La caza es un deporte milenario que lleva practicándose desde la prehistoria. Existen muchas modalidades dentro de este deporte, dependiendo de la especie a cazar y del lugar en el que se practique. Según la Real Federación Española de Caza el deporte cinegético se divide en dos grandes grupos, la caza mayor y la caza menor. Dentro de la caza mayor están la montería, el rececho, la batida y la espera. La caza de especies menores puede ser en mano, de ojeo, de perdiz con reclamo, caza de acuáticas o de alanceo. También existen otras modalidades como la caza con arco o la cetrería, entre otras. Todos estos tipos de caza pueden ser practicados tanto por hombres como por mujeres y, además, cada vez son más las mujeres que practican este deporte.

Tradicionalmente la actividad cinegética era cosa de hombres, pues eran ellos los que se encargaban de ir a cazar con el fin de abastecer de comida a su familia. Mientras, la mujer esperaba en casa para cocinar lo que su marido había capturado. Pero, por suerte, los tiempos han cambiado y la caza ha dejado de ser una actividad exclusivamente de hombres. Actualmente muchas mujeres practican este deporte y luchan por hacerse un hueco dentro de él. Además, hay muchos que dicen que el futuro de la caza pasa por una mayor incorporación de las mujeres y los jóvenes en esta actividad.

Hace algunos años la visibilidad de la mujer en la actividad cinegética era escasa, “era como si las mujeres estuviesen escondidas o no quisieran decir abiertamente que eran cazadoras”, explica Margarita Cavadas Ruiz, cazadora y dueña de un blog de caza en elcotodecaza.com. “Afortunadamente para el mundo de la caza esto está cambiando. Hoy en día somos muchas las que nos sentimos orgullosas de ser cazadoras, de defender nuestra afición y de decir bien alto ¡nosotras también cazamos!”, continúa Cavadas.

“Hay que fomentar la igualdad entre cazadoras y cazadores y defender la opinión de la mujer en la actividad cinegética”

Tanto las mujeres como los jóvenes cazadores tienen un papel fundamental en el mundo de la caza. La presencia de mujeres en este deporte es un hecho tanto en España como en Europa. Es por ello que la asociación de cazadores y cazadoras ‘Jóvenes por la Caza’ incluye dentro de ella un grupo de trabajo llevado a cabo por voluntarias denominado ‘Mujeres por la Caza’. En nuestro país no hay ninguna asociación exclusiva de mujeres pero sí hay varias organizaciones o grupos de trabajo que luchan por la igualdad y los derechos de la mujer en la actividad cinegética. “Se decidió crear este grupo de trabajo para fomentar la igualdad entre cazadoras y cazadores, y defender la opinión de la mujer en la actividad cinegética”, afirma una de las representantes y secretaria de ‘Mujeres por la Caza’, Laura Mira. Además, el trabajo que se realiza dentro de un grupo de trabajo es el mismo que se puede ejercer en una asociación, pero el primero te permite trabajar de una forma más focalizada, según explica Mira.

‘Mujeres por la Caza’

‘Mujeres por la Caza’ se creó en junio de 2014 con la finalidad de conseguir la igualdad y la integración plena de la mujer en la caza; difundir la actividad cinegética entre el sexo femenino; defender los derechos de las mujeres cazadoras y obtener un relevo generacional en la caza. “Desde ‘Mujeres por la Caza’ difundimos el punto de vista femenino de la caza a través de nuestras publicaciones de relatos de caza y entrevistas a cazadoras. También colaboramos con diversos medios de comunicación y participamos en ferias y eventos trabajando por las mujeres cazadoras, el futuro de la caza y los jóvenes cazadores”, señala Mira.

Mujeres por la Caza || Fuente: Mujeres por la Caza

Este grupo de trabajo es un movimiento asociativo llevado a cabo por voluntarias, sin ningún tipo de interés comercial. El número de mujeres que participan en asociaciones para defender su papel dentro del deporte cinegético va aumentando día a día. Esto es muy importante porque “actualmente gracias a organizaciones o asociaciones como mujeres por la caza, que han luchado directa e indirectamente en difundir la actividad cinegética entre las mujeres y la defensa de los derechos de las mismas, a la mujer no le cuesta integrarse en el mundo de la caza. Pero todavía queda mucho por hacer, pues somos muy pocas en comparación a los hombres”, recalca la secretaria de ‘Mujeres por la Caza’.

Este movimiento asociativo promueve varias iniciativas para dar a conocer su lucha por una mayor inclusión de la figura femenina en el ámbito cinegético. Las redes sociales son un pilar fundamental en ‘Mujeres por la Caza’, “sin las redes sociales no hubiéramos llegado a estar donde estamos. Gracias a ellas, nos conocemos entre nosotras, comentamos nuestras opiniones, nuestras jornadas cinegéticas y hemos animado a muchas mujeres a practicar esta afición y a no tener miedo a ello, pues hace unos años la caza era una práctica masculina”, afirma Mira.

De generación en generación

La afición por la caza suele aparecer por la familia, y la familia no entiende de distinción por sexos. Muchas mujeres son cazadoras porque empezaron a practicar este deporte con sus padres, madres, hermanos o abuelos, como es el caso de Saray Blanco de 21 años, representante de ‘Mujeres por la Caza’. “Mi pasión por la caza viene por mis abuelos maternos, que eran grandes aficionados, y seguidamente por mi padre. Recuerdo que cuando era tan solo una cría iba a la caza menor con mi padre y disfrutaba muchísimo viendo el trabajo de los perros, que era lo que más me llamaba la atención”, recuerda Blanco.

Saray Blanco || Fuente: Saray Blanco

Saray Blanco, Laura Mira, Noelia Ibáñez y Jessica Delgado son cuatro jóvenes mujeres que están en contacto con el mundo de la caza desde que eran pequeñas, siempre supervisadas por sus padres, abuelos o hermanos. Su pasión no conoce de límites geográficos pues suelen cazar por varias partes de España, “puedo asistir igualmente a una batida en el norte, que a una montería en pleno corazón de Sierra Morena”, afirma Blanco.

“No puedo entender por qué a día de hoy puede sorprender el ver a una mujer cazadora aunando la feminidad con una práctica agreste”

Pero, pese a llevar casi toda su vida de montería en montería, aún tienen que aguantar que haya gente que se extrañe de que vayan a cazar siendo mujeres. “Me he encontrado con mucha gente que cuando he comentado que era cazadora se han sorprendido muchísimo, tanto por ser mujer como por ser joven”, explica Mira. Blanco también ha vivido alguna situación similar, “hace tiempo me podía sentir más incomoda al notar miradas de incredulidad cuando abatía algún buen trofeo que otro, pero, con el paso del tiempo, ya es algo normal nuestra presencia en cacerías y me siento perfectamente haciéndolo”. Además, admiten que alguna vez han recibido críticas por ejercer este deporte, “por desgracia he recibido críticas por ser cazadora, ya que hoy en día parece que está de moda ser animalista sin saber ni siquiera su significado exactamente”, manifiesta Blanco. Por su parte Mira no ha recibido críticas, algo que le extraña “pues la mayoría de mis compañeras si las han tenido”.

Laura Mira || Fuente: Laura Mira

Por muchas que sean las dificultades, las críticas o las miradas de incredulidad al decir “soy cazadora”, estas cuatro mujeres coinciden en que la caza es su pasión. Para Laura “la caza es mi forma y mi manera de ver la vida, no podría hacer mi vida sin ella”. Saray coincide con su compañera, ya que afirma que “la caza es un sentimiento y una forma de ver la vida sin la cual no concibo la misma, por los principios y valores que te enseña la naturaleza al practicarla”. “Yo me limito a aprender de la naturaleza y el campo, a disfrutar de los olores, los paisajes y valorar igualmente el día, haya tenido éxito o no, ya que el disparo y el abate del animal no es más que el punto final del lance, y lo bonito es que la caza es tan grande que no tiene por qué haber ese punto final para disfrutar de la misma. Noelia y Jessica también sienten ese amor por la naturaleza del que habla Saray al practicar este deporte. La actividad cinegética les transmite tranquilidad y paz tal y como afirma Laura, “la tranquilidad y la paz que me da la caza no me la da otra afición u otras cosas en la vida. A parte del disfrute y los buenos momentos que vivo practicándola, también me aporta más cosas, como el contacto con la naturaleza, el cuidado de ella, así como todos los valores que representa”.

Son multitud de sentimientos los que transmite la caza, tanto a mujeres como a hombres. Y, los sentimientos tampoco entienden de la distinción por sexos. Es por ello que este deporte es tan válido para mujeres como para hombres. Es cierto que son muchos más los varones que practican la actividad cinegética pero como ya se ha dicho en varias ocasiones cada vez con más las mujeres aficionadas a este deporte. Y con el esfuerzo y la lucha de movimientos como ‘Mujeres por la Caza’ se conseguirá la igualdad en este ámbito y ya no será tan extraño que una mujer sea cazadora. Paso a paso se está logrando que las mujeres tengan un hueco importante en este mundo históricamente de hombres y que puedan disfrutar juntos de este deporte.

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