La lucha medieval es un deporte que empezó en España hace tan solo cinco años, aunque hay países como Rusia donde llevan un par de décadas practicándolo y hay varias generaciones de luchadores. Como era un deporte desconocido en España, Pedro Tejedor y Héctor Vivas se interesaron por la lucha medieval a través de la esgrima clásica hace tres y cuatro años respectivamente. Héctor practicaba esgrima clásica y vio que en una sala al lado de ésta, se practicaba un deporte diferente, que era la lucha medieval y le llamó la atención, al igual que a Pedro. A partir de ese momento y a través de que les prestaron el material adecuado para combatir, ambos vieron que este deporte tenía algo especial. Actualmente, tanto Héctor como Pedro están en el club URNA Regnum (Unión Rioja, Navarra y Aragón) donde han llegado a representar a la selección española en los campeonatos mundiales.

Este deporte tiene dos maneras de practicarse, o bien mediante combates masivos o mediante duelos. En España, a nivel de clubs, los combates masivos pueden ser de cinco contra cinco o de diez contra diez. Los duelos pueden ser de mano y media (espada que se puede utilizar con una o dos manos), de espada y escudo o de espada y broquel, que es un escudo circular pequeño. Todos estos combates se basan en escritos de la Edad Media, donde estos combates eran considerados como un deporte. “Al parecer, en esa época, los luchadores tenían que entrenarse de alguna manera cuando no tenían la lucha real, por lo que el origen de la lucha medieval viene concretamente de esa situación”, expone Pedro. El recinto donde se luchaba es el mismo que en la actualidad, la llamada liza, que es un cuadrilátero que suele ponerse en los patios de armas de los castillos donde se realiza el campeonato, aunque las dimensiones de ésta en cada torneo varían.

Hoy en día está teniendo auge el combate donde se enfrentan dos equipos formados por 21 personas. Esta lucha la propone la asociación HMBIA (Historical Medieval Battle International Association), donde la conforman equipos rusos y ucranianos principalmente. Estos países tienen una gran tradición a este deporte y han provocado que los demás países también quieran realizar esta modalidad de lucha. En España, a nivel de clubs esta lucha no se lleva a cabo, solamente la realiza la selección española en los campeonatos mundiales.

Dos campeonatos del mundo para un mismo deporte

Los campeonatos del mundo pueden ser organizados por la citada HMBIA o por la IMCF (International Medieval Combat Federation). “La HMBIA ofrece más espectáculo, puesto que además de ofrecer los combates de 21 personas contra otras tantas personas, hay más permisividad a la hora de realizar los golpes”, argumenta Tejedor. También hay que añadir que esta asociación permite los combates de cinco contra cinco. Por su parte, la IMCF (International Medieval Combat Federations) está representada por el resto de países con el ánimo de que los países del Este no tengan tanto poder en los combates. Esta federación no contempla los combates de 21 contra 21, pero sí los de cinco contra cinco, diez contra diez y el combate donde 16 personas se enfrenten a otro equipo con el mismo número de integrantes. Estas asociaciones celebran su propio campeonato del mundo una vez al año, por lo que la selección española compite en los dos campeonatos.

El club URNA Regnum en el Castillo de Belmonte. Fuente: Christian Serret

Estas federaciones lo que tienen en común es la manera de ganar, que consiste en derribar si se habla de combates masivos. Si un luchador tiene una tercera parte de su cuerpo en el suelo, queda eliminado del combate. Al principio, antes de que el árbitro del inicio del combate, los dos equipos se dividen la liza y queda una mitad para cada equipo. Hasta que no de la señal el árbitro no se puede sobrepasar al campo del contrario. El equipo que consigue la victoria es el que acaba con más luchadores en pie, aunque si quedan en la liza tres personas de un mismo equipo frente a otra del equipo rival, automáticamente se proclama vencedor el equipo que tiene la superioridad numérica.

Todo esto transcurre en un tiempo de un mínimo de un minuto y un máximo de dos o tres minutos, dependiendo del torneo. “Las sensaciones durante el combate son de adrenalina pura y no te enteras de los golpes que recibes hasta que no se acaba el combate. La estrategia en este tipo de combates será importante. Hay que estudiar bien al enemigo para ver dónde están sus puntos débiles. Nosotros por ejemplo, en URNA Regnum basamos nuestra estrategia en diez minutos, porque a partir de ahí se forma un caos donde la estrategia se echa a perder”, explica el luchador Pedro. Posteriormente es momento de realizar técnicas básicas, que en el caso de URNA Regnum es hacer binomios, es decir, siempre apoyar a un compañero. Si es un combate de cinco contra cinco, se forman dos parejas y un luchador queda libre, que optará por la decisión que crea conveniente en ese instante. Cuando se lleva alrededor de un minuto “llega un bajón físico para los dos equipos, por lo que es un buen momento para hablar con los compañeros e intentar hacer algo”, prosigue el luchador. En cuanto a los duelos, gana el que más puntuación consiga. Los puntos se consiguen cuando se golpea al contrario en determinadas partes del cuerpo, como la cabeza o las piernas. “El golpeo tiene que ser claro y que suene, como si se fuera a hacer daño, como en su día. Por ejemplo, en HMBIA la cabeza tiene una puntuación de tres puntos, mientras que las piernas dan un punto. En caso de empate se daría un minuto extra para que un luchador consiga más puntos que su oponente”, explica Héctor.

Para realizar estos combates, se necesita tener una buena preparación física. En primer lugar, Tejedor comenta que “hay que practicar bien la respiración, dado que es complicado respirar dentro del casco de acero y más haciendo fuerza. Esto es lo más complicado de asimilar. El resto ya es entrenamiento”. En el caso de Vivas, cuando empezó pesaba cuando 60 kilos y su armadura pesaba 40 kilos: “No podía con mi cuerpo, me costaba mucho mover la armadura. Pero poco a poco vas entrenando y te vas fortaleciendo llevando la propia armadura”. Si nos centramos en los combates masivos, “cuando llevas un minuto ya no puedes seguir el ritmo; hay veinte o treinta segundos de explosión máxima y luego empieza la recuperación. Cuando golpeas empleas mucha fuerza, incluso cuando recibes. Lo más importante es emplear bien la fuerza-resistencia, no la fuerza máxima, por lo que hay que realizar entrenamiento de tipo hiit” (alta intensidad con intervalos reducidos de descanso), afirma Pedro. Este entrenamiento dura unos quince minutos pero hay que realizarlos con una alta intensidad para que sean eficaces. Al día siguiente se realizaría un descanso, tras el esfuerzo del día anterior, y en 48 horas ya se puede volver a realizar el ejercicio. Una vez por semana también viene bien realizar fartlek, que es un ejercicio de carrera que tiene cambios de ritmo realizados a intervalos o crossfit, como hace Vivas.

No es una representación

Un aspecto que remarca Vivas es que de primeras “la gente se piensa que es recreación, se piensa que es una coreografía, cuando en realidad se lucha de verdad”. La lucha medieval no se trata de una coreografía, y es que las lesiones también forman parte de este deporte y las más comunes son las roturas de dedos, torceduras de rodillas, desde esguinces hasta roturas de ligamento cruzado. “Es conveniente ponerse rodilleras para que te estabilice a la hora de realizar los giros. En la zona de los hombros también se sufre mucho porque hay muchos ligamentos y de los golpes se inflama, y habrá que esperar un tiempo para volver a luchar hasta que se desinflame”, comenta Tejedor.

Lo que sí que tienen muy en cuenta las asociaciones de lucha medieval es la seguridad. Las estocadas están terminantemente prohibidas, por lo que si un luchador clava su arma en un contrincante automáticamente excluido del torneo junto a su equipo. Por lo tanto, las armas tienen que adecuarse a un reglamento con unos requisitos que se establecen para que los luchadores lleven las armas permitidas. Las espadas, hachas o escudos tienen que tener unas medidas determinadas, tanto en el redondeo como en el peso, para que sean declaradas aptas para usarse en combate. Estas tampoco pueden acabar en punta, al igual que el luchador tiene que ir equipado con una armadura acorde a una determinada época medieval, desde el S.XIII hasta el S.XVI. “Por ejemplo, una persona no puede ir con una armadura europea y llevar un sable curvo, sino que tendría que utilizar una espada recta, dice Tejedor. El peso de una armadura oscila entre veinte y cuarenta kilos. Esta diferencia tan grande es porque cuanto más pese, habrá más seguridad y cuanto menos peso, más agilidad. Según la función de cada luchador, se escogerá una determinada armadura.

Luchador preparando su ataque en combate masivo. Fuente: Jorge Romero

Pero todo este equipamiento tiene un precio. “Al principio, todos hemos empezado haciéndonos nuestra propia armadura porque te ahorras mucho dinero, además de que tenemos unos patrones de cómo hacerla”, expone Vivas. Por su parte, Tejedor comenta que “si se quiere una armadura de segunda mano sale cara porque hay poco mercado, pero si optamos por una armadura nueva es mucho más cara aunque si nos fijamos en la inversión y en las horas que la utilizamos, sale barata. La armadura la hacen a medida y no podemos comprar a un armero español porque sale cuatro veces más cara que si la compramos a armeros del Este”. 1500€ es el precio mínimo para asegurarse una buena protección en este deporte, aunque esta armadura no será para toda la vida, ya que esta se va rompiendo. Hay unas armaduras que tienen mucha duración pero se van de precio y llegan hasta los 5000€. La armadura es más caro de lo que la gente se piensa, porque se hace todo a mano. Por su parte, las armas y escudos tienen un precio medio de 80€. Las espadas con un buen templado pueden llegar a los 300€.

Deporte en auge

Como se ha comentado anteriormente, este deporte tiene una corta trayectoria en España. Como selección, el primer mundial que compitió España fue en 2013. En los mundiales cada país puede llevar tres equipos. El método de clasificación es a través de torneos nacionales, y los clubes que queden en las tres primeras posiciones de la liga serán los representantes de España. En 2018, la HMBIA celebrará su campeonato del mundo en Italia, mientras que la IMCF acogerá su mundial en Escocia. En estos momentos la lucha medieval está en auge. “Cada vez hay más gente, y cuanta más gente haya habrá más nivel”, explica Tejedor. Respecto a países como Rusia, por ejemplo, que es un país puntero en lucha medieval, hay mucha diferencia, puesto que en Rusia, desde los ocho años los niños ya cogen las bases de la lucha medieval, aunque no pueden luchar hasta los 18 años. Los luchadores rusos llegan a ganarse la vida con la lucha medieval por lo que tienen todo el tiempo que quieren para entrenar y mejorar su potencial. Todo esto lo marca el público y la afición que haya en cada país.

La sociedad española está empezando a conocer lo qué es la lucha medieval y Tejedor aconseja a las personas que quieran practicarla que “viene muy bien empezar en esgrima o en duelos, porque al contrincante lo tienes delante, al contrario que en los combates masivos, donde te pueden cargar por detrás. Normalmente quien empieza en lucha medieval empieza en los duelos, en los uno contra uno”. Estos solo son algunos de los consejos para poder disfrutar con mejores garantías de un deporte tan poco conocido en la actualidad como apasionante.

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Christian Serret

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Periodismo de la UCLM, en Cuenca.
Christian Serret

Christian Serret

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Periodismo de la UCLM, en Cuenca.

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