La escuela ubicada en el área rural tiene que hacer frente a una serie de funciones y necesidades marcadas por su situación, tanto geográfica, socioeconómica y demográfica, como de su dependencia de las decisiones políticas y de las respuestas de las administraciones educativas. Sin ir más lejos, cuando en 2012, María Dolores de Cospedal, entonces presidenta de Castilla La Mancha, decidió derogar el artículo 128.3 de la Ley castellano – manchega de Educación, abrió el camino para la supresión de hasta 70 unidades rurales. Este artículo establecía una ratio mínima de cuatro alumnos para mantener abierta una escuela unitaria rural, y con su supresión, el número de alumnos mínimos necesarios para mantener abierta un aula fue de 11 por clase. Ni siquiera se reguló por decreto el establecimiento de una nueva ratio para las escuelas rurales, la cifra de este número mínimo de alumnos que se necesitaban para activar las unidades, procedía de los cálculos que se hicieron en los propios centros. La ex presidenta, María Dolores de Cospedal y, el ex consejero de Educación, Marcial Marín, atribuyeron los cierres a la falta de calidad educativa.

En 2015, con el cambio de Gobierno, el actual presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, se comprometió a reabrir 19 centros rurales y, volvió a bajar la ratio a cuatro alumnos, para que estas escuelas se puedan mantener abiertas. La reapertura de estas unidades, no solo dependió de la junta; un ejemplo es el de la pedanía de Elche de la Sierra, Peñarrubia (Albacete), donde los padres pidieron que el colegio se mantuviera cerrado. Los alumnos debían de estar juntos en una misma clase, ya que solamente había alrededor de 8 estudiantes, y prefirieron que estos fueran a un colegio más grande como el de Elche, así lo explicaba Mari Luz Sánchez Díaz, jefa de estudios del CRA “Peñas”.

Colegios rurales agrupados 

En el contexto del ámbito rural se constituyen los denominados Colegios Rurales Agrupados (CRAs), para dar respuesta a las necesidades educativas presentadas en estas zonas, cuyas características son muy específicas, dependiendo de la zona que se trate. Durante el curso 2016/2017, en Castilla- La Mancha se encontraban 77 colegios agrupados (19 en Albacete; 10 en Ciudad Real; 26 en Cuenca; 12 en Guadalajara y, 10 en Toledo) y un total de 842 unidades. En concreto, en la localidad de Albacete, durante ese curso escolar, había 187 unidades en funcionamiento, según los datos de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes.

Los agrupamientos en un CRA están determinados por el número de alumnos por aula. A medida que se reduce la cifra de alumnos, disminuyen, a su vez, los profesores asignados. “La tendencia es prescindir de los maestros de primaria y que los especialistas lleven su tutoría y, a parte, su especialidad”, argumentaba Sánchez. En consecuencia, las aulas acogen alumnado de diferentes ciclos, aumentando la dificultad educativa. Es el caso de los colegios agrupados a los que hemos tenido acceso para este reportaje: CRA “Peñas” y CRA “Los Llanos”.

Aula de Alcadozo, perteneciente al CRA “Peñas”

Al tratarse de pueblos pequeños, en cada unidad hay distintos niveles educativos. El aula de Alcadozo, perteneciente al CRA “Peñas”, cuenta con cuatro unidades; infantil, en la que están agrupados los tres niveles; primero y segundo de primaria están en otra clase; tercero y cuarto, por otro lado, y quinto y sexto, por otro. En este caso concreto, el número de alumnos, teniendo en cuenta las entradas y salidas, no ha mostrado grandes diferencias de un curso escolar a otro. En el lado opuesto, está uno de los municipios que compone el CRA “Los Llanos”, Pozuelo, que este año ha visto marchar a siete alumnos, y no ha contado con ninguna entrada, lo que ha supuesto, la supresión de una unidad. Un dato que resulta negativo para el centro, puesto que se queda solamente con 18 alumnos, divididos en dos unidades; desde infantil a tercero de primaria conforman una y, de cuarto a sexto, la otra.

Son muchos los que piensan que este tipo de colegios influye negativamente en el aprendizaje de los alumnos, pero los maestros se dejan la piel para romper con esta idea, así lo explicaban Nieves Navalón Pinedo, maestra de primaria y especialista en inglés y, Marisa López Martínez, maestra de infantil, en Pozuelo. La organización es imprescindible “para que todos estén trabajando continuamente”, remarcaba López. Esto supone trabajo extra fuera de las aulas “para venir con las clases totalmente preparadas”, ya que, durante las horas lectivas, “el tiempo de docencia es directa con ellos”, explicaba Navalón.

Tanto las maestras Nieves Navalón y Marisa López, como la Jefa de Estudios, del CRA “Peñas”, Mari Luz Sánchez, están de acuerdo en que hay un gran beneficiario de estos conjuntos, los más pequeños. Estos aprenden de los compañeros que están en niveles superiores, al mismo tiempo que ellos, refuerzan sus conocimientos, actuando como “maestro – tutor de un pequeño”, tal y como los denominaba Marisa López. La maestra contaba la anécdota de uno de sus alumnos de quinto, que se ofrecía a explicarle un problema a uno de sus compañeros, para así, “mejorar sus capacidades”.

 Itinerancias

Aula de Pozuelo, perteneciente al CRA “Los LLanos”

Una de las particularidades que atañe a la escuela rural, formando parte de su modelo de organización, son las itinerancias, siendo un factor ineludible en la función del docente en el medio rural, sobre todo para los especialistas. De modo que son los maestros los que deben rotar por los centros, evitando que sean los alumnos los que tengan que desplazarse. Los docentes en Educación Física, Educación Musical, Lengua Inglesa o Religión, son los profesores que se desplazan por las distintas localidades que conforman el CRA. Por ejemplo, en el caso del colegio agrupado “Peñas”, cuentan con un profesor itinerante de música, que se desplaza por las tres localidades y, uno de Educación Física, que se traslada de Peñas de San Pedro a Ayna, las otras dos localidades pertenecientes a este CRA. Los orientadores, que debería haber uno por centro, “se empiezan a compartir”, afirmaba Mari Luz Sánchez, jefa de estudios del colegio. En el aula de Alcadozo, hay un profesor de Educación Física, que, además de llevar a cabo su especialidad con todos los cursos, tutoriza los niveles de quinto y sexto de primaria. Lo mismo ocurre en Pozuelo, la maestra de inglés está siempre en este colegio, puesto que es la tutora de la segunda unidad del centro. A esta escuela viajan los itinerantes de Religión, Música y Educación Física, desde San Pedro, colegio principal de esta agrupación, puesto que es la que cuenta con el mayor número de alumnos. Además, tienen otras dos itinerantes de, Pedagogía Terapeuta (TP) y Audición y Lenguaje (AL), que se trasladan al centro dos veces por semana, ya que tienen una alumna con discapacidad intelectual. Estos especialistas, dedican seis sesiones a la semana con esta escolar y, “guían” en el trabajo a Marisa López, que “nunca había tenido un caso así” y, no cuenta con una especialización en este tipo de niños, como bien explicaba ella.

Cercanía entre familias y escuela

Niños jugando durante el recreo

En el medio rural destaca la relación de cercanía existente entre las familias y la escuela así como, la colaboración por parte de los padres. Las maestras del aula de Pozuelo, contaban como, a principio de curso, se reunieron con las familias para preguntarles a los padres sí querían que se les mandara deberes a sus hijos, a lo que todos, según Nieves Navalón, respondieron con un rotundo “sí”. Mari Luz Sánchez, remarcaba que la relación con los niños es más directa que en colegios más grandes, “sabes todo, si tienen un problema, la cara con la que entran… son como tus hijos”.

La colaboración y participación, tanto de la Asociación de padres y madres de alumnos (AMPA), como del Ayuntamiento, son aspectos relacionados con la estructura y organización de los centros educativos. Es tanto, que, gracias a esta asociación, estas dos aulas, pueden tener acceso a actividades extraescolares, como, por ejemplo, clases de apoyo, informática o zumba.

El respaldo de los padres y, saber que, tanto ellos como maestros trabajan en la misma dirección, para sacar el máximo partido de los niños, es una gran ventaja.

Desde el consistorio de Pozuelo, lanzan talleres de empleo para “ayudar a la inserción laboral de sus habitantes”, como remarcaba Gregorio Moreno, alcalde del municipio. El último proyecto ha sido “La Rosa del Azafrán”, impulsado por la Consejería de Economía, Empresas, y Empleo, que ha contado con más de 70.000 euros para su desarrollo, de los cuales, alrededor de 40.000, han sido para los salarios de las alumnas, que finalizaron el curso con certificado de profesionalidad. El taller de Atención Sociosanitaria en Instituciones Sociales, ha beneficiado a ocho mujeres desempleadas de este pueblo. La última convocatoria, vinculada al 2017 y a los primeros meses de 2018, beneficia a siete personas en situación de desempleo, que realizarán tareas de limpieza, adecuación de inmuebles urbanos y mantenimiento de zonas verdes. Con estos programas, buscan que las personas desempleadas se puedan formar y darles la oportunidad de trabajar. De esta forma evitan que dejen el pueblo, ya que supondría una bajada de población, que poco a poco, desembocaría en la clausura del colegio.

Desde el ayuntamiento de Alcadozo, también buscan alternativas para fomentar el empleo y evitar la emigración a las ciudades. Por ejemplo, han puesto en marcha un Plan de Ordenación Municipal para que haya suelo urbanizable disponible en el municipio. En relación a los impuestos, el agua no pertenece a una empresa privada, sino que depende del ayuntamiento para ofrecer el precio más bajo. Lo mismo ocurre con los impuestos de contribución o vehículos. Una de las ventajas con las que cuenta este pueblo es la prestación de un centro de salud abierto las 24 horas. En el caso del colegio, tienen un convenio con la junta para facilitar la existencia de una educadora familiar y fomentar el crecimiento del centro. Además el ayuntamiento mantiene buenas relaciones con las diferentes asociaciones que hay en Alcadozo. Todos los años ofrecen al AMPA los locales necesarios para la realización de las actividades extraescolares y la prestación de 300 euros, que este año sustituirán por la compra de dos ordenadores.

Tanto en Pozuelo como en Alcadozo, se ofrecen servicios de prestación a domicilio a las personas mayores y, buscan que sean las propias personas del pueblo las que realicen las obras públicas que se realicen.

La escuela rural es una muestra de cómo se puede trabajar la heterogeneidad, la integración y la atención a la diversidad y, resultan necesarias porque a medida que se cierran recursos en un pueblo, este va muriendo.

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Mari Llanos

De Albacete a Cuenca. Estudiante de periodismo en la Universidad de Castilla- La Mancha.
Mari Llanos

Mari Llanos

De Albacete a Cuenca. Estudiante de periodismo en la Universidad de Castilla- La Mancha.

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