividad físico-deportiva se situaba en el 0’5% de la población española.

Sus precedentes se remontan al año 1999, cuando el mismo estudio afirmaba que algo más de 3’5 millones de personas, un 9% de la población, tenía alguna discapacidad.

La próxima Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia será elaborada por el INE este año 2017, y se espera que los resultados puedan conocerse a final de año o comienzos de 2018. En ese momento, se podrá hacer una valoración más aproximada de los datos obtenidos, aunque entre los años 1999 y 2008 la cifra no ha cambiado mucho.

El deporte ofrece infinitos beneficios para las personas con discapacidad: buena circulación de la sangre, músculos más fuertes, mejor equilibrio y coordinación, adquisición de habilidades… Además, las personas que estén involucradas en algún tipo de deporte disfrutan de beneficios psicológicos como autoestima, confianza y creencia en sus habilidades y capacidades.

Por tanto, se trata de una de las mejores medicinas para volver a empezar y creer en uno mismo.

Maria Gutierrez

Maria Gutierrez

Estudiante de Periodismo en la UCLM.

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