El diseñador gráfico moracho llega a Toledo con “Diversidad”, su nueva exposición de ilustración digital

Fotografía de archivo. Cartel de la exposición “Diversidad” © Enrique de la Cruz Molero

Enrique de la Cruz presentó su exposición Diversidad el pasado 7 de octubre en la Cámara Bufa, Plaza de los Concepcionistas (Toledo), a la que acudieron un gran número de asistentes. La muestra cuenta con ilustraciones digitales, realizadas por el propio diseñador a lo largo de los años. Previamente, en el mes de julio, también se pudo disfrutar de Diversidad en la Casa de la Cultura de la localidad moracha, inaugurada antes de las Fiesta de la patrona Santa Ana.

Días antes al encuentro, Enrique propuso ir a la Casa de la Cultura para poder charlar con comodidad. Aquel edificio antiguo, con un patio de estilo neo-mudéjar, había sido el lugar en el que la ópera prima del autor se había exhibido por primera vez. No es que fuese un lugar muy bonito, pero sí tranquilo.

El autor es un hombre alto, de más de 1,90 metros. Lleva la barba recortada de pocos días, unas gafas negras y cuadradas y el pelo tenuemente engominado. Viste unos vaqueros desgastados, zapatillas de deporte, una camiseta cómica de Kukuxumusu y una sudadera naranja ligeramente descolorida. Su vestuario representa la sencillez que le caracteriza cuando habla. En un primer momento, parece estar tranquilo, pero cuando llega el instante de hacer la entrevista, se le nota más nervioso. Se sienta en una de las sillas frente a una mesa con la pierna izquierda cruzada sobre la derecha y espera a que den comienzo las preguntas. Chasquea los nudillos al mismo tiempo que agita el pie con nerviosismo. Está preparado para hablar. Se humedece los labios y suspira.

R.A: ¿Cómo surgió la idea para hacer la exposición?

E.C: Pues la verdad es que tenía bastantes trabajos desde hace tiempo. Trabajos que hago sin finalidad comercial. Contaba con numerosos retratos de personas y decidí juntarlos para hacer una exposición. Aprovechando la feria chica de Mora, tomé todos los trabajos con los que contaba y los imprimí. Después surgió la muestra de Toledo, y hasta ahí puedo contar.

El diseñador cuenta también que tenía muy clara la idea que quería proyectar en la exposición, pero no el título. “Al fin y al cabo son retratos de personas, de diversas formas, pero dentro del diseño gráfico va enfocado a lo mismo. La idea es mostrar la diversidad de las personas” —comenta entusiasta.

Diversidad alberga obras que Enrique guardaba desde hacía diez años, cuando estudiaba en la Escuela de Arte de Toledo, y algunas más actuales. Él manifiesta que quería volverse más metódico y fue por eso que decidió preparar un número cerrado de ilustraciones, en concreto 15. Cuando las hubo seleccionado, añadió además como hilo conductor una serie de “citas célebres”, como él las describiría, de algunos poetas como Federico García Lorca, Pablo Neruda, o también personajes cómicos como el dibujo de cómic, Mafalda.

La mayoría de las ilustraciones guardan semejanza y relación con personas reales que son amigos o conocidos del autor. Si se camina por la exhibición, hay una ilustración que capta la atención por completo. Un retrato de su abuelo.

R.A: ¿Qué papel juega la ilustración de tu abuelo en la exposición? ¿Es especial para usted?

E.C: En la presentación de la exposición se aprecia que una de las temáticas de las figuras va desde la vida hasta la muerte. La obra empieza con mi autorretrato y después una cromática desde un niño pequeño, que es el hijo de unos amigos, hasta el final de la muestra, que es el retrato de mi abuelo —dice con ligero nerviosismo mientras se atisba un pequeño “tic” en su ceja izquierda.

Su abuelo falleció hace algunos años. El diseñador explica que dicha ilustración cuenta además con una poesía escrita por él, que se incluyó en la lápida de su abuelo en el momento de su muerte. “Sentía que tenía que incluirla” —expresa con un tono emotivo. En cuanto a su trabajo como diseñador gráfico, ha realizado numerosos carteles para festivales de cine y teatro entre otros. También ha diseñado los programas de mano de las obras en las que él mismo aparece, ya que Enrique también es actor, y ha ejercido como corrector artístico y literario. No hay nada en especial que disfrute diseñando, pero le encanta cuando un cliente le dice: “Tienes vía libre” —comenta alegremente.

 

Fotografía de archivo. Enrique de la Cruz Molero, © R.A.V                  

“Mi estilo es muy caricaturesco y me gusta darle un tono humorístico y satírico a todo lo que diseño” —dice con una sonrisa. Su estilo diseñando va a la par con su camiseta, una T-shirt con un mono que porta una manzana y señala: “¿Me la pelas?” Francamente cómica.

Diversidad es la primera exposición que muestra de autoría individual, pero en el pasado, mientras estudiaba en la  Escuela de Arte de Toledo, formó un colectivo llamado “El hijo que nadie quiere”, y realizó con otros compañeros varias exposiciones de ilustración, fotografía y escultura.

R.A: ¿Cómo cree que el público ve la exposición?

E.C: Casi siempre viene a verla gente conocida y eso es un ‘problema’, ya que corres el riesgo de que te digan que les gusta mucho por una especie de compromiso. Sin embargo, hay gente que no conoces de nada, pero debes ver las críticas constructivas y destructivas como lo que son, algo que sirve para mejorar” —dice entre risas.

Enrique lleva muy bien las opiniones, y aunque algunas pueden llegar a ser más destructivas, las encaja con el humor que le caracteriza. “Cuando puse la exposición en Mora no lo pensé, pero en la de Toledo he dejado libro de firmas. Acuden muchos turistas y me interesa saber su opinión” —comenta sonriendo.

De momento, el diseñador no se plantea exponer de nuevo en un tiempo, hasta que “no tenga algo que mostrar al público”. “Pese a todo, una compañera me comentó la idea de poner las ilustraciones en su gabinete de psicología, ya que estaba pensando en hacer un espacio expositivo de arte, y me preguntó si quería inaugurarlo con Diversidad. Es una buena opción por el momento” —dice finalmente.

Enrique sale del edificio. Para ser una tarde de octubre hace bastante frío. No hay un alma en la calle y la luz de las farolas es muy tenue para iluminar toda la calle. El diseñador dice que se marcha a casa ya. Le están esperando para cenar. La despedida con Enrique es cordial y con un apretón de manos. Ojalá este sea el principio de muchos más triunfos para el diseñador y que Diversidad se convierta en un éxito.

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