En 2015 su vida cambió. Las dificultades a las que se tuvo que enfrentar hicieron que Adrián se desmotivase y dejara lo que era su vida: la natación

La natación, junto con el fútbol y el baloncesto, es uno de los deportes más practicado a nivel internacional. Aunque se han descubierto pinturas y escritos de hace más de 2.000 años, no fue hasta el siglo XIX considerado como deporte. Comenzó a ser parte de los primeros Juegos Olímpicos modernos de 1896 en Atenas en el caso de los hombres, y a partir de los de 1912 para las mujeres. Bernardo Picornell Richier fue uno de los mentores de la natación en España. Fundó en 1907 el primer club de natación en España, Club Natació Barcelona, y en 1920 la Federación Española de Natación Amateur. Hasta los años 50 del siglo pasado la natación se consideraba un deporte para gente pudiente. Contaban con pocas instalaciones para practicarlo, pero, empezaron a surgir nuevos clubes y nuevas instalaciones. Por lo que, este deporte se expandió al resto de España aumentando el número de practicantes. Algunos de los clubes más importantes de España fueron: Club Natación Metropole (Las Palmas de Gran Canaria), Canoe Natación Club (Barcelona), Club Natación Pamplona, Club Vila-Real (Castellón), entre otros. Gracias a la popularización en estos años, actualmente miles de niños eligen lo como su deporte estrella.

Adrián López Coello fue uno de esos niños que decidió practicar este deporte. Desde muy pequeño sabía que quería dedicar su vida al agua. Con 3 años fue a su primer curso de natación que se celebraba en el Club Deportivo Trampolín de Toledo. Todo aquello le pareció muy divertido y, aunque confiesa que no tenía una razón firme con la que decir: voy a hacer este deporte, a partir de ese momento decidió qué quería hacer en sus ratos libres. Para poder apuntarse al club recuerda que fue una odisea, “le dije a mis padres que me apuntaran. Al principio no me hicieron mucho caso, tenía 3 años y pensaron que se me pasaría, pero a base de repetírselo pues al final, lo conseguí”. Adrián empezó muy motivado su instrucción, pues primero tenía que saber nadar. “Se le notaba muy contento, dejó de hacer trastadas y comenzó a ser responsable con los entrenamientos. Se notaba que tenía madera para ello y, bueno, nosotros estábamos encantados” dice su madre.

Adrián posando en una piscina climatizada. Realizada por Beatriz Flores Rojo
Adrián posando en una piscina climatizada. Realizada por Beatriz
Flores Rojo

Como todos los deportistas, Adrián tiene sus referentes en el mundo de la natación. Uno de ellos es Rafa Muñoz, un joven cordobés especialista en el estilo mariposa. Fue medalla de oro en el Campeonato Europeo de 2010 en 50 metros mariposa, en 2012 en 100 metros mariposa y en el Campeonato europeo en pista cubierta, entre otras medallas. “Cuando yo empecé a nadar no tenía ningún referente solo nadaba por satisfacción y porque me gustaba pero sí que es cierto que a medida que han pasado los años veía campeonatos del mundo y europeos en la tele y me llamó mucho la atención su forma de nadar y de competir, y me dije: ojalá yo ahí como él”, cuenta Adrián. Desgraciadamente, este chico que consiguió la fama en 2009, el año pasado anunció su retirada de las competiciones, según el diario Marca. Su otra inspiración es Mireia Belmonte. “A pesar de las dificultades que ha tenido en el mundo del deporte por ser mujer, ha sabido hacerse un hueco en los medios de comunicación y ganarse su reconocimiento. Para mí eso merece todo mi respeto y admiración. Menos mal que todo esto está cambiando. Por eso me fijé en ella”, asegura López Coello.

A medida que fueron pasando los años, la natación pasó de ser un hobbie a un estilo de vida. Empezó a ir a sus primeras competiciones y a ganar sus primeras medallas con el Club de Natación y Salvamento Acuático de Sonseca. Tanto sacrificio y duros años de entrenamiento tuvo su recompensa. En enero de 2014, con tan solo 14 años, ganó su primera medalla y la más especial logrando una tercera posición en el Campeonato Provincial de Toledo celebrado en Talavera de la Reina. A partir de ahí comenzó a ganar más medallas. Segundo puesto en Campeonato Provincial de Toledo en 2015 y en el Campeonato Provincial Absoluto y una medalla de oro en 200 metros espalda con un tiempo de 2:38 segundos en el Campeonato Provincial de Toledo celebrado en Talavera de la Reina en 2015.

Adrián saltando desde el trampolín en una piscina climatizada. Realizada por Beatriz Flores Rojo
Adrián saltando desde el trampolín en una piscina climatizada. Realizada por Beatriz Flores Rojo
Punto de inflexión

Su racha terminaría pronto ya que ese mismo año Adrián se tuvo que enfrentar a una peritonitis que casi le quita la vida. “Tuvieron que hacerme numerosas pruebas ya que no veían cual era el problema. Me operaron de urgencia, estuve a punto de morir. Esto significó un punto de inflexión bastante grande para mí, ya que, antes de este problema médico, yo iba muy bien y veía que podía llegar a mis objetivos que eran intentar marcar buenos tiempos y llegar a las mínimas nacionales, pero a partir de ahí todo cambio”, confiesa. Su desanimo y miedo hicieron que Adrián dejara la natación. “Me daba miedo forzarme, mi cuerpo no podía aguantar estar entrenando todos los días durante una hora y media y los tiempos no me acompañaban. Estaba muy desmotivado pese a que tenía todo el apoyo de mis compañeros y de mi entrenador, que se puso en contacto conmigo para mentalizarme de que eso iba a ser lo normal tras salir del hospital, e intentó que no dejara este deporte, junto con mis padres, pero al final por dejadez y todo acabé por dejarlo de lado. Entré como en una pequeña depresión que hizo que todo el tiempo que dediqué a la natación fuera en vano. A veces no me perdono el haber hecho esto, tenía que haber seguido”, dice arrepentido.

Decide volver

A partir de ahí, la vida de López Coello dio un giro de 180 grados. Dejó de lado su mayor pasión y se centró en sus estudio. En sacarse el Bachillerato con la mayor nota posible. Después de haber terminado el Bachillerato, Adrián decidió retomar la natación. “Mi día a día no es lo mismo sin la natación, la verdad que echaba de menos este deporte y cuando acabé los estudios decidí volver”. Un parón de dos años que para este castellano manchego ha sido duro. Con su vuelta, es consciente de que tendrá que empezar de nuevo, de que, al principio, sus entrenamientos serán duros y que sus marcas no serán las mejores, pero está dispuesto a todo eso. Confiesa que, sus padres, estos dos años, han estado animándolo día a día para que no lo dejara definitivamente. “Veíamos que tenía un gran potencial y que no lo podíamos dejar de lo desaprovechara. Además, llevaba desde los 3 años y nosotros sabíamos que la natación es su vida”, argumenta su padre.

A pesar de este problema, Adrián asegura haber tenido más dificultades en su carrera profesional. La ambición por llegar a lo más alto a veces es peligrosa, y el no conseguir lo que te has propuesto puede llegar a ser muy frustrante y poco alentador. Mantenerse durante todos los entrenamientos al 100%, en todas las series y calentamientos y ,sobretodo, en todos los estilos, no es una tarea fácil. “Hay que dosificarse, no siempre puedes estar al máximo nivel y eso se sabe, pero es difícil cuando las cosas no salen como quieres”, indica. Este joven siempre había soñado con realizar mínimas para lograr entrar en campeonatos nacionales. Antes de su operación, estuvo a punto de conseguirlo pero por solo unas décimas quedó fuera. Ahora ha decidido lograr ese sueño, “sé que tengo que esforzarme el doble que antes para conseguirlo, pero el que algo quiere, algo le cuesta”. Adrián espera seguir muchos años más en el mundo de la natación. Aunque, en el momento que no pueda seguir con ello, se formará para ser policía y contribuir al orden público.

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