Cuando el profesor pidió a los alumnos de tercero de periodismo que realizasen una ciber-entrevista a un periodista de renombre, bajo el tema “Ciberperiodismo”, enseguida pensé en Rosa María Artal.

Rosa María Artal, periodista y escritora, licenciada en Ciencias de la información por la Universidad Complutense de Madrid, cursó estudios de Sociología y Ciencias Políticas. Su intensa carrera periodística incluye el papel de presentadora de informativos y reportajes para Informe Semanal (TVE), donde fue testigo directo de la caída del Muro de Berlín. Fue corresponsal en Aragón para El País durante La Transición. Ha escrito columnas de opinión para éste, así como para Público. Actualmente escribe para ElDiario.es

Muy activa en redes sociales e Internet, saca tiempo para su blog El Periscopio y para participar como ponente en Congresos de periodismo digital. Ha escrito, entre otros, los libros Diario de una mujer alta (2001), España, ombligo del mundo (2008) además de coordinar, promover y participar en la obra coral Reacciona (2011).

Huyendo de presentaciones ambiguas, nos gustaría saber qué entiende usted por periodismo digital. ¿Podría darnos una pequeña definición?

Por periodismo entiendo contar un hecho novedoso –previamente investigado y contextualizado- que sea de interés general o para un grupo concreto. El medio por el que se comunique no es sino un “apellido” del periodismo. “Digital”, por tanto, es el que se transmite por Internet.

Colabora actualmente con Eldiario.es, un periódico online puramente digital. Del mismo modo, su amplia experiencia periodística le ha llevado a colaborar con medios clásicos (entendidos como prensa escrita, radio, tv…): ¿Hay diferencia en la libertad de expresión entre Internet y el papel?

La mayor parte de mi vida profesional se ha desarrollado en medios clásicos. Siempre tienen condicionantes, aun cuando se disfrute de más o menos libertad según el medio y la época. TVE fue un ejemplo paradigmático. Gran autonomía en la mayor parte de la época de la Transición, con UCD, cuando yo empezaba, quizás por una decidida voluntad de los periodistas y por un cierto complejo del poder que se dejaba hacer, y, de nuevo, con el PSOE de Zapatero que quiso dotar a la televisión pública de una cierta independencia. Internet permite ser mucho más libre, dar espacio a otras voces no habituales –como sucede en Eldiario.es-, pero vuelve a depender de quien dirija el medio. Hay auténticas bazofias en las webs periodísticas de Internet también.

El periodismo se encuentra en una profunda crisis económica y de valores, como bien apunta usted en el libro “Reacciona”. ¿Internet es un nuevo principio o un final para el periodismo?

Cambia el medio de difusión pero el periodismo es el mismo como te decía antes, con la ventaja de esa libertad que permite. El problema es la diversidad de fuentes, la saturación. Es difícil encontrar lo que buscas. También tiene menor impacto, hay gente que no se conecta jamás a Internet, que ignora todo lo que está pasando realmente. Según el CIS, en febrero, la mitad de los encuestados se encuentran en ese caso. Y hoy es imprescindible contar con esa vía. Digo alguna vez que “si no está en twitter, no está pasando”, contraponiéndolo a los tiempos de la guerra del golfo –hace nada- cuando CNN implantó aquél: “está pasando, lo estás viendo”. En definitiva, es un cambio. Irreversible, y malo de quien no sepa verlo.

La intermediación del periodista en el ciberespacio. ¿Cuál es el papel del periodista de cara a la opinión pública de Internet? ¿Ha perdido su lugar privilegiado? ¿Por qué un sector de los profesionales teme tanto la inclusión de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación?

La opinión que se exprese es más personal pero llega a menos gente. Si miras los seguidores en Twitter de los tertulianos habituales de los programas de televisión verás que tienen muchos, desproporcionados, precisamente por aparecer en pantalla. Sean como sean y digan lo que digan. Mantienen pues un “privilegio”… sin contenido. En Internet también hay gente con mucho impacto. Todo lo que escribe Ignacio Escolar, por ejemplo, es muy seguido. Pero también lo ha amplificado con las tertulias. Y el rechazo a las nuevas tecnologías puede ser la resistencia al cambio –cualquier cambio- que sufren muchas personas mayores. Se equivocan.

¿Conoce la expresión “Digital first”? ¿Qué opina de que a los periodistas les hagan pensar en la producción periodística enfocada principalmente al espacio digital?

No, no conozco la expresión, digital primero, bueno. Me parece lógico que un periodista piense en el espacio digital, es donde primero se va a publicar su artículo, aunque luego lo haga en papel. Le permite además correcciones y actualizaciones. En algunos medios muy tradicionales esa labor se la tienen que hacer otras personas a los periodistas tradicionales porque ellos no son capaces. Resistencia al cambio, ya digo.

Como podemos ver en su blog, El Periscopio, lleva cinco años realizando artículos de variada temática, todos con característico estilo personal. La mayoría de opinión política, pero también sobre ciencia, ecología… Señalar también lo fructífero de su producción pues hay meses en los que presenta más de treinta artículos. ¿Cómo es la experiencia personal de llevar un blog de estas características?

Acabo de cumplir 5 años en el blog. Mi primer post fue en enero de 2008. Y sí, escribo de cuanto me apetece, como un diario personal. De una periodista, claro. Me he divertido mucho con el blog. Y aporta una cercanía con el lector, una intercomunicación, que no se logra en ningún otro lugar. Escribo para mí y para ellos, por eso lo hago tan a menudo. Y en twitter estoy completamente en mi salsa. Compartiendo con mucha gente todo lo que ocurre.

Como bloguera habrá experimentado el fenómeno del ruido en Internet. En su artículo del libro “Reacciona” se refiere también a la “desinformación por saturación de información” al “cambio en el lenguaje” o al “miedo y papanatismo”. Sin embargo existen otros factores, por ejemplo, los Trolls. ¿Qué piensa de ellos? ¿Gamberrismo, molestia o intereses ocultos?

Soy muy molestos como los tomes en serio, cosa que no debería hacerse. Terminan por ser moscas o moscardones que hacen perder tiempo. Gente pagada para esa labor debe haberla, otros lo hacen por “vocación”. La de incordiar. De repente, gente con muy poca relevancia, encuentra que su voz cuenta. Y se siente más importante. Es paradigmático el caso del portal meneame.net cuando pueden incluso lograr que una noticia no prospere, llegue a portada y tenga más visitas. Es un triunfo efímero sin embargo: los lectores de esa web rara vez regresan al blog de donde parten las noticias de éxito.

Los derechos de autor han cambiado en el espacio virtual. La legislación al respecto es laxa, cuando no abusiva y en algunos casos, completamente inexistente. Para adaptarse al medio virtual y con la idea de que los contenidos culturales deben ser libres, se propusieron las licencias Creative Commons. Sin embargo, estas licencias son más fácilmente adaptables a los productos interactivos, como los videojuegos o el software, que a los contenidos intelectuales del periodismo. ¿Qué opina de las Creative Commons?

Es un tema controvertido, sí. Yo no creo que la cultura deba ser completamente gratis o en todo caso debe ser subvenciona a ese fin. ¿Quién la hace entonces y quién le compensa? Personalmente, cada vez que escribo un libro invierto mucha energía y pienso que exige una contrapartida. Ahora bien, todo lo que hago para Internet es Creative Commons. Y tampoco me importa que se pirateen los libros una vez que ha pasado un tiempo. La difusión, me importa. He luchado por los derechos de Internet, de hecho el manifiesto contra la Ley Sinde que llegó a publicarse en miles de páginas, fue una iniciativa mía. Pero en los términos que allí se decía. Se debe garantizar la libertad de expresión, información y derecho a la cultura. Bajo unas normas (mucho más amplias de las estipuladas por las leyes que nos rigen destinadas solo a la producción), pero gratis todo y total, no.

Los jóvenes periodistas intentan hacerse un hueco en el nuevo mercado digital. Usted colabora con el recientísimo proyecto de Ignacio Escolar, ElDiario.es, así como para Público. ¿Qué papel tienen los jóvenes periodistas en este nuevo espacio digital? ¿Es momento de periodismo comprometido?

Siempre es momento del periodismo comprometido, y mucho más ahora que vivimos en un lodazal, tanto en España como a un nivel global. Eldiario.es ha incorporado a muchos periodistas jóvenes. Pero no nos engañemos –y siento decirlo- hay demasiados periodistas de todas las edades. Y solo los mejores lograrán un hueco en esa competición. Espero, porque también los peores y más serviles tendrán ese hueco que hoy tantos periodistas consolidados disfrutan. De todos modos, la satisfacción de hacer lo que a uno le gusta y hacerlo lo mejor posible compensa de muchos sinsabores.

Para terminar, ¿qué blogs lee Rosa María Artal? ¿Qué busca una periodista como usted en los blogs que consulta? ¿Podría aconsejarnos sobre los contenidos que interesan al público?

Curiosamente, lo primero que leo por la mañana es El Descodificadorde Javier Pérez de Albéniz. Es una costumbre, y su contenido inteligente, su tono ácido y brillante, me entona con el café. Inmediatamente después, a Ignacio Escolar. Los contenidos que me interesen del Eldiario.es, Cuarto Poder, espero poder leer pronto Infolibre. Y ya paso a las webs de los medios tradicionales. Todos los nacionales y algunos extranjeros. Visito, claro, los de mi blogroll. El de Ángels Martínez Castells, siempre batalladora. Unos días más, otros menos, dependiendo del tiempo que tenga. Retour ligne automatique
Así logro hacerme una idea de cómo andan las cosas. Siempre encuentro claves. Y me gustaría que la ciudadanía tuviera interés en informarse de lo que tanto le afecta. Lo último es enchufarse a la televisión y engullir todo lo que le “echen”.

Rosa María Artal colabora actualmente con el diario digital ElDiario.es
Podéis seguir su cuenta en Twitter @rosamariaartal

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Benito Díaz

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