El pasado 27 de septiembre, las calles del casco antiguo de Cuenca sirvieron de circuito para el primer kilómetro vertical celebrado en la ciudad. Lola Castellote y Ramiro Romero fueron los más rápidos en completar los 1400 metros del circuito tanto en bicicleta como a pie.

Tarde fresca y nublada en la ciudad de Cuenca. Los primeros retazos del otoño se dejan entrever en la ciudad de las hoces, cuyos paisajes se muestran, en todo su esplendor, a la vista de los numerosos turistas que aprovechan los cortos fines de semana para recorrer las calles del casco antiguo. Un grupo de visitantes andaluces apura los últimos metros de la ronda de Julián Romero para alcanzar la placeta de Florencio Cañas, donde coincide con un grupo de estudiantes universitarios que intentan dibujar mientras admiran sorprendidos la belleza de la arquitectura vertical que caracteriza a la vieja ciudad castellana. Mientras contemplan las impresionantes vistas del Parador que ofrece el mirador situado junto a la antigua casa del cantante José Luis Perales, todos se miran extrañados al visualizar frente a ellos unas vallas que desvían el camino hacia un túnel que conecta con una de las vías más largas de la zona, la calle San Pedro. Para más inri, minutos después, un ciclista asciende a toda velocidad por la ronda de Romero y vira con fuerza por el túnel sin bajar un ápice su celeridad. Es el primer corredor de la I edición de la Vertical Race Ciudad de Cuenca, una prueba que combina el ciclismo y la carrera a pie en un corto tramo que apenas llega al kilómetro y medio.

Minutos después alcanzó la placeta de Florencio Cañas el que a la postre sería vencedor del tramo sobre dos ruedas, Alberto Rubio. El ciclista conquense del equipo 3HCycles, tras salir del auditorio y ascender por las conocidas Casas Colgadas y dejar a un lado la catedral a su paso por la plaza mayor, surcaba el adoquinado de las calles paralelas a San Pedro con impetú y una potente aceleración que le haría coronar el alto del castillo en un tiempo de 4 minutos y 44 segundos. A pesar de aventajar en 14 segundos al segundo clasificado (Ramiro Romero del Triatlón Aguaverde) y en 29 segundos al tercero (Manuel Regidor, Triatlón Aguaverde), Alberto Rubio calificó la carrera como muy “corta y agónica” aunque divertida por transcurrir en “un entorno que es una pasada y más con los ánimos del público”.

Precisamente fue el segundo clasificado del envite ciclista, Ramiro Romero del Triatlón Aguaverde quien se proclamó campeón de la prueba combinada, es decir, la que exigía completar el recorrido en las dos disciplinas propuestas. A los 4 minutos y 59 segundos de ascenso en bicicleta, el atleta alcarreño añadió los 6 minutos y 57 segundos que tardó en completar el circuito a pie. Romero indicó que “el circuito es espectacular por toda la zona por la que hemos pasado” y, además, valoró positivamente los ánimos de toda la gente. El circuito de carrera tuvo algunas modificaciones con respecto al que hicieron los ciclistas. Los corredores no se desviaron por el mismo túnel hacia san Pedro; en su lugar, continuaron por la ronda de Julián Romero hasta alcanzar el Cristo del Pasadizo. Este emplazamiento fue otro de los que sorprendía a los turistas que calificaban de “locura” el veloz ascenso de los participantes por un paso tan estrecho que además, por sus características espaciales, ofrecía una acústica peculiar de forma que las palmas de los espectadores retumbaban y animaban mucho más a los participantes que correspondían con un aumento en su esfuerzo.

Ramiro Romero se impuso a Rodrigo García e Iván Saiz en la prueba combinada

En esta disciplina, el vencedor fue el conquense Vicente Redondo del Club Atletismo Cuenca Dolomía, todo un experto en kilómetros verticales y carreras de este tipo. En un tiempo de 6 minutos y 19 segundos, Redondo batió por 8 segundos a Mario Llorens y por 10 a Óscar Contreras. En la entrega de premios, Redondo calificó la prueba como “durilla” y señaló que aunque había competido en distancias más largas, le había sorprendido porque reclamaba un esfuerzo que prácticamente “te dejaba sin aire, sobre todo al final porque llevas las pulsaciones muy rápidas y tienes que jugar un poco con la respiración para sobrellevar el esfuerzo”.

En categoría femenina y a pesar de contar con apenas 15 años, Lola Castellote, joven triatleta de Trischool Cuenca subió a lo más alto escalón del podio tras vencer en ambas pruebas a las otras dos participantes, Axágora Alfaro y Alba Alfaro. Castellote completó la subida en bicicleta en 9 minutos y 57 segundos, mientras que en 8 minutos y 56 segundos finalizó su ascensión en carrera. Tras recibir sus premios, Lola Castellote se mostró “muy contenta” con el resultado obtenido aunque comentó que ambas pruebas habían sido “muy duras”.

Todos los vencedores recalcaron su deseo de volver a participar en la Vertical Race el próximo año y coincidieron en mostrar su satisfacción por la excelente organización de la prueba. Carlos Jiménez, secretario técnico de Trischool Cuenca y organizador de la competición hizo balance de lo acontecido y lo calificó como “muy positivo en cuanto a la participación y al desarrollo de la prueba con un circuito que ha resultado increíble”. Según apunta Jiménez, una de las preocupaciones era “dejar todo perfectamente delimitado para solventar cualquier problema, teníamos miedo de todos los turistas porque es muy difícil controlar cada uno de los rincones del circuito pero todo el mundo colaboró muy bien a todos los turistas les encantó el formato de carrera”. Por tanto, todo hace pensar que el año que viene podremos disfrutar de la segunda edición de la Vertical Race Ciudad de Cuenca, para la que se espera contar con una mayor participación incluso de alguno de esos turistas que la contemplaban asombrados el paso de los corredores.

Clasificaciones completas

Javier Simón grabó su participación en la prueba ciclista con una cámara GoPro. En el siguiente vídeo podemos ver el espectacular resultado:

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