Nada tiene que ver la pequeña empresa creada, con gran sudor y esfuerzo, en 1978 por los hermanos Loriente Piqueras, con la gran empresa en la que se ha convertido en la actualidad. Incarlopsa ha ido creciendo con el paso de los años, hasta ser la compañía con mayor facturación de la comunidad de Castilla-La Mancha.

Como toda pequeña sociedad, y más en los años que corrían, en sus inicios los productos se vendían a pueblos cercanos a la zona de Tarancón, pero rápidamente se fueron expandiendo por toda la provincia, y de la provincia a toda la Comunidad y así hasta comercializar sus productos por todo el territorio nacional y también fuera de nuestras fronteras.

Se podría decir que el gran cambio de Incarlopsa se produce en los años 80 cuando se hace una gran ampliación de las instalaciones debido a la gran demanda de productos. Se implanta entonces un matadero frigorífico, una sala de despiece, una fábrica de embutidos y unos secadores de jamones. Esta ampliación trae consigo una modernización de las tecnologías que se ha ido renovando con el paso de los años.

En la actualidad, Incarlopsa cuenta con unas instalaciones de más de 181.000 m2, y a pesar de este gran crecimiento, su objetivo sigue siendo el mismo que cuando comenzaron con un pequeño matadero en Tarancón, “ofrecer la máxima calidad y sabor tradicionales en sus productos cárnicos con las mejores garantías y asegurando los más rigurosos controles sanitarios”.

La actividad de la empresa ha ido aumentando con el trascurso del tiempo, hasta completar el ciclo de producción. En un primer momento solo se sacrificaban y se despiezaban a los animales, mientras que, hoy en día, se crían a los propios gorrinos, estos pasan por el matadero y se elaboran los productos correspondientes.

A partir de 2012, la compañía empezó elaborar embutidos ibéricos. A partir de ese momento la obtención de productos cárnicos elaborados (cocidos, ahumados y curados) sea convertido en un pilar fundamental para la sociedad. Para la fabricación de estos, se utilizan piezas de los propios mataderos garantizando así la calidad y seguridad alimentaria de Incarlopsa.

En los últimos años y debido al fuerte desarrollo tecnológico experimentado por la firma, Incarlopsa se ha convertido en “la empresa pionera en la investigación y aplicación de sistemas de producción y control basados en las últimas tecnologías dentro de su sector”. Y esta inversión en nueva tecnología se debe a que la correcta aplicación de estas garantiza “el control y seguimiento de cada pieza desde la granja hasta su expedición final al consumidor. Con el objeto de asegurar los máximos parámetros de sanidad, calidad y organoléptica que poseen todos los productos”.

Incarlopsa es una de las empresas manchegas con mayor número de empleados a su disposición, y es que cuenta con más de 2.600 trabajadores repartidos entre sus seis centros de producción ubicados en las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha y Castilla y León. Cifra que se modificara en un corto periodo de tiempo debido a las grandes inversiones realizadas por la compañía en los últimos años. El curso pasado ya se hizo con gran parte de la sociedad, Martínez Loriente, además de realizar mejoras en las maquinarias de sus instalaciones.

Nuevas inversiones

Para el 2017, la compañía tiene pensado aumentar esas transformaciones, pero esta vez destinada a mejoras para el secadero y el matadero. En junio se presentó la ampliación del matadero en Tarancón por un valor de cuarenta millones y se anunció la instalación, en el polígono Senda de los Pastores, de un nuevo secadero de jamones, con el que pretenden ampliar no solo la fabricación de productos, sino también la plantilla para ajustarse a la demanda del mercado. A parte de estas, también hay previstos progresos para el corte y el envasado de producto seco, y la fábrica de ibérico.

De momento la empresa cárnica cuenta con seis centros. Cinco de ellos situados en la comunidad manchega, tres en Tarancón y dos ubicadas en distintas localidades de la capital, Toledo, una en Olías del Rey y otra en Corral de Almaguer. Solo cuenta con una fuera del territorio de la mancha, situada en la comunidad leonesa en la localidad de Guijuelo.

Aunque cuenta con instalaciones en la provincia de Salamanca, la empresa no tiene previsto expandirse fuera de la comunidad. Sino que sus inversiones, como ya hemos contando anteriormente, están mayormente destinadas a mejoras en sus infraestructuras y al nuevo matadero que se situara en la localidad donde se encuentra la sede la compañía.

La empresa cárnica ha realizado un gran desglose económico, unos 35 millones de euros aproximadamente, para construir un nuevo matadero industrial de porcino con el objetivo de aumentar su producción. Este supondría un gran crecimiento para la provincia, ya que traería consigo cientos de empleos y una mayor facturación y beneficios para una de las compañías más grandes de la comunidad manchega. Esta nueva instalación tiene previsto su finalización para el año 2018.

La expansión también se realiza en los alrededores de la provincia conquense, abriendo en el pueblo de Montalbo, a 32 kilómetros de Tarancón, una fábrica de piensos situada a la entrada, donde anteriormente se encontraba la cementera, para criar un millón y medio de cerdos y culminar de esta manera un proyecto ganadero.

La implantación de estas nuevas granjas intensivas de cerdos ha sido apoyada económicamente por el gobierno manchego otorgándole más de tres millones para la ampliación del matadero y 127.000 euros por cada macrogranja, con la finalidad de crear puestos de trabajo colaborando de esta manera con la empresa que más beneficios aporta. Por todo esto no es de extrañar, que el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, declarase a la industria de Loriente una empresa a seguir por su gran contribución a la comunidad.

En la actualidad la industria cárnica se sitúa como líder nacional en la comercialización de jamón y salchichas Frankfurt. Su mayor producción, como explica Emiliano Loriente, se basa en la elaboración de jamón blanco y piezas ibéricas, “producimos alrededor de cuatro millones y medio de jamón blanco y un millón de piezas de ibérico, entre jamones y paletas”.

Su mayor socio y garante de calidad es la empresa de supermercados valenciana, Mercadona, una compañía que crece a pasos agigantados por la eficiencia de sus productos. Incarlopsa se convirtió en 1999 en distribuidor de la compañía de Roig, y desde entonces, han ido estrechando lazos hasta convertirse en unos de sus proveedores principales ya que toda la producción la venden a dicho supermercado. Loriente hablaba así sobre la relación entre ambas empresas, “¿Qué si están contentos? Siempre estamos haciendo pruebas de calidad y ellos también, investigando para hacer mejor producto que la competencia. Si al final eres el líder, lo eres por algo, por la calidad y la constancia que tienes en los productos”.

La compañía cárnica, Incarlopsa, situada en la localidad de Tarancón en plena Mancha, tuvo en 2016 una cifra de negocio muy positiva situándose en torno a unos 529,9 millones de euros. Demostrando que la marca sigue aumentando con el tiempo, ya que es 4% por encima respecto al año anterior. Con los nuevos cambios no solo se busca satisfacer la demanda de sus compradores, sino también crecer para poder seguir expandiéndose tanto dentro del territorio nacional y europeo.

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