El voleibol llegó a nuestro país sobre el año 1920 como un juego que se practicaba en las playas de Cataluña. En la primera parte del siglo XX, las mujeres comenzaron a jugar a este juego, siendo en 1949 cuando estas empezaron a competir en el primer Campeonato Nacional de Voleibol patrocinado por la Asociación de Voleibol de Estados Unidos. Más tarde, se convirtió en deporte olímpico, siendo en este año cuando Japón se llevó la medalla de oro en la competición femenina. En nuestros días, es jugado por jóvenes estudiantes de toda España como actividad extraescolar o como aspiración a ser una atleta de élite. En la provincia de Cuenca, las chicas del Club de Voleibol Hervás y Panduro son las representantes del panorama del voleibol en la ciudad.

El CV Hervás funciona ahora mismo como la fusión del Alsimán y del Club Voleibol Hervás, perteneciente este último al instituto. Llegó el momento en el que los equipos de senior que se integraban en ambos clubes se juntaron para participar en la 2ª División Nacional a nivel territorial, y, desde ese momento en el año 1992, han permanecido unidos. El equipo femenino de este club está bajo la dirección de su entrenador y vicepresidente, Santiago Sepúlveda.

Santiago Sepúlveda dirigiendo uno de los entrenamientos del equipo femenino

Actualmente cuenta con las categorías de Senior Femenino y Juvenil Femenino. A este club también pertenece la Liga Nacional Cadete Femenino, a nivel territorial. Esta se hace por grupos, donde se encuadran en el de Cuenca y Guadalajara.

Han iniciado hace poco su nueva temporada 2017/18 con grandes expectativas y siguiendo unos métodos de trabajo centrados en la competición. En este periodo, se planifican más los partidos, las posiciones específicas de los jugadores y se enseña a cada niña donde jugar y como moverse. En marzo, siempre participan en algún campeonato en el extranjero, como por ejemplo en Portugal, Austria, Francia, y lo que se las mejoras que se generan en esos meses se proyectan para el año siguiente.

Habitualmente, el entrenamiento que suelen utilizar es técnico. El equipo se compone de niñas entre 16 y 17 años que llevan jugando desde los 12 aproximadamente, por lo cual, tienen bastantes limitaciones en táctica. Lo que se intenta en estos entrenamientos es mejorar la forma física. “Necesitamos que estén medianamente fuertes en la parte técnica que es la forma de ir mejorando para que, en un futuro, cuando estén en la Categoría Senior, puedan jugar de forma más táctica en cada entrenamiento”, asegura Sepúlveda.

Tania Muñoz es una de las integrantes del equipo femenino del Club Hervás que ha viajado al extranjero en la práctica del voleibol. Empezando a jugar a este deporte a los 11 años, ha entrenado tanto en Valencia como en Inglaterra. “En los clubes internacionales me encontré con equipos femeninos muy parecidos a los de Cuenca. Las relaciones eran muy buenas entre las compañeras”, comenta Tania. En cuanto a los entrenamientos, estos dependen del entrenador, pero los equipos son muy parecidos y en lo único que se diferencia es en que “un equipo tiene una táctica y el otro otra distinta”.

Tania Muñoz en uno de sus entrenamientos

La jugadora del femenino conquense ve como el voleibol ayuda día a día a los que practican este deporte. Así, la participación de unas y otras hace que sea un deporte que establece conexiones de amistad. Además, que no sea un deporte de contacto hace que la táctica y la técnica le hagan un deporte bonito, unido a los gestos de las deportistas. También, como todo deporte, tiene unas desventajas como pueden ser las lesiones que se puedan sufrir, unido a que los hombros y espalda sufren bastante.

Ayudas al equipo femenino

El entrenador del equipo femenino ha explicado como las ayudas por parte de la Federación de Voleibol de Castilla-La Mancha, en cada temporada, no son suficientes para afrontar el año. Llega un momento, hasta los 16 años, donde el deporte base va cubierto por el Consejo Superior de Deportes, lo cual deriva de la Junta de Comunidades, y hasta ahí todos los gastos están cubiertos por estos. En el momento que se llega a esa frontera deportiva, el club pasa a ser profesional. Ahí se empiezan a pagar viajes, pistas y equipaciones, entre otros gastos, y al final alcanza un precio muy caro.

Cada jugadora, en cada temporada, tiene que pagar su ficha que está en torno a unos 150 euros por temporada. Dentro de este precio se engloba el precio del club deportivo, la ficha y las inscripciones. A todo esto, se les suma los viajes que se realizan a competiciones y entrenamientos fuera de casa. Para afrontar estos gastos es necesario generar ingresos de algún otro sitio ya que, con las ayudas de la Federación, no se consiguen afrontar los gastos que conlleva estar en un club. “Siempre vienen ayudas institucionales, pero no consiguen cubrir ni el 25% de lo que es el gasto de la temporada normal”, comenta Sepúlveda.

Repercusión mediática

En el panorama de los medios de comunicación conquenses, tanto en prensa como en radio, el equipo femenino de voleibol tiene la suerte de que Cuenca es un lugar bastante pequeño. Al ser menos gente, medios y equipos se conocen y pueden dar una mayor difusión a todos los deportes que se practican en la ciudad, a la vez que publicitan eventos deportivos que llevan a cabo todos ellos. “En mi casa tengo una colección de periódicos bastante buena. Sí que han salido fotos nuestras y crónicas después de los partidos. Eldeporteconquense.es nos ha anunciado bastante”, ha comentado Tania Muñoz.

Por otro lado, y muy distinto, está el panorama nacional. “La repercusión del voleibol femenino en el ámbito nacional es lamentable”, comenta Sepúlveda. Es muy difícil ver en televisión un partido de voleibol femenino actualmente. En prensa escrita, no sale nada relacionado salvo que se desarrolle algún acontecimiento muy específico y que, normalmente, suele estar relacionado con la selección española, “y porque tiene que salir”. En cuanto a la repercusión a nivel de clubes es muy baja. La falta de dinero que hay en España, y que en otros países se realizan inversiones en el ámbito deportivo que en nuestro país no se realizan, hace que las jugadoras destacadas vayan donde puedan aprovechar sus capacidades. “Esto al final se convierte en que cuando sales por Europa siempre acabamos perdiendo. Si un equipo pierde, en este caso el femenino, no interesa en los medios”, aclara el entrenador conquense.

Voleibol como valor fundamental

El voleibol no es uno de los principales deportes que tanto las niñas, como las madres y padres, tienen en mente a la hora de practicar como actividad extraescolar. “Lo complicado del voleibol es que los niños y niñas no lo ven actualmente en televisión. Lo que no ven no lo pueden practicar”, asegura Sepúlveda. Para esto, el Club Hervás desarrolla al comienzo del año escolar clases de iniciación de niñas entre los 10 y 12 años en los colegios e institutos.

Santiago Sepúlveda con el equipo femenino de voleibol

Con este deporte se consiguen valores por medio del compañerismo, el deporte limpio y la buena conducta hacia los árbitros, cosa que en otros deportes no se llega a poner en práctica. Por medio de este ejercicio se genera una práctica de coordinación y fuerza, muy importante para la vida diaria. También se consiguen amistades que duran de por vida. “En dos palabras: el voleibol es vida y pasión”, anima Tania a las nuevas jugadoras que quieran adentrarse en esta gran familia.

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