“¿Por qué se empeña la Junta de Comunidades o la Viceconsejería de Medio Ambiente en decir que el amianto no es peligroso cuando se sabe que es cancerígeno y no actúan? En el barrio del Polígono hay unos 22.000 habitantes y estamos sufriendo continuamente el tema del riesgo de tener el amianto aquí tan cerca”, son palabras de Victoriano Villén, responsable de medio ambiente de la Asociación de Vecinos ‘El Tajo’ de Toledo.

El amianto o asbesto es como se le llama a un conjunto de minerales fibrosos naturales, que por su resistencia al calor y a la corrosión, además de su bajo coste, suele ser utilizado en numerosos productos para la construcción, el automovilismo e incluso en la confección de trajes ignífugos de pilotos y bomberos.

Un material que ya usaban griegos y romanos en su época. En España se comenzó a utilizar en los años 40, siendo su mayor uso en los 70, hasta que en el año 2002 se prohibió su utilización.

Un riesgo para la salud

Los vecinos del barrio del Polígono de Toledo viven muy de cerca este problema desde hace ya muchos años. Sobre todo la Asociación de Vecinos ‘El Tajo’ que, entre otras muchas funciones, se encarga de movilizar a este barrio en contra de la existencia de este tipo de materiales en su zona debido a una empresa dedicada a la fabricación de fibrocemento, que contiene amianto: “La fábrica Ibertubo se estableció en el año 75 aproximadamente. Y lo curioso de este tema, es que todo el tiempo que estuvo funcionando, desde el 1975 hasta el 2001 más o menos, nunca llegó a estar dada de alta, ni como gestora ni como productora de residuos”, como ha informado Victoriano Villén, y que se cerró tras la prohibición del uso del amianto, al comprobarse que era un material “clasificado como cancerígeno de primera categoría”.

La exposición a este material puede provocar 3 tipos de enfermedades irreversibles: “Cáncer de pulmón, mesotelioma maligno (cáncer que afecta a la pleura y al peritoneo) y la asbestosis (enfermedad pulmonar crónica producida por la inhalación de fibras de amianto)”. Desde que las personas se exponen a esta sustancia, pueden pasar muchos años hasta que sus consecuencias se hagan visibles, algo de lo que les estuvo hablando a la Asociación el Dr. Josep Tarrés, una eminencia en temas de neumología producida por cáncer y que ha estudiado un caso parecido en un pueblo de Barcelona: “La realidad que tenemos hoy por hoy, y según lo que nos estuvo explicando, es que el amianto, en una sola fibra dependiendo del tipo de organismo en el que vaya a parar, puede producir un cáncer”. Un sólo contacto con el amianto no es peligroso para la salud, pero al tratarse de fibras muy pequeñas, permanecen en suspensión en el aire y pueden inhalarse, sobre todo cuando se trata de materiales muy deteriorados, por eso “representan un riesgo respiratorio”. Además, también les comentó que “para el año 2024 aproximadamente, las consecuencias del amianto, una vez que pasa al organismo humano, pueden generarse después de 15 ó 30 años, que es cuando pueden dar la cara, y es cuando teóricamente se empezarán a dar los casos de mayor gravedad aquí en el barrio”. Además, se estima que en España, hasta el año 2040, pueden aparecer enfermos por el amianto.

Pancartas de la Asociación de Vecinos ‘El Tajo’ en contra del amianto
Preocupación por el medio ambiente

No sólo están preocupados por la salud de sus vecinos, también por el medio ambiente, ya que el amianto es un problema que afecta sobre todo al río Tajo: “Están implicadas todas las Administraciones. La Confederación Hidrográfica del Tajo, que es la que tiene la vigilancia y control de las aguas de los ríos, no hizo nada en su día. Consintió que se tirara mucho amianto en el propio cauce del arroyo, y en ambos márgenes”. A pesar de no conocerse la superficie de los terrenos con amianto, sí que se habla de una estimación de aproximadamente “90.000 toneladas de material”, aunque no tiene por qué ser todo amianto, sino que lo tienen en una “mayor o menor proporción”.

Lo que más les preocupa son las parcelas colindantes en las que la fábrica se deshizo, sin control alguno, de todo el amianto, además de que quedaron restos de cascotes y de fábrica, pero sobre todo: “Lo que para nosotros es más peligroso es el amianto que estaba en suspensión con agua. Eso es lo que nos preocupa tremendamente. Restos de obra, cascotes, trozos de uralita, es decir, el amianto que se posicionó en su día en forma semilíquida, y ahora es una materia totalmente volátil y está a disposición de los vientos predominantes”.

Desde que en el 2004, la empresa Ibertubo se deshiciera de sus materiales de manera controlada, con ayuda de los presupuestos de la Junta de Comunidades, la Asociación les exigió a ésta que “se preocupara, al mismo tiempo que se estaba preocupando de los residuos de la fábrica, de los residuos que estaban expandidos por todas las fincas de alrededor del Polígono”, pero no obtuvieron ninguna respuesta, salvo el planteamiento que se hizo por aquel entonces: “lo que están planteando es hacer 5 ó 6 cementerios, un sellado para cada uno de los montones más importantes. Y a partir de ahí, nos tememos que bajo la premisa de que ya no hay emanación de partículas al aire, no haya ninguna problemática, con lo cual lo mejor es dejarlo. Entonces se nos quedarán constituidos cementerios en el entorno del barrio y eso no queremos ni estamos dispuestos”. Para ellos lo único importante es la eliminación del amianto, y por eso “hay que proceder a su eliminación y llevarlo a vertederos controlados”.

A pesar de todo, la Asociación ha seguido insistiendo a lo largo de todos estos años y no se dan por vencidos: “Lo que nosotros hemos ido haciendo continuamente desde el 2006-2008 ha sido ir poniendo denuncias. Lo hemos denunciado en las Juntas Municipales de Distrito cuando funcionaban, lo hemos denunciado ahora en los Consejos de Participación Ciudadana y lo denunciamos en su día al Seprona como organismo de la Guardia Civil y también a Medio Ambiente”. Aunque afirman que todas ellas “siempre han caído en saco roto”.

Las Administraciones no se mueven

Sin embargo, el silencio que obtienen como única respuesta por parte de las Administraciones no les ha parado y en 2014 decidieron, junto con el grupo de Izquierda Unida, Ecologistas en Acción y la ‘Plataforma en defensa del Tajo’, ir a Madrid para redactar una denuncia y presentarla directamente en la Fiscalía General de Medio Ambiente, la cual “se empieza a mover, a pedir documentación a todas las Administraciones y ya es cuando todas empiezan de alguna manera a moverse”. Pero que a día de hoy, sigue sin haberse hecho prácticamente nada, salvo empeorar la situación: “Lo único que se ha hecho fue, en su día, una limpieza testimonial por parte de la Junta de Comunidades y otra por parte de la Confederación Hidrográfica del Tajo, que mejor que no se hubieran hecho, porque lo que hicieron en realidad fue esparcir más los restos”. Y con esta denuncia lo que piden es que sea la propia Administración la que se lo lleve de su sitio: “Por una parte la Confederación Hidrográfica del Tajo que tiene en el cauce de su arroyo y en sus laderas, y por otra parte la Junta de Comunidades que tienen parcelas que son de su propiedad”.

Pero lo que sí que tienen claro esta Asociación es lo que pretenden conseguir, y que no quieren esperar más tiempo para que toda esta situación se agrave y pase a ser algo crítico: “Nosotros no estamos buscando indemnizaciones, nosotros lo que estamos buscando de momento, que ojalá que todos seamos capaces de pararlo de alguna manera, es que la Administración tome medidas y el amianto se lo lleven de aquí de una manera controlada y se opte por la retirada total y absoluta, en vez del planteamiento que se está haciendo ahora del sellado sobre el terreno”.

Restos de amianto en las parcelas colindantes a la fábrica | FOTO: Asociación de Vecinos ‘El Tajo’
Informar y presionar

Se han realizado muestreos de la cantidad de amianto en el aire, controles en las zonas, pero nada más y no es suficiente para ellos: “El Consejero adquirió el compromiso político en las Cortes de decir que para el mes de octubre empezarían las obras y para que de alguna manera llevara razón, lo que hizo fue dar órdenes de que se pusiera una caseta el día 30, y ahí sigue la caseta. Nos obligan en la situación actual a no creernos prácticamente nada de lo que digan los políticos”.

Y es que no es sólo una problemática que afecte a un barrio: “Todas las Administraciones están implicadas en el tema de aquí del amianto del Polígono. Bueno, el amianto del Polígono no, el amianto de Toledo, porque nosotros entendemos que es un problema de ciudad, si bien durante mucho tiempo se ha hablado de él como el amianto del Polígono, entendemos que es un problema de ciudad porque el Polígono también es Toledo”.

En la sociedad actual no se aplica la prevención, sino que se toman medidas una vez que se haya producido alguna desgracia, esperemos que en este caso no tenga que haber enfermos o gente que pierda la vida por correr un riesgo innecesario, antes de que las autoridades pertinentes tomen las decisiones oportunas. Hay que seguir presionando, tanto los medios de comunicación dándolo a conocer como la población de Toledo exigiendo una solución a este problema, para que todo el mundo tome conciencia de la inseguridad que produce vivir tan cerca de restos de amianto.

*Fotos de los restos de amianto cedidas por la Asociación de Vecinos ‘El Tajo’

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Beatriz Guerrero

Lectora compulsiva. A veces escribo, y de vez en cuando duermo. Estudiante de la Facultad de Periodismo en la Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca.
Beatriz Guerrero

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