Los antecedentes de la gimnasia rítmica radican en los estudios de Rousseau, posteriormente se fueron transformándose como una forma de expresión a través del movimiento a finales de los siglos XIX y XX. Jean –Georges Noverre y François Delsarte aportaron una primera visión de esta disciplina. Más adelante otros mantuvieron las ideas de sus precursores y añadieron música a este concepto de gimnasia. Fue en 1920 cuando pasó a llamarse gimnasia moderna.

A finales de los años 30 comienza a practicarse como deporte en la Unión Soviética y en Alemania comienzan a introducirse los aparatos. Sin embargo, fue la bailarina estadounidense Isadora Duncan la que dio un cambio radical entrelazando el arte y el deporte dando lugar a lo que actualmente se conoce como gimnasia rítmica.

Aunque esta disciplina había conquistado al público en las primeras competiciones realizadas, en 1978 aún se ansiaba un objetivo: los Juegos Olímpicos. Andreina Gotta escribía sobre esto: “este deporte ha conquistado fronteras mundiales, cosechando la admiración y el interés. Nuestra máxima aspiración es ver la gimnasia rítmica admitida en los Juegos Olímpicos”.

El deseo de convertirse en deporte olímpico llegó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984. La gimnasia tuvo entonces solo la categoría individual, será posteriormente cuando se añada la categoría por conjuntos. Las pruebas se realizan sobre un tapiz y los ejercicios duran aproximadamente 90 segundos si es individual y 150 si es en conjuntos. Como la mayoría de deportes, está regida por una federación: Federación Internacional de Gimnasia. Desde esta institución se elabora el código de puntuación y regula los aspectos de la competición de élite.

Tras esta breve contextualización, podemos decir que la gimnasia rítmica supuso una revolución en el mundo del deporte. Se consolidó rápidamente y cosechó numerosos éxitos que se mantienen hasta nuestros días.

A la hora de definir, técnicamente la gimnasia rítmica es “una disciplina que combina elementos de ballet, gimnasia, danza y el uso de diversos aparatos como la cuerda, el aro, la pelota, las mazas y la cinta”. Sin embargo, para quien la vive desde dentro es pasión, sacrificio, ilusión, coraje,…nos relata Concepción López Puerto entrenadora de la escuela deportiva de Alhama de Murcia. 

Conchi tiene una larga trayectoria en el mundo de la gimnasia rítmica. Desde pequeña practicó esta disciplina y a los 12 años logró llegar a un campeonato a nivel nacional, aunque no logró clasificarse. Al dejarlo decidió no desvincularse de este deporte y continuó como entrenadora. Nos confiesa que “parece que entrenadora se nace, empiezas como gimnasta y al final te quedas”.

Lleva en la escuela deportiva de Alhama de Murcia más de 12 años y aunque asegura que es difícil vivir de ello, pero es un trabajo muy gratificante no solo cuando se gana sino también cuando se ven los esfuerzos diarios por conseguir los objetivos que se marcan. También ha sido entrenadora en la escuela deportiva de la ciudad murciana Totana.

Ser entrenador no es fácil y más si los alumnos son niños. Pero armarse de paciencia y constancia es la clave. “No hay niños difíciles”, nos cuenta Conchi. Cada uno necesita una atención especial para sacar el afán de superación que sin duda todos poseen.

En la escuela deportiva no existen requisitos previos para ser admitido, las ganas de aprender y divertirse son suficientes. Una treintena de niñas acuden martes y jueves durante una hora y media a aprender el deporte de su mano. Estiramientos, juegos y coreografías ocupan el tiempo de la clase.

Aunque esta escuela deportiva también cuenta con una sección federada del club. Las niñas que más destacan por sus destrezas son propuestas para federarse. Estas deben entrenar más horas a la semana (cuatro horas), pagar una cuota de pago mayor por la licencia y comprometerse durante cinco fines de semana en el periodo de cuatro meses para realizar competiciones.

Actualmente tienen cinco equipos federados con rangos de edad diversos que luchan por llegar a lo más alto. Los conjuntos son de cinco chicas y trabajan con todos los aparatos: cinta, pelota, aro, mazas y cuerda.

La segunda entrenadora nos comenta que es un deporte muy duro. No todas las niñas tienen la misma constancia a la hora de trabajar y trabajar y eso es lo que diferencia a unas de otras: por un lado están las que lo realizan por pura diversión, y por otro, las que buscan conseguir logros.

Es por ello, que el compromiso y esfuerzo de las jóvenes federadas ha tenido su recompensa recientemente pues lograron alcanzar la segunda plaza del pódium en el campeonato regional de Murcia. Por ello, en sus planes de futuro pretenden mantener y mejorar su posición en este campeonato y por supuesto, seguir entrenando porque les gusta.

La entrenadora también nos habló de otros temas ajenos al club. Desde su experiencia como ex gimnasta y entrenadora nos confesó que admira a Bessonova. “Ahora mismo es la mejor”, nos dice. En las escuelas deportivas todas quieren llegar a ser como ella, por ello, cada logro por pequeño que sea supone un paso más hacia su sueño.

Aunque admira a una gimnasta extranjera, nos ofrece una visión muy positiva del nivel de la gimnasia rítmica en España. Ella opina que la generación actual y la próxima son muy buenas, pero existe una competitividad insana que se aleja de los valores que debe transmitir cualquier deporte.

El último tema que abordamos con Conchi fue la falta de chicos en esta disciplina. Le hicimos llegar que nos parecía raro que una disciplina olímpica como esta solo sea femenina. La entrenadora afirmó contundentemente que ya hay bastantes chicos que quieren practicar, aunque algunos todavía no se atreven.

La escuela deportiva de Alhama ha contado con algunos chicos pero en contadas ocasiones. El último llegó el año pasado, pero ante la falta de más jóvenes decidió irse a otro club que contase con más. Ella cree que dentro de poco tiempo las escuelas deportivas y las federaciones darán un paso adelante para ayudar a que este deporte sea practicado por ambos sexos.

En conclusión, la entrenadora alhameña nos aportado una visión amplia del mundo de la gimnasia rítmica desde su propia experiencia. Esta disciplina que tardó demasiado en llegar a lo más alto es, sin duda, una forma de que los más jóvenes practiquen ejercicio de forma divertida y amena, aprendiendo unos principios de humildad, constancia y afán por trabajar mientras te entretienes.

Esperamos que los buenos augurios de Conchi se cumplan pronto. Ojalá se logre que sea un ejemplo de principios éticos erradicando esa competitividad insana. Ojalá que las gimnastas españolas alcancen grandes éxitos en todos los niveles del deporte. Y ojalá que la gimnasia rítmica sea implantada como disciplina olímpica también para el sexo masculino.

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Judit Lopez

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