Cristina Casabón es periodista y actualmente trabaja como especialista de contenidos digitales en el World Economic Forum. Tiene un Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación por la Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado con distintos medios como Open Democracy, Política Exterior, Esglobal, Muftah, ect. También ha trabajado como editora en Baab al Shams, Open Democracy y Mediterranean Affairs; como asistente de comunicación y advocacy para el European Council on Foreign Relations y como analista para the Arab Forum for Alternatives y el Instituto Español de Estudios Estratégicos.

Casabón, junto con Cristina Manzano -directora de EsGlobal-, en su charla “Cómo contamos la realidad internacional. Actores y voces” habló de la situación del periodismo internacional en la actualidad. Ambas definieron el trabajo de corresponsal como una profesión en vías de extinción, en la cual existe mucha precariedad y advirtieron también, de cómo la propaganda afecta a la credibilidad de la prensa mediante el fenómeno fake news y del peligro que esto conlleva.

Buenas Cristina. Para empezar, quería preguntarle qué diferencia al periodismo internacional.

Pues el periodismo internacional trata un poco de comprender, por así decirlo, los problemas globales a los que nos enfrentamos el día a día. Realmente hay gente que vive más pendiente de lo que pasa en su país, en su ciudad o en el ámbito de su profesión, pero hay asuntos globales que cada vez nos afectan un poco más a todos porque vivimos cada vez en sociedades más globalizadas. Entonces, en este sentido, el periodismo internacional lo que consigue es hacernos comprender la complejidad de las crisis globales y de las crisis que pasan en otros países, en otras partes del mundo. Y gracias a que las audiencias pueden comprender estos problemas, creo que el siguiente paso sería ver como las audiencias pueden buscar también soluciones en un entorno cada vez más globalizado y más digitalizado para hacer un mundo mejor, aunque suene un poco utópico.

La globalización ha generado un mayor interés por lo hiperlocal, ¿cuál es la situación actual del periodismo internacional frente a este factor?

Yo creo que, si bien es hiperlocal, también podemos aprovechar que tenemos acceso a lo que pasa en casi cualquier lugar del mundo y podemos comprender sociedades y culturas diferentes a las nuestras. Hay muchísima información de cualquier parte del mundo, de cualquier país y cada vez hay mayor interconectividad. Si queremos informarnos tenemos todos los medios disponibles y gratis para entender lo que está pasando en cualquier parte del mundo. Entonces, lo hiperlocal puede ser también un instrumento para comprender lo global.

¿Qué habilidades debe tener un buen periodista internacional?

Un periodista internacional tiene que estar muy conectado con la realidad global, tiene que tener muchísimo interés en otras culturas, en otras lenguas, en lo que pasa en otros países o también puede especializarse en un área geográfica, por ejemplo, yo intenté especializarme en Oriente Medio. También tiene que viajar, tiene que tener mucha curiosidad, conocer bien los analistas y los periodistas de su campo de especialización, para saber qué se está generando y qué se está produciendo y, a la hora de elaborar la información, tener mejores contactos y mejores fuentes.

¿Qué le motivó para especializarse en este campo?

Sobre todo, leer a grandes periodistas como Ryszard Kapuściński y a otros más conocidos y más actuales e irme involucrando cada vez más para conocer lo que ocurre. También, en tercero de carrera tuve un profesor de Relaciones Internacionales, que es periodista de El Mundo, Felipe Sahagún, que hacía que estudiásemos de todo porque en el examen te podía caer cualquier pregunta internacional. Entonces, yo ahí me di cuenta de que, para poder entender la realidad global, para entender el mundo en el que vivo, tengo que informarme y tengo que saber lo que está pasando. Lo hice como un ejercicio para mí, para tener los pies en el suelo y luego, al final, te vas especializando y cada vez te va gustando más.

¿Cree que se cubren bien los conflictos internacionales, o existe cierta desinformación al respecto?

Mi crítica es que, muchas veces, todos los medios van a golpe de telediario, van todos a las mismas zonas, a cubrir las mismas noticias… Y yo creo que los medios deberían seguir teniendo criterio propio a la hora de informar y decidir lo que es noticia y lo que no. Si todos los medios solo enfocan una parte, el resto deja de ser noticia y por lo tanto deja de existir. Entonces, en este sentido hay muchos medios que dejan fuera de la agenda informativa temas muy importantes, que en ese momento no tienen ese boom mediático tan grande y entonces no se cuentan.

¿Crees que la figura del freelance es cada vez más común en el periodismo internacional? ¿Por qué?

El freelance está sustituyendo al corresponsal. Cada vez más freelance cubren diferentes zonas geográficas. El problema es que para cubrir un conflicto internacional tienes que especializarte bien. No vale que vayas con tus maletas, te instales y quieras contar el conflicto sin haberte informado y sin haber vivido en el país. Es un gran reto. Por otra parte, creo que el periodismo es cada vez más digital, entonces quizás habría que hablar un poco de cómo evoluciona el periodismo, cómo se digitaliza y cada vez se utilizan nuevas herramientas digitales para llegar a entender la complejidad más desde el análisis de datos y menos desde el terreno.

¿De qué forma debe acercarse a las zonas de conflicto un periodista freelance cuando le falta el apoyo de una organización de medios?

Debe conocer muy bien el terreno, debe tener muy buenos contactos locales, debe conocer el idioma, saber muy bien en qué zonas puede meterse y en qué zonas no, porque ya hemos visto que en Siria ha habido secuestros y realmente esta gente debe saber dónde meterse y dónde no. Yo no soy ni corresponsal ni enviada especial, pero creo que hay que tener sentido común y saber que si hay ciertas zonas donde no hay que meterse, pues no vas a arriesgar tu vida por dar una primicia.

Cambiando de tema, Rusia ha hecho recientemente una propuesta en la ONU para combatir las fake news, ¿cuál es tu opinión al respecto?

Ahora estamos teniendo un conflicto de propaganda, de fake news y, para mí, Rusia no es la mejor indicada para decir que hay que combatir las fake news. De hecho, como hemos comentado durante la charla, Rusia utiliza medios de comunicación como instrumentos de propaganda, que son Rusia Today y la agencia de noticias Sputnik. En este sentido, que Rusia lleve esta propuesta a la ONU a mí me ha sorprendido bastante, porque yo creo que Rusia no es el actor global más indicado, pero si el debate se lleva a la ONU y se decide entre los cinco miembros del Consejo de la ONU, igual se puede llegar a regular desde esta institución.

Para finalizar, Cristina, lectura recomendada para una futura periodista internacional

Yo recomiendo “Los cínicos no sirven para este oficio” de Ryszard Kapuściński y también los ensayos de Orwell, él es muy buen periodista porque tiene criterio propio, para ver cómo hay que analizar la realidad siempre desde un criterio propio, sin dejarte llevar por la tendencia de los medios propagandísticos o por la agenda mediática. Tanto Orwell como Kapuściński son dos ejemplos de personas que están comprometidas con que se refleje la realidad y los hechos y eso, para mí, es una máxima del periodismo.

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