Miguel Ángel Benedicto es doctor en Ciencias Políticas y licenciado en Derecho, Periodismo y CC. Políticas además de Secretario general del Movimiento Europeo en España, miembro del Team Europe de la Comisión Europea y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Madrid y de la Pontificia de Comillas. Colabora en la sección Asuntos Internacionales de la Noche en 24 Horas de TVE, en Cinco Días, El Confidencial, Heraldo de Aragón y la revista Tiempo. Ha sido jefe de Internacional en Telemadrid y trabajó 6 años como consultor de políticas de comunicación para la Comisión Europea.

Benedicto está constantemente pendiente del panorama internacional, pero internet ha hecho que la información sobre la coyuntura global esté dentro del entorno digital. Han cambiado los modos de producir y consumir información, las formas de hacer propaganda, la visión del mundo. Todo se ve a través del prisma de la web donde tanto individuos como corporaciones e instituciones se han instalado y hacen su vida diaria.

Las rutinas se han trasladado al ciberespacio con todo lo que eso conlleva. Internet ofrece grandes posibilidades pero también grandes amenazas cuando la delincuencia, el terrorismo o la guerra también afloran allí. La ciberseguridad ha de jugar un papel de vital importancia y Miguel Ángel Benedicto nos habla sobre los riesgos y oportunidades que la sociedad red tiene.

 

-Este Congreso lleva por nombre Guerras del futuro. ¿Cómo serán las guerras del futuro?

-Las guerras del futuro son ya guerras del presente. Las guerras ya no se libran solo en los campos de batalla, ahora mismo hay un tipo de guerras que son más económicas  y comerciales e incluso estamos viendo guerras en el ciberespacio a través de las redes sociales y la propaganda. Es lo que se llama la guerra híbrida, esa mezcla de nuevos instrumentos y herramientas para la propaganda. Podemos ver como unos soldados que no son soldados realmente, como es el caso de Ucrania en el que parecen guerrillas, pero realmente representan a un estado como el ruso.

Este tipo de guerras ya las tenemos aquí y pueden ser complejas. La propaganda encubierta, o decenas de miles de cuentas falsas a través de las nuevas redes sociales para influir en países como en EEUU, Francia o el último caso en Alemania. Es una nueva manera de hacer la guerra, en este caso en el ciberespacio o como se puede atentar contra infraestructuras nucleares, o de agua o de electricidad. Los Estados deben estar preparados para defenderse de estas nuevas ciberamenazas que ya existen y que son reales.

 

-¿Por qué crees que se han replanteado el tipo de guerras que se libran?

-Estamos en un nueva sociedad, virtual, globalizada y en la que la información corre a toda velocidad. La globalización nos ha cambiado a nosotros y a la manera de informar también. De lo que eran las televisiones estatales se pasó a las de 24 horas como la CNN o la BBC y ahora tenemos Russia Today que tiene su influencia o Telesur en Latinoamérica. Han surgido nuevas cadenas que permiten esa información en tiempo real. Internet, la tecnología o las redes sociales han cambiado nuestra forma de relacionarnos y de ver el mundo y obviamente en esa nueva coyuntura hay amenazas que se dan en ese mundo cibernético.

En este mundo virtual, globalizado y de gran velocidad entran en juego estas nuevas amenazas que también pueden servir para parar determinados problemas como uno de los primeros virus, Stuxnet, que utilizó Israel para parar el enriquecimiento de uranio de algunas centrales nucleares y evitar que Irán tuviera la bomba nuclear. Los chinos lo han hecho con algunas grandes empresas americanas, o los rusos en los últimos tiempos para desestabilizar a la Unión Europea. Incluso se usan armas desde medios de comunicación como el mencionado Russia Today para hacer una propaganda brutal a favor de unos intereses y en contra de otros.

Otro ejemplo es el ISIS o estado islámico, que utiliza estos nuevos instrumentos para la captación de terrorismo yihadista y propaganda de sus actividades. Todo tiene sus pros y sus contras. El mundo virtual tiene cosas muy buenas y tiene problemas que hay que saber solventar e implementar nuevas armas de ciberdefensa con una legislación nueva que permita enfrentarse a ellos.

 

-¿Se han redefinido las fronteras reales y virtuales?

-Yo creo que no hay fronteras virtuales, al revés, yo creo que la globalización ha roto totalmente las fronteras con la irrupción de la información al momento, y las redes sociales.  Esa ruptura de fronteras y de poder llegar a cualquier sitio del mundo en un segundo puede ser muy buena pero también puede ser una amenaza. Lo que hay que hacer es desarrollar herramientas que permitan afrontar ese problema que se nos viene encima. Para ello hay que tener muy en cuenta en este momento a todas las empresas tecnológicas como Facebook, Twitter, Instagram o Google.

Estas empresas multinacionales de la tecnología tienen que ayudar a los estados a luchar contra amenazas como intervenir o falsear elecciones hasta otro tipo de amenazas mucho más graves como la captación del terrorismo yihadista. Otro tipo de amenaza son las fake news que están muy de moda. Se hace muy difícil combatir estas noticias falsas y yo creo que las empresas tecnológicas podrían ayudar a acabar con este tipo de problemas.

 

-Las fake news están a la orden del día y en temas de periodismo internacional puede resultar complicado lidiar con ellas, ¿ante qué retos se encuentran el periodismo o el profesional de la información con estos problemas?

-Es muy difícil. Ahora tenemos herramientas de fact check que están poniendo en marcha muchos medios de comunicación. Por poner un ejemplo cercano: el problema catalán. Vemos como se lanzan informaciones y fotografías que son falsas o de otros momentos. No queda más remedio que formar a la gente y educar a los ciudadanos para aprender a discernir lo verdadero de lo que es falso.

Ese es el problema que tiene el mundo digital y las redes sociales, que hay un exceso de información y quizás faltan gatekeepers, faltan filtradores de información que hasta ahora siempre han sido los medios tradicionales de los cuales nos fiábamos de su objetividad y veracidad. Creo que tendremos que volver a fiarnos de una serie de empresas informativas que nos pueden ayudar a interpretar ese marasmo de informaciones que tenemos en las redes sociales y que nos sirvan de filtro para discernir entre lo que es veraz y lo que es radicalmente falso.

Debemos tener formación ya desde los colegios donde yo creo que ya debería haber asignaturas  que nos ayudaran a entender mejor el mundo y no ver una realidad falseada. Hemos visto, volviendo al tema catalán, fotografías del 1-O circulando como verdaderas cuando eran falsas.

Gente con cierta veracidad en redes, las daban como verdaderas. Hay también departamentos de diplomacia pública como DIPLOCAT o asociaciones como la Asamblea Nacional Catalana, que tienen buenas redes y ayudan a hacer de proyector de noticias falsas sin que nadie le ponga un coto o un filtro hasta que llegan medios como Le Monde, Washington Post o El País y te dicen que son fake news. Pero antes de que lleguen los grandes medios, las redes sociales ya han difundido esto como la pólvora y se pueden haber causado unos efectos indeseados y haber dañado una reputación y una imagen por lo difícil que es parar y  poner estas puertas al campo. Al final tiene que haber un resurgimiento de los medios de comunicación que nos ayuden a filtrar y discernir entre lo veraz y lo falso.

 

-La mesa redonda en la que participa lleva por nombre “Las guerras virtuales: riesgo y oportunidad” ¿Cuáles son esos riesgos y oportunidades de las guerras del entorno digital?

-Veo más riesgos que oportunidades. Hemos visto riesgos en el mundo electoral. Cómo a través de los nuevos instrumentos y herramientas se intenta desestabilizar a entidades supranacionales como puede ser la Unión Europea. O un estado como el ruso que a través de la propaganda o la manipulación de cuentas en internet como en el caso de la elecciones alemanas, introducen un ambiente que puede influir en la política de países o de la Unión Europea.  Se está dando con la extrema derecha o extrema izquierda con esas campañas de desinformación hacia la canciller Merkel que ha sido objetivo constante de ataques debido a políticas hacia los refugiados. Esas operaciones de propaganda y desinformación son amenazas muy importantes.

Hemos visto otro tipo de amenazas con virus como Wanna Cry que han terminado afectando a hospitales o a empresas. Esto también tiene un coste económico y social y es un gran riesgo que yo veo.

En cuanto a las oportunidades, están en saber defendernos cuanto antes de este tipo de ciberamenazas, empezar a utilizar parches, empezar a mejorar la seguridad de las herramientas que usamos en el día a día, desde un móvil hasta un frigorífico; pensemos en el internet de las cosas. Creo que la oportunidad es que todavía estamos a tiempo de defendernos y poner una seguridad. Hay que ponerse manos a la obra y poner un antivirus o un parche y actualizar siempre que podamos nuestras herramientas informáticas para evitar este tipo de problemas.

A las ciberguerras obviamente no les veo ninguna oportunidad, lo único que veo es la posibilidad de poder prevenir desde ya. Todas las empresas, no solo las multinacionales sino cualquier pequeña empresa, puede tener un problema muy grave con un malware o un virus de este tipo. Esta es una amenaza que está a la orden del día. Todos conocemos alguna pyme que ha sufrido un ataque de este estilo y se ha quedado sin información que en ese momento era muy importante y recobrarla o ha sido imposible y la ha perdido con lo cual el coste es tremendo, o ha tenido que pagar un rescate por recuperarla. Creo que hay que evitar todo estoy prevenir este tipo de cosas.

 

-¿Y el ciberespacio sí aporta oportunidades?

-El ciberespacio sí que da muchas oportunidades positivas. Sirve para comunicar de manera más rápida, alcanzar audiencias que jamás hubiéramos soñado, targetizar esas audiencias, mandar mensajes en cualquier momento y con costes muchos menores. La creatividad se canaliza mucho mejor a través de estas nuevas autopistas de la información como Youtube, Instagram y Facebook, que son herramientas baratas al alcance de todo el mundo y que permiten llegar a muchísima gente.

Tiene muchas ventajas. Nuestra capacidad de influencia como personas individuales se ha incrementado gracias a las redes sociales. Un espacio que antes solo podrían ocupar estados o actores no estatales muy poderosos, ahora un individuo también puede llegar. Esa es la oportunidad que nos ofrecen las nuevas tecnologías, el ciberespacio y todas las redes sociales.

 

-La ciberseguridad tiene efectos en la defensa, la salud, las infraestructuras o la competencia, ¿cómo podemos dotarnos de un instrumental que, con talante democrático combata los delitos digitales?

-Ya se está trabajando en ello. Los distintos ministerios desde interior a defensa me consta que trabajan, que se han creado centros para defenderse y dotar de seguridad a ese tipo de amenazas a infraestructuras críticas. Eso a nivel nacional pero también a nivel de organizaciones internacionales como la OTAN también me consta que está invirtiendo para fomentar la seguridad y la defensa. La propia Unión Europea ha puesto en marcha estos mecanismos. Incluso lo anunció el propio Jean Claude Juncker en el último debate sobre el estado de la Unión, habló de crear un centro a nivel europeo para la ciberseguridad a nivel europeo y dar una respuesta a los ciberataques.

Hay algunos estados muy avanzados dentro de la Unión Europea en este sentido como Estonia. Ellos no utilizan papel para nada, pagan parkings con el móvil o unas cervezas con tarjeta de crédito. Este avance tecnológico como quizá no estaban muy preparados todavía en ciberseguridad les hizo tener consecuencias. Tuvieron su amenaza por parte rusa en 2007 en el momento en que quitaron aquella famosa estatua del soldado de bronce en el medio de Tallin, lo que causó un ciberataque. Los estonios aún no estaban maduros en materia de ciberseguridad y tuvieron que desarrollar ese modelo de sociedad digital tan famoso que tienen e incluso desde 2008 tienen allí el centro de ciberdefensa de la OTAN.

Hemos visto como un país que avanza rápidamente no se prepara para la seguridad pero que posteriormente termina teniendo un modelo de sociedad digital que está copiado en toda Europa. Yo creo que todos los países europeos vamos a avanzar hacia este tipo de modelos. El propio presidente de la Comisión Europea ha dicho que necesitamos tomar acción en ciberseguridad. Los diferentes estados miembros tendrán que avanzar hacia ese nivel. Me consta que nuestro ministerio de defensa está en ello y se están poniendo instrumentos para evitar esas ciberamenazas.

No solamente son las instituciones y los estados, sino que nosotros como individuos somos los que tenemos que tener una formación para saber que nos tenemos que defender frente a esas amenazas constantes, desde un virus a amenazas mucho más graves que es dónde entran los estados como ataques de infraestructuras críticas.

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Juan Ignacio Cantero

Graduado en Periodismo por la Universidad de Castilla- La Mancha con Máster oficial en Profesor de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de idiomas también en la Universidad de Castilla-La Mancha. En la actualidad es doctorando en la Universidad de Castilla- La Mancha e investiga sobre periodismo deportivo, nuevas tecnologías y periodismo inmersivo/ realidad virtual.
Juan Ignacio Cantero

Juan Ignacio Cantero

Graduado en Periodismo por la Universidad de Castilla- La Mancha con Máster oficial en Profesor de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de idiomas también en la Universidad de Castilla-La Mancha. En la actualidad es doctorando en la Universidad de Castilla- La Mancha e investiga sobre periodismo deportivo, nuevas tecnologías y periodismo inmersivo/ realidad virtual.

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