Centros escolares de la provincia de Cuenca están cerrados o en riesgo de abandono por la despoblación

Deshabitados, fríos y abandonados. Así están la mayor parte de los pueblos de la provincia de Cuenca. Los municipios y aldeas que conforman la comarca sufren cada vez más la despoblación que año tras año va en aumento. Cuenca presenta un porcentaje del 87% de despoblación, al igual que Huesca, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). En la cúspide de extinción demográfica se encuentra Soria con un 94%. De los 238 pueblos conquenses, 175 tienen menos de quinientos habitantes (75,2%). Además, el porcentaje de menos de cien habitantes, que son localidades casi deshabitadas, es del 31,5%. En este estado están estos pueblos, formados por una gran riqueza patrimonial, pero vacíos de habitantes.

Este riesgo de extinción demográfica afecta a sus ciudadanos, que se tienen que ir a buscar trabajos a otros lugares porque en su hogar no lo encuentran. Pero también afecta a los niños, que tienen que matricularse en otros colegios de los alrededores. “Es una pena que el centro esté cerrado, porque está prácticamente nuevo, ya que se inauguró en el año académico 2005/2006 y solo se ha usado tres cursos”, cuenta Belén García, alcaldesa de Alcázar del Rey. Este pueblo, como tantos otros de la provincia, tiene su colegio cerrado por falta de alumnos, pues no tiene un mínimo de cuatro niños para reabrirlo.

Alcázar del Rey es una aldea que tiene empadronados a 159 habitantes. “La única forma de poder fijar población a los municipios que están casi deshabitados es el trabajo”, dice Belén García. Para ella, lo más importante es que las fábricas, que es lo que más trabajo da en las zonas rurales, se repartan cerca de estas pequeñas poblaciones para que las familias tengan un salario del que comer cada mes. Hoy en día, el colegio de Alcázar está cerrado, pero “este año se podía haber abierto perfectamente”, explica la alcaldesa, porque hay niños suficientes para que se pudiera dar clase. García Jiménez no pierde la esperanza de que en un futuro se convenzan a las familias que llevan a sus hijos a colegios de Tarancón para traerlos nuevamente al pueblo y se reabra el local. La primera edil quiere atraer a gente de las ciudades a su municipio porque “si alguien se plantea venirse a vivir aquí, es un punto a favor que el colegio esté abierto, además de tener otros servicios disponibles como una farmacia, médico o un bar”.

El municipio de Vellisca está en la misma situación. En 2016, la localidad tenía 108 habitantes, según el INE. Sin embargo, no es lo mismo que estén empadronados a que vivan diariamente allí. En el año 2000, Vellisca contaba con una población de 178 personas. Pero con respecto a este último año, ésta ha descendido setenta personas. El colegio del pueblo lleva cerrado desde el 2007. Para su alcalde, Félix Horcajada, las causas que llevaron a cerrarlo fueron “que las familias con hijos en edad escolar se fueran a vivir a localidades más grandes o a ciudades”. Las consecuencias fueron que “los niños y niñas se trasladaran a un pueblo cercano, sin que la familia se mudara”, dice Horcajada. El primer edil es más pesimista en cuanto a la reapertura del centro escolar, pues por ahora no tiene ninguna expectativa de que eso suceda por la poca población de la localidad. Además, ve un proyecto de futuro un poco negro en cuanto a población joven. “Veo más factible que la gente que se fue vuelva de jubilada para que el pueblo no decaiga. Con la juventud, por ahora habría que motivarlos para que, por lo menos, quieran venir los fines de semana y festivos”, explica el alcalde.

Yolanda Rozalén, directora provincial de Educación: “Con el tiempo, veo problemas dada la baja natalidad en las zonas rurales y la escasez de recursos económicos”

 

http://www.ayuntamiento.org/vellisca.htm

Aunque son muchos los motivos que dan luegar a este abandono, para Yolanda Rozalén, directora provincial de Educación en Cuenca, las principales causas están “relacionadas con el modelo demográfico correspondiente a un país desarrollado, es decir, envejecimiento de la población y escasa natalidad”. Para ella, las medidas que se pueden llevar a cabo para que no haya tantos centros cerrados es que “se realicen políticas natalistas y de atracción y fijación de población joven en la región en general y en el mundo rural en particular, además de un cambio de mentalidad que todavía no se ha producido”. Al igual que el alcalde de Vellisca, Rozalén también se muestra pesimista en cuanto al futuro de los centros escolares, pero ella se basa en datos actuales. “Con el tiempo, veo problemas con este tema dada la baja natalidad en las zonas rurales y la escasez de recursos económicos, que son factores fundamentales para el crecimiento demográfico”, cuenta la directora.

El colegio de Carrascosa del Campo, en Cuenca, siempre ha tenido niños tanto del mismo pueblo como de los pueblos de alrededor, pues esa escuela corresponde a los municipios de los Valparaísos (Arriba y Abajo), Loranca del Campo y Olmedilla del Campo. Hoy en día, ese centro escolar ya no tiene alumnos de otros pueblos que no sea el propio, ya que en la actualidad no viven pequeños en esas localidades. El colegio de Carrascosa tiene buena suerte porque están matriculados 30 alumnos aproximadamente, que están unificados en tres aulas: una para infantil, otra para primero y segundo, y otra para los demás cursos de primaria. La presidenta del AMPA, Raquel González, dice que “el centro se mantiene actualmente por la población inmigrante que reside en el pueblo, pero sino no llegaríamos al ratio mínimo para conservarlo”. Desesperanzada por que el local se mantenga abierto, González lo ve en un futuro cerrado porque “no tenemos población y la que hay la mayoría es de edad avanzada”. “Además, tampoco hay planes de desarrollo que garanticen un crecimiento de los habitantes”, cuenta la presidenta del AMPA.

El futuro del colegio del pueblo conquense de Torralba también es difuso. Este municipio solicitó en 2015 la reapertura de su centro escolar tras volver a implantar como 4 alumnos la ratio mínima. Este año, semanas antes de que se abriera el plazo de matriculación para el alumnado infantil y Primaria, el ayuntamiento realizó una campaña para atraer familias con niños con el fin de que vivieran en la localidad. El motivo de diseñar esta medida fue porque la escuela tenía tres alumnos y necesitaba uno más para que no cerrara, según cuenta Cadena Ser. Ese proyecto dio resultado, ya que este año el colegio se mantendrá abierto gracias al asentamiento de una nueva familia con una hija en el pueblo. La propietaria de la tienda del poblado, Pilar Villalba, ha ofrecido a estas personas una casa sin coste durante, al menos, el primer año. Además, el ayuntamiento de la localidad dio la posibilidad de dar trabajo a la figura paterna,  según cuentan en el programa ‘En Profundidad’ de CMM.

Soluciones al problema

Para la directora provincial de Educación, las soluciones a este problema trascienden al ámbito educativo. Desde la CEOE Cepyme Cuenca se intenta hacer actividades para luchar contra la despoblación, recabando experiencias de otros países. Ignacio Villar, responsable el frente de esta tarea en la confederación, cuenta para Las Noticas de Cuenca que lo que ha provocado esta situación es una política regional de hace 30 o 40 años basada “en potenciar a los núcleos más grandes olvidándose de los más pequeños”. Es por eso que la CEOE ha realizado diferentes actos, como reunirse con el Gobierno central para convencerles con estas iniciativas.

Por otro lado, la Unión Europea puso en marcha en 2016 una iniciativa llamada Inversión Territorial Integrada (ITI), en la que la institución invertiría fondos a las tres provincias más deshabitadas de España: Cuenca, Soria y Teruel. Los proyectos más importantes a realizar son estimular la actividad agrícola y ganadera, ya que Cuenca es una provincia que vive de ese sector, pero además potenciarlo con las nuevas tecnologías, cuenta eldiario.es.

Todas estas medidas contra la despoblación tienen que hacer que en un futuro los pueblos se llenen de gente joven y familias con hijos que aporten al municipio trabajo. Así se volverían a reabrir los colegios abandonados que cada vez está pasando en más localidades de las provincias más deshabitadas.

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