Las leyes más represivas no disminuyen el aborto sino que lo incrementan en forma clandestina y arriesgada.

El número de abortos ha ido creciendo durante los últimos años, posicionando a España como pionero de la Unión Europea con un porcentaje 65,36%. Solo en el año 2015, 9.380 chicas de 19 años, o menores, abortaron y 16.670 de entre 20 y 24 años. Las Islas Baleares (13,03%) y Cataluña (12,70%) son las Comunidades Autónomas con mayor número de abortos, según confirmó el Ministerio de Sanidad en el 2015, muy diferentes de su vecina Valencia, con tan solo un 7,85%.

El aborto ha sido uno de los temas que más controversia han causado en la sociedad. Muchas leyes son las que han amparado este proceso desde el comienzo de su legalidad, creando diversas opiniones alrededor del mundo. Y es que, la interrupción de la gestación antes de que el embrión sea viable, de forma natural o voluntaria, ha tenido diferentes puntos de vista: desde la opinión de los que piensan que la vida empieza desde el primer segundo de la gestación, hasta la visión científica que va avanzando camino a medida que pasan los años.

Cuando se habla del aborto, siempre se piensa en la aspiración del feto, acto que provoca un dolor inmenso a la mujer durante unos cuantos días. Pero también existe el aborto médico; cuando el doctor/a determina unas características concretas en un embarazo, puede darse el caso de un aborto así, mediante fármacos que se consumen en cualquier lugar. Cabe esperar al sangrado para ver si ha funcionado el proceso.

Diferente legislación y cambios a través de los años

Hay que recalcar la influencia del poder político que, aunque no se debería depender de él para elaborar unos derechos tan importantes como estos, siempre se tienen en cuenta las reformas y demás proyectos que van a elaborar en sus campañas y cómo afectan a la sociedad, pero sobre todo a las mujeres.

La Ley del 1985, del PSOE de Felipe González, fue la primera en implantarse en España, con la condición de poder abortar en el caso de haber sido violada, si el embrión tenía malformaciones físicas o psíquicas o si había peligro de vida para la madre. Más tarde, en 2010, con otro gobierno socialista, se implantó la Ley Aído. Esta norma permitía el libre aborto hasta 14 semanas e incluso 22 si había riesgo de muerte para la mujer; en el caso de que hubiera una enfermedad muy grave, no había límite. La diferencia con la anterior sería el consentimiento paterno en las menores de edad: estas podían abortar sin su consentimiento.

Así pues, durante el pasado verano de 2017, la portavoz socialista de Igualdad en el Congreso, Ángeles Álvarez, declaraba que el PSOE se plantea incluir la ”explotación reproductiva’’ o gestación subrogada como ‘’una forma más de violencia contra las mujeres’’.

Actualmente, este tema ha causado diferentes opiniones entre los ciudadanos, ya que está relacionado, sobre todo, con los derechos de las mujeres. Tras la reforma de la ley del aborto en 2015, el Partido Popular cambió totalmente la situación de las menores de edad que desean interrumpir su embarazo. Estas necesitan el consentimiento de sus padres, esto significa también que deben ir acompañadas por sus tutores legales a la clínica. En el caso de que haya disputa familiar entre ambos, la resolución la realizaría según determina el Código Civil. Hay dos posiciones en la sociedad: los próvida y los pro elección. Teniendo en cuenta sus bases ideológicas y éticas, la controversia entre ambas se encuentra en el comienzo de la vida humana.

Los derechos de la madre se anulan automáticamente al haber otra vida en juego

Muchos se basan en el principio de vida, los próvida, que defienden la vida de cualquier ser humano, desde el primer minuto de gestación hasta el último. Alicia Latorre, coordinadora del centro próvida de Cuenca ADEVIDA y Presidenta nacional de la Federación de Asociaciones Próvida de España, acepta proteger al embrión argumentando que, con el aborto, ‘’se está alterando un proceso natural’’. En su organización se basan en que las mujeres que deciden realizar este tipo de interrupción están en un momento delicado de su vida, es decir, adictas a las drogas, adolescentes, mujeres solteras e incluso mujeres de avanzada edad. Ellos amparan la vida del no-nacido, dándole derechos desde el segundo uno, siendo totalmente independiente de los derechos y deseos de la madre, que se anulan automáticamente al haber otra vida en juego.

Es por ello que ADEVIDA Cuenca, y otras muchas más organizaciones próvidas alrededor de España, tienen como principio básico el no abortar y, por tanto, se anteponen a cualquier ley que defienda este proceso. Estas organizaciones manifiestan que mediante el aborto se está realizando una agresión a la vida de un ser humano y un daño enorme a la mujer. Según Alicia Latorre ‘’muchas mujeres con un poco de ayuda no abortarían. Nuestro objetivo es ayudar a que no se sientan solas—cuando han tenido problemas con su pareja—, tratar de encontrarles trabajo en el caso de que no tengan y, sobre todo, solucionar los conflictos paternales que muchas veces suelen ser la principal causa de aborto’’.

Así mismo, otra especialista en el tema del aborto, pero desde otro punto de vista, este más físico, Sofía Herrera Mendoza, ginecóloga en México, dice que el aborto es un tema bastante delicado, tanto para las mujeres que lo van a ejercer, como para los mismos ginecólogos. Muchas de las pacientes que se someten a este proceso necesitan ayuda posteriormente, para tratar de superarlo. No obstante, la doctora Sofía, explica que ‘’la mujer tiene el derecho de decidir sobre su cuerpo, pero a la vez también tiene el deber de informarse para evitar un embarazo no deseado’’. El uso de los métodos anticonceptivos está aprobado por el sector de la sanidad, algo muy diferente a lo que sucede con las organizaciones próvida, que no están a favor de anticonceptivos, como la píldora o la pastilla del día después.

Durante el 2013, el Ministerio de Sanidad confirmó que se originaron 212.362 IVE’S aproximadamente

Por su parte, Carmen Sala, ginecóloga madrileña, habla de la diferencia de abortos respecto a épocas. ‘’Libros de la época de los setenta definen el aborto como la interrupción del embarazo antes de la vigésimo octava semana de gestación: antes del séptimo mes de embarazo’’. No obstante, la actual definición de la OMS explica que este proceso es la pérdida o expulsión de un embrión o feto antes de que pese 500 mg —22 semanas—. La doctora Sala observa que la Interrupción Voluntaria del Embarazo se produce por dos causas concretas: porque no es deseado o porque el feto presenta una cromosomopatía o malformación durante el primero segundo semestre.

El derecho a decidir

Muchas veces, la elección de interrumpir una gestación puede ser causa de múltiples críticas sociales, entre otras la discriminación de los próvida por haber alterado un proceso natural. El sector eclesiástico también ha tomado cartas en el asunto, haciendo del aborto un asunto de fe, concentrando el tema hacia el catolicismo.

Las asociaciones feministas también creen que el aborto debe convertirse en un derecho total para la mujer, a la hora de decidir qué hacer, independientemente de las circunstancias que existan. Así pues, la asociación feminista obrera de Murcia, trata de mantenerse firme a la hora de proteger esos derechos, ya que ‘’es esencial que se proteja a la integridad de las personas. Todavía queda un largo camino hacia un aborto del todo seguro’’.

Así mismo, la situación de los inmigrantes es algo que estas asociaciones también tienen en cuenta, pues no están preservados por la Ley, ya que no se integran en el servicio público de la Seguridad Social. Fue a partir del 2012 cuando el Ministerio de Sanidad español determinó que para estas mujeres se anulaba el aborto gratuito durante las 14 primeras semanas y que no tendría coste cuando dañara la salud de la madre, tuviera malformaciones fetales o por violación.

Europa prepara un fondo monetario para un aborto sin percances

El aborto se posiciona, pues, como uno de los temas más relevantes en esta sociedad, a pesar de que en España sigue sin tomar una gran consideración ciudadana. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, la interrupción del embarazo no es un asunto que alarma a los españoles, ya que aparece en los últimos escaños de la sección del CIS ‘‘Tres problemas principales que existen actualmente en España’’.

No obstante, muchos son los países conscientes de la importancia de este proceso; se reúnen alrededor de 40 naciones, entre las cuales no se encuentra España, para establecer un fondo monetario internacional —She decides— que ayude a realizar un aborto seguro. Sin embargo, las políticas regresivas que se están aplicando en Estados Unidos con el Gobierno de Trump, hacen pensar a la sociedad si se está avanzando en cuanto a moralidad y respeto por las mujeres o se sigue estancado en la época del régimen, donde los abortos se realizaban de manera clandestina con la mirada recriminatoria de diversos sectores, entre ellos la Iglesia.

Todavía queda un largo camino para que este proceso se legalice a escala mundial, ya que muchos son los países que lo prohíben directamente sin pensar en las consecuencias que esto pueda conllevar a la madre. El Salvador, Nicaragua, Chile o el Vaticano son algunos de los ejemplos donde la interrupción del embarazo está totalmente penalizada

 

 

 

 

 

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