Luis de Vega, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Pontificia de Salamanca ha trabajado más de veinte años en el diario ABC. En su labor como periodista ha estado en más de treinta países diferentes cubriendo guerras, conflictos, hambrunas, terremotos y todo tipo de acontecimientos.

De igual forma, ha permanecido cinco años en la agencia EFE como colaborador gráfico, así como en la emisora Punto Radio. Asimismo, ha impartido clase de fotoperiodismo en la universidad donde comenzó su carrera profesional. Hoy en día, trabaja como fotoperiodista freelance. En esta entrevista conversa sobre su experiencia tanto personal, como profesional, haciendo hincapié en su visión sobre los conflictos internacionales, temática central de su conferencia en el seminario de cooperación y periodismo en Cáritas Diocesana en Cuenca. El pasado 17 de febrero participó en el X Seminario de Medios de Comunicación y Cooperación, y pudimos charlar con él. 

Pregunta: En primer lugar, quería preguntarle sobre su experiencia como freelance, ya que ha trabajado o trabaja como tal. ¿Por qué decidió ser freelance?

Respuesta: Bueno, ahora mismo soy freelance por obligación. He trabajado en el diario ABC durante 22 años. A la vez, he colaborado con agencias de prensa, con emisoras de radio y con un poco de todo, pero sí es verdad que la base de mi actividad profesional durante más de dos décadas ha sido el diario ABC. Ahora mismo estoy en freelance porque salí del periódico y es lo que hay.

P: ¿Con qué se queda, con su paso por ABC o con su experiencia como freelance?

R: En los años que he estado en ABC y he podido estar como corresponsal, o de enviado especial en el extranjero, que han sido muchos, he tenido mucha libertad profesional y eso, para mí, es muy importante. El tener libertad profesional con la seguridad de que iba a tener mi sueldo a final de mes era importante.

Sí es verdad que tengo compañeros que siempre han sido freelance y nunca van a querer tener contrato, pero la inseguridad es muy grande. Sobre todo, ahora mismo, en la crisis que está afectando al sector periodístico, que obliga hoy, a muchos compañeros periodistas, a vivir en precario. Es verdad que hay compañeros que deciden seguir siendo freelance, pero creo que la inmensa mayoría lo son por obligación.

La actual situación hace que no se quiera pagar por la inmensa mayoría de los trabajos y, que en el caso de periodismo internacional, vayas a hacer una cobertura como freelance y, aquello que te quieren pagar, ni siquiera cubra los gastos que han supuesto para tí hacer esa cobertura. Con lo cual, así no se puede hacer periodismo.

P: Usted ha cubierto algunas guerras y quería saber si se ha enfrentado a algunas situaciones de mucho riesgo, si alguna vez ha querido abandonar por miedo…

Luis de Vega en Cáritas, Cuenca. Luces apagadas para observar algunos de sus trabajos tanto escritos como fotográficos. Fotografía: Alba Soledad.

R: Hay situaciones, en algunos de los conflictos armados, en las que me he dado media vuelta, pero bueno. Yo y muchísimos compañeros, pero el hecho de que como periodista vayamos a estos sitios, en la inmensa mayoría de ocasiones, nosotros estamos ahí por decisión propia y, forma parte de nuestro trabajo, el hecho de que nosotros no debemos ser noticia.

Salvo error o accidente debemos tratar de conseguir que se hable de las personas de las que nosotros vamos a informar. Si es verdad que he pasado y he estado en algunas situaciones de peligro, pero porque yo, por mi profesión, he decidido estar allí.  A diferencia de la población civil, que muchas veces se ve salpicada por estos conflictos y no tiene la libertad de salir de allí, como yo la he tenido casi siempre.

P: En su conferencia ha comentado que usted asume los peligros casi por obligación, ¿cree que es una obligación moral como periodista, como persona…?

R: No es una obligación moral como periodista ir a la guerra. Es verdad que hay compañeros que podemos decir que están enganchados a los conflictos armados, pero si crees que no vas a poder ser capaz de trabajar estando en un sitio, lo mejor es que no estés porque tu utilidad va a ser nula. Es como cuando quieres asistir al parto de tu hijo y te dicen: si vas a ser un estorbo en el paritorio mejor te sales. Si como periodista no vas a ser capaz de estar en una zona de conflicto, o en una zona donde hay un desastre humanitario, lo mejor es que no estés. Es verdad, que como todo en la vida, la experiencia es un grado y somos hombres, y somos personas, y somos mujeres antes que periodistas.

P: ¿Cree que el Frente Polisario debería volver a la guerra por aquello del abandono mediático?

R: El frente Polisario lleva amenazando y lleva advirtiendo de que va a volver a la guerra desde hace muchos años. Esto, no es de ahora, es un mantra al que llevan acudiendo desde que en el año 91 se firmó el acuerdo de paz. La soledad internacional a la que está sometida el Frente Polisario, creo, que ahora mismo hace imposible que esto se lleve a efecto.

Yo siempre he dicho que veo más factible que una pequeña facción o grupo cometa ataques puntuales o espontáneos, que inmediatamente la sociedad internacional llevaría a considerar como acto terrorista, pero no creo que ni con el apoyo directo de Argelia, que dudo que ahora mismo se fuera a enfrascar en una guerra con Marruecos, el Frente Polisario vaya a retomar ahora mismo las armas.

Al mismo tiempo, digo que es verdad que es una vergüenza internacional lo que está pasando, y gran parte de la vergüenza internacional de que en la última colonia de África la situación sea la actual es la potencia española, que oficialmente sigue siendo la que debe ejercer la administración del territorio y, no de facto, como está haciéndolo Marruecos.

P: Entonces, ¿España qué debería hacer, qué posibles soluciones hay?

R: España tiene que afrontar su papel de colonia colonizadora para emprender de facto la descolonización. El no abandonar un territorio que era suyo y una población que también era suya, con DNI y pasaporte, dando un portazo y dándose la vuelta.

El problema que marca los pasos a seguir en el Sáhara Occidental, para todos los gobiernos que ha habido desde el 75 es que están contaminadas por las relaciones con Marruecos, evidentemente. El Sáhara Occidental es asunto número uno para Marruecos. Para España no.  Entonces, si España quiere llevarse bien con Marruecos no tiene que hacer ruido en el Sáhara Occidental.

Hay otros asuntos que a España interesan más, como el asunto migratorio, como el terrorismo, como el tráfico de drogas, como las relaciones económicas y las relaciones políticas, que son las que mantienen secuestradas las actuaciones en cuanto al Sáhara Occidental.

P: ¿Qué sensaciones se lleva al cubrir este tipo de eventos? Considero que puede quedar una sensación de que no se hace lo suficiente, o que hay que humanizar más el problema, o darle más voz, cuál es su sensación?

R: En cuanto al asunto que me ha traído a mí hoy aquí a Cuenca, que es el de la migración, ya lo he dicho, es decir, el hombre no va a dejar de emigrar nunca, ni por muchas vallas que pongamos, ni por muchos reportajes que hagamos en los periódicos o en cualquier otro tipo de soporte mediático. El desaliento no nos debe impedir a nosotros no hacer nuestro trabajo, es decir, si nosotros pensamos que nuestro trabajo no sirve para nada, pues tenemos que bajarnos del carro.

“El periodista uno de los impulsos que debe tener es que trabajar y contar historias va a servir para algo

El periodista uno de los acicates, uno de los impulsos que debe tener cada mañana al levantarse es que el trabajar y el contar historias va a servir para algo, ¿no? Que siempre va a haber alguien detrás de la pantalla viendo el telediario, que siempre va a haber alguien sintonizando nuestro informativo, nuestro boletín. O que siempre va a haber alguien que va a leer nuestra crónica publicada en el periódico o en la pantalla del teléfono. Eso, es lo que nos tiene que mantener a nosotros apegados a nuestro trabajo. Si no, no nos levantaríamos cada mañana siendo periodistas.

P: Por mi parte, me ha llamado mucho la atención lo de la empresa Tecnol: que ponían carteles a Malick dándole la bienvenida, cuando están viendo que no es un caso concreto y asilado, como el de Malick, sino que hay miles de personas que están intentando hacer lo mismo que él y que están en la misma situación. ¿Usted considera que esto ha sido un poco oportunista?

R: Se puede tachar a esta empresa de oportunista, pero yo comprendo que, de la misma forma que aquí tenemos estos carteles en los que pone “Cáritas” porque son los organizadores de este evento, también creo que lo importante para este empresario fue evitar que Malick se jugara, una vez más, la vida en un cayuco. Creo que el hecho de que le pusieran el abrigo y la gorra con el distintivo cuando llegó es lo de menos. No podemos olvidarnos de que son empresas.

Si es verdad que es una empresa que se interesó por un caso concreto de un emigrante, pero bueno, son empresas y hay que entenderlo. Creo que puede ser un mal menor o que no debemos centrar ahí nuestra crítica. El hecho de ayudar a una persona, creo que no impide ser conscientes de que una misma empresa no puede ayudar a todas las personas y, con eso, tenemos que convivir.

Si puedes ayudar a uno, mejor ayudar a uno, que no a ninguno.

Luis de Vega camina sonriente para comenzar su ponencia. Fotografía: Alba Soledad.

P: Ahora, yendo más a lo personal, ¿cuál fue su primera fotografía o primer contacto con la misma?

R: Mi primer contacto con la fotografía fue cuando yo estudiaba en la facultad de periodismo en Salamanca. Yo empecé a pensar que sería interesante el hecho de poder ilustrar reportajes o noticias con mi cámara. Si es verdad que por entonces, en la facultad, no había, por así decirlo, una asignatura fuerte de fotografía que a mí me sirviera para formarme como fotógrafo y, bueno, yo me acordaré siempre de los miembros de la Asociación Fotográfica de Salamanca, que no eran realmente fotoperiodistas, pero sí fueron los primeros que me enseñaron a mí a manejar una cámara de fotos.

Luego, con el tiempo, alomejor está feo decir que uno es autodidacta, pero sí que es verdad que nunca me he matriculado en una escuela de fotografía, ni en una facultad, ni en unos estudios serios. He hecho talleres de fines de semana, he tratado de leer muchos libros, de ver a muchos compañeros trabajando en el terreno.Y, luego, con el paso de los años, para mí una cámara es una herramienta fundamental en el ejercicio del periodismo o de mi profesión como periodista.

P: Para usted, ¿cuál sería la fotografía perfecta?

R: La que me queda por hacer. Para mí la fotografía perfecta es la que intentaré hacer mañana.

P: ¿Alguna vez ha tenido algún problema a la hora de publicar alguna fotografía?

R: Bueno sí, problemas ha habido siempre porque muchas de las fotos que nosotros hacemos a las autoridades no les gustan o hay personas que tratan de impedir nuestro trabajo, pero insisto, eso va implícito al hilo de nuestra profesión.Por ejemplo, los policías marroquíes me han quitado más de una vez la cámara en el Sáhara Occidental y me la han devuelto con las fotos borradas.

En 2010 me quitaron la acreditación y me obligaron a salir de Marruecos. Yo recuerdo alguna vez, después de haber publicado alguna crónica o algún reportaje, que las autoridades de Marruecos llamaban para felicitarme. Inmediatamente, yo releía la crónica de nuevo porque significaba que algo había hecho mal. Uno, no piensa al escribir o al hacer un reportaje molestar a las autoridades, pero sí que sabemos que aquello que vamos a publicar va a molestar a las autoridades, pero no podemos dejar de publicar algo que va a molestar si es verdad y creemos que estamos realizando bien nuestro trabajo.

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