El kárate aparece en España hace más de cuarenta años, en una época donde su práctica estaba prohibida e incluso perseguida y penalizada. Una época en la que no había profesores, ni gimnasios o asociaciones que lo impartieran. Cuando con sólo pronunciar la palabra Kárate eras tachado de peligroso o revolucionario. Es aquí, cuando los nombres de Manuel Palacios y Luis Zapatero juegan un papel fundamental en la historia y la introducción del kárate en España.

En el año 1968 aparece el Departamento Nacional de Kárate, dentro de la Federación de Judo. Dos años más tarde, en mayo de 1970 tuvo lugar, en el polideportivo de INEF de Madrid,  el primer Campeonato de España de Kárate. A partir de ese momento, este deporte empezó a crecer, llegando a la cifra de 65.000 federados en el año de la segregación de la Federación Española de Judo y la constitución como Federación Española de Kárate, el 7 de abril de 1978.

Pero, son los éxitos conseguidos por los karatekas españoles, tanto hombres como mujeres; desde el primer Campeonato del Mundo celebrado en Madrid en 1980; los que convierten a España en un referente mundial de este deporte. Cabe destacar a José Manuel Egea Cáceres, considerado como uno de los mejores karatecas de todos los tiempos.

A pesar de sus polémicos comienzos, este deporte ha conseguido su inclusión en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. La decisión fue aprobada por unanimidad  el día 3 de agosto de 2016,  por la Asamblea del Comité Olímpico Internacional (COI).

Este deporte, considerado como la segunda arte marcial más practicada después del Taekwondo, cuenta con una Federación Mundial de Kárate (WKF), creada en 1990. Actualmente acoge a 173 Federaciones en todo el mundo y a cinco Federaciones Continentales. Federaciones como la JKA SPAIN (Japan Karate Association), dirigida por Osamu Aoki Shiham 7º Dan.

En la provincia de Albacete, existen un número reducido de gimnasios, asociaciones o academias que se dedican a impartir este arte marcial entre los jóvenes. Por ejemplo el “club deportivo cultural y educativo “Samurai Albacete”, que desde hace cuarenta años, enseña las técnicas, habilidades y conocimientos necesarios para formar a un buen karateca, como es el caso de Alfonso Gil Fuentes.

 

Algunos componentes del Club deportivo “Samurai”
Una promesa del kárate

Este albaceteño de 24 años, comenzó su andadura en el mundo de las artes marciales de manera anecdótica. Cuenta que con tan sólo 10 años, y para que su hermano no fuese solo, se apuntó a este deporte. Cuatro años más tarde, comenzaba su curiosidad por seguir conociendo más sobre este arte.

Desde 2004, que se introdujo en el mundo de la competición, ha conseguido un gran número de títulos. A nivel regional, en Castilla- La Mancha, siempre se ha hecho con un puesto entre los tres primeros. Campeonatos de España en los que ha acabado siempre entre los seis primeros puestos, logrando subir al pódium y hacerse con una medalla en alguna ocasión. Victorias que le abrieron las puertas a participar en cuatro Campeonatos de Europa; donde destaca su sexto puesto este año, de entre los más de mil competidores; un Europeo y el Campeonato del Mundo, celebrado en agosto de este año. “Se encontraban los mejores karatekas” decía Alfonso que consiguió hacerse con el puesto número once de entre los cinco mil competidores.

Alfonso Gil en las semifinales del Mundial

Este sin fin de títulos acumulados, le han llevado a estar presente en las dos Federaciones que existen en España, relacionadas con el mundo del kárate. Ambas trabajan igual, pero están dirigidas por diferentes directores y formadas por otras asociaciones. Por un lado, la Federación Española, trabaja más a nivel de Castilla- La Mancha o a nivel de España.  Es la “más deportiva”, afirma Gil. Por otro lado,  se encuentra la Federación que viene de Japón, la cuna del kárate que “es más prestigiosa”.

A pesar de que Alfonso se encuentra dentro de las dos confederaciones y la selección española de kárate, asegura que la Federación Española la tiene más olvidada ya que se trata de “entrenamiento como un atleta, irte a un centro de alto rendimiento, dejar tu vida personal, dejarlo todo, para irte y dedicarte solo a eso” afirmaba el karateca.

Graduado en Administración y dirección de Empresas, con un máster en Comercio Internacional y actualmente trabajando en lo que le gusta, asegura que a pesar de que cuando era pequeño compitió mucho por la selección española él ha estudiado. Cuando le dieron a elegir entre ser un atleta o la posibilidad de seguir compitiendo, pero sin conseguir dinero a cambio lo tuvo claro: “No me apetecía dedicar mi vida solo y exclusivamente al deporte (…) a estar metido en un centro de alto rendimiento”, decía Alfonso.

Continuidad y trabajo constante

Entrenamientos de entre dos a tres horas diarias, lo que supone, muchas sesiones de dedicación y esfuerzo, para conseguir todos estos éxitos.  Alfonso explica que divide su entrenamiento en dos cosas. Una parte que consiste en el kárate de manera general, el golpear, el pelear; y otra que se denomina bioenergía, donde se incluyen actividades tipo yoga o pilates puesto que, como dice Gil, “el karate es muy duro, tienes un montón de durezas en el cuerpo y conforme van pasando los años, el cuerpo va para peor, entonces necesitas hacer algo alternativo que sirva para estirar el cuerpo, relajarlo”. Por las mañanas suele dedicarse a ejercicios de estiramientos y movilidad, mientras que por las tardes realiza entrenamientos más fuertes. Y, como en todos los deportes, de cara a las competiciones se aumentan las horas de entrenamiento, aunque en el mundo del kárate “siempre hay que estar ahí”, afirma.

Según el karateca, se trata de un deporte muy poco gratificante, “no te notas la mejoría” en el que dejar de entrenar una semana te hace perder cuatro meses de entrenamiento. Asegura que compaginar esta afición con los estudios y ahora con su trabajo, le ha supuesto mucho esfuerzo. “He tenido que entrenar sábados a las siete de la mañana para  ir a Alicante, a casa de otro maestro que tengo, el mayor representante del kárate aquí en España”, aguantar horas de calor en verano y cuidar su alimentación, comer bien, lo justo de excesos y dejar el alcohol de lado.

En la Selección Española

Actualmente, Alfonso se encuentra dentro de la Selección Española de Kárate. Asegura que cuando empezó a interesarse por este mundo y veía a otros competidores, quería ser como ellos: “cada entrenamiento que hacía, lo hacía como si fuera el último”. No se considera mejor ni peor que otros karatecas, incluso habla de un posible golpe de suerte. De que el que está allí vea en ti una serie de cosas que no ve en otros karatecas. Y así, muestra del esfuerzo y las horas dedicadas se enfrentó a su primera competición seria estando dentro de la selección, en el primer europeo, celebrado en Praga en 2012. Aquí el control lo lleva su entrenador. La selección lo ve, cada mes o dos meses.

Todos los competidores con el seleccionador

Con vistas a los juegos olímpicos de Tokio 2020, afirmaba que deportivamente es ”una locura” la posibilidad de “llegar a ser un atleta olímpico”. Sabe que detrás de él hay muchos profesionales que han recibido becas para acceder a centros de alto rendimiento, sin embargo asegura que “va a intentar estar”, si hay suerte bien, que no…dentro de él se lleva todo lo que ha vivido, que es lo “que le queda”.

En definitiva, el kárate, como cualquier disciplina que viene de Japón no es deporte, es un arte y como todo arte, requiere una serie de características y fundamentos que lo hacen diferente a los demás. Aporta una manera de ver las cosas, de ver la vida, que no se tiene en otros sitios. En palabras de Antonio Gamito, entrenador de Alfonso, consiste en una formación de la personalidad del individuo para que sean personas más positivas para la sociedad. En el caso de Alfonso, ve el kárate como una forma de cortesía, de ser constante en todo lo que hace.

Arte con el que se aprenden una serie de valores, como el respeto, la integridad, rectitud, sinceridad, honor, lealtad, autoconfianza, coraje o compromiso, que sirven después,  para  aplicarlos en un trabajo o para comportarte con las personas. Un arte que sirve para aplicarlo…a la vida en general.

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Mari Llanos

De Albacete a Cuenca. Estudiante de periodismo en la Universidad de Castilla- La Mancha.
Mari Llanos

Mari Llanos

De Albacete a Cuenca. Estudiante de periodismo en la Universidad de Castilla- La Mancha.

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