El décimo seminario de Medios de Comunicación y Cooperación Internacional en la sede diocesana de Cáritas Cuenca, concluyó el pasado sábado 17 de febrero dando tribuna a los grandes problemas internacionales. El evento, organizado por Cáritas en colaboración con la Asociación de la Prensa de Cuenca contó con especialistas de primer nivel. Ignacio Fuente y Luis de Vega abordaron dos temas fundamentales de la agenda política en las jornadas previstas por la tarde: el terrorismo y la inmigración, realidades complejas que urge comunicar correctamente.

“No basta con decir que la culpa es de los inmigrantes: el yihadismo ha llegado para quedarse. Hay que responder al agravio de las poblaciones musulmanas tanto en sus países de origen como en nuestras propias sociedades”, sentenciaba Ignacio Fuente, Coronel de Artillería DEM e investigador del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).

Su dilatada experiencia como analista de conflictos internacionales abonó sus palabras. Durante cerca de dos horas, Ignacio Fuente expuso a los invitados las raíces y el alcance del terrorismo islámico, un fenómeno endémico que continúa adaptándose y depredando poblaciones vulnerables en Oriente Medio y África, pese a sus aparentes derrotas en Raqqa o Mosul.

“No podremos acabar con el yihadismo, lo que sí podemos hacer es reducir su grado de virulencia”

“Estamos ante el comienzo de otra transformación. El Daesh ha disminuido y su concepto territorial prácticamente ha desaparecido; ya no atrae. Lo que estamos viendo ahora es un cambio de estrategia sobre las poblaciones locales para objetivos terroristas: mezclarse con las formas de insurgencia locales y capitalizarlas para sus fines.” Un problema que continúa diversificándose a través de las mafias, la trata de blancas, tráfico de drogas o secuestros.

Sobre las soluciones, Ignacio Fuente se mostró convencido: “poco a poco aprendemos a convivir con estas amenazas , y ahora sabemos que las estrategias de terror se debilitan con el tiempo. Probablemente no podremos acabar con el yihadismo, lo que sí podemos hacer es reducir su grado de virulencia.” Un problema complejo que, según sus palabras, compromete directamente a los países occidentales y que urge una respuesta no solo militar o policial, sino integral.

Voces al otro lado del estrecho

Por su parte Luis de Vega, periodista freelance con una larga trayectoria en el África subsahariana, puso rostro a la inmigración irregular a través de un reportaje fotográfico sin tamices políticos. Algunas son historias de ida y vuelta, como la del Tomás de Aquino, camerunés que regresó a su aldea natal desde España para dotar a su pueblo de una escuela, o el senegalés Malik Gueye, fichado oportunamente por una empresa española tras conocer su dramática situación a la hora de emigrar. Otras historias fueron solo fueron de ida. La de miles de personas que quisieron dejar atrás la miseria absoluta por una oportunidad tras la frontera.

 

“Los cauces legales de emigración eran trabas a la realidad”

 

Así, Luis de Vega denunció la posición de la UE respecto a la inmigración en los últimos años:”las vías legales son una falacia. He conocido gente con trabajo, cuenta bancaria y papeles en regla que no aceptan en nuestro país. Los cauces legales de emigración eran trabas a la realidad”. Sin olvidar la  inoperancia de España respecto a los refugiados saharauis:” España tiene que afrontar su papel como mediadora. No puede abandonar a una población que era suya dándoles un portazo y dándose la vuelta. El problema es el bloqueo con las relaciones con Marruecos: el Sáhara es asunto número uno para Marruecos, para España no”.

Entrevista con Luis de Vega

Luis de Vega es fotoperiodista freelance con un amplio recorrido en el territorio africano. Después de trabajar en varios periódicos nacionales, decidió continuar su propio camino para denunciar el rostro de la inmigración irregular que no llega a los medios de comunicación tradicionales.

Luis de Vega ha estado a cargo de una exposición fotográfica sobre inmigración como parte de la décima edición del Seminario de Medios de Comunicación y Cooperación Internacional de Cáritas Cuenca, celebrado el pasado 17 de febrero.

P.: ¿Cuál fue su primer contacto con la fotografía?

R.: Fue mientras estudiaba en la facultad de periodismo de Salamanca. Yo empecé a pensar que sería interesante el hecho de ilustrar reportajes y noticias con mi cámara, aunque por entonces en la facultad no había una asignatura fuerte para formarme como fotógrafo. Con los años me acordaré siempre de los miembros de la Asociación Fotográfica de Salamanca, que no eran fotoperiodistas realmente pero fueron los primeros que me enseñaron a manejar una cámara. Con el tiempo fui haciendo talleres de fin de semana, fui leyendo muchos libros y también vi a muchos compañeros trabajando sobre el terreno, que fueron una fuente muy importante de aprendizaje para mí.

P.: ¿Qué sensaciones tiene al cubrir este tipo de eventos centrados en problemas complejos?

R.: En cuanto al asunto que me ha traído aquí a Cuenca, que es la inmigración, ya lo he dicho: el hombre no va a dejar de migrar nunca, por muchas vallas que pongamos o muchos reportajes que pongamos en los periódicos. El desaliento no nos debe impedir ejercer nuestro trabajo. Si pensamos que nuestro trabajo no sirve para nada, debemos bajarnos del carro. El impulso que debe impulsar cada día al periodista es que su trabajo sirva de algo, que siempre va a haber alguien detrás de la pantalla viendo el telediario o leyendo nuestra crónica. Eso es lo que nos tiene que mantener apegados a nuestro trabajo, de lo contrario no nos levantaríamos como periodistas cada mañana.

“El impulso que debe impulsar cada día al periodista es que su trabajo sirva de algo, que siempre va a haber alguien detrás de la pantalla viendo el telediario o leyendo nuestra crónica”

P.: Después de haber viajado tanto, ¿se ha enfrentado alguna vez a situaciones de mucho riesgo?

R.: Bueno, sí hay situaciones en algunos de los conflictos armados en los que he dado media vuelta al igual que muchos compañeros. Pero la inmensa mayoría de veces los periodistas estamos ahí por decisión propia y forma parte de nuestro trabajo no ser noticia, salvo error o accidente. Debemos conseguir que se hable de las personas que informamos, sí es verdad que en el pasado he estado en unas situaciones de peligro pero porque yo, por mi profesión, he decidido asumir, a diferencia de la población civil que no tiene la libertad de irse de allí como yo sí la tengo.

P.: ¿Asumir esos riesgos es una obligación moral como persona o como periodista?

R.: No es una obligación moral del periodista ir a la guerra. Si crees que no vas a poder trabajar estando en un sitio así, lo mejor es que no estés porque tu utilidad será nula. Si es verdad que la experiencia es un grado y somos hombres y mujeres antes que periodistas.

“He estado en unas situaciones de peligro que he decidido asumir, a diferencia de la población civil que no tiene la libertad de irse como yo”

P.: En la conferencia has hecho múltiples referencias al Frente Polisario, ¿cree que debería volver a la guerra para volver al centro de la atención mediática?

R.: El Frente Polisario lleva advirtiendo de que va a volver a la guerra desde hace muchos años. Pero su soledad en el ámbito internacional hace imposible que a día de hoy esto se lleve a efecto. Yo siempre he visto más factible que una pequeña facción o grupo cometa ataques puntuales que la sociedad internacional consideraría como ataques terroristas, pero no creo que ni con el apoyo directo de Argelia -que dudo que fuera enfrascarse en una guerra contra Marruecos- el Frente Polisario vaya a retomar ahora las armas. Es una vergüenza internacional lo que está pasando y gran parte de la responsabilidad es de España, que es la potencia que todavía debe ejercer la administración del territorio y no de facto como está haciendo Marruecos.

P.: ¿Y qué decisiones políticas concretas debería tomar España para resolver esa situación?

R.:  España debe afrontar su papel como potencia colonizadora para emprender realmente la descolonización. No abandonar un territorio que era suyo y una población que era suya -con DNI y pasaporte- dando un portazo al asunto. El problema es que esta situación está contaminada por las relaciones políticas con Marruecos, evidentemente: el Sáhara Occidental es asunto número uno para Marruecos pero para España no. Entonces para España, si quiere llevarse bien con su país vecino no debe de hacer ruido en esta zona en conflicto, porque  hay otros asuntos que le interesan más, como el asunto inmigratorio, el terrorismo, el tráfico de drogas o las relaciones políticas y económicas.

P.: Y para terminar, ¿cuál cree usted que sería su fotografía perfecta?

R.: La que me queda por hacer. La fotografía perfecta es la que intentaré hacer mañana.

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