El juego limpio en el ciclismo es cada vez más difícil de creer.

El británico Chris Froome del Sky, dominador del último lustro del ciclismo mundial con cuatro tours de Francia, ha dado positivo por salbutamol, un broncodilatador presente en el Ventolin, permitido para combatir el asma, pero con límites de uso, puesto que en grandes cantidades puede ser anabolizante. El positivo por salbutamol se dio en la etapa dieciocho de la Vuelta a España con final en el Alto de Santo Toribio de Liébana. Tras una etapa diecisiete con final en la cima de los Machucos en la que a Froome se le vio sin piernas y totalmente agotado en las duras rampas de la carretera cántabra y en la que perdió tiempo con sus rivales, sorprendió a todos en la siguiente etapa con un dominio total sobre todos sus compañeros. En el control antidoping de esa etapa, Froome duplicó la cantidad consentida de salbutamol en la orina. El ciclista achaca el uso de esta sustancia a que sufrió un ataque de asma más fuerte de lo normal y tuvo que aumentar su dosis siguiendo las recomendaciones de su médico. Sin embargo, los médicos conocen las dosis permitidas e incluso se especula con la posibilidad de que ese positivo esté enmascarando otra sustancia dopante.

La UCI autoriza usar el salbutamol de manera inhalada y los expertos dicen que es necesario usarlo a través de la vía oral o vía sanguínea para llegar a los niveles alcanzados por Froome en el control. El máximo organismo del ciclismo internacional, a pesar de tener conocimientos del positivo del británico antes del Mundial de ciclismo en septiembre, permitió al ciclista correr el Mundial, algo que nunca debería de haber sucedido. Lo que lleva a pensar, ¿cómo se puede creer en el ciclismo, un deporte en el que el dopaje está a la orden del día? El británico sabe que el pasado no le favorece en su defensa, dado que grandes nombres también han caído en el dopaje. ¿Cómo creer en Froome después del caso del “siete veces campeón del Tour” Lance Armstrong? Éste utilizó el cáncer que padeció para crear un proceso sistemático de dopaje que le llevó a vestirse de amarillo siete veces en París. Tampoco le ayuda el caso de Alberto Contador, con una cantidad que se considera insuficiente para el dopaje, fue sancionado de manera directa dos años, quitándole un Giro de Italia y un Tour.

La UCI tiene una responsabilidad enorme en este caso. El mejor ciclista actual y el mejor equipo del mundo han sido acusados de dopaje, algo que va a provocar presiones de todos lados para que el futuro de Froome no se vea manchado. La Unión Ciclista Internacional debe tomar la decisión correcta escuchando todas las versiones, la de Froome y la de los expertos en dopaje, sin caer en las presiones y sobretodo, haciendo lo mejor para el ciclismo. Y mientras tanto, a la Vuelta de España solo le queda esperar para saber quién es el ganador legal de la carrera.

 

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Jorge Marquez

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