Aludía Conrado Hernández Corral en su trabajo “El movimiento olímpico y su filosofía” habla de la importancia de la educación física en la formación de los jóvenes helenos en tiempos de la antigua Grecia. En dicho texto, se alude al que podríamos considerar como el padre de los juegos olímpicos modernos, Pierre de Coubertín y en la influencia que tuvo el pensamiento helénico en el tema de la actividad física sobre dichos juegos. Siguiendo con el trabajo de Hernández Corral, destaca una frase pronunciada por Coubertín: “la educación atlética ejerce por lo menos idéntica acción sobre la moral que sobre lo físico… y si por un lado desarrolla los músculos, también forma el carácter y la voluntad (…) en una palabra, produce hombres”. De todo ello destaca la idea de que el ejercicio físico era fundamental para el desarrollo no sólo físico, sino intelectual de los alumnos.

Celia Álvarez Bueno es investigadora FPU del Centro de Estudios Sociosanitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha. Su trabajo ‘El efecto de las intervenciones de la actividad física en la cognición y la metacognición’ ha sido publicado recientemente en la prestigiosa revista Journal of the American Academy of Childs & Adolescent Psychiatry. Conscientes de la importancia que un estilo de vida saludable puede tener para los niños y niñas, desde hace años han venido realizando una revisión sistemática y meta-análisis en la que se analizaron 36 estudios desarrollados en diferentes países y que incluían niños con edades entre 4 y 14 años. “El estudio nace como una necesidad relacionada con el proyecto MOVI. Se trata de “un proyecto que se viene desarrollando en el Centro de Estudios Sociosanitarios desde hace años, destinado a estudiar los efectos de la actividad física en parámetros cardiometabólicos en niños” explicaba Celia. “En la última edición de este proyecto se ha incluido la evaluación de los efectos de la actividad física en las capacidades cognitivas de los niños, para lo que teníamos que saber qué tipo de proyectos se habían desarrollado en otros lugares y cuál era su efectividad” añadía.

Deporte dentro y fuera de las aulas

Durante los últimos años se ha venido produciendo críticas desde distintas asociaciones de padres y profesores y otra gran parte de la sociedad, por las que el actual sistema educativo vendría a incluir demasiada carga de trabajo y ello influía en el rendimiento de los alumnos. No en vano, los estudiantes españoles son los que más horas lectivas pasan en las aulas. En cifras, serían 1016 horas frente a las 882 que constituiría la media europea. Respecto a esto último, Celia cree que una posible solución pararía por fomentar que los niños “rompan sus periodos de sedentarismo” y eso se podría llevar a cabo por ejemplo haciendo el transporte activo al colegio más fácil, en bicicleta o andando, continuando por romper los periodos sedentarios de los niños y terminando por mejorar las competencias motoras de los niños en clase de educación física, e implantando en el horario escolar juegos y deportes activos que mezclen juegos aeróbicos con ejercicios de fuerza.

Celia Álvarez: Hay que fomentar que los jóvenes rompan con sus periodos de sedentarismo

A partir de ello, ¿piensan realmente los docentes que hay una excesiva carga de trabajo y que ello perjudica a sus alumnos? Rosa Armengol es profesora de primaria en el colegio Ausias March de Aldaia (Valencia). Para ella el debate no debiera estar centrado tanto en si hay o no demasiado trabajo dentro de las aulas o en sí hay suficientes horas de educación física como en el tipo de vida que llevan los más pequeños fuera de las aulas. Respecto a si cree que la actividad física en sus alumnos es una circunstancia que influye en su rendimiento responde  que “ha tenido casos” de alumnos muy distraídos que con la práctica de disciplinas como el judo o el baloncesto han visto mejoradas sus capacidades cognitivas. Aunque reconoce que otros “han seguido con la misma tendencia” y no haber notado la propia docente una evolución en el alumno o alumna en concreto. “Todo depende de la situación en cada caso” argumenta para acabar.

Por su parte, Oliver Martínez es psicólogo deportivo desde hace algo más de 17 años. Si bien es cierto que su área de trabajo se centra en como él dice “la rehabilitación psíquica” de deportistas, también ha participado en varias conferencias y cursos sobre la relación que habría entre actividad física y rendimiento, ya sea deportivo o académico. “En nuestra vida diaria, estamos tan preocupados por lograr unos objetivos que nos vienen casi impuestos que no nos damos cuenta de que lo primero es estar bien con uno mismo” afirma. “Para poder lograr nuestras metas, primero debemos conocernos a nosotros mismos, saber hasta dónde somos capaces de llegar y superarnos” comenta el mismo Óliver. Para él, ese conocimiento propio debe ser inculcado a edades tempranas, así como educar a los más pequeños, en unos valores sanos donde la “actividad física tenga un papel principal”. En su experiencia personal, y tras conocer el estudio elaborado por Celia y los suyos, dice estar de acuerdo ya que el deporte para él supuso una ayuda a la hora de conseguir establecer una disciplina rigurosa y ser más constante en todos los ámbitos de su vida. “Yo era un niño tremendamente hiperactivo, pero la energía que gastaba practicando futbol en el equipo de mi colegio, además de otras actividades, hacía que llegado el momento de estudiar mi concentración aumentara” sentenciaba el propio Martínez.

Oliver Martínez: La actividad física debe tener un papel principal e inculcarse a edades tempranas

El informe elaborado por la Fundación para la Investigación Nutricional de 2016 “Actividad física de niños y adolescentes en España” ha calificado 9 indicadores de actividad física y sedentarismo tales como: Actividad física y global, Participación en deporte organizado, Juego Activo fuera de la escuela, Transporte activo, Comportamiento sedentario, Entorno familiar, Escuelas, Comunidad y Entorno humano así como Gobierno, Estrategias y políticas de promoción. Los resultados arrojan notas muy bajas en lo que a actividades que requieren cierto esfuerzo se refiere por parte de los usuarios estudiados.

Situándonos en Castilla la Mancha, se puede afirmar que, gracias a los programas en pos de unos mejores hábitos para los niños y niñas de la región, Celia y su equipo han conseguido resultados muy positivos en ediciones anteriores del proyecto MOVI . Estos resultados han tenido una incidencia directa sobre factores que afectan a los infantes castellano manchegos tales como: la presión arterial, el colesterol o el índice de masa corporal. Por si esto no fuera poco, Celia destacaba otros beneficios de la realización de actividad física. Ello tendría que ver con otros aspectos como relacionarse con los demás, como afrontar retos, como adquirir herramientas para sobreponerse al fracaso… “Por otra parte, numerosos estudios han encontrado efectos beneficiosos del ejercicio físico en aspectos como a depresión y el humor, tanto en niños como en adultos” comentaba Celia.

Todavía quedan pasos por recorrer. Cierto es que muchos estudios confirman la relación directa que ya hemos mencionado anteriormente entre actividad física y rendimiento académico. Con todo, en España las comunidades autónomas siguen teniendo una asignatura pendiente con, en concreto, la asignatura de educación física. Y si miramos fuera del ámbito escolar, como bien mencionaba Celia, el sedentarismo debe dejar de ser la tónica abriendo paso a programas que fomenten mejores rutinas para los escolarizados y escolarizadas de nuestro país. Medidas como la adoptada en las comunidades de Ceuta y Melilla este mismo año de aumentar el horario de dos horas a tres en la clase de educación física puede servir de ejemplo. En ese caso se igualarían a las 150 horas semanales recomendadas desde la Unión Europea.

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