José Martínez Noguera es un joven de 24 años que no para de escalar puestos para llegar a lo más alto del arbitraje. Un conocido le hizo descubrir este mundo hace unos siete años y desde entonces ha pasado por diversas categorías; su último ascenso fue el año pasado que consiguió el ascenso territorial, es decir, las categorías de primera y segunda autonómica.

Pregunda: ¿Qué tipo de pruebas tienes que pasar para ser árbitro?

Respuesta: Para acceder al mundo del arbitraje es necesario tener una preparación, es decir, un curso de tres meses y una prueba final, en la que te evalúan tanto técnica como físicamente. Durante la temporada, se realiza un seguimiento físico y técnico de cada árbitro, dividido por las respectivas categorías. En mi caso, tenemos pruebas físicas a mitad de temporada y cuatro exámenes durante la misma. Lógicamente, es indispensable ir superando estas convocatorias. Los mejores entrarán a un cursillo de ascenso para acceder a la siguiente categoría y los tres peores descenderán.

P: ¿Crees que es necesaria la preparación psicológica en el arbitraje?

R: Sí. En fútbol base, puedes llegar a arbitrar un encuentro de juveniles tú solo, es decir, veintidós jugadores de unos diecisiete años cada uno, sus respectivos compañeros en el banquillo, entrenadores y público (normalmente padres). Tienes que tomar decisiones, que, a veces, desfavorecen a uno u otro equipo, y lo tienes que hacer en menos de un segundo y sin la ayuda de nadie más. Lógicamente la presión que esto provoca hay que digerirla, sobre todo, en los primeros años como árbitro; cuando todavía eres tú también un adolescente, como ellos.

Sin contar los errores que cometemos, que los cometemos. Nos afecta, tanto o más que a los propios equipos. Recuerdo alguna ocasión cuando empecé a pitar partidos de juveniles que me afligía en el vestuario por algún error que sabía que había cometido.

P: ¿Crees que es necesario que el árbitro haya jugado previamente al fútbol para conocer realmente el juego?

R: No creo que sea necesario haber jugado para saber arbitrar, de hecho, yo no jugué de forma federada. En cambio, si es algo aconsejable para conocer los trucos que emplean los jugadores, esas reglas no escritas del fútbol utilizadas, en demasiadas ocasiones, en contra del árbitro.

P: ¿Cómo te definirías como árbitro?

R: Me considero una persona que se pone en la piel del otro y esto lo intento llevar a los encuentros que arbitro. Me gusta dialogar con los jugadores, intentando en todo momento, que se entiendan las decisiones tomadas.

P: ¿A qué árbitro de la élite nacional admiras?

R: Mateu Lahoz. Su manera de llevar los partidos: diálogo con los jugadores, interpretación del reglamento, actitud ante las situaciones del partido, firmeza en ciertos momentos y talante en otros, etc… es justo como yo entiendo el mundo del arbitraje.

P: ¿Cómo piensas que es el nivel del arbitraje español a nivel de élite?

R: El nivel cada vez es más elevado, ahora es mucho más difícil, en cuanto a preparación, ser arbitro que hace diez años. La profesionalidad y competencia crece conforme asciendes de categoría y la preparación es acorde a la seriedad del trabajo realizado.

P: ¿Crees que debe cambiar algo?

R: Sí, de hecho, lo está haciendo. Justo en estos dos últimos años está cambiando bastante. No me refiero en cuanto a tecnología, sino en cuanto a profesionalidad tanto de los árbitros como de los formadores.

P: Aprovechando tu respuesta anterior, ¿estás a favor de que se introduzca la tecnología en este deporte? ¿Por qué?

R: Todas las medidas que sirvan para mejorar la justicia dentro del mundo del fútbol son positivas. Pero, en mi opinión, la tecnología debe aplicarse de manera que el fútbol no pierda su identidad como espectáculo, y permitiendo que público y jugadores puedan seguir disfrutando de la pasión, ira, alegría, tristeza, etc., vivida en cada gol, en cada jugada.

P: ¿Los árbitros son poco valorados en la cultura del fútbol? ¿A qué crees que se debe?

R: No creo que los árbitros estén poco valorados. Otra cosa es que se juzguen las decisiones que tomamos en los partidos, y eso se debe a nuestra cultura. También ocurre con otras profesiones como policías, jueces, políticos, profesores, médicos, etc.

P: Por último, ¿cuál es tu opinión sobre la relación entre la prensa y los árbitros? ¿Deberían declarar con más frecuencia?

R: No creo que haya relación entre ambas partes. Simplemente la prensa busca dar respuesta a los errores arbitrales en un encuentro, unas veces de una forma más elegante y otras menos. En cuanto a la segunda pregunta, yo planteo otra, “¿para qué?” No digo que desde el comité de árbitros no se deban explicar las decisiones tomadas, aunque para eso haya un reglamento a disposición de todos. Pero, ¿quién aceptaría, de forma amigable, que un árbitro aceptara un error a posteriori?

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Judit Lopez

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