Fútbol, fútbol y más fútbol. Así es el día a día de un entrenador. Esta es historia de Francisco José Martín Acevedo, natural de Calzada de Calatrava, Ciudad Real. ‘Darío’, que así es como le conocen en el mundo del fútbol, tiene 40 años y lleva casi media vida dedicándose al entrenamiento. Fue en el año 2002, con tan solo 25 años, cuando el protagonista comenzó a adentrarse en este mundo tan “apasionante y competitivo”.

Su temprana trayectoria comenzó en el Salvatierra, el equipo de su pueblo, al que cogió en mitad de la temporada para quedarse dos años más. Posteriormente, fichó en la UD. Poblete en preferente, por una temporada. Más tarde, sería el CD. Aldea del Rey el equipo donde estaría cinco temporadas consecutivas, para después pasar al Almagro C.F, donde se quedaría cinco temporadas más. El pasado 2016 el técnico cogió las riendas del Atlético Tomelloso en mitad de la temporada por la destitución de Carlos Julián Sánchez. El equipo auriverde es su “segunda casa” a día de hoy.

Desde su juventud, el técnico ha estado ligado al mundo del fútbol, primero como jugador y posteriormente como entrenador. “Me decanté por el fútbol y no por cualquier otro deporte, porque desde muy pequeño empecé a practicarlo. Antiguamente en los pueblos había muy pocas cosas que pudiéramos elegir. Con dos chaquetas y cualquier cosita redonda, nos poníamos a darle patadas y enseguida formábamos dos equipos. Lo he vivido desde siempre”, subraya.

Como jugador, asume haber tenido una experiencia fugaz. “Empecé a jugar al fútbol con 16 años y con 22 tuve que retirarme debido a una lesión en la rodilla. Nunca había salido de mi localidad como jugador. Eso sí, siendo juvenil ya jugaba con el grande y cuando me retiré, era el capitán de mi equipo”.

Como consecuencia de la lesión, a Darío Martín le recomendaron no volver a jugar. Fue entonces cuando el presidente del equipo en el que debutaba por aquellos tiempos, le ofreció ser directivo y ayudarle.

La idea de ser entrenador fue un imprevisto. Era algo que nunca se había propuesto. “No me lo planteaba porque era muy joven, había jugadores mucho mayores que yo, que habían sido mis compañeros en el terreno de juego”. Dejar de jugar para comenzar a entrenar, un cambio muy rápido que no conseguía asimilar.

Él mismo, reconoce que sufrió la lesión cuando se encontraba en su mejor etapa como jugador. En su cabeza no entraba la idea de alejarse del terreno de juego para siempre. Si no era como jugador, sería como entrenador. Pero el técnico lo tenía claro: el fútbol debía permanecer en su vida.

Le costó trabajo lanzarse, pero al final, tomó la decisión gracias a sus compañeros, que le animaron a terminar la temporada para poder salvar al equipo. “Me decidí, terminamos en buena posición y al año siguiente, me volvieron a ofrecer la oportunidad de hacer la plantilla. Y así fue como comenzó todo”.

En sus inicios, el preparador del Atlético Tomelloso no tenía ningún referente a nivel profesional, pero sí intentaba seguir los pasos de los entrenadores que él había tenido. “Eran mi espejo e intentaba, dando mi toque personal, transmitir lo que yo había vivido y aprendido en mi etapa como jugador”.

Actualmente, posee los tres títulos: el nivel 1, el nivel 2 y el nivel 3, que le permiten entrenar en cualquier categoría, en cualquier país del mundo y a cualquier nivel. Además, cuenta con el título de Scouting y Dirección Deportiva, para realizar análisis sobre el rival, los jugadores o su propio equipo a través de anotaciones o grabaciones en vídeo.

En el curso de Scouting y Dirección Deportiva en Sevilla con Monchi. Foto cedida por: Darío Martín

A lo largo de su carrera profesional, el entrenador ha vivido miles de momentos. El día más feliz que recuerda hasta ahora, fue el pasado 2016, cuando recibió el Balón de Oro como mejor entrenador de Castilla-La Mancha. La III Gala del Balón de Oro, celebrada en Cuenca, contaba con cinco nominados a “mejor entrenador 3ª división”: por el Albacete Balompié, Fran Noguerol; por el Almagro C.F, Darío Martín; por el CD Azuqueca, Joselu Sánchez, por la U.B. Conquense, Manu Calleja; y por el CD Toledo B, Fran Cano. Finalmente, Darío se hizo con el galardón. Según explica, “fue un tremendo orgullo, no sólo por recibir el galardón, sino porque ese premio te lo dan tus mismos compañeros de profesión”.

El preparador se hizo con ese premio gracias al voto de entrenadores, capitanes de todos los equipos de tercera división y periodistas deportivos. “Que te elijan entre aficionados, podría ser importante, interesante y motivo de orgullo, pero que lo hagan tus propios compañeros de profesión, cuando esto se trata de una competición en la que domingo a domingo nos enfrentamos unos a otros, para mí fue un placer. Es un día que no olvidaré jamás”, señala.

Pero en el mundo del fútbol, para el entrenador no todo ha sido prosperidad, triunfos y victorias. A Darío también le ha tocado enfrentarse a momentos difíciles, que como él asegura, han sido un reto en su carrera. Y es que, el pasado 2015, el técnico tuvo que convivir con la dura noticia del fallecimiento de Mario López Prieto, jugador de su anterior equipo, el Almagro C.F. “Murió en un accidente de tráfico el año anterior de recibir el galardón a mejor entrenador de Castilla-La Mancha Ese día fue una prueba importante para mi durante el resto de temporada”.

Darío con la camiseta de Mario López en la Gala del Balón de Oro. Foto cedida por: Darío Martín

Mario era una persona muy importante en el Almagro C.F, pues como expresa el preparador, “era uno, por no decir, el que más quería de todos. Era un jugador muy querido en el pueblo. Que se fuera con 23 años de esa manera en un accidente de tráfico un viernes por la tarde, no fue fácil. No fue fácil aceptarlo, no fue fácil vivirlo y levantar el vestuario tampoco lo fue. Ese fue el día más triste de toda mi carrera con diferencia”, destaca.

El fútbol como forma de vida

Más allá de un pasatiempo o una pasión, el preparador considera el fútbol una forma de vida. “Es algo que me llena plenamente y me hace falta en mi vida. Es un mundo muy apasionante y competitivo, que hace que intentes superarte día a día”.

El preparador lo tiene muy claro: si eliges un trabajo que te gusta, no tendrás que trabajar el resto de tu vida. Tal es su entusiasmo por el fútbol, que aunque las cosas se pongan difíciles y sea una profesión que requiera gran esfuerzo, Darío nunca ha pensado en abandonar. “Es una de las cosas que más me gusta de mí, que me apasione cada día más lo que hago. El día que piense o dude, será una señal para abandonar completamente el fútbol”.

Pero ser entrenador  también conlleva una gran responsabilidad, pues como dice el técnico del Atlético Tomelloso, “hay mucha gente detrás de ti, pendiente de lo que hace tu equipo. Pero ante todo, tienes que intentar ser tú mismo, sin dejar que los resultados condicionen tu forma de ser”.

Sin lugar a dudas, la parte más difícil de esta profesión para el preparador, es el tema de las críticas, pero lo importante es saber afrontarlas. “Es como todo, estar preparado para ello, que te afecten lo menos posible las críticas negativas. Y las positivas, prácticamente igual, es decir, que no cambien tu conducta, ni tu forma de trabajar ni de ser”.

El día a día de un entrenador: Un “no parar”

Trabajo continuo, esfuerzo y constancia. 24 horas pensando en fútbol. Algo más que un trabajo. “El tiempo que estoy despierto, estoy pensando en fútbol y el que no, soñando con él”, afirma el técnico del Atlético Tomelloso.

Entrenamientos de 90-100 minutos durante cuatro días a la semana, más los partidos de cada domingo, vídeos del rival, del equipo…Esa es la rutina de Darío desde el año 2002. “Cada hueco que tengo libre, me dedico a visualizar tareas para mejorar cada faceta del juego de cara al fin de semana”. Además, al entrenador le gusta ser cercano con sus jugadores en el día a día, hablar con su cuerpo técnico e intercambiar impresiones, de donde salen cosas interesantes que posteriormente, intentan transmitir al bloque de jugadores.

Aparte de entrenador, a día de hoy, Darío también cuenta con su trabajo, aunque cualquier minuto libre, lo dedica al fútbol. “Si tengo una hora para la comida, media la dedico a comer y la otra media a trabajar de cara a los entrenamientos y los partidos”. Asimismo, en el trayecto a los entrenamientos, desde su localidad hasta Tomelloso, el técnico aprovecha también para prepararse. “Normalmente conduce mi preparador de porteros y yo voy con el ordenador en el camino para exprimir al máximo cada minuto del día que tenga libre”.

Pero según explica, cuando llega de entrenar por la noche, es cuando más aprovecha el tiempo, aun sabiendo que “es un poco tarde y al día siguiente hay que madrugar”. Aunque requiere mucho esfuerzo compaginar trabajo y deporte, es algo a lo que el preparador ya se ha acostumbrado.

El entrenador en una rueda de prensa. Foto cedida por Darío Martín               
Del Almagro C.F. al Atlético Tomelloso

Tras hacer historia con el Almagro C.F durante cinco temporadas, el pasado 2016 Darío anunciaba su retirada. A través de un comunicado de prensa, manifestó a los medios de prensa su decisión de no renovar para la siguiente temporada.

El técnico de Calzada, que llevaba desde la temporada 2011/2012 entrenando al Almagro C.F, decidió dar un paso al lado. “Fue una decisión muy muy difícil. Son cinco años en los que conocí a mucha gente, ascendimos a Tercera División, jugamos las semifinales del play off por el ascenso a 2ª División B…”.

Pero su cabeza le decía que tenía que abandonar, que ya tocaba cambiar de aires y que su etapa en el Almagro C.F había finalizado, que había tocado techo como entrenador. “Fui honrado, porque podría haber intentado sacar un contrato bueno y una mejor posición económica en el club. Honestamente le transmití a la directiva con muchísima pena mi decisión. Costó trabajo entenderlo, pero al final, sabían que si yo lo decía, era por algo”. Darío reconoce que fue lo mejor que pudo hacer en ese momento, intentando quedar bien al 100% con todos, pues al fin y al cabo, habían sido una familia, con la que había trabajado durante muchos años y había compartido muchos momentos, buenos y malos.

Campeón Copa Diputación con el Almagro C.F, en 2015. Foto cedida por: Darío Martín

Tras tres meses de descanso, a principios de noviembre de 2016, el entrenador recibió una llamada que lo cambiaría todo. “Estaba en casa. Recuerdo que fue un lunes cuando recibí una llamada de  Cristóbal Moraga, presidente del Atlético Tomelloso. El equipo acababa de perder el día anterior con el Illescas, por lo que quería que nos reuniésemos para hablar. Todo salió muy bien. Sin conocernos, parecía que teníamos una amistad de mucho tiempo. Confió en mi forma de trabajar y de ser para llevar el proyecto”, recalca.

Sus inicios en este equipo no fueron tarea fácil. Un equipo nuevo y a mitad de temporada. “Cuando llegué, el equipo venía con seis derrotas”. Pero su llegada fue clave. Lo afrontó con muchísima ilusión, como un nuevo reto en su carrera. “Lo recuerdo como el principio de una etapa muy bonita, en la que estoy actualmente y que esperemos que dure mucho tiempo”.

A día de hoy, el entrenador define a su equipo como “un equipo con hambre”. “Hambre de crecer, de competir, de ganar. Me lo están demostrando día a día. Da gusto ir a entrenar, a jugar los partidos, porque hay un gran grupo humano. Me gusta porque nadie se sale de las directrices marcadas, todos van en la misma línea y remando hacia el mismo lugar”, destaca.

“Mi sueño en un futuro sería entrenar en 2ª División B”

“Cuando empecé a entrenar, decía: dios mío, si alguna vez entrenase en tercera división, sería lo máximo”, destaca Darío Martín. Ascender a tercera división y jugar play off de ascenso segunda B, ha sido un sueño hecho realidad para el entrenador de Calzada de Calatrava.

Ya cumplió la meta que se propuso en sus inicios. Ahora, a Darío, le queda una más por cumplir. Como él mismo reconoce, le encantaría llegar más alto, entrenar al mayor nivel posible, compitiendo al máximo. “En un futuro me encantaría entrenar en una categoría superior, en segunda división B. Aspirar no lo sé. El tiempo lo dirá, porque estamos en una zona en la que hay pocos equipos de superior categoría. Pero yo sigo trabajando día tras día para mejorar”.

Además, su utopía es poder disfrutar del entrenamiento durante muchos años más. “Dentro de esta profesión me considero una persona joven, tengo 40 años y creo que me quedan bastantes en el banquillo, si dios quiere y no pasa nada”, afirma.

Como profesional, su consejo para presentes y futuros jugadores es simple: trabajar. El trabajo es lo principal. “Sin trabajo hoy en día, no se llega a ningún sitio, y sin paciencia, tampoco. Hay gente que tiene mucho talento, pero no trabaja. Esa gente al final, no llega. Sin embargo hay jugadores que tiene menos talento, pero trabajan, y ese talento va creciendo día a día”.

Atlético Tomelloso, el equipo actual de Darío Martín. Foto cedida por: Darío Martín
González Camacho Victoria

González Camacho Victoria

Estudiante de periodismo en la UCLM.

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