La Vereda Golf Club se fundó en el año 1990 y es el campo rústico más antiguo de Castilla la Mancha. Su primer presidente fue Fernando Romero Pinillos hasta el año 2007, cuando cambio al actual, José Miguel Molina Cubero.

Está compuesto por una Junta directiva formada por el presidente, también capitán de campo; el vicepresidente, Rubén Guijarro Monteagudo; como secretario, José Luis Villagarcia; tesorero, José María Gómez y tres vocales, Enrique Hernaiz, Jesús Martínez (Organización) y Nacho Jiménez Molina (RR.PP). Todos ellos socios y jugadores de la Vereda. Y un comité de competición cuyo presidente es Gonzalo Martínez y tres delegados uno para Mayores y Seniors, Francisco Javier Abad, otro para Señoras e Infantiles, Álvaro Sánchez; y en último lugar, para Handicaps, Nacho Jiménez.

Al ser público todo el mundo puede visitarlo, no hace falta ser socio de club, como confirma el presidente, “lo que hago cuando veo una persona que no pertenece a la Vereda, es acercarme y contarle lo que hacemos aquí, que somos como una familia, la cuota que se paga es más que por jugar, por mantener este paisaje. Son 30 euros anuales, el club más barato de España, por eso hay gente que se hace socia sin jugar para aprovechar los beneficios que nos ofrecen algunos patrocinadores y así tener un lugar para desconectar del ajetreo y el estrés de la ciudad”. Tampoco existen horarios al no ser de carácter privado, se encuentra en la Ciudad Encantada, ubicado en la Vereda Real de Cuenca en mitad de un gran pinar. Formado por 18 tees de salida con 9 greenes de arena.

No hay temporadas, como bien indica sus propios socios, en esta zona “es como si hubiera un microclima, siempre se está bien, da gusto venir aquí siempre se respira paz y tranquilidad” señala José Luis, jubilado y socio de la Vereda, que a pesar de no poder jugar le encanta pasear por este lugar. Molina, presidente del club, indica que esta no es la primera vez que ocurre estos, sino de que los 210 socios con los que cuenta La Vereda, solo unos 80 son jugadores. Eso sí, cuenta con 170 licencias federativas.

Por eso, no ha de sorprendernos que se realicen campeonatos todos los domingos del año, sin ninguna excepción. Como bien nos explica el presidente “aquí no se produce parón, el clima que tenemos nos permite jugar siempre, aunque en algunas etapas tengamos que adaptarnos a las condiciones del tiempo, por ejemplo, en invierno los torneos se realizan más tarde para evitar el frio de la mañana y en verano justo lo contrario, comienzan más temprano para evitar las altas temperaturas del medio día”. En su página web se describen las peculiaridades del campo en los distintos meses del año, “desde septiembre a Junio sus calles se cubren de hierba natural de pradera y en los meses de verano sus calles son más arenosas”, esto es parte del encanto y belleza natural del terreno.

Deportividad y mucha amistad

Los findes de semana se convierten en una reunión más que de competidores, de amigos o, mejor dicho, familiar entre un grupo de personas a las que unen una misma afición. Pero, entonces, la pregunta que se viene a la mente, ¿por qué realizar tantos torneos? ¿Qué supone esto para el club? Los abonados y el presidente llegan a la misma conclusión, “lo que engancha de este deporte, es el poder superarse a sí mismo día a día.” Normalmente la gente que práctica el golf, lo hace porque su físico ya no le acompaña para realizar otros como correr o el futbol, por eso este se presenta como una nueva oportunidad. En la Vereda la media de edad entre los jugadores es de unos 45-50 años. Por eso poder competir, verse progresar, realizarlo entre amigos y, de esta manera, crear afición entre el público, son las principales motivaciones para organizar cada semana un torneo, porque como bien explica Jose Miguel Molina, “aunque parezca una tarea fácil, desde primera hora de la mañana del lunes hay que empezar a trabajar para que todo esté listo el día de la competición”. La implicación del club va más allá de la mera organización, la gran mayoría de los torneos son mixtos, donde patrocinadores y club aportan entre ambos los premios a repartir.


También hay torneos exclusivos del club donde todo es pagado con los fondos del mismo. El beneficio es mutuo, ya que esto también favorece a la Vereda otorgándole un gran atractivo para posibles nuevos clientes. “Lo bueno de los campeonatos es ver cómo la gente responde, en ellos suelen participar una media de 20 personas y que estas repitan. Son 10 euros cada participación, y se entregan unos 16 premios por lo que es muy fácil obtener una compensación además de la satisfacción de competir en la afición que más les gusta”.

En Cuenca, además de este club, se encuentra el campo de Villar de Olalla pero este es privado. Y en una ciudad tan pequeña y tratándose de un deporte menos popular, la duda que aparece es, ¿hay tanta afición entre los conquenses para poder abastecer a los dos? El jefe de mantenimiento, Tajamata, nos revela que con una persona en el pinar y la ayuda del resto de los socios es suficiente para mantener el campo preparado y perfecto para jugar. Por el contrario, el privado necesita mucho sustento para estar en perfectas condiciones, además de que los socios al pagar grandes cuotas sus exigencias van a ser más altas, a lo que hay que sumar las necesidades que tiene un césped artificial, una de ellas, por ejemplo, es que hay un cierre de temporada en la época de invierno debido al frio y, en especial, a la nieve que impide cualquier posibilidad para practicarlo. La principal diferencia para el capitán de campo es “que este es un club para disfrutar con los amigos y el otro es un negocio donde se busca obtener un beneficio. Por eso nosotros tenemos unas cuotas tan baratas y podemos mantenernos sin dificultades mientras que Villar de Olalla necesita mucho dinero.”

A pesar de que estos dos campos de golf se encuentran a pocos kilómetros de distancia, en la actualidad no existe ninguna relación entre ellos. Como confirma el presidente, desde la llegada de la nueva gerenta a Villar de Olalla ese vínculo se rompió. Pero sí que es cierto que existen lazos con otros grandes clubes de otras ciudades como, El Saler. Suelen hacer dos excursiones, una a Valencia y otra Madrid, a las que se puede apuntar cualquier miembro del club, independientemente de si juega o no, y para nada es obligatorio.

Público sí, pero sin ayudas

Un club tan pequeño y familiar, pero que funciona a la perfección, y como en palabras de su proprio presidente, desde su llegada, “las cuentas se han triplicado” cuál es su gran secreto para el buen funcionamiento, la junta directiva lo tiene claro “la transparencia y la cooperación” de todos los miembros del club. “Si no fuera por la ayuda de muchos socios, el campo no estaría en tan bien estado, eso sí todo el que quiera hacer algo tiene que decirlo primero, o a Molina o a mí, porque si cada uno hiciese lo que se le antojase esto sería una locura” apunta Tajamata, la única persona encargada del mantenimiento.

Aunque es de carácter público, no reciben ayudas de ninguna administración o de los ayuntamientos de Villalba o de Cuenca. Todo el funcionamiento recae sobre el presidente, que es el que se encarga de organizar y buscar patrocinadores para poder recaudar fondos. Además de sustentar al club con los medios necesarios para solventar cualquier problema que pudiera ocurrir. Solo se realizan dos reuniones al año, a las cuales están invitados todos los miembros del club, pero admite el presidente “solo acuden los más allegados”, pero esto es una muestra más de la transparencia de la dirección. En ellas el club invita a una comida, se evalúa la gestión del último año y se pactan todos los gastos y los distintos movimientos que se han producido y que se van a realizar para el siguiente.

Molina, como presidente, señala que el seguirá intentando negociar con los políticos “aunque ellos no quieran saber nada de nosotros y solo les concedan ayudas a los deportes mayoritarios, porque esto es una causa que nos beneficia a las dos partes. No queremos que aporten dinero para mantener el club porque eso ya lo estamos haciendo nosotros y no nos va nada mal, pero si que nos contribuyan algunas facilidades. El camino es espantoso y eso hace que mucha gente no quiera venir, si el Ayuntamiento de Villalba nos ayudase esto podría traer más turismo a las casas rurales , gente que viene de fuera a jugar aquí porque este es un campo único y especial, donde sentirte libre y poder realizar ejercicio.” Pero a pesar de ser una zona muy valiosa esta solo es valorada fuera de la Comunidad, es la gente de fuera a la que le gusta venir aquí para desconectar del alboroto de las grandes ciudades y poder practicar el Golf a un precio muy económico. Si no fuera por lo socios este campo no estaría acondicionado para ser utilizado porque ninguna administración se hace cargo de su sostenimiento.


Parece mentira que tengamos una maravilla a pocos kilómetros de nuestras casas y muchas personas todavía no la conozcan. Ni que decir de nuestros políticos, más preocupados de sus necesidades que de las del resto, cuantas Comunidades pueden presumir de tener un campo rústico, muy pocas y las que lo tienen deciden mirar para otro lado. No hace falta jugar al golf para disfrutar de este zona, pero La Vereda nos demuestra los valores que el deporte siempre nos aporta la superación, la amistad, el poder desconectar y en especial, la unión. Si hay algo que destacar de este pequeño, o gran, club, depende de cómo se mire, son los vínculos que ha creado tanto entre sus socios como con la naturaleza que es algo que las nuevas generaciones están perdiendo, aquí no hay césped artificial, ni cemento, ni edificios alrededor, pero si todas las cualidades que nos aporta de manera natural el medio y que muy poca gente sabe valorar.

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