Casi mil personas se dieron cita en el Teatro Circo de Albacete para presenciar el homenaje que el grupo gallego ofrecía a la banda del mítico Mark Knopfler.

La banda tributo del, ya disuelto, grupo de rock inglés de la década de los 80 llegaba este pasado sábado día 2 de diciembre a Albacete. Actualmente Brothers in Band están inmersos en una gira que les lleva a moverse por determinadas localidades de la Península Ibérica, pero próximamente se les podrá ver actuar por diferentes países de la geografía europea, como Francia, Luxemburgo y Alemania, entre otros. Originarios de Galicia, los nueve integrantes del grupo que rinde tributo a los Dire Straits pretenden recrear la música que elevó a la fama y encumbró a la banda capitaneada por Mark Knopfler. El espectáculo tuvo lugar en el Teatro Circo de Albacete, que les dio una magnífica y calurosa acogida incluso antes de las 20:30, hora en la que daba comienzo el concierto, ya que los casi 950 asientos de los que dispone se encontraban ocupados.

En la actualidad, Brothers in Band es considerado el mejor espectáculo internacional de homenaje a la banda británica. Se trata de un gran show que repasa y revive los grandes temas de la discografía del grupo, contando para ello con una puesta en escena espectacular, única. Durante las tres horas que dura la actuación, el público, en su mayoría gente de mediana edad de entre 40 y 60 años, se siente como si realizara un viaje en el tiempo al entrar por las puertas que dan acceso al patio de butacas. El repertorio escogido para la ocasión, perteneciente ya a la memoria colectiva de numerosas generaciones, es reproducido e imitado de una manera tan fiel, que por unos instantes te hace dudar de si realmente es la banda original la que actúa. El parecido era tal, que mucha gente observaba con estupor a los artistas en el escenario. La sorpresa y la admiración se apoderan de los espectadores, ya que hasta incluso la estética, la iluminación y el sonido son un calco de los Dire Straits, estando la estampa escenográfica cuidada hasta el último detalle.

Los encargados de recrear esta atmósfera tan perfecta son nueve amigos que admiraban a la banda y a raíz de esa profunda pasión decidieron crear un grupo tributo con el que canalizar esa devoción que sentían. Encabezados por Óscar Rosende en el papel de Mark Knopfler, voz y guitarra principal, él y el resto del elenco que conforman el equipo pretenden dar continuidad en cada actuación al legado que supuso la música de los Dire Straits, ya que la carrera musical del grupo ha significado mucho para mucha gente, marcando un antes y un después en sus vidas, quedando las canciones grabadas a fuego en el corazón de los fans.

Todo estaba dispuesto, la expectación era máxima. El auditorio engalanado, acorde a la ocasión; no quedaba ni una butaca libre. La actuación dio comienzo con uno de los temas más reconocidos del grupo, “Money for nothing”, por lo que el público que se había dado cita en el Teatro Circo de Albacete, vibró desde el primer momento. No habría pasado ni un minuto desde que habían empezado a cantar, y la gente ya estaba eufórica. El nivel de excitación era tal, que al dar comienzo la segunda canción, “Sultants of swing”, la gente se levantaba de sus asientos, pletórica, exaltada, aplaudiendo al ritmo que marcaba la música. Con la tercera canción, “Walk of life”, más de lo mismo; la euforia no se rebajó, sino que terminó por mantenerse. Esa fue la tónica general del concierto, ya que entre canción y canción se intercalaban momentos de apoteosis total, con instantes en los que predominaba un entusiasmo contenido por parte del público asistente. Se creó una conexión antológica entre los artistas y los espectadores, un feedback recíproco entre ambos en el que se alimentaban unos a otros; los artistas mediante canciones y los espectadores con ovaciones atronadoras.

Interior del Teatro Circo de Albacete a escasos minutos del comienzo del concierto / Pedro Quílez

Todo ello derivó en un clima sorprendente, un panorama en el que ambas partes se vieron favorecidas. Por un lado, los artistas se vinieron arriba, y tanto batería como bajo, pianos, teclados, percusión, flautas, saxo y coros, dieron el máximo, y las ejecuciones de éstos estuvieron realmente a la altura de los originales. Y por otro lado, el público, ya que por unos segundos, mientras sonaba la música, tuvieron la sensación de haber viajado al pasado, y estar escuchando en vivo y en directo a la banda que tanto les hizo disfrutar años atrás.

Aunque por supuesto, no siempre llueve a gusto de todos, y los espectadores más veteranos sí que se mostraron algo extrañados con la interpretación de algunos de los temas de la mítica banda ochentera. De hecho, cuando cantaron “Water of love”, en la parte de la canción en la que supuestamente se espera un punto más de intensidad, dejaron a algunos de los presentes con la sensación de haberles sabido a poco. Lo mismo ocurrió con la interpretación de “Ticket to heaven”, en la cual la voz del cantante principal, sobre todo en la parte del estribillo, no terminó de calar entre el público asistente debido a que su registro vocal grave no le permitía llegar a ciertos tonos más agudos que sí lograba alcanzar el original. Pero por lo general, fue una actuación a la altura de lo esperado, una interpretación más que correcta del grupo tributo.

Por tanto, el desembolso de los 32€ que costaba la entrada habría merecido la pena a los asistentes, ya que, independientemente de esas pequeñas imperfecciones, pudieron asistir a un gran espectáculo desde el punto de vista instrumental en el que sobresalió, por encima de los demás instrumentos, el solo de saxo. José García, un virtuoso del saxofón, estuvo realmente impecable, demostrando una maestría con los dedos de sus manos al alcance de muy pocos, llegando a tocar notas que jamás se pensaron volver a alcanzar tras la separación de la propia banda británica; incluso marcando el ritmo de las propias canciones en muchas de ellas. En resumen, el concierto en sí es recomendable para toda clase de públicos, incluso aunque el rock no esté entre sus géneros favoritos, al igual que para aquellas personas que no conocieran al grupo original previamente, ya que la buena música nunca pasa de moda y puede suponer un interesante descubrimiento para más de uno.

En conclusión, el resultado de la sensacional fusión de la voz del cantante principal, junto con las precisas ejecuciones de los instrumentos, generó una simbiosis musical en la que quedó patente tanto la supremacía del vocalista, como la valía de los músicos, siendo el principal beneficiado de todo esto el espectador, ya que fue testigo directo del fantástico homenaje que se le realizó al característico rock de antaño, y más concretamente al peculiar estilo de los Dire Straits, que son una referencia dentro los clásicos.

FICHA ARTÍSTICO/TÉCNICA

Óscar Rosende: voz y guitarra solista

Antonio Abad: guitarra rítmica y coros

Fernando Abenza: bajo eléctrico y coros

Sergio Sales: piano y teclados

Adrián Solla: teclados

José García: saxos, flautas y coros

Pablo Gisbert: pedal steel guitar

Rubén Montes: percusión

Miguel Queixas: batería

Francisco Baldomir: Técnico de P.A.

Alexander González: Técnico de Monitores

Héctor Naveira: Técnico de Iluminación

Carlos Posada: Backline

Francisco Rodríguez: Técnico de guitarras

JuánVazquezProducción

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