Isaac Martín Delgado. Doctor Europeo en Derecho por la Università degli Studi di Bologna (Italia). Máster en Derecho Comunitario por la Universidad de Castilla La- Mancha. Profesor Titular de Derecho Administrativo. Director del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Castilla- La Mancha. Y, además, uno de los directores de las jornadas de Ciberseguridad de la Universidad de Castilla- La Mancha. 

Si estas jornadas salen adelante es en gran medida, gracias a su trabajo junto al de Juan Luis Manfredi y José María Herranz. Martín pone todo el empeño y cuanto está a su disposición para favorecer un evento enriquecedor para los alumnos. Estas jornadas de Ciberseguridad están totalmente consolidadas en su ya 4ª edición y cada año salen más fluidas por el bagaje que hay detrás a la hora de organizarlas.

 

P. Al ser estas jornadas impulsadas por la facultad de periodismo y por el Centro de Estudios Europeos del que usted es director, quería preguntarle, ¿por qué el Centro de Estudios Europeos ha querido impulsar estas jornadas sobre ciberseguridad?

R. Por dos razones. En primer lugar, porque creemos en la colaboración con otras facultades que forman parte de la universidad. Uno de los objetivos del Centro de Estudios Europeos es no limitarse ni al ámbito de Toledo, ni del derecho.

La Unión Europea tiene múltiples competencias y la cuestión de la ciberseguridad es una de sus preocupaciones y, por lo tanto, es también un tema relacionado con nuestro ámbito de interés. De facto, porque consideramos muy interesante y muy sugerente la propuesta inicial que parte del profesor Manfredi de unir a alumnos de periodismo y de derecho para sentarles en una misma mesa, en un mismo aula y que reflexionemos conjuntamente porque quizás los alumnos de periodismo tienen un enfoque relacionado con el periodismo y los alumnos de derecho tienen un enfoque jurídico. Pero, quizás, lo que nos falta es que nos ofrezcan reflexiones en clave de derecho o en clave de periodismo a personas que no están habituadas a estos conceptos.

Entonces, esta era una idea muy sugerente y muy oportuna. Luego, se trataba también de colaborar con la Secretaría General de Política de Defensa en un proyecto de convocatoria de subvenciones y tratar, de alguna manera, de promocionar la cultura de la defensa en España.

P. ¿Cuál es su función como director de estas jornadas?

R. He de reconocer que mi función ha sido la de seguir los sabios consejos del otro co-director que ha sido el auténtico protagonista, Juan Luis Manfredi, y también del profesor José María Herranz, el secretario. Y animar o tratar de explicar a mis alumnos, en este caso a los alumnos de derecho de la Unión Europea, de la importancia que tiene la  cuestión de la ciberseguridad. Y yo creo que este objetivo lo hemos conseguido.

P. Y, ¿cómo surgió esta iniciativa? Me comentabas que era el profesor Juan Luis Manfredi…, pero, ¿cómo se llevó a cabo?

R. Pues la iniciativa… digamos que se han dado dos circunstancias.

El profesor Manfredi, aparte de ser profesor de periodismo, es también licenciado en derecho. Por tanto, tiene esta doble formación. Además, habíamos coincidido antes en algún proyecto conjunto de investigación sobre medios de comunicación, democracia y el papel del derecho. Entonces, fruto de esta colaboración inicial y ante la convocatoria de subvenciones nos pusimos a hablar, el planteó la propuesta y los dos vimos que podíamos colaborar.

El Centro de Estudios Europeos tiene como misión reflexionar sobre cuestiones de relevancia europea y, de alguna manera, acercar la Unión Europea y las cuestiones europeas a la comunidad universitaria. Y esta era una oportunidad única para eso.

P. ¿Cómo se organizan estas jornadas? ¿Cómo se contacta con los ponentes, se concretan los temas, el lugar…?

R. Normalmente, como digo, el ideólogo es el profesor Manfredi y es cierto que en algunas ocasiones, en ediciones anteriores, (este año no), ha habido una presencia jurídica de un ponente jurídico, con lo cual nos sentamos sobre las bases de los temas que él tiene porque esta es una de sus líneas de investigación. Vemos quién,  también desde el derecho ha podido trabajarlos y tratamos de poner en común un programa con personas expertas.

Hay ponentes habituales como el Teniente Coronel Agreda que es uno de ellos, que yo creo que es alguien de los que en España tiene una visión muy clara de esta cuestión y, además, transmite muy bien. Luego, hemos ido itinerando y tirando de distintos ponentes, algunos jurídicos, otros más de periodismo.

Es un trabajo colectivo, pero insisto una vez más que el mérito es del profesor Manfredi.

P. ¿Cómo pudieron conseguir la participación del Ministerio de Defensa?

R. Bueno, es un proyecto de “concurrencia competitiva”, que decimos los de derecho. Es una convocatoria de subvenciones donde se eligen las propuestas sobre la base de mérito y capacidad. La capacidad del solicitante para acoger unas jornadas así.

En este sentido,  de la Universidad de Castilla-La Mancha, fuera de toda duda, y el Centro de Estudios Europeos está habituado a organizar jornadas de este tipo. Y luego, está la valoración del proyecto en concreto. Y, en este sentido, hemos merecido la confianza, durante cuatro años consecutivos, del Ministerio de Defensa a la hora de obtener las subvenciones.

P. Estas jornadas, ¿qué pueden aportar a los alumnos de derecho y por otro lado qué pueden aportar a los estudiantes de periodismo?

R. Yo creo que sobretodo que el abrir perspectivas.

Una de mis obsesiones como profesor es que los alumnos de derecho no sólo se queden en el derecho. Que vean la realidad, no sólo en clave jurídica, aunque también, ya que para eso están estudiando derecho y son potenciales juristas, sino que puedan ver esa realidad desde otros enfoques y desde otras perspectivas distintas. Por ejemplo, uno de los temas que siempre ha estado presente en estas jornadas ha sido la tensión entre libertad y control. El control, normalmente lo pone el derecho, pero a veces el derecho regula libertades y puede ser favorecedor de la libertad.

El ver esta cuestión desde la perspectiva de la libertad de información a un estudiante de derecho le ayuda a captar que no todo tiene que ser prohibir y a la inversa. El que un estudiante de periodismo, que probablemente tiene una visión más de libertad de información, comprenda que existen límites y que el derecho tiene que proteger o garantizar derechos o intereses de terceros, o simplemente, el interés público.

Por tanto, yo creo que a la hora de conseguir este equilibro en esta tensión entre libertad y control el tener este enfoque pluridisciplinar puede ayudar a unos y a otros.

P. Y, usted, ¿consideraría que hay cierta tendencia a la censura para tener seguridad?

R. Aquí se da una paradoja y lo digo más como usuario que como profesor de derecho. Todos nos damos de alta alegremente en redes sociales, todos firmamos las cláusulas legales del contrato y sin leerlas. Incluso los de derecho lo hacemos así también, sin ningún problema. Por tanto, minusvaloramos la seguridad en este sentido. Firmamos cualquier cosa. Vendemos nuestra vida cuando firmamos un contrato de alta en redes sociales y no nos preocupamos de esto. Pero al revés, cuando queremos regularlo y plasmarlo en una norma tendemos a establecer criterios, límites. Por tanto, regularlo restringiendo la libertad es una paradoja que está ahí.

Yo creo que es cierto que quizás porque el Mundo de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, y el mundo particularmente de la seguridad informática, de la ciberseguridad, es tan desconocido que cuando queremos regularlo, por tendencia, al ser tan desconocido lo que hacemos es imponer límites. Entonces, quizás esta sea una explicación.

Y yo creo que sí, que quizás podemos limitar en exceso, a veces, la libertad de expresión, pero también estoy absolutamente convencido de que no todo vale. Igual que no todo vale en las relaciones sociales, no todo puede valer en las relaciones sociales a través de los medios electrónicos, a través de Internet, a través de redes sociales. De la misma manera en que si yo hablando presencialmente cometo un delito de injurias, pues el hacerlo por la red exactamente puede ser el mismo tipo de delito. Por tanto, yo creo que la libertad de expresión tiene que tener límites, pero no para restringir la libertad de expresión, sino para proteger otros derechos y otros intereses de terceros o el propio interés público. Creo que esta es la clave.

P. En una entrevista usted afirmó: “la información relevante es contraria a la transparencia”. Y me gustaría preguntarle, ¿qué es para usted información irrelevante y por qué la considera contraria a la transparencia?

R. Porque a veces podemos creer que lo más transparente es ofrecer cuanta más información mejor. Y junto con el derecho a conocer está también el derecho a comprender. Si examinamos los portales de transparencia de España, muchos de ellos son lo más anti-transparente que puede haber porque lo único que se hace es acumular y acumular información desorganizada sin ningún criterio lógico de organización, sin motores potentes de búsqueda. Por tanto, si uno quiere conseguir una información concreta, dentro de ese <<mare magnum>>, lo tiene muy difícil.

Por tanto, en mi opinión, la publicidad activa, que esto es en lo que se traducen los portales de transparencia, debería centrarse en aquella información que es verdaderamente relevante. Y no debería bastar sólo con publicar esa información, sino que sería imprescindible, en mi opinión, establecer pautas, motores de búsqueda y facilitar el acceso a la información por parte de los ciudadanos porque muchos de ellos no son expertos.

Cuando hablamos de libertad de información y hablamos de transparencia y de derechos de acceso, no sólo tenemos que pensar en periodistas cualificados que se dedican profesionalmente a investigar para publicar noticias. Tenemos que pensar también en los ciudadanos. Por tanto, ofrecer mucha información puede ser opacidad perfectamente, a eso me refería, mucha información irrelevante es anti-transparencia total.

Yo soy más partidario de información que sea clave, de información bien estructurada y de fácil acceso.

P. Y, al ser usted profesor de derecho, imagino que también es conocedor de la legislación en materia de seguridad en la red y, son muchas las personas que no terminan de fiarse a la hora de dar sus datos en la red, de compartir su propia información, comprar, etc. Entonces, las leyes quizás podrían darles cierta tranquilidad. Usted, al conocerlas, ¿qué podría decirles?

R. El derecho no es la solución a todos los males y, según estabas hablando, se me estaba viniendo a la cabeza un caso real y es una Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea, por la cual se decide anular una decisión de la Comisión Europea en la cual se consideraba que todos los datos de Facebook Europa, que tiene su sede en Dublín, estaba cediéndolos a las autoridades americanas a su sede central de Facebook.

Era contrario al Derecho de Protección de Datos de Carácter Personal de la Unión Europea, es decir, teníamos una decisión, una norma. Una actuación de la Unión Europea, de la Comisión Europea que había considerado que el intercambio de información a través del llamado “puerto seguro” era seguro. En cambio, tenemos una sentencia del Tribunal Superior de Justicia que estaba diciendo que era contraria a la legislación europea de protección de datos, a la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Por tanto, esto nos da dos pistas una la actuación de la Comisión que fue una actuación en derecho y, era en sí misma, contraria a los Tratados.  Por tanto, el derecho no es la solución a todo, pero también en el derecho encontramos las garantías. Es la propia sentencia del Tribunal Superior de Justicia que dijo: “esto no respeta la normativa europea y por tanto es nulo. Tenemos que eliminar esta decisión. Y, esos intercambios de información que se están llevando a cabo entre Facebook Europa y Facebook Estados Unidos son contrarios al derecho de la Unión Europea porque estaba habiendo un acceso masivo e indiscriminado por parte de las autoridades del FBI, entre otras”.

Por tanto, el derecho es una garantía, pero no siempre el derecho es la solución a todos los males.

P. En 2018 entrará en vigor el Reglamento Europeo de Protección de Datos en todos los estados miembro. Entonces, ¿qué mejoras o ventajas puede tener respecto a la ley española en este ámbito?

R. Primero hay que decir una cosa, el Reglamento Europeo actúa en el ámbito de sus competencias. En este caso, la norma que tenemos actualmente de protección de datos, la Ley Orgánica de Protección de Datos, no es iniciativa de un legislador es transposición de una directiva europea porque la protección de datos es una competencia de la Unión Europea.

Por tanto, no es que mejore la legislación española, sino que mejora la legislación europea. Hay dos grandes diferencias, una muy importante, y es que no se aprueba una directiva, sino que se hace a través de un reglamento, que es una norma de eficacia directa. Los estados miembro no tienen que transponer, sino que aplicar ese reglamento y, en este sentido, sí que hay mejoras relevantes. Entre otras, por ejemplo, una mejor protección del Derecho de Protección de Datos de Carácter Personal.

P. Como se ha comentado en muchas de las ponencias de esta mañana, se suele decir que hay un vacío legal en las soluciones a los ciberataques y el derecho siempre suele ir con retraso respecto a las tecnologías de la información. El avance de los delitos en red ha llegado a convertirse en un tema controvertido para los juristas, ya que una parte de la doctrina no sabía dónde encajarlos y otra afirma que son perfectamente encajables en el código penal, ¿cómo se solucionaría el problema legislador?

En derecho todo se reduce a cómo se aplica el derecho y a si realmente se detectan esas lagunas. Y esto se ve en la aplicación jurisprudencial del derecho. Si por tanto, los jueces y tribunales están considerando que no es delito algo que debería serlo habrá que modificarse la norma. Por tanto, es cierto que el derecho siempre llega después de los problemas sociales y, normalmente, es una reacción a  problemas concretos, pero allí donde la jurisprudencia esté siendo aplicada con carácter ordinario y sin ningún tipo de problemas.

La conclusión que podemos extraer es que está funcionado y, por tanto, no sería necesario una reforma. Insisto, como en todo, que dependerá de los casos.

Yo del punto de partida del que partiría, valga la redundancia, es de que no todo vale en la red y, por tanto, tenemos que ser capaces de regular, respetando la libertad de expresión y la libertad de información, este tema que es tan importante para garantizar el interés público y para garantizar los derechos y los intereses de los ciudadanos.

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