El pole dance, también conocido como baile de tubo o caño, ha estado muy ligado al mundo de la noche y se le ha visto durante muchos años como un baile provocativo. Sin embargo, en los últimos años ha adquirido fama y reconocimiento a nivel mundial. Es un deporte que requiere de gran fuerza y mucho control del cuerpo. Desde los inicios del nuevo milenio, los organizadores de la competición del “Pole Dance Fitness” han luchado para cambiar la impresión que se tiene de esta práctica deportiva. Se busca mostrar la diferencia que existe entre el arte de hacer pole dance con los bailes que llevan una connotación sexual.

Los orígenes del pole dance datan de 1135 d. C en la India. Además, tiene una fuerte relación con el llamado Mallakhamb, aunque hasta el siglo XXII no fue cuando esta práctica empezó a despuntar y a ser practicado por más gente. En los inicios, era como un método de entrenamiento exclusivo para los luchadores. De ahí su nombre, Malla significa luchador y Khamb quiere decir pole (tubo). La finalidad era la de desarrollar más velocidad, mejores reflejos, concentración y coordinación.

En china existe un deporte parecido, conocido como el Chinese Pole o vara china. Suele identificarse con el arte que tienen los circenses profesionales para realizar figuras sobre un tubo vertical de entre 3 y 9 metros de alto.

En la década de los veinte aparecieron los primeros inicios del pole occidental, cuyo origen proviene también de los shows burlesques, en donde más tarde se incorporarían los stripteases. Era conocido por todos como un baile erótico, pero fue con Fawnia Dietrich con quien empezó a cambiar esta percepción, ya que comenzó a considerarse un deporte. En 1994, Fawnia fue la primera mujer en dar clases de pole dance y en abrir su propia escuela.

Elena Gibson / Fotografía: John Spence

En los últimos años se ha conseguido que el pole dance se vea como un deporte más, e incluso, como un arte. En países como Estados Unidos, Australia y Reino Unido, el interés por parte de los hombres en practicar esta disciplina ha aumentado, incluso llegando a crear escuelas exclusivas para ellos. Isa del Pablo, miembro fundador de la FEPS (Federación española de Pole Sports) nos menciona que “en Rusia, por ejemplo, los chicos que hacen pole son vistos casi como las estrellas de fútbol de España.” La primera competición que se realizó fue en Ámsterdam en 2005, resultando ganadora Elena Gibson, quién unió el ballet clásico con el pole dance. De igual forma, Zhan Peng fue el primer hombre ganador en el año 2007.

Existe numerosas asociaciones y organismos que agrupan a profesionales del pole y regulan los diferentes Campeonatos en todos los países, pero sólo existe una Federación, la Federación International de Pole Sports (IPSF), fundada en 2009. La IPSF mantiene continuas conversaciones con el Comité Olímpico Internacional para proporcionar una buena asistencia a los atletas que practican este deporte, teniendo en cuenta su propósito de incluir el Pole Sport en los Juegos Olímpicos.

Isa de Pablo, afirma que en España “hace muy pocos años que el Pole se ha instaurado, primero como una afición y últimamente como un deporte competitivo”, ya que fue en 2012 cuando se abrió la primera escuela en la capital al igual que en junio de 2012 se celebró un Primer Campeonato de España de Pole Sport en Béjar (Salamanca).  La Federación Española de Pole Sports (FEPS) surgió a partir de la agrupación de algunos profesionales del pole que quisieron seguir los pasos de la IPSF, y desde entonces lleva trabajando para mejorar la situación del Pole en España. Su registro oficial como Federación Nacional avalada por la Federación Internacional pudo ser posible en el 2015.

Isa de Pablo, miembro fundador de la FEPS /Fotografía cedida por Isa

“En estos últimos casi 3 años el número de atletas, instructores, escuelas, jueces y campeonatos de pole se ha elevado significativamente y se prevé un crecimiento muy destacable. El hecho de que el pole se está haciendo cada vez más visible gracias a los grandes espectáculos en teatros (The Hole), televisiones, medios de comunicación y el que los/las atletas nacionales ocupan muchos primeros puestos en el ranking mundial está haciendo que se reconozca popularmente como un deporte, tal y como ya ha sido reconocido por la GAISF (antes SportAccord)”. Además, La FEPS ganó en julio de 2017 entre más de 60 países, el Premio a la Federación del Año otorgado por la IPSF.

En cuanto a las modalidades que existen en el pole, Isa de Pablo, nos explica que hay cuatro categorías: Pole Sport, Artistic Pole, Ultra Pole y Para Pole. El Pole Sport, “se rige por un Código de puntos muy estricto que establece puntuaciones a diversos ejercicios obligatorios (más de 300) de fuerza, flexibilidad, giros en barra estática y giratoria, bonificaciones, deducciones y puntos por arte y coreografía”. En esta categoría se distinguen tres Divisiones (Amateur, Profesional y Élite) y diferentes categorías por edad y sexo, Pre-Infantil, Infantil, Junior, Senior, Master40+ y Master50+, Masculinas y Femeninas, más la categoría de Pole Dobles, que se practica en parejas y donde se pueden mezclar edades y sexos.

“Trabajamos sobre todo con nuestro peso, porque al final es lo que nos interesa aquí”
El Artistic Pole también con tres divisiones, pero en este caso “no se establecen ejercicios obligatorios y buscan más una coreografía de danza con ejercicios en barra”. El Ultra Pole, son “batallas uno contra uno de pole en la barra estática y se pueden mezclar géneros y edades” y por último, el Para Pole, donde “se recoge a los atletas de pole con discapacidades físicas que se rigen por las Reglas Modelo para Deportes para Discapacitados, aprobadas en Enero 2017-IPC Comité Internacional Paralímpico”. 

En este deporte las rutinas de entrenamiento suelen ser muy exigentes en cuanto al calentamiento, así nos lo explica Beatriz Rodríguez, dueña y profesora de Bepole, el primer centro de pole dance en Toledo. “Las clases duran una hora y media. El calentamiento dura unos 20-30 minutos, donde entrenamos con ejercicios de resistencia de fuerza y de flexibilidad. Trabajamos sobre todo con nuestro peso, porque al final es lo que nos interesa aquí. No te sirve

Esther, alumna de Bepole / Foto: Silvia Torrejón

de nada levantar mancuernas porque trabajas con tu peso”. Al trabajar sobre todo con la parte superior, es imprescindible calentar bien todas las articulaciones porque como dice Esther, alumna de Bepole, “son rutinas de entrenamiento diferentes, no es para nada cardiovascular, no es a lo que estamos acostumbrados. Pero tiene exigencias en cuanto a la fuerza, donde trabajas muchísimo abdomen y flexibilidad”. Aunque este último punto no es imprescindible para realizar ejercicios de pole, para Beatriz “es un punto a favor”.

Los niños en el pole

No existe una edad mínima como tal para practicar este deporte. Beatriz cuenta con un grupo de Pole Kids en donde los niños más pequeños tienen entre 5-6 años por seguridad. Es curioso ver cómo los más pequeños de la familia no tiene ningún prejuicio sobre el pole y lo ven como otra actividad extraescolar más. 

“A la barra no hay que tenerle miedo, pero sí respeto”
“Lo primero que hacen cuando ven una barra es tirar para arriba. Ellos se suben, no saben cómo, pero se suben. Es una pasada. Los niños lo bueno que tienen es que no tienen miedo. Por otro lado, tienes que tener cuidado, porque no es lo mismo, enseñar a un niño que a un adulto. Los niños van como muy rápido. Enseguida se cansan. Tienes que saber mantenerles la atención. Y luego, está el peligro. Yo les digo que a la barra no hay que tenerle miedo, pero sí respeto, es decir, explicarles que de ahí te puedes caer, y te puedes hacer mucho daño. Si no te notas segura me pides ayuda. Siempre ponemos colchoneta con los niños, aunque se haga cualquier tontería, en cuanto suben un poco, colchoneta, porque lo que menos quiero es que le pasa nada a nadie, pero menos a un niño”, así lo describe Beatriz. Además, las clases para los niños son un poco más cortas, duran una hora, porque si no, empiezan a distraerse y pierden la concentración.

Fuente: Silvia Torrejón

El pole es un deporte que está de moda. Beatriz abrió hace un año y dos meses el centro Bepole y comenzó con un número reducido de alumnas. Actualmente, cuenta con 9 grupos de 8 plazas, todas ellas llenas, más de

Centro Bepole / Foto: Silvia Torrejón

70 alumnas forman parte ya de la familia Bepole. De hecho, Beatriz nos cuenta que ha tenido que ampliar el número de barras en el espacio que tiene porque “necesito plazas, tengo todo tan lleno que necesito ampliar. Hay mucha demanda”. Si que es verdad que cuando decidió embarcarse en la aventura de abrir su propio centro le surgieron miedos porque “Toledo es una ciudad pequeña, la gente a lo mejor no está tan acostumbrada como en Madrid, que son más abiertos a ver más cosas y todavía el pole, hay veces que sigue siendo un poco, no tabú, pero que la gente lo asocia más a otros ambientes sensuales o de strippers”. Pero en cambiar esta imagen que se tiene del pole la profesora ha trabajado muy duro, realizando eventos y acercándose a diferentes sitio, para que la gente vea en directo lo que es el pole, y entienda que lo que hacen, no tiene nada que ver con la percepción que a priori se tiene.

Beneficios
Alumna de Bepole / Foto: Silvia Torrejón

A nivel físico, el pole mejora mucho la condición, la fuerza, la flexibilidad, previene el dolor de lesiones, sobre todo si se realiza bien. A nivel personal, te genera la satisfacción de hacer cosas que nunca has hecho. “Eso te da un subidón impresionante. Sentirte fuerte, segura, incluso hasta más sexy, no porque sea sexy en sí, pero sí que es verdad que es como que te sube todo. Como si te empoderara. Te quitas muchos complejos”. Estos complejos pueden apreciarse sobre todo en las primeras clases. Las chicas suelen ir más tapadas, porque les da vergüenza, pero a medida que va pasado el tiempo pierden miedos y se van sintiendo cada vez mejor consigo mismas. Además, Beatriz siempre intenta que “salgan mejor de lo que entran y que sea una experiencia positiva” reforzando las cosas buenas que hacen sus alumnas.

Competición

El III Campeonato de España y el Campeonato Mundial de 2018 se celebran ambos en Tarragona, en los meses de febrero y julio respectivamente. Desde Bepole, están intentando convencer a alguna de sus alumnas para que participe a pesar de llevar poco tiempo. Beatriz nos cuenta que ella sí participará y será su tercer campeonato. “El año pasado quedé subcampeona en la categoría amateur, porque llevaba solo un año y pico”. Nos confiesa que el año pasado tuvo mala suerte, “porque tuve un par de resbalones”. Es curioso que hasta ahora no existen licencias federadas en el pole. Esto es así, porque la FEPS no ha empezado a recibir ingresos por las cuotas anuales de sus miembros hasta el pasado agosto. Aunque, por otro lado, Isa nos afirma que “las escuelas podrán conseguir el Sello de Garantía de Calidad de la FEPS a partir de enero del próximo año”.

El pasado 11 de noviembre la IPSF anunció que el Pole Sport es ya un deporte oficial. Desde la FEPS se vivió con mucha satisfacción “por haber colaborado en ese logro” e Isa reclama “apoyo de los medios de comunicación para difundir esta noticia y hacer ver al Comité de Deportes Español que la FEPS tiene derecho a ser una Federación Deportiva más, para que nuestros atletas puedan acceder a mejores recursos y programas de ayuda”. Por su lado, Beatriz Rodríguez se sintió “súper contenta. Fue como un zasca para todos, ¿Qué no es deporte? Pues toma. Aunque es cierto que lo que se ha reconocido como deporte es la variante del pole sport, que es mucho más deportiva.”

Beatriz Rodríguez, profesora de Bepole / Foto: Silvia Torrejón

Es cierto que el pole ha venido asociado al mundo de los cabarets y strippers, pero han sido los medios de comunicación mediante programas como Got Talent quienes han ido desmitificando esa idea preconcebida. Gracias a ellos, el pole toma fuerza en su forma más artística y deportiva.

Para acabar, Beatriz aconseja que “todo el mundo lo pruebe, porque mucha gente lo ve y creo que piensan que es mucho más fácil de lo que realmente es. Mover tu propio peso hacia arriba contra la gravedad es bastante duro. La barra duele un poco. Yo siempre lo digo, soy honesta, es una barra de metal que te está dando en tu cuerpo casi desnuda. Entonces, agradable no es. Pero esa sensación de probar y hacer cosas diferentes, el buen ambiente de las clases, sentirte reforzada, creo que te da mucho más de lo que te puede exigir”. Siempre quedará la opción de tomártelo como un hobby o como lo que ya es, un deporte para competir. 

POLE EXOTIC
Beatriz Rodríguez en pole exotic / Foto: instagram @bepolestudios

El exotic es otra variante del pole que se hace con tacones. Es mucho más dura y mucho más difícil de lo que la gente cree. Se trata de movimientos con más trabajo de suelo, movimientos lentos, muy controlados. “La gente se piensa que con los tacones tienes que ir ya con un tanga, para nada. Suele ser más bien al revés, con el exotic casi todas vamos mucho más vestidas”. Esto es así, porque al realizar más ejercicios de suelo (pinos, volteretas, etc..), al final las chicas tienen que ir más protegidas. En el resto de modalidades, llevan menos ropa porque necesitan agarrarse más a la barra y no resbalarse. Para no resbalar utilizan productos específicos que lo que hacen es cortar la sudoración o prevenir la sudoración de las manos, pies y algunas zonas como la corva o axila. “Nada más, nos agarramos con la piel, por eso siempre llevamos ropa pequeña”, afirma Beatriz Rodríguez.

 

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Silvia Torrejon

Estudiante de Periodismo en UCLM (Cuenca). Seriéfila y amante de la lectura. Prácticas en OndaViva Radio (Sonseca).
Silvia Torrejon

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