El Otoño Mágico nació hace 20 años en el Valle del Ambroz para promocionar el turismo y dar a conocer la naturaleza y gastronomía típica del norte de Extremadura.

Para el Valle del Ambroz  esta estación es época de festividad y júbilo en la que los árboles se desnudan para crear una alfombra de colores ocres con luz rojiza, a través de la cual la música y la cultura caminan de la mano. Así es desde que hace 20 años la Asociación para el Desarrollo Integral del Valle del Ambroz, DIVA,  decidiera crear el Otoño Mágico, un evento en el que los diferentes pueblos  que componen la comarca se unen durante el mes de noviembre para realizar diferentes actividades con la naturaleza que caracteriza al valle como protagonista. El acontecimiento  nació entre otros objetivos con el de “conseguir mayor afluencia de visitantes en los meses de otoño, que eran fechas de baja ocupación turística”, explica Diego Curto, gerente de DIVA. El evento surge en 1998 de forma “muy modesta”, con apenas actividades durante dos fines de semana, pero que a día de hoy ha logrado proclamarse Fiesta de Interés Turístico Regional a la que acuden personas de diferentes lugares. Madrid y Cáceres son “las mayores emisoras”, pero también asisten ciudadanos de otras regiones limítrofes de Extremadura, como Castilla y León y Andalucía.

“Nuestro objetivo es conseguir que el evento sea declarado  Fiesta de Interés Turístico Nacional”, subraya Diego Curto, que matiza que este proceso “está en trámite” y espera que se sume a las apenas siete fiestas de Interés Nacional con las que cuenta Extremadura, de las 53 declaradas de Interés Regional.

Actividades

Las actividades se desarrollan durante los fines de semana del mes de noviembre. Este periodo es el elegido ya que es una fecha “muy especial para el Ambroz”, tanto por sus agradables temperaturas para realizar actividades al aire libre, como por el “paisaje de sus bosques de hoja caduca”, que  hacen “que el Ambroz sea muy atractivo en Otoño”, afirma Curto.

Entre los actos que se extienden a lo largo de todo el mes, se encuentran rutas senderistas con nombre propio como ‘La ruta de los cesteros’, la marcha senderista ‘Bosques del Ambroz’ o el ya tradicional ‘Paisaje y paisanaje’, que se desarrolla por el arroyo La Jarilla y El Río Balozano en Hervás.

También hay hueco para actividades relacionadas con la gastronomía típica de la zona, como la ‘Jornada Gastronómica’ que se celebra durante ‘El día del Ambroz’, y en la que colaboran las diferentes asociaciones de mujeres de los municipios del valle. Son estas agrupaciones, según cuenta Begoña Martín, una de las integrantes de la asociación El Picute,  “las que movemos al resto para que ayuden, aportamos ideas, tiempo y mucho trabajo. Mantenemos vivas las costumbres y las mostramos durante todo el otoño”. Una ayuda crucial,  que no se limita únicamente a estas asociaciones de “mujeres”, recalca Begoña Martín. También vecinos de los diferentes pueblos aportan su granito de arena para mostrar sus “oficios y costumbres”, y dedican un tiempo voluntario que sin él “nada saldría igual”. Otra de las actividades gastronómicas que destaca es la ‘Gran Calbotá’, en la que se degustan las tradicionales castañas asadas, llamadas en Cáceres “calbotes”, de ahí su nombre.

Entre la programación también hay días dedicados a los más pequeños como el ya habitual ‘Día Infantil’, que se lleva a cabo desde la IV edición, o la también tradicional ‘Aventura Mágica de Don Otoño’, en la que los niños acompañan a Don Otoño en su desfile a través de las calles de Hervás.

Insectes en el desfile de la aventura de Don Otoño; Foto:DIVA

Las jornadas que más interés causan son “las que se desarrollan en la naturaleza”, afirma Diego Curto, ya que el color que desprende el Valle del Ambroz durante la época de otoño es mágico. Actividades enfocadas a todos los públicos, y en las que cualquiera

que se acerque al Valle del Ambroz puede disfrutar, incluyendo los más mayores, a los que también se dedican actividades como campeonatos de calva y petanca. “La innovación es constante, siempre estamos incorporando nuevas propuestas”, declara Curto.

Beneficios para el valle

El Otoño Mágico ha significado un antes y un después para el Valle del Ambroz: “Este certamen ha servido para poner al Ambroz en el mapa”, afirma Begoña Martín. Los datos así lo corroboran, a partir del nacimiento de este evento, el Valle del Ambroz empezó a tener nombre propio y “muchas de las personas que conocen el Ambroz en otoño regresan a lo largo del año para conocerlo en otras estaciones”, comenta Curto, que destaca que el número de visitantes ha crecido mucho: “En las últimas ediciones se superan los 25.000 visitantes durante los 5 fines de semana de noviembre”. Los datos coinciden con los últimos gráficos publicados por la oficina de turismo de Hervás, que reflejan que desde que se creó el Otoño Mágico “el incremento ha sido significativo, pasando de ser temporada baja a niveles de temporada media”.

La cantante Bebe durante su concierto en Hervás; Foto: DIVA

Pero los beneficios no se quedan ahí. Aparte de contar con artistas nacionales de la talla de la cantante Bebe durante la edición presente, diferentes cómicos del conocido programa El Club de la Comedia, o el conocido Javilín Violín, finalista del concurso GotTalent España, este certamen también ayuda a los pequeños grupos de teatro y música y a magos y cómicos de la zona para darse a conocer.  “Hay grupos que no tienen medios para publicitarse y actuando en el Otoño Mágico, eso está asegurado”, afirma Begoña Martín, que también forma parte del grupo de teatro Abürejo, participante del Otoño Mágico. Y explica que a partir del turismo que genera el Otoño Mágico se han creado pequeñas empresas que viven de ello.

“La vida se construye a base de emociones, sensaciones, instantes que se graban para siempre en nuestra retina y a los que regresamos de cuando en cuando para disfrutarlos de nuevo”, así se describe el Otoño Mágico en su página web, que concluye afirmando que este certamen está “repleto de instantes mágicos y momentos inolvidables a los que es posible regresar a través de esta hemeroteca visual”. Un entorno en el “que es más fácil perderse y reencontrarse a sí mismos”, afirma Begoña Martín, que no duda en invitar a venir a la gente, porque “nuestro otoño es mágico, por sus colores y olores, paisajes  y paisajes, costumbres del antes y del ahora, que queremos que perduren  en nuestra memoria y en la de todos aquellos que no han tenido la suerte de vivir en un pueblo y en un entorno privilegiado”.

Un evento que se ha convertido en una fecha más en el calendario de los vecinos del Valle del Ambroz, casi tan importante como la Navidad o la Semana Santa, fecha que esperan con ansia “porque hemos conseguido dar la vuelta a la melancolía que se asocia al otoño para convertirlo en una verdadera Fiesta de la Naturaleza”, concluye Curto.

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Cristina Martín Villares

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