El próximo día 23 de noviembre se celebra el día de las personas sin hogar. Desde el Centro de Alojamiento de Urgencia de Cuenca se hace un llamamiento a todo el que quiera acercarse ese día a las doce de la mañana a la calle Carretería, a partir de las doce de la mañana, donde se realizarán distintas actividades para sensibilizar a la ciudadanía de la situación de desamparo en la que se encuentran algunas personas.

Se llevará a cabo un “flashmob”, dónde se saldrá a la calle con ropa negra y caretas blancas, camisetas y cartones. Se hará una pequeña representación sobre cómo viven las personas sin hogar, para manifestar y hacer ver a la sociedad en general las condiciones que tienen estas personas. Además también se colocará “el muro de los derechos” donde el que quiera puede apuntar a que tienen derecho las personas en la sociedad democrática que vivimos.

Es el tercer año que esta campaña se hace bajo el lema “Nadie sin hogar”. Desde Cáritas Diocesana quieren dar la mayor publicidad posible para que la gente asita al acto. Otros años, en Cuenca, se han dado algunas ruedas de prensa para dar a conocer este tipo de problemas, pero nunca se había salido a la calle a manifestarlos. Cáritas apuesta por los derechos y propone:

  • A las Administraciones Públicas: que procedan a reformas estructurales que conlleven la aplicación del derecho humano a una vivienda digna y adecuada, fomentando medidas de alquiler social que faciliten su acceso.
  • A la ciudadanía en general: que conozca y se anime a participar en entidades sociales de su territorio que promuevan y pongan en valor los derechos de las personas en situación sin hogar.
  • A los medios de comunicación: que informen desde un lenguaje y perspectiva de derechos, que ayude a eliminar las barreras que sufren en su acceso las personas en situación de sin hogar, y que evite su estigmatización.
Díptico Día de las Personas Sin Hogar 2017. Fuente: Centro de Alojamiento de Urgencia de Cuenca
La labor del Centro de Alojamiento de Urgencia de Cuenca

Son muchas las personas que se encuentran en situaciones difíciles en nuestro país, es ya habitual la imagen de ver gente sin hogar en las calles, sin opción de acceder a las necesidades básicas. En Cuenca se encuentra el Centro de Alojamiento de Urgencia, también conocido como Albergue de Transeúntes. Se trata de un espacio cuyo objetivo es satisfacer las necesidades básicas e inmediatas de estas personas.

El tipo de ayuda que se da en el albergue es alojamiento, comida, ducha y ropa, además de una estancia cálida y entrevistas para valorar si las personas que acuden al centro pueden abandonar la calle. Además disponen de un segundo recurso de larga estancia, donde se elabora un plan de intervención, individualizado, en el que pueden permanecer a largo plazo durante un año, y recuperarse así plenamente.

El Centro de Alojamiento de Urgencia lleva abierto más de veinte años, es de titularidad municipal, ya que pertenece al Ayuntamiento de Cuenca, porque la Ley de Bases de Régimen Local señala que en aquellas poblaciones de más de cinco mil habitantes debe haber un recurso para personas que estén en urgencia o sin un alojamiento estable. En el pasado era el mismo Ayuntamiento quien se encargaba de gestionarlo, pero en el año 1999 pasó a ser gestionado por Cáritas Diocesana, mediante convenio de colaboración.

Desde el albergue dejan claro que no se pide ningún requisito a los más necesitados para ofrecerles ayuda, simplemente que estén en buenas condiciones, en el sentido de no haber bebido mucho alcohol y no estar bajo efectos de las drogas. Por otro lado, el tiempo máximo que una persona puede estar recibiendo ayuda del centro son tres meses, aunque existen casos en los que se hace un estudio de valoración y se observa hacia donde se le va a derivar. Pero por lo general, cuenta un educador social del centro, nunca una persona aguanta aquí tanto tiempo, las estancias más largas suelen ser de alrededor de un mes.

Por otro lado, Marimar Resusta, encargada y trabajadora social del centro nos cuenta que con la crisis del año 2008 no se notó un aumento en la demanda de este tipo de servicios, ya que el perfil de este tipo de personas está muy cronificado, y no hay un perfil nuevo que haya emergido. Además mucha de la gente que se encuentra en la calle ha llegado a tal nivel de exclusión que aunque se les brinde la oportunidad de poder dejarla, les cuesta mucho.

Nivel de ocupación actual del albergue

El centro se encuentra en una media de ocupación diaria de tres o cuatro personas y el recurso tiene diez plazas internas. Por lo tanto el nivel de ocupación es bajo actualmente. Marimar Resusta explica que el tema de la climatología influye haciendo que la gente esté muy acostumbrada a vivir en la calle, y solo acudan al albergue a cubrir servicios puntuales, como poder ducharse o comer un plato caliente. Aunque deja claro que si se diera el caso de que la demanda superara a las plazas que el centro puede ofrecer, se derivarían a estas personas a una pensión o se intentaría solucionar el problema con camas supletorias. En cambio, el invierno es una temporada donde el nivel de ocupación es alto, y ahí se puede llegar a ocho o diez personas a diario.

Comedor del Centro de Alojamiento de Urgencia de Cuenca. Fuente: Propia
Las subvenciones que reciben no son suficientes

El albergue tiene un convenio con el Ayuntamiento y reciben una cantidad de dinero. Además el centro está cofinanciado por la Junta de Comunidades de Castilla –La Mancha, en un tanto por ciento bastante alto, casi un 90% lo financia la Junta de Comunidades, señala la encargada.

Pero este tipo de ayudas no son suficientes, ya que el centro tiene que estar abierto durante las 24 horas del día, 365 días al año, y además de la prestación de servicios hay que pagar al personal que hay actualmente trabajando en la instalación. En estos momentos en el albergue se encuentran ofreciendo sus servicios una trabajadora social, dos educadores sociales a jornada completa, uno a media jornada, y tres limpiadoras/cocineras a media jornada. Además hay una responsable de gestión, que es una religiosa, hija de la caridad, y también cuentan con un voluntario.

Marimar Resusta señala que el voluntariado es un recurso que a la gente le cuesta, ya que a veces las personas acuden en malas condiciones, de estar en la calle. Aunque deja claro que en el centro no suelen tener problemas y que el comportamiento de los transeúntes es ejemplar.  Se trata de gente que necesita estos servicios, porque se encuentran literalmente en la calle y carecen de todo.

 El perfil de la gente que acude al albergue

Se trata de un perfil muy heterogéneo, en torno al 90% son hombres y un 10% mujeres. Cada vez con edades más mayores. Trabajadores del centro cuentan que, por lo general, no hay gente joven en las calles, y las personas de menos de cuarenta y cinco años que se encuentra en esta situación es por otro tipo de problemas, sobre todo adicciones y salud mental. En cambio la gente de más de cuarenta y cinco años sí que es gente con un perfil de exclusión social, con una media de más de diez años en la calle, que va de ciudad en ciudad buscándose la vida.

Además muchas de las personas que acuden al albergue no tienen redes familiares de apoyo, ni tienen familia, y algunos aunque la tienen, llevan años sin saber nada de ellos. Pero también está el caso de hombres divorciados, con hijos y actualmente conforme está la legislación pues es el que abandona la casa e incluso a veces está obligado a pagar manutenciones.

En cuanto a los extranjeros que acuden al Centro de Alojamiento de Urgencia, la mayoría es gente que se dedican sobre todo al temporerismo, y debido a la situación geográfica en la que se encuentra Cuenca, en el centro de España, coge las dos vertientes, la norte y la sur. En septiembre, en La Mancha, se trabaja mucho la vendimia, la recolección de patata o de cebolla. En primavera es al contrario, la gente sube hacia el norte a la recolección de frutas en Lérida o La Rioja. Aun así el perfil de extranjero es bastante bajo, en torno al 75% son españoles.

Los dos sectores con los que no suelen trabajar son con menores de edad y familias, ya que son dos aspectos muy difíciles para un recurso tan pequeño. Se trata de un albergue que solo tiene dos habitaciones dobles y seis individuales, con alguna cama supletoria.

Desde el albergue señalan también la colaboración por parte de las parroquias de la ciudad, tanto enviándoles a la gente que van a pedir ayuda a las iglesias, haciendo captación de voluntariado a través de las parroquia, recolecciones de alguna campaña y actos para sensibilizar a la ciudadanía sobre los problemas que tiene este tipo de personas.

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