Está a punto de llegar la hora de partido, hay un silencio sepulcral en la grada, el jugador que va de rojo se dispone a realizar el saque que puede darle la partida, al otro lado de la cuerda el que va de azul se seca el sudor de la frente para que ninguna gota le impida restar como es debido. Nos encontramos en el trinquete de Pelayo, Valencia, disfrutando de una de las mejores partidas de pilota valenciana que pueden presenciarse a dia de hoy. Es sábado, y en esta ocasión se enfrentan los jugadores Genovés II (de rojo) contra Marc (de azul) todo ello dentro de la modalidad de escala i corda individual.

La partida ha comenzado igualada pero poco a poco se ha ido decantando del lado del jugador que viste de rojo. Se han visto golpes de todos los colores: altos, bajos, dejadas, encaladas… y el público que hoy se ha congregado para disfrutar de esta partida, ha estado dividido, aunque el favoritismo recayera desde un principio sobre el hijo del máximo exponente de este deporte, Francisco Cabanes “el Genovés”. No en vano, es él junto a Puchol II y Soro III las principales figuras de la pelota valenciana en este momento. Por el contrario, el contrincante de Genovés de hoy, Marc, está considerado como uno de los pelotaris más prometedores del panorama con 24 años.

El marxador, persona encargada de llevar las apuestas quien durante la partida ha ido recorriendo las gradas del trinquete al grito de “tinc rojos, qui vol blaus” (tengo rojos quien quiere azules), hace tiempo que ha cesado en su griterío. Y ahí está, tras un intercambio de siete golpes, Marc no llega a golpear la pelota con precisión y Genovés II se lleva la partida. 60 – 45 es el resultado final. “Ha sido una gran partida, este chico de azul promete grandes cosas” comenta Rafael Jimeno, vecino de Valencia y gran aficionado a las partidas desde los 10 años. Ahora, con 68, comenta que este es un gran deporte que nada tiene que envidiarle a otros más multitudinarios porque para él lo que se vive cada partida en los trinquetes “no tiene precio”.

No siempre se da la circunstancia de ver un trinquete prácticamente al completo, pero la partida vivida en Pelayo auguraba una gran entrada. Las partidas amateurs que se celebran a lo largo de todo el territorio valenciano repartidas entre los cerca de 22 trinquetes que siguen en pie no cuentan con toda la expectación que se quisiera. En lo que respecta a las partidas entre profesionales, tampoco se puede decir que cuenten con demasiados seguidores. Pero antes de comentar la situación por la que atraviesa actualmente este deporte, veamos antes algo de su historia y su funcionamiento.

Un deporte que no entiende de prohibiciones

Se trata de un deporte que no se profesionalizó hasta prácticamente el siglo XXI, fue en 1994 cuando ocurriría esta circunstancia. Antes de Genovés, hubieron otros grandes jugadores que eran los exponentes de la época: Roquet de Penàguila, Bandera, Melero, Bota, el Nene, el Paler, el Pilotero o Carlitos el Pilotari de Faura son claros ejemplos. La segunda mitad del XIX y la primera parte del siglo XX está considerada como la edad de oro de la pilota. Una edad de oro que peligró con la popularización del fútbol o el baloncesto, afortunadamente ahí surgió la figura de Genovés para atraer de nuevo a los trinquetes a un buen número de aficionados. Huelga decir como curiosidad, que en la Corona de Aragón fue un deporte muy popular practicado por miembros de la nobleza e incluso reyes (Alfonso X, Felipe I, etc.).

Escaparate con diferentes pelotas utilizadas a lo largo de los años

Dado que causaba bastantes problemas todo y que su popularidad estaba por las nubes, a mitad del siglo XIV, se prohibió su práctica en las calles, quedando reservado a recintos cerrados que solo se podían permitir la clase adinerada. Esta prohibición no afectó al juego de pelota en el Reino de Valencia. La población seguía jugando pese a los castigos y altas multas, sobretodo la gente de clase alta que podía permitírselo. Para solucionar el conflicto se creó una brigada armada contra los alborotadores por lo que algunos de ellos fueron a prisión y otros tuvieron que huir de la ciudad. Pese a todo esto a mediados del siglo XVI seguían censados hasta trece trinquetes en la capital.

¿Cómo se juega a la pilota valenciana?

Su funcionamiento es bastante simple. Actualmente consta de cinco modalidades: llargues, galotxa, frontó valencià, raspall y escala i corda. Es esta última modalidad la más popular y la que cuenta con un mayor seguimiento. Comparte junto al raspall la característica de estar profesionalizada. Se juega a 60 tantos y el sistema de puntuaje es igual al del tenis, aunque la partida empieza con el marcador de 15-15. Existe la categoría individual y la de equipos “siendo el que va de rojo los favoritos respecto a los azules” explicaba Pedro Valero, periodista del Levante y experto en pilota. En el caso de la modalidad de equipos, pueden disputarse partidas de 3 contra 3, 3 contra 2 o 2 contra 2. En el caso de la primera, el jugador que se sitúa más cerca de la cuerda se denomina “punter”, el del medio “mitjer” y el más alejado “resto”. Hay pocas competiciones oficiales y no hay una liga anual como la que caracteriza a otros deportes.

Pedro Valero: “Es un deporte que necesita renovarse (…) hay que encontrar la fórmula para que esté estructurado de forma equilibrada” 

Y es que, el 90 % de los patrocinadores que avalan con su dinero a la pilota son entidades bancarias. “Hace falta que grandes empresas del territorio avalen a este deporte, de tal forma los medios de comunicación le prestarían una mayor atención” comentaba Pedro. El pasado verano se creó un ranking de puntuaciones con la lista de los mejores jugadores. De tal forma que actualmente es posible dirimir a través de este ranking que jugador ha conseguido más puntos con sus victorias a través de la categoría de escala i corda tanto individualmente como por equipos. “El ranking ha sido una iniciativa positiva para reflotar un deporte que yo creo que está algo estancado” sentenciaba el periodista del Levante.

Marc de Montserrat lleva practicando este deporte desde que tenía ocho años. De pequeño asistía con su abuelo a las partidas de raspall que se celebraban en determinadas calles del pueblo. “La verdad es que en mi familia no había demasiada tradición de pilota pero fue mi abuelo quien me descubrió este deporte y desde entonces no he dejado de practicarlo” explicaba el jugador. Respecto a la situación de la pilota, Marc se mostraba optimista: “creo que se está recuperando, aunque hace falta más visualización, estamos hablando de un deporte casi milenario”. Por otra parte, comentaba que el trabajo en las escuelas de pilota está siendo “muy bueno” y cada vez hay más chavales que quieren dedicarse a esto, aunque en la capital esto no sea así del todo, siendo los pueblos de la Comunidad donde se concentra una mayor pasión por este deporte.

Un trinquete con mucha historia

Un factor que puede contribuir a paliar esa falta de afición por la pilota ha sido la reciente remodelación del trinquete de Pelayo. Se trata de un recinto que el año que viene cumplirá 150 años. En este mes de octubre acaban de finalizar las obras de remodelación de este trinquete histórico cuya partida inaugural se celebraba en 1868. Las obras, que han sido financiadas entre el ayuntamiento de València y la empresa propietaria del recinto, han culminado en una espectacular remodelación de uno de los símbolos deportivos de la ciudad. “La verdad es que estamos muy satisfechos con el nuevo Pelayo, a ver si la gente se anima a visitarlo” comentaba Jesús, encargado del bar – restaurante situado entre la puerta principal de Pelayo y la propia pista del trinquete. “Durante mucho tiempo he visto personalmente como muy poca gente asiste regularmente a las partidas (…) entiendo que igual resulte caro y espero que encuentren una fórmula para hacer la pilota más asequible sin que pierda su esencia” sentenciaba.

Mientras tanto, el torneo patrocinado por Bankia en colaboración con la consejería de deportes seguirá reuniendo a las mejores manos de la pilota valenciana en lo que esperamos que sea el resurgir definitivo de un deporte cada vez menos minoritario.

Leave a Response