Cuando ponemos la mirada en el pasado, se puede observar cómo el deporte ecuestre en Cuenca ha crecido de la mano del nombre de Fierro, y es que es como así se llama el Club Hípico con mayor historia de la provincia. Con más de 40 años a sus espaldas, este club familiar ha sabido evolucionar con el paso de los años. Cuatro generaciones han sabido adaptar las necesidades del momento. En un principio este negocio familiar se dedicaba a la preparación de caballos para su compraventa, pero con el paso del tiempo fue introduciéndose en el pupilaje y en el mantenimiento de los caballos, ofreciendo sus instalaciones como un servicio más. “Cuando iniciamos esto, se construyó una nave donde se podían alojar 26 caballos, y la única instalación que teníamos era un círculo donde podíamos dar cuerda a los caballos” asegura uno de sus directores, Miguel Fierro.

Junto con Miguel encontramos a su hermano y mano derecha José, juntos fueron ampliando las prestaciones de este club con las clases de iniciación, doma y salto. Tras más de 20 años de experiencia en esta ultima modalidad, Fierro cuenta con una amplia cartera de caballos de salto procedentes de países como Bélgica, Holanda, Alemania, etc. El año 1996 marcó un punto decisivo para el crecimiento de este negocio familiar, ya que tras muchos años consiguieron ser escuela municipal y darse, de esta forma, a conocer y entrar de lleno en la equitación de Cuenca.

Caballos en los boxes del Club Hípico Fierro // Imagen: Fuente propia

Una de las actuales jinetes del Club Hípico Fierro y competidoras de salto, Irene Muñoz Galdón, empezó con tan solo 5 años en este club, y a sus 24 años de edad explica cómo “en esos tiempos no existían otras opciones de aventurarte en el mundo ecuestre”. Pero estos hermanos no decidieron quedarse ahí, y durante unos años llevaron las instalaciones del recinto de la Hípica conquense, lo que les abrió las puertas a las competiciones, a la organización de eventos y a los concursos.

Los entrenamientos de la constancia

Actualmente el Club Hípico Fierro cuenta con seis personas en el equipo técnico, las que se encargan de los distintos puntos de la hípica. Cuentan con un mozo de cuadra, encargado de la limpieza y cuidado de los caballos, aunque tanto Miguel, como José y el hijo de este último son los encargados del grueso del club, tanto en manutención, mantenimiento, como en las clases y en las domas de los caballos. Además cuentan con la mano de las mujeres de ambos y la ayuda de un profesor para las clases de iniciación. 

Respecto a la labor de este equipo técnico, no puede resumirse en el simple mantenimiento de los caballos, ya que “ los caballos no necesitan demasiado cuidado, pero sí de manera constante” sostiene el director. Esta constancia también es un aspecto fundamental en los entrenamientos, ya que para poder dedicarse profesionalmente a este deporte, la preparación diaria, tanto del caballo como la del jinete, es primordial. Irene explica que “la preparación del caballo consiste en montar entre cinco o seis días a la semana. Dos para que el caballo salte y entrene para los concursos, y el resto de días para el ejercicio físico, doma o trabajos a la cuerda”.

Miguel Fierro colocando el bocado a uno de los caballos // Imagen: Fuente propia

Otro de los entrenamientos llevados a cabo por el hijo de uno de los directores, José Fierro, profesor de equitación y monitor de hipoterapia, es la realización de “laboratorios”, para ayudar tanto a caballos jóvenes como a personas que están iniciándose en este mundo. A pesar de su corta edad, tan solo 18 años, José aclara los diferentes niveles que existen en el ámbito de la equitación, “ahora mismo dispongo del nivel 1, poco a poco continuaré  preparándome para alcanzar el nivel 3, que es el máximo”. Además no todo acaba aquí, ya que la formación de un profesor puede ampliarse con diversos cursos, clinics, etc.

Las técnicas de las dos modalidades impartidas por Fierro, doma y salto, han ido evolucionando. “Cuando miras hacia atrás, te das cuenta de que nunca ha habido unas técnicas especiales, sino que la actual forma de trabajar es totalmente distinta a cómo lo hacía hace 8 ó 9 años, y hace 8 ó 9 años era diferente a cómo los trabajaba mi padre cuando él empezó” añade Miguel Fierro.

Un deporte para todos los bolsillos

Fierro ha sido uno de esos clubes que ha intentado hacer que este deporte sea apto económicamente para todo el mundo. Uno de sus atractivos es el servicio que ofrecen por montar a caballo, puesto que no supera los diez euros la clase, de esta manera facilitan que la equitación esté al alcance de cualquiera. Sin embargo, Miguel confiesa cómo “la hípica es elitista, y el que quiera decir lo contrario miente”. La hípica como profesión no deja de ser un deporte caro, debido a que el equipo de un jinete asciende hasta los 800 euros, mientras que el de el caballo podría llegar a los 1.500 euros.

Para el director de Fierro, solamente hay dos formas de dedicarte profesionalmente a este deporte: como competidor, disponiendo de una gran cantidad de dinero que te respalde y puedas tenerlo como hobbie, o como trabajador de una finca donde te encargues de los caballos, sus cuidados, o como profesor. No obstante, en esta última vía “vas a tener el mismo sueldo que en cualquier otro trabajo” afirma Miguel. 

Desde otro punto de vista nos encontramos a la jinete Irene Muñoz, quien notó cómo la crisis afectó bastante a este sector. Pese a este bache económico “la hípica vuelve a estar en auge, la gente vuelve a montar y a mostrar interés profesional”. La cantera de hípica de Cuenca va aumentando, los conquenses se van preparando más pero “hay mucha gente que le falta dar el paso de comprar un caballo para seguir creciendo”.  De todos modos Irene piensa como su director de club y es que “es muy complicado vivir de esto, se puede disponiendo de buenos patrocinadores y buenos clientes que te proporcionen caballos, porque económicamente no siempre vas a poder permitirte tener grandes caballos”.

Entrenadora impartiendo clase de equitación // Imagen: Fuente propia
El caballo como apoyo físico y mental

El Club Hípico Fierro ha sido el pionero en la impartición de clases de hipoterapia en la ciudad conquense. Desde el año 2008 pusieron al servicio de todos los ciudadanos este tipo de clases para colaborar así con la recuperación y mejora, de tanto niños como adultos con discapacidades. “Tengo una hermana con Síndrome de Down y a raíz de su nacimiento fue cuando mi madre decidió meterse de lleno en este nuevo aprendizaje” expresa el profesor de hipoterapia, José Fierro. Entre las discapacidades que tratan se encuentran personas con autismo, con deterioro de la movilidad, parálisis cerebral o personas con Síndrome de Down.

Fierro abre su corazón a las diferentes necesidades de las personas, y por ello, saben adaptar los entrenamientos en función de lo que el alumno requiera. En sus clases realizan todo tipo de ejercicios, desde el simple movimiento del caballo para facilitar la actividad del cuerpo, hasta la práctica de ejercicios de equilibrio o el movimiento de las articulaciones superiores. Para este tipo de prácticas es imprescindible que los caballos tengan cierta edad, tengan una cadencia de paso, es decir, un paso apropiado y sean tranquilos.

Otra de las actividades que organizan es el conocido “Forum”, en el que todas las asociaciones de Cuenca acuden gratuitamente a montar. “Les facilitamos la ayuda para que prueben este deporte, disfruten y se lo pasen bien” manifiesta José. Todas estas actividades hacen relucir cómo el deporte es una fuente de crecimiento personal y aprendizaje tanto para los alumnos como para los profesores, “es una satisfacción ayudar a personas tan agradecidas y que lo necesitan de verdad” concluye Fierro.

 

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