Muchas son las personas que cada mañana se levantan mirando al cielo con la esperanza de que unas gotas de agua hagan que la situación de sequedad acabe o al menos, afecte en la menor medida posible. Así día tras día, esperando una solución que no llega. “No hay arreglo, este año ya hemos perdido mucho”, apunta Hermenegildo Camacho Prieto, ganadero de Villanueva de San Carlos, Ciudad Real.

La falta de lluvia perjudica a los ganaderos, principalmente, por dos motivos. En primer lugar, por la dificultad que encuentran a la hora de dar de beber al ganado de manera natural, pues las charcas, manantiales y arroyos secos obligan a abastecer al ganado con cisternas. En segundo lugar, la ausencia de pastos, pues en esta época del año es difícil encontrarlos. Es por esto por lo que los ganaderos tienen que alimentar a los animales a base de piensos y forrajes.

El ganado alimentándose en el campo a base de forrajes

Camacho Prieto señala la ganadería como uno de los sectores más afectados. A su juicio, la sequía lleva azotando a nuestra región tres o cuatro años, pero asume que éste está resultando ser el peor parado de todos. “Aunque ya llevamos un tiempo así, no recuerdo ningún año tan malo como este. El 2017 está siendo sin duda el más damnificado en comparación con los anteriores. Llueve muy poco, por no decir nada”.

Para José María Fresneda, Secretario General de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Castilla-La Mancha, “desde el año 2014, estamos viviendo una situación que no solo afecta a nuestra región, sino al conjunto del país. El anterior periodo de sequía grave lo vivimos entre 1994 y 1996”.

Asimismo, coincide en destacar este 2017 como el año más delicado. “Si no cambia mucho la postura, éste posiblemente sea el peor año, ya que en los meses de septiembre, octubre y noviembre ha llovido muy poco y la tierra está muy seca. La campaña 2016/2017 ha sido nefasta con pérdidas que, en algunas cosechas, han llegado hasta el 50%”.

La siembra se ve afectada por la falta de precipitaciones

Julián Alañón Mora, es uno de los jóvenes ganaderos de la región, que decidió dedicarse al campo “básicamente por temas familiares”. Insiste en que la situación del campo a día de hoy “depende de la mentalidad que tenga cada ganadero o agricultor. Hay que adaptarse a las nuevas tecnologías y estar siempre al pie del cañón en todo, porque si te quedas atrás, cuando te quieras dar cuenta, estás arruinado”.

Al contrario que Hermenegildo, Julián Alañón no se ha visto afectado por la sequía por el momento. “Nosotros tenemos una explotación estabulada en régimen intensivo y básicamente, es todo a base de pienso. Mientras sigan las importaciones y el precio no suba, los pastos no nos hacen falta para alimentar al ganado”, señala.

No obstante, si las circunstancias no mejoran, para Julián, al igual que para muchos otros ganaderos, el futuro podría ser “muy negro”.

La agricultura, el otro gran sector afectado

Los agricultores tampoco se salvan del acusado problema ante la falta de lluvia. El pasado mes de junio, la Asociación de Jóvenes Agricultores, estimaba que la cosecha de cereales este invierno en Castilla La Mancha podría caer un 60 o 70%, situándose en apenas 9,92 millones de toneladas, ante la peor sequía de las últimas décadas, ocasionando fuertes pérdidas a los agricultores.

Carlos Jesús Pardo Ciudad, es uno de los jóvenes agricultores procedente de Aldea del Rey, que decidió dedicarse a este mundo por tradición familiar. “Siendo la mayor parte de mi familia agricultores y viviéndolo desde muy niño, tras terminar mis estudios y ante la falta de oportunidades laborales, decidí dedicarme a una de las cosas que siempre me había gustado: el campo”.

Hasta el momento, Carlos se ha encontrado con diversos problemas, tales como la escasa rentabilidad de cultivos tradicionales debido al clima tan hostil de nuestra región. Aparte de definir la sequía de este año como “muy acusada”, no duda en fijarla como uno de los mayores obstáculos al que ha de enfrentarse la agricultura. “La falta de agua es uno de los mayores problemas, y más en zonas como la nuestra, donde las masas de agua subterránea que permiten el regadío son de poca importancia y muy dependiente del agua de las precipitaciones”.

La sequía pone en peligro la cosecha del cereal. Fuente: ASAJA CLM

En su opinión, aunque la escasez de precipitaciones produce mermas en todos los cultivos, el cereal es uno de los más vulnerables. “Unos más a la larga que otros, pero al final, todos los cultivos resultan perjudicados. De forma inmediata, el cereal es el más afectado, pues si no llueve, no llega a nacer la semilla que hay ahora mismo en el campo”.      

Esta realidad está haciendo que muchos agricultores apuesten por otros cultivos anteriormente no planteados, tales como el pistacho, ya no solo por la sequía, sino por ser más rentable.

En la misma línea, Miguel Ángel González Barba es otro de los agricultores castellano manchegos preocupado por las duras condiciones que atraviesa el campo en estos momentos. “Estamos pensando en recortar las plantaciones de productos hortícolas por la sequía, ya que esta puede afectar al nivel de las aguas subterráneas de los pozos, impidiendo así la insuficiencia para el abastecimiento de los cultivos durante los meses de verano”.

González Barba, destaca que la ausencia de precipitaciones les ha hecho apostar por cultivos de secano. “Estamos en camino de nuevas plantaciones como el pistacho o el almendro, más adaptados a climas secos”, recalca.

La falta de agua causa estragos en el terreno
Efectos devastadores

Según un Informe de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), algunos de los principales efectos que la sequía está produciendo en el sector agrario son: la falta de agua de bebida y de pastos para el ganado y el encarecimiento de los forrajes, problemas en los regadíos, problemas con las siembras, la falta de rendimiento en cultivos y producciones, así como la pérdida de ayudas PAC.

Así lo confirma Camacho Prieto, asegurando que “la situación se está volviendo muy trágica” con la sequía, a lo cual no ve salida ni previsiones de agua. “La ganadería está siendo atacada por este problema, pues no es igual que el ganado esté pastando libremente en el campo a tener que alimentarlo a base de pienso, paja y forrajes. Esto supone un coste bastante grande”.

El ganado sin pastos para comer en el campo

Como bien asegura, están haciendo un esfuerzo por salir adelante, ya que “no puedes dejar que el ganado se venga abajo. Lo que ganas se lo echas a ellos, aunque eso requiera un gasto mucho más elevado”.

Además, insiste en que los olivares también están siendo afectados, pues “la aceituna se ha quedado muy pequeña, no ha desarrollado lo suficiente. El árbol también sufre mucho de cara al próximo año, ya que no tiene la salud necesaria, está muy pobre. La falta de agua, no solo afecta a la cosecha de este año, sino que la de la próxima temporada, seguramente lo tendrá difícil”.

Hermenegildo muestra el pequeño tamaño de la aceituna

En la agricultura, Carlos Jesús señala las múltiples pérdidas ocasionadas. “La pasada vendimia, en viñas de secano, hubo aproximadamente un 40% menos que la campaña anterior. En cuanto a la aceituna, se prevé un 20% menos y respecto al cereal, si la cosa no cambia, la campaña que viene podría ser desastrosa”. Al mismo tiempo, destaca que “no merece la pena sembrar con las dificultades que estamos atravesando, pero vivimos y hacemos las cosas con la esperanza de que las condiciones cambien”.

Según el Secretario de ASAJA, la agricultura y la ganadería son dos de los sectores más vulnerables ante esta problemática, pues ambos trabajos dependen directamente del agua. “Si hay sequía, incide directamente en las producciones agrarias. Y en lo que respecta a la ganadería, el alimento que no encontramos en el campo, hay que comprarlo, por lo que se disparan los gastos”, afirma.

Dicha organización, tiene como principal función defender los derechos de agricultores y ganaderos, reclamando un reparto equilibrado del agua para no tener que depender así de las precipitaciones. Además, demandan medidas que palíen las pérdidas de estos sectores y mejoras en los seguros agrarios.

Escasa concienciación humana

Hace mucho que el agua y la sequía son un problema en nuestra región. Hablamos de sequía cuando se produce la falta continuada de precipitaciones en zonas que habitualmente no se consideran demasiado secas. Estas situaciones, según la comunidad científica, están vinculadas al fenómeno del cambio climático, debido en gran medida a la acción del hombre al producir gases de efecto invernadero.

El resultado no solo afecta a las labores del campo. La sequía es un fenómeno que nos afecta a todos y, en mayor o menor medida, todos somos responsables de lo que está sucediendo en nuestro entorno.

Estado del río Guadiana a su paso por Ciudad Real. Fuente: Lanza

           

Pero, ¿está la gente lo suficiente concienciada acerca de este problema? Según José María Fresneda, “existe preocupación en la gente, pero como en todas las cosas, depende de lo que te afecte y cómo te afecte. Los agricultores, ganaderos y personas que dependen del campo sí están concienciados y preocupados. El resto, dependerá en función de cómo le influya en su día a día. Algunos están incorporan medidas de ahorro de agua. Otros, no tomarán conciencia hasta que no salga agua de su grifo”, especifica.

Para Hermenegildo Camacho, la gente ve este problema como algo lejano. “Los trabajadores del campo sí se lo toman en serio, pero al resto de la gente parece como si no le afectara, no piensan en los problemas que la sequía puede traer. Detrás del campo hay muchas cosas. Los pantanos están secos, habrá restricciones de agua y eso, a la larga, acabará afectando a todos”.

En la misma línea, Julián Alañón subraya que “la gente del campo sí está concienciada. La gente de ciudad no es consciente de lo que hay. Incluso les viene mal si llueve. Nosotros tenemos la ventaja de que en su momento, nuestra zona se preparó bien mediante reservas de agua. Pero la gente no es consciente, simplemente ve que el campo se ha puesto verde y con eso no estamos salvados”.

Un futuro esperanzador

Muchos agricultores y ganaderos ven el futuro con “mala pinta” si la sequía persiste. “El campo puede soportar una etapa como esta uno o dos años. Pero si el problema se alarga mucho más, estás abocado al fracaso, pues al final acabas gastando más de lo que ganas”, afirma Camacho Prieto.

No obstante, aunque la situación es muy mala, Hermenegildo no pierde la esperanza. “Pienso que esto cambiará. No todos los años van a ser iguales. Confiemos en que lloverá más en un futuro”, sentencia.

Por su parte, Julián Alañón, también se muestra optimista. “Yo creo que el campo mejorará. Hay que escuchar mucho a las personas mayores. A mí siempre me han dicho que han venido épocas de sequía y después años de lluvia. Me muestro optimista. Sé que el cambio climático está afectando mucho, pero por lo menos en mi generación no creo que lleguemos a vivir ese cambio tan extremo”.

“Sin campo no hay vida”. Este es el lema que, según José María Fresneda utilizaron para las movilizaciones convocadas por ASAJA en Castilla-La Mancha el pasado mes de abril. A su juicio, el futuro del campo tiene que estar asegurado y desde esta organización se trabaja para que los agricultores y ganaderos puedan desarrollar su actividad en las mejores condiciones posibles.

Julián Alañón, insiste en que “el campo es un trabajo bonito, pero a largo plazo. Esto no es meterse hoy y ver los resultados de aquí a dos meses. Requiere mucho trabajo y tiempo. Es satisfactorio ver cómo vas creciendo como persona y cómo tu negocio va creciendo contigo”.

En última instancia, José María Fresneda, asume que en esta profesión, no se trata de dar consejos, sino de trabajar día a día para que la situación cambie y mejore y a su entender, esto es una labor de todos.

González Camacho Victoria

González Camacho Victoria

Estudiante de periodismo en la UCLM.

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