¿Qué se esconde detrás del éxito de un deportista? Subirse a lo más alto del podio, conseguir una medalla o ganar una final siempre lleva aparejado una incalculable cantidad de horas de entrenamiento físico, de sacrificio y de renuncias personales. Y, aun así, muchos se quedan a las puertas de alcanzar la cima del Olimpo. Algunos deportistas, cuando llega la hora de la verdad, en los momentos de máxima tensión, son derrotados por un rival inesperado. El peso de la presión, de la responsabilidad, la falta de confianza y los nervios se ciernen como una sombra que paraliza el cuerpo y te empuja al abismo de la derrota. Algunos psicólogos describen esta situación como falta de “fortaleza mental” y podría responder a una falta de entrenamiento mental. Entonces, además del talento y la preparación física y técnica, ¿qué es necesario para llegar a lo más alto de una carrera deportiva?

Carolina Marín celebra un punto en los Juegos de Rio. Foto: GETTY.

Los amantes del deporte todavía recordamos el oro conseguido en bádminton por Carolina Marín en los juegos de Río. Aún nos retumban esos gritos después de cada punto conseguido y que fueron muy comentados. La misma jugadora declaró que forman parte de una estrategia de juego, una manera de demostrar a su rival que sigue luchando y que no se rinde. Una estrategia de inteligencia emocional diseñada y entrenada por su psicólogo deportivo, que lleva trabajando con ella desde los catorce años.

Pero el caso de Carolina Marín es casi anecdótico. La psicología todavía no está normalizada en el mundo del deporte como una disciplina más. Según Pablo del Río, psicólogo de Carolina, uno de los motivos es que la gente, en general, piensa que acudir a un psicólogo es porque se tiene un problema, una anormalidad. “El trabajo de un psicólogo deportivo no consiste en tratar una enfermedad, sino en llevar un entrenamiento psicológico, al igual que se hace en el plano físico o técnico”.

La Psicología deportiva como respuesta

 “Los deportistas también tienen problemas psicológicos, como la mayoría de los mortales, el problema es que si no se tratan pueden acabar afectando su salud y a su rendimiento deportivo”. Así de fácil justifica Pep Marí, psicólogo deportivo con 28 años de experiencia de trabajo con deportistas en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, la razón de ser de la psicología en el ámbito del deporte. Pero no es la única razón que aporta: “Mantener la motivación es fundamental, por mucho que te apasione el deporte es muy difícil que cada día de tu vida te apetezca darte un palizón en los entrenamientos, ayudar a mantener la motivación en los días que se está en baja forma es parte del trabajo del psicólogo”.

Pep Marí: “La principal razón por la que se contrata a los psicólogos deportivos es para aprender a tolerar la presión”.

En cualquier deporte de alta competición es muy importante aprender rápido y corregir los errores rápidamente.  Para Marí “en el deporte de alto nivel el tiempo es clave, así que cuanto antes corrijas mucho mejor porque hay más opciones de conseguir llegar a la mejor versión, como mínimo, y si no a la élite”. Finalmente, la razón principal por la que más se contrata a los psicólogos es para aprender a tolerar la presión. Los grandes clubs y los deportistas de élite invierten muchos esfuerzos -y dinero- en contratar entrenadores, preparadores y material. “No se pueden permitir el lujo de mejorar mucho a nivel personal, a nivel deportivo y al final, en el día “D” a la hora “H”, no ser capaces de demostrar todo lo que se ha mejorado en el entrenamiento, aunque solo sea para rentabilizar la inversión hace falta también entrenar la parte mental. No se puede asumir que el día de la competición por no controlar los nervios, por no mantener la concentración, por no tener confianza en tus posibilidades ese día no rindas a tu nivel”.

Pep Marí, psicólogo deportivo, ha trabajado durante 28 años con deportistas de alto rendimiento. Foto cedida por Pep Marí.
Aspectos fundamentales para un rendimiento deportivo óptimo

¿Cuál es el perfil psicológico para que un deportista llegue a su máximo rendimiento? Para Pep Marí, la mejor versión de un deportista se dibuja a partir de unos condicionantes psicológicos fundamentales. El primer aspecto sería “poder aprender”, un aspecto que hace referencia a la personalidad, a la manera de ser, a la manera de funcionar. Este aspecto, junto con un entorno personal que sume –o que por lo menos no reste- conforman un primer peldaño. “Si el funcionamiento personal es sano y el entorno no resta ya tenemos el primer peldaño: puedes aprender”. El siguiente escalón es “querer aprender”, es decir, la motivación. El deportista tiene que tener claro los objetivos y pagar todo su precio, es decir, hablamos de compromiso. “El deportista que podría llegar a su máximo nivel es el que paga todo el precio, en  esfuerzos y sacrificios, que cuestan sus objetivos”.

“Ser buen competidor no es ser el mejor, es jugar bien justo cuando toca, es decir, tolerar la presión”.

Pero no solo consiste en poder y querer aprender, sino que hay que saber aprender rápido, hay que corregir rápidamente los errores. Ya nos encontramos en el tercer peldaño. Finalmente, el último aspecto psicológico que acompaña el perfil es “tolerar la presión” y que corona la cúspide de la pirámide que dibuja Marí: la presión. “Ser buen competidor no es ser el mejor, es jugar bien justo cuando toca, es decir, tolerar la presión”.

Condicionantes psicológicos fundamentales

Tabla: elaboración propia
Una medicina llamada humildad

La personalidad de cada uno de nosotros la marca una combinación determinada de valores. En el deporte ocurre lo mismo. Humildad, ambición, esfuerzo, determinación, trabajo en equipo, valentía. Para Marí estos son los valores fundamentales para vaciar todo lo que un deportista tiene dentro, y enfatiza en el valor de la humildad: “Una persona con falta de humildad, que cree saber todo y no trabaja en equipo, es un tipo de perfil que no te va a conducir a lo más alto”.

Una vez le preguntaron a Rafa Nadal si él creía que alguna vez podría ganar a Roger Federer. Su respuesta refleja lo que es el tenista español: “Lo veo muy difícil porque Federer es mucho mejor que yo. La única opción que tengo es ser sincero conmigo mismo y admitir en qué me supera, y partiendo de aquí, trabajar como un condenado para mejorar esas cosas en las que me supera y seguir trabajando las cosas en las que soy más fuerte. Con esa combinación, algún día puede ser que pueda ganar a Federer”. Nadal ha derrotado a Federer en 6 de las 9 finales de Grand Slam que han disputado.

“Los mejores deportistas son los que más supersticiones tienen. Ante tanta presión, al final echan mano de cualquier cosa que les pueda ayudar, y esas manías son pequeñas válvulas de escape para ir soltando la ansiedad”.

A Marí le consta que Nadal no tiene psicólogo. “Lo que sucede con Nadal es que tiene un entrenador que integra tanto la psicología, que es como si lo tuviera. Nadal ha sido el mejor, luego ha bajado casi hasta tocar el barro y ha vuelto a lo más alto. Eso es muy difícil de hacer, no solo en el deporte, sino en cualquier ámbito de la vida”.

Lo único que Pep Marí cambiaría de Nadal son sus “manías”. Una de las maneras que tienen los deportistas de tolerar un nivel tan alto de presión son precisamente las supersticiones. Después de 28 años de trabajo con deportistas, hay una cosa que a Marí le ha sorprendido: “Los mejores deportistas son los que más supersticiones tienen”. La explicación que da es que “ante tanta presión al final echan mano de cualquier cosa que les pueda ayudar, y esas manías son pequeñas válvulas de escape para ir soltando la ansiedad”.

“No trabajes para ser el mejor, ni tan siquiera para ser el mejor de tu equipo, trabaja para que tu equipo sea el mejor”.

En el mundo del fútbol español destacan dos jugadores por encima de los demás: Ronaldo y Messi. Dos jugadores que han ido a la par en sus logros deportivos, pero con perfiles antagónicos. Marí se ríe porque nunca le habían propuesto describir los perfiles de ambos futbolistas. No habla de perfil bueno o perfil malo, habla de valores. “Ronaldo tiene muchos valores y lo pondría de ejemplo de muchas cosas: de compromiso, de trabajo, de mentalidad ganadora, de hacer reaccionar a su equipo anímicamente cuando las cosas van mal… Es un líder”. Pero nunca lo pondría como ejemplo de humildad, cosa que Messi creo que sí que tiene”.

Controlar los egos de los mejores jugadores se antoja como un gran reto para entrenadores y psicólogos. A Marí nunca le ha fallado un truco: “Si consigues que un deportista pruebe esa medicina que se llama humildad, ya no se conformará solo con brillar él, porque cuando uno hace brillar a los demás, tú vas a brillar más todavía. La única medicina para curar un ego es una pastilla que se llama humildad. Hay una frase que resume todo esto: no trabajes para ser el mejor, ni tan siquiera para ser el mejor de tu equipo, trabaja para que tu equipo sea el mejor”.

Trabajar con equipos
“Si el ego es el primer talón de Aquiles de los equipos, el segundo es el diferente nivel de compromiso”

Si difícil es trabajar con un solo deportista, abordar el trabajo con un equipo debe suponer multiplicar los esfuerzos. Para Marí, trabajar con un equipo formado por muchos jugadores es más complejo porque hay más variables a tener en cuenta y más problemas que se pueden descontrolar. “Si el ego es el primer talón de Aquiles de los equipos, el segundo es el diferente nivel de compromiso. Todos los miembros tienen que pagar el mismo precio de compromiso para que el conjunto funcione”. Además, el psicólogo apunta que “todos los roles dentro del equipo deben ser considerados igual de importantes, sin la acción coordinada de todos los jugadores no se marca gol o se encesta un triple”.

Fermín Cañizares sabe bien lo que es el trabajo en equipo. Ha crecido en todos los ámbitos del baloncesto, desde su faceta de jugador y entrenador del C.B. Cuenca masculino, pasando por colaboraciones con la Federación de Baloncesto de Castilla-La Mancha y las escuelas municipales. Desde 2006 a 2013 perteneció al staff técnico de la selección española como entrenador en las diferentes categorías entre alevines y cadetes.

Fermín Cañizares, en el centro, da las instrucciones a la selección española U-14. Foto cedida por Cañizares.

“He tenido la suerte de trabajar con los niños que más destacan a nivel nacional y he contado con medios que en un club más humilde nunca tuve. Me enfrenté a nuevos retos: trabajar con otros entrenadores, además de con preparadores físicos, fisioterapeutas y delegados”.

Llama la atención que un equipo de adolescentes el psicólogo no formara parte del equipo. “En el aspecto psicológico teníamos un persona que hacía la labor de tutor a los chicos en asuntos como los estudios, ayudaba a afrontar las competiciones, pero no era un psicólogo, aunque por su experiencia y bagaje personal ejercía esas funciones”.

Fermín piensa que el contar con un psicólogo en el equipo es imprescindible, es una herramienta más que siempre suma. “En nuestra selección el tutor hace un seguimiento de cada uno de los jugadores, sabe todos sus problemas, no solo de las cuestiones deportivas sino de su trayectoria en los estudios y problemas familiares”.

“A los niños les hacemos ver que están en un periodo de formación y que una derrota forma parte del aprendizaje. Les hacemos entender, porque es así, que ellos nunca comenten un error”.

Muchas veces los niños no quieren mostrar sus debilidades ante el entrenador. Suelen mostrar un mayor respeto ante él, entienden que va a tomar la decisión de seleccionarlos o no. Normalmente, los problemas de tipo emocional se los transmiten a otros miembros del equipo y estos a su vez lo canalizan al tutor. Según Cañizares, “el equilibrio entre la preparación física y la mental es muy importante. La situación más delicada es cuando son evaluados para entrar o no en la selección española, a la vez que ilusión les genera un gran estrés emocional”.

En estos niveles de competición se busca el resultado deportivo y el mayor rendimiento, pero ante todo “lo más importante es el bienestar de los niños”. “A los jugadores les hacemos ver que están en un periodo de formación y que una derrota forma parte del aprendizaje. Les hacemos entender, porque es así, que un niño nunca comete un error. Nos equivocamos los adultos y, si falla una canasta no es un error, está aprendiendo”.

Para Fermín, una de las situaciones más complicadas es decirle a un crío que no está seleccionado. No por tener que afrontar esa situación, sino por la reacción del jugador. “En ese momento siempre se cuenta con la figura del psicólogo-tutor que cuenta con más armas para intentar que el niño no se derrumbe, nuestro pensamiento está siempre centrado en ellos”.

La selección española U-14 después de ganar la final a Croacia. Foto cedida por Fermín Cañizares.

Los jugadores de Fermín consiguieron ganar la final ante Croacia. Destaca que ante una final pesa más la motivación que la preparación táctica. “En mi charla previa a la final les dije que disfrutaran, porque así llegaría el éxito”. No se equivocó.

Foto principal: THINKSTOCK

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Sonia Sanchez

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